Los registros de actividad clínica constituyen actualmente una herramienta fundamental para comprender la realidad asistencial de cada especialidad, evaluar los resultados y orientar estrategias de mejora continua1.
Desde hace más de 3 décadas, el análisis anual de la actividad quirúrgica cardiovascular en España se ha basado en el Registro de Intervenciones2 publicado por la Sociedad Española de Cirugía Cardiovascular y Endovascular (SECCE). Este registro ha permitido disponer de una visión global de la actividad quirúrgica en nuestro país, y constituye un ejemplo destacable de continuidad y compromiso colectivo con el conocimiento de la propia práctica clínica. Sin embargo, este modelo de registro presenta limitaciones inherentes a su propia metodología. El Registro de Intervenciones se basa en el envío voluntario de datos agregados por parte de cada hospital, lo que permite obtener una fotografía global de la actividad, pero limita las posibilidades de análisis más detallados sobre las características de los pacientes, los factores de riesgo o los resultados clínicos.
En los últimos años, la comunidad de cirugía cardiovascular en España ha dado un paso adicional con el desarrollo del Registro Español de Cirugía Cardiaca (RECC)3 desde el 2021 como plataforma de recogida de datos clínicos a nivel nacional. Este registro supone un cambio conceptual importante, ya que permite registrar información específica de cada paciente y de cada procedimiento realizado, lo que abre nuevas posibilidades para el análisis clínico, la investigación y la mejora de la calidad asistencial. Desde su puesta en marcha, más de 40 centros se han dado de alta en la plataforma, lo que refleja el interés creciente de la comunidad profesional por disponer de herramientas modernas de análisis clínico. No obstante, su utilización de forma sistemática para la introducción rutinaria de datos aún no es universal, por lo que en la actualidad el RECC todavía no permite obtener una visión completamente global de toda la actividad quirúrgica realizada en España3. La consolidación del registro dependerá en gran medida del grado de implicación de los diferentes centros y de la incorporación progresiva de la recogida sistemática de datos en la práctica habitual.
Entre las principales fortalezas del RECC destaca la posibilidad de trabajar con un sistema de registro común para todos los centros participantes. La unificación de variables y definiciones clínicas permite estandarizar la recogida de información y facilita comparaciones más rigurosas entre servicios. Este aspecto resulta esencial para garantizar que los análisis realizados reflejen de manera fiel la realidad asistencial y para avanzar hacia modelos de evaluación de resultados más homogéneos.
Además, el desarrollo del RECC está permitiendo incorporar progresivamente nuevas funcionalidades que facilitan su utilización y su potencial analítico. Actualmente la plataforma permite realizar extracciones de datos tanto básicas como avanzadas, y generar representaciones gráficas de la actividad registrada, lo que facilita el análisis por parte de los propios equipos clínicos, y refuerza su utilidad como herramienta de conocimiento y mejora de la práctica asistencial.
Otra cualidad relevante del registro es su potencial para favorecer la colaboración internacional. En este sentido, el RECC se encuentra actualmente en contacto con la Sociedad Europea de Cirugía Cardiovascular (EACTS) con el objetivo de explorar la posibilidad de compartir información a nivel europeo y avanzar hacia la definición de estándares de calidad comunes. La creación de plataformas de datos comparables entre países podría representar un paso importante para mejorar la evaluación de resultados y promover el desarrollo de indicadores de calidad a escala europea. A pesar de los importantes avances en el ámbito de los registros clínicos en cirugía cardiaca, todavía no existe en Europa un sistema homogéneo de estándares de calidad comparable al que sí se ha desarrollado en otros ámbitos de la medicina.
No obstante, el desarrollo y mantenimiento de registros clínicos de estas características también plantea retos importantes como la necesidad de avanzar hacia sistemas de recogida de datos más automatizados, que reduzcan la carga administrativa y mejoren la calidad de la información. La integración con sistemas de historia clínica electrónica y bases de datos hospitalarias podría facilitar este proceso.
Otro de los aspectos más relevantes es, sin duda, el de la financiación. En otros países europeos, los registros nacionales cuentan con apoyo institucional o financiación procedente de administraciones públicas o programas europeos. En nuestro entorno, sin embargo, el mantenimiento del RECC se basa fundamentalmente en el esfuerzo de la SECCE, lo que genera dificultades para garantizar su sostenibilidad a largo plazo.
Otro reto fundamental es la necesidad de consolidar la cultura de registro sistemático de datos clínicos. El análisis anual de la actividad quirúrgica es esencial para comprender la situación de la cirugía cardiovascular en España y orientar su evolución futura. Aunque el Registro de Intervenciones ha cumplido durante décadas un papel fundamental en este sentido, resulta cada vez más evidente que el futuro del análisis de la actividad quirúrgica debe apoyarse en plataformas basadas en datos clínicos individualizados como el RECC. Con todo ello, el reto estratégico es que el RECC se consolide como la plataforma única y global de donde emanen los análisis de la actividad quirúrgica en España.
De hecho, en varios países europeos la participación en registros nacionales de cirugía cardiaca es obligatoria, y forma parte de las estrategias institucionales de evaluación de calidad. Países como los Países Bajos, Alemania, Dinamarca, Suecia y Noruega disponen desde hace años de registros obligatorios consolidados que permiten analizar de forma sistemática los resultados de la cirugía cardiaca a nivel nacional4-7. En otros países, como Portugal, se están desarrollando iniciativas similares que avanzan en la misma dirección.
En este contexto, resulta difícil imaginar que el análisis de la situación de la cirugía cardiaca en España pueda seguir dependiendo exclusivamente de un registro basado en datos agregados. El RECC representa, en este sentido, una oportunidad estratégica para la cirugía cardiovascular en España.
En última instancia, el valor y el futuro del registro dependerán del compromiso de los profesionales con su utilización activa, la calidad de los datos introducidos y la voluntad de emplear esta información para mejorar el conocimiento y la práctica de la cirugía cardiovascular en nuestro país.

