El sueño insuficiente (˂7h/noche) afecta a 1/3 de la población adulta y se asocia con alteraciones cardiometabólicas. Una práctica habitual para compensar la deuda de sueño acumulada durante la semana es prolongar el sueño durante el fin de semana, aunque sus efectos siguen siendo controvertidos. El objetivo fue evaluar de forma preliminar el impacto de 5 días de restricción del sueño seguidos de 2 días de recuperación sobre parámetros del sueño y biomarcadores cardiometabólicos. Se realizó en 10 adultos sanos un ensayo clínico aleatorizado cruzado con 2 condiciones: 1) sueño habitual adecuado durante 7 días (HS), y 2) 5 días de restricción del sueño (−1:30h/noche) seguidos de 2 días de recuperación ad libitum (RS). La duración del sueño se redujo 102min durante los días laborables en RS (p<0,001), sin diferencias durante el fin de semana. Tras la recuperación, la calidad del sueño empeoró en RS, observándose mayor tiempo despierto tras el inicio del sueño y mayor número de despertares. Además, los niveles de triglicéridos y la presión arterial fueron superiores en RS respecto a HS. Estos resultados preliminares sugieren que la recuperación del sueño durante el fin de semana no compensa completamente los efectos de la restricción parcial del sueño.
Insufficient sleep (<7h/night) affects approximately one-third of the adult population and is associated with cardiometabolic alterations. A common strategy to compensate for sleep debt accumulated during the workweek is extending sleep duration during the weekend, although its effects remain controversial. The aim of this study was to preliminarily evaluate the impact of 5 days of sleep restriction followed by 2 days of recovery sleep on sleep parameters and cardiometabolic biomarkers. A randomized crossover clinical trial was conducted in 10 healthy adults under two conditions: 1) adequate habitual sleep for 7 days (HS), and 2) 5 days of sleep restriction (−1h 30min/night) followed by 2 days of ad libitum recovery sleep (RS). Sleep duration was reduced by 102min during weekdays in the RS condition (P<.001), with no differences during the weekend. After the recovery period, sleep quality worsened in the RS condition, with increased wake after sleep onset and a higher number of awakenings. In addition, triglyceride levels and blood pressure were higher in RS compared with HS. These preliminary findings suggest that weekend recovery sleep does not fully compensate for the effects of partial sleep restriction.
La duración insuficiente del sueño es un problema frecuente en los adultos, alcanzando al 30% de la población1. Diversos estudios han mostrado que la restricción parcial del sueño produce cambios fisiológicos relevantes, incrementando el riesgo de obesidad, alteraciones metabólicas y enfermedades cardiovasculares2. En este contexto, una práctica habitual consiste en prolongar el sueño durante el fin de semana para compensar la deuda de sueño acumulada durante los días laborables3.
Aunque algunos estudios observacionales sugieren un posible efecto protector del sueño compensatorio, la evidencia experimental continúa siendo limitada y heterogénea3–6. Por ello, el objetivo de este estudio piloto fue evaluar el efecto de 2 noches de recuperación de sueño ad libitum tras 5 noches consecutivas de restricción leve del sueño sobre parámetros objetivos del sueño y variables cardiometabólicas.
Material y métodosDiseño y participantesSe realizó un ensayo clínico piloto aleatorizado cruzado entre noviembre de 2023 y marzo de 2024 en adultos sanos de la región de Valencia (ISRCTN14779364). Los criterios de inclusión fueron: edad entre 18 y 60 años, IMC entre 20 y 33kg/m2, duración habitual de sueño entre 7 y 9h/noche y cronotipo intermedio evaluado mediante el cuestionario validado de Horne y Östberg. Se excluyeron los participantes con trastornos del sueño, enfermedades relevantes, trabajo nocturno o por turnos, viajes transmeridianos recientes y consumo habitual de sustancias o medicación que pudiera alterar el sueño.
Treinta participantes realizaron el cribado inicial y 10 fueron finalmente incluidos. Todos firmaron consentimiento informado (código aprobación del Comité de Ética: 2440618).
Intervención y variables de estudioCada participante realizó 2 intervenciones de 7 días separadas por un periodo de lavado de 2-3 semanas. El sueño se monitorizó mediante actigrafía validada (GT3X+, Actigraph LLC, Pensacola, FL) y diarios de sueño:
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Fase de sueño habitual (HS): mantenimiento de un sueño ≥7h/noche.
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Fase de restricción de sueño (RS): reducción aproximada de 1h y 30min del sueño durante 5 días laborables mediante retraso de la hora de acostarse, manteniendo la hora habitual de despertar, seguida de recuperación ad libitum durante el fin de semana.
Se evaluaron el peso, la altura, el IMC, la presión arterial y los parámetros bioquímicos, incluyendo glucosa, perfil lipídico y recuento leucocitario. Las mediciones se realizaron tras los 5 días laborables y después del periodo de recuperación del fin de semana. Todas las mediciones se realizaron en las primeras horas de la mañana, tras un periodo de ayuno mínimo de 10h y bajo condiciones estandarizadas. No se indicó ninguna otra recomendación respecto al estilo de vida, ya que su evaluación formaba parte de los objetivos secundarios del estudio.
El sueño se monitorizó mediante actigrafía de forma ininterrumpida durante cada fase de intervención, obteniéndose variables de duración y calidad del sueño: tiempo total de sueño, eficiencia, vigilia después del inicio del sueño o wake after sleep onset (WASO), número de despertares e índice de fragmentación.
Análisis estadísticoLas variables se expresaron como media ±desviación estándar. Las comparaciones entre fases se realizaron mediante pruebas paramétricas (t para muestras independientes y la prueba χ2) o no paramétricas (U de Mann-Whitney) según la distribución de las variables. Los modelos fueron ajustados por edad y sexo mediante pruebas de regresión lineal. Se consideró significación estadística un valor de p<0,05.
ResultadosLa muestra final estuvo compuesta por 10 participantes, de los cuales 4 eran varones y 6 mujeres, con una edad media de 35,7±10,5 años. Todos los participantes presentaban un patrón habitual de sueño considerado adecuado antes del inicio de la intervención, y cumplían los criterios de inclusión establecidos.
La intervención consiguió reducir significativamente la duración del sueño durante los 5 días laborables en la fase de RS respecto a la fase de HS. La diferencia entre ambas condiciones fue de 102min de sueño diarios (p<0,001). Esta reducción se produjo fundamentalmente mediante un retraso en la hora de acostarse, mientras que la hora de despertar se mantuvo prácticamente sin cambios entre ambas fases (tabla 1). Durante los días laborables no se observaron diferencias estadísticamente significativas en parámetros de calidad del sueño como la eficiencia, el índice de fragmentación o el número de despertares entre las 2 fases de intervención.
Efecto de la intervención de sueño y recuperación durante el fin de semana en parámetros de calidad de sueño
| RS-5 días(N=8) | HS-5 días(N=5) | P-valor | P-valor* | RS recuperación(N=8) | HS recuperación(N=5) | P-valor | P-valor* | |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| TST (h:min) | 05:08±00:33 | 06:50±00:39 | <0,001 | <0,001 | 06:51±01:33 | 07:18±01:28 | 0,615 | 0,436 |
| Hora de acostarse (h:min) | 01:28±00:46 | 23:33±00:22 | <0,001 | 0,001 | 00:57±01:17 | 01:13±01:45 | 0,756 | 0,887 |
| Hora de despertar (h:min) | 07:05±01:02 | 06:54±00:23 | 0,714 | 0,715 | 08:47±00:53 | 09:03±00:58 | 0,614 | 0,688 |
| Inicio de sueño (h:min) | 01:28±00:46 | 23:33±00:22 | <0,001 | 0,001 | 01:03±01:25 | 01:15±01:46 | 0,832 | 0,972 |
| TIB (h:min) | 05:36±00:27 | 07:20±00:27 | <0,001 | <0,001 | 07:49±01:22 | 07:51±01:30 | 0,976 | 0,792 |
| Eficiencia (%) | 91,4±4,0 | 93,0±4,1 | 0,511 | 0,185 | 87,0±7,6 | 92,8±1,9 | 0,126 | 0,135 |
| WASO (min) | 28:05±12:01 | 30:00±16:60 | 0,798 | 0,999 | 52:01±15:08 | 31,01±06,00 | 0,030 | 0,028 |
| Despertares (n.°) | 13,1±3,5 | 14,7±6,30 | 0,552 | 0,761 | 23,6±6,9 | 16,0±1,5 | 0,035 | 0,055 |
| Índice de movimiento | 11,9±4,3 | 12,8±3,8 | 0,686 | 0,936 | 15,9±5,3 | 11,8±2,9 | 0,143 | 0,087 |
| SFI | 20,5±6,7 | 23,4±5,9 | 0,446 | 0,610 | 29,7±9,5 | 20,6±6,3 | 0,087 | 0,072 |
h/min: horas/minutos; HS: sueño habitual; RS: restricción de sueño; SFI: índice de fragmentación del sueño; TIB: minutos totales en cama; TST: tiempo total de sueño; WASO: tiempo despierto después del inicio del sueño.
Tras el periodo de recuperación durante el fin de semana, el tiempo total de sueño fue similar entre ambas intervenciones, lo que sugiere que los participantes aumentaron las horas de sueño durante el fin de semana tras la restricción acumulada previa. No obstante, pese a esta recuperación en cantidad de sueño, se detectó una peor calidad objetiva del sueño en RS. En concreto, los participantes presentaron un mayor WASO (RS: 52:01±15:08 vs. HS: 31:01±06:00min; p=0,017), así como un mayor número de despertares nocturnos (RS: 23,6±6,9 vs. HS: 16,0±1,5; p=0,035). Del mismo modo, se observó una mayor fragmentación del sueño y una tendencia hacia una menor eficiencia del sueño durante el periodo de recuperación tras RS (tabla 1).
En relación con los parámetros cardiometabólicos, los niveles de triglicéridos fueron significativamente superiores tras la semana completa de restricción de sueño en comparación con la fase de sueño habitual (RS: 98,4±70,5 vs. HS: 44,4±10,5mg/dl; p=0,008). Además, tras ajustar los análisis por edad y sexo, también se observaron cifras más elevadas de presión arterial sistólica (RS: 109,2±10,5 vs. HS: 103,3±11,4mmHg; p ajustada=0,013) y diastólica (RS: 72,2±9,5 vs. HS: 68,6±8,1mmHg; p ajustada=0,026) durante la fase de restricción del sueño.
Segmentando por periodo laboral y fin de semana, se hallaron niveles más elevados de presión arterial diastólica en RS durante la jornada semanal (p ajustado=0,048), y mayores niveles de triglicéridos tras el fin de semana de recuperación de sueño en la fase de RS (tabla 2). Aunque no se alcanzó significación estadística, también se detectó una tendencia hacia valores más elevados de índice de masa corporal y recuento leucocitario tras RS, en comparación con un HS.
Efecto de la intervención de sueño y recuperación durante el fin de semana en parámetros clínicos y antropométricos
| Variable | RS-5 días(N=8) | HS-5 días(N=5) | P-valor | P-valor* | RS recuperación (N=8) | HS recuperación (N=5) | P-valor | P-valor* |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Peso (kg) | 70,9±9,1 | 68,3±9,3 | 0,633 | 0,494 | 70,8±9,2 | 68,6±9,6 | 0,688 | 0,541 |
| IMC (kg/m2) | 24,5±3,8 | 22,3±1,7 | 0,354 | 0,383 | 24,4±3,9 | 22,4±1,7 | 0,435 | 0,430 |
| Grasa visceral (pt) | 5,0±2,5 | 4,6±2,5 | 0,785 | 0,488 | 5,0±2,5 | 4,6±2,6 | 0,788 | 0,467 |
| PAS (mmHg) | 110,0±7,9 | 102,4±12,7 | 0,206 | 0,087 | 108,4±13,2 | 104,2±11,4 | 0,572 | 0,122 |
| PAD (mmHg) | 71,3±8,7 | 65,8±8,8 | 0,296 | 0,048 | 73,1±10,7 | 71,4±7,2 | 0,758 | 0,260 |
| Circunferencia de cintura (cm) | 80,6±8,0 | 76,8±8,1 | 0,422 | 0,286 | 80,4±6,1 | 76,7±8,0 | 0,359 | 0,262 |
| Circunferencia de cadera (cm) | 92,6±7,2 | 92,0±5,8 | 0,874 | 0,778 | 92,1±4,8 | 96,6±4,2 | 0,115 | 0,156 |
| Glucosa (mg/dl) | 83,5±8,3 | 82,4±6,7 | 0,807 | 0,429 | 88,3±8,7 | 85,4±6,7 | 0,546 | 0,177 |
| Urea (mg/dl) | 27,0±8,3 | 34,8±7,6 | 0,116 | 0,140 | 24,8±5,2 | 30,8±6,4 | 0,089 | 0,097 |
| Calcio (mg/dl) | 9,4±0,2 | 9,5±0,5 | 0,435 | 0,400 | 9,4±0,3 | 9,6±0,6 | 0,356 | 0,379 |
| Triglicéridos (mg/dl) | 92,1±80,2 | 40,0±9,7 | 0,354 | 0,170 | 104,6±64,2 | 48,8±10,2 | 0,030 | 0,075 |
| Colesterol total (mg/dl) | 179,5±26,0 | 182,2±19,8 | 0,833 | 0,960 | 184,5±30,7 | 186,4±17,8 | 0,833 | 0,992 |
| HDL-colesterol (mg/dl) | 59,5±9,1 | 58,0±8,0 | 0,768 | 0,945 | 62,6±10,8 | 64,2±10,8 | 0,802 | 0,592 |
| LDL-colesterol (mg/dl) | 101,8±21,1 | 116,2±22,6 | 0,267 | 0,348 | 101,1±18,9 | 112,6±19,4 | 0,314 | 0,426 |
| Leucocitos (×109/l) | 6,2±0,8 | 5,5±0,8 | 0,162 | 0,246 | 6,5±0,6 | 5,9±1,3 | 0,425 | 0,459 |
HDL: lipoproteína de alta densidad; HS: sueño habitual; IMC: índice de masa corporal; LDL: lipoproteína de baja densidad; PAD: presión arterial diastólica; PAS: presión arterial diastólica; RS: restricción de sueño.
Los resultados de este estudio piloto sugieren que 2 noches de recuperación de sueño durante el fin de semana no son suficientes para revertir completamente los efectos derivados de 5 días consecutivos de restricción leve del sueño.
Aunque el tiempo total de sueño durante el fin de semana fue similar entre ambas fases, la recuperación tras la restricción se asoció con una peor calidad del sueño objetiva, reflejada en un mayor WASO y mayor número de despertares. Estos hallazgos coinciden con estudios experimentales previos que describen alteraciones persistentes del impulso homeostático del sueño y de los ritmos circadianos tras periodos repetidos de sueño insuficiente4,7.
Desde el punto de vista cardiometabólico, la restricción del sueño semanal se asoció con mayores niveles de triglicéridos y de presión arterial. Al analizar los efectos por periodos, la presión arterial fue mayor tras los días laborables de restricción, tal y como se ha visto en otros estudios8, mientras que durante el fin de semana se observaron mayores niveles de triglicéridos tras la compensación del sueño. Estos resultados son discrepantes a estudios previos en los que la recuperación mejora la regulación del metabolismo lipídico5. Estos resultados respaldan la evidencia previa que relaciona la privación parcial de sueño con alteraciones metabólicas y mayor riesgo cardiovascular9,10.
El estudio presenta algunas limitaciones, entre ellas el reducido tamaño muestral, la no realización de una de las fases por alguno de los participantes y la falta de control de variables como la alimentación y la actividad física. No obstante, cuenta con fortalezas metodológicas relevantes, como un diseño cruzado aleatorizado, el cumplimiento del protocolo de restricción del sueño y la supervisión de todo el proceso por profesionales especializados, lo que refuerza la validez interna de los hallazgos.
ConclusionesLos hallazgos de este estudio piloto sugieren que una restricción leve del sueño durante 5 días, seguida de un periodo de recuperación durante el fin de semana, no constituye una estrategia eficaz para mitigar los efectos adversos derivados de un sueño insuficiente en los días laborables. La cantidad de sueño necesario para recuperar el déficit acumulado sigue siendo controversial, sugiriendo periodos de recuperación más prolongados.
Contribución de los autoresR.B. concibió, diseñó y supervisó el estudio; R.B., J-V.S y D.C. contribuyeron a la provisión de participantes y al apoyo logístico; R.B., A.P., X.X., M.R y V.B. recopilaron los datos, y C.O-A., E-M.A., R.B., E.P-C., L-V.V., R.F-C y A.A-S. supervisaron la recogida y compilación de los datos; J-V.S., M.R y R.B. diseñaron y realizaron los análisis estadísticos; J-V.S., M.R y R.B. elaboraron las tablas e interpretaron los resultados; J-V.S., M.R y R.B. redactaron el manuscrito; R.B. fue responsable del contenido final. Todos los autores aportaron comentarios y aprobaron la versión final enviada y publicada.
FinanciaciónEl presente trabajo ha sido financiado por la Conselleria de Innovación, Universidades, Ciencia y Sociedad Digital y Fondos Europeos de Desarrollo Regional: [Grupo emergente: CIGE2022/61]; el programa Santiago Grisolia de la Generalitat Valenciana [contratado predoctoral: CIGRIS/2022/082], el Programa de formación de movilidad del CIBER Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBEROBN), Instituto Carlos III, y la American Heart Association [beca número: 25IVPHA1476054].
Conflicto de interesesLos autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.
Agradecemos a todas las personas que contribuyeron al estudio. Este artículo ha sido reconocido por la Sociedad Española de Aterosclerosis (SEA XXXVI) con el premio a la mejor comunicación póster en el área de Nutrición, Diabetes y Obesidad.


