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Vol. 45. Núm. 2.
Páginas 107-114 (Febrero 2013)
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Vol. 45. Núm. 2.
Páginas 107-114 (Febrero 2013)
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Salud, deporte y vulnerabilidad socioeconómica en una comunidad urbana
Health, sport and socioeconomic vulnerability in an urban community
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Isabel Aguilar-Palacioa,��
Autor para correspondencia
iaguilar@unizar.es

Autor para correspondencia.
, Marta Gil-Lacruzb, Ana Isabel Gil-Lacruzc
a Departamento de Microbiología, Medicina Preventiva y Salud Pública, Facultad de Medicina, Universidad de Zaragoza, Zaragoza, España
b Departamento de Psicología y Sociología, Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, Universidad de Zaragoza, Zaragoza, España
c Departamento de Dirección y Organización de Empresas, Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, Universidad de Zaragoza, Zaragoza, España
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Tabla 1. Descriptivo de la muestra
Tabla 2. Comparativa por grupo vulnerable
Tabla 3. Resultados de la regresión logística para el conjunto de la muestra y estratificados por sexo
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Resumen
Objetivo

Analizar la relación entre el estado de salud percibido y diagnosticado, la práctica deportiva y la pertenencia a un grupo socioeconómico vulnerable.

Diseño

Estudio observacional. Encuesta.

Emplazamiento

Barrio de Casablanca. Zona de atención primaria de la ciudad de Zaragoza.

Participantes

Se incluyeron 1.032 residentes en el barrio mayores de 15 años.

Mediciones principales

a) La salud percibida replicando el cuestionario de Davis y Ware, Health Perceptions Questionnaire; b) la morbilidad aguda diagnosticada; c) la práctica deportiva mediante el test Comportamientos saludables-94 de Herrero, Musitu y Gracia, y d) la vulnerabilidad socioeconómica obtenida mediante el análisis conjunto del nivel de estudios, situación laboral y nivel de ingresos anuales netos de la unidad familiar.

Resultados

La vulnerabilidad socioeconómica se relaciona de manera estadísticamente significativa con variables relativas a la salud, como el diagnóstico médico y la percepción de la salud, y con la práctica de deporte. La vulnerabilidad y el ejercicio físico influyen de un modo más directo en la salud percibida que en la salud diagnosticada. El análisis estadístico en función del sexo ratifica dicha asociación para los hombres, pero no para las mujeres.

Conclusiones

El impacto de los determinantes sociales de la salud se encuentra modelado por la variable sexo. La estratificación social y los estilos de vida (ejercicio físico) son predictores del estado percibido de salud y, por extensión, de la relación del ciudadano con el sistema sanitario.

Palabras clave:
Grupos vulnerables
Deporte
Salud percibida
Salud diagnosticada
Clase social
Abstract
Objective

To analyse the association between perceived and diagnosed health, sport practice, and the belonging to a vulnerable socioeconomic group.

Design

Observational study. Questionnaire.

Setting

Casablanca neighbourhood. Primary Health Care Area in the city of Zaragoza (Spain).

Participants

1032 residents aged over 15 years.

Main measurements

a) Perceived health using the Health Perception Questionnaire of Davis and Ware; b) diagnosed morbidity; c) sport practice using the Healthy Lifestyles questionnaire-94 of Herrero, Musitu and Gracia, and d) socioeconomic vulnerability based on the occupational, educational and economic conditions of the family unit.

Results

Socioeconomic vulnerability had a statistically significant association with diagnosed health, self-perceived health, and sport practice. Vulnerability and exercise showed a higher influence over self-perceived health than over diagnosed health. In the analysis stratified by gender, the association could only be observed in men.

Conclusions

The impact of health social factors is modulated by gender. Social stratification and lifestyles, such as sport practice, are predictors of self-perceived health and, thus, of the relationship between the population and the use of health services.

Keywords:
Vulnerable groups
Sport practice
Perceived health
Diagnosed health
Social class
Texto completo
Introducción

Condiciones de vida precarias conllevan situaciones de riesgo para la salud1 y limitan el acceso a los recursos sanitarios2. Las carencias socioeconómicas se reflejan en una mayor exposición a factores de riesgo, una menor frecuencia de hábitos saludables y, por ende, en una mayor morbilidad diagnosticada y una peor percepción de la propia salud. De este modo, es posible identificar colectivos vulnerables en relación con la estratificación social. El estudio de la vulnerabilidad remite al análisis de las diferencias entre grupos y a las desigualdades en salud3,4, así como a las estrategias socioeconómicas y sanitarias encaminadas a su corrección.

La adopción de comportamientos de riesgo no constituye solo una elección individual, sino que a menudo se aprenden y se comparten entre familiares, amigos, etc.5. El sedentarismo es uno de los comportamientos de riesgo que más complicaciones para la salud genera, estando asociado a una evaluación negativa de la propia salud. Por el contrario, el ejercicio físico regular se vincula a un mayor grado de bienestar percibido y a mejores resultados objetivos de salud6. Su práctica contribuye a proteger el equilibrio físico y psíquico, además de favorecer el abandono de hábitos perjudiciales y facilitar el mantenimiento de dietas equilibradas7,8.

Tanto la propia percepción de la salud como la práctica deportiva se encuentran mediatizados por factores sociales y culturales. En el caso de la salud, entornos comunitarios degradados repercuten en una peor valoración de la salud de sus ciudadanos9. Ante las amenazas para la salud, las personas integran la información y sus emociones en representaciones sociales de lo que supone estar sano y enfermo. Estas representaciones conllevan intentos de regulación y planes de acción que a menudo involucran a la red social en un continuo proceso de feedback10,11.

En cuanto a la práctica deportiva, es conocida su dependencia de factores psicosociales como el nivel de conocimiento y motivación, el hábito, la disponibilidad de tiempo, la integración en una red social y el acceso a infraestructuras y recursos.

Pero no todos los grupos sociales presentan las mismas tendencias ni los factores influyen del mismo modo12. Aislando el efecto de determinadas variables de estratificación social como el nivel de instrucción y la situación laboral, las mujeres siguen presentando una peor valoración de su propia salud y un mayor sedentarismo13. Así, la medida de la vulnerabilidad en relación con la salud requiere la consideración de condicionantes objetivos pero también la valoración subjetiva del bienestar14,15 (fig. 1).

Figura 1.

Relación entre los elementos de estudio.

(0,05MB).

El objetivo de este trabajo es analizar la relación entre la práctica deportiva, la vulnerabilidad socioeconómica y la percepción y el diagnóstico del estado de salud en una comunidad urbana.

Material y métodos

El estudio es de carácter exploratorio transversal, siendo el universo de la investigación una población de 6.514 personas mayores de 15 años residentes en el barrio de Casablanca (Zaragoza).

Con el fin de que la muestra fuese representativa de la población del barrio a un nivel de confianza del 95,5% y con un margen de error de±3, se entrevistó a 1.032 sujetos en sus domicilios. El trabajo de campo se realizó mediante un procedimiento aleatorio de rutas y cuotas con estratificación en función del sexo y la edad. La composición final de dichos grupos se refleja en la tabla 1.

Tabla 1.

Descriptivo de la muestra

  Número  Porcentaje 
Sexo
Masculino  497  48,2 
Femenino  535  51,8 
Grupos de edad (años)
16-29  337  32,7 
30-59  492  47,7 
60  203  19,7 
Vulnerabilidad socioeconómica
Grupo vulnerable  550  53,3 
No vulnerable  482  46,7 
Práctica deportiva
Al menos una vez a la semana  468  45,3 
Menos de una vez a la semana  564  54,7 
Salud percibida
Excelente, buena  537  52,0 
Normal, mala  495  48,0 
Enfermedades diagnosticadas en las últimas 2 semanas  485  47,0 

El instrumento utilizado integró diferentes cuestionarios epidemiológicos y psicosociales. En esta investigación se priorizaron los siguientes:

  • Características sociodemográficas. Sexo, edad, nivel educativo, situación laboral e ingresos anuales netos del hogar.

  • Cuestionario estandarizado de la percepción de la salud (Health Perceptions Questionnaire16). La consistencia interna del instrumento presenta una fiabilidad elevada constatable mediante el coeficiente α de Cronbrach (α=0,86). Asimismo, se preguntó a los encuestados si durante las 2 semanas previas a la entrevista habían sido diagnosticados por algún servicio médico.

  • Práctica deportiva. Pregunta recogida en el Cuestionario de Comportamientos Saludables (CPS-9417). La respuesta se graduó en una escala de 8 opciones que abarca desde la posibilidad de la práctica diaria hasta «nunca se practica».

Tal y como se refleja en la figura 2, la vulnerabilidad socioeconómica se definió según el nivel de ingresos, el nivel educativo y la situación laboral. Se considera persona vulnerable si: su máximo ingreso anual neto por miembro de hogar es de 6.000€; su máximo nivel educativo es de primaria, o se encontraba en situación de desempleo en el momento de la encuesta. El umbral de ingresos se calculó teniendo en cuenta los ingresos anuales del hogar y el número de miembros. Se consideraron personas vulnerables aquellas cuyos ingresos quedaban por debajo del 60% del promedio de la comunidad18.

Figura 2.

Participantes en el estudio.

(0,21MB).

El tratamiento de datos, la codificación y el análisis estadístico se realizaron con el software estadístico SPSS. Primero, se efectuó un análisis descriptivo para conocer las características de la muestra. En segundo lugar, se aplicó un análisis bivariado para explorar la asociación entre las distintas variables estudiadas y la pertenencia a la población vulnerable (test de ji al cuadrado de diferencia de proporciones). Por último, se realizaron 2 análisis de regresión logística. En el primero se estudió la asociación entre la pertenencia al grupo vulnerable y las características del estado de salud y la práctica deportiva. En el segundo, se analizó en qué medida la práctica deportiva estaba mediatizada por el estado de salud y la pertenencia al grupo vulnerable. Ambos análisis se realizaron tanto a nivel global como estratificados por sexo.

Resultados

De los 1.032 encuestados, el 51,8% fueron mujeres y casi la mitad tenían edades entre 30 y 59 años (47,7%). El grupo de población vulnerable estaba compuesto por 550 personas (53,5%). De los 3 criterios, el nivel educativo fue la principal característica de inclusión (64,7%) seguido de los ingresos anuales (58,7%). El 64,5% de los individuos clasificados como vulnerables cumplieron solo un criterio de inclusión, seguido del 32,5% con 2 criterios.

El 52,0% de los encuestados clasificaron su salud como «excelente» o «buena» y el 47,0% habían sido diagnosticadas de alguna enfermedad en las 2 semanas previas a la encuesta (tabla 1). El 54,7% practicaba ejercicio físico con una frecuencia inferior a una vez a la semana.

Al comparar las características sociodemográficas, se observaron diferencias relevantes en la práctica deportiva y el estado de salud (p<0,001). El ejercicio físico habitual era más frecuente entre aquellos individuos no vulnerables, de modo que el grupo en situación de vulnerabilidad socioeconómica presentaba un mayor riesgo de sedentarismo. El colectivo vulnerable presentaba peores niveles de salud. El 58,2% de los vulnerables percibió su salud como «normal» o «mala» frente al 36,3% de los no vulnerables. Además, el 56,5% de los sujetos vulnerables habían sido diagnosticados de alguna enfermedad en las últimas 2 semanas (tabla 2).

Tabla 2.

Comparativa por grupo vulnerable

  Grupo vulnerableGrupo no vulnerablepa 
  Número  Porcentaje  Número  Porcentaje   
Sexo
Masculino  229  41,6  268  55,6  < 0,001 
Femenino  321  58,4  214  44,4   
Grupos de edad (años)
16-29  96  17,5  241  50,0  < 0,001 
30-59  273  49,6  219  45,4   
60  181  32,9  22  4,6   
Práctica deportiva
Al menos una vez a la semana  216  39,3  252  52,3  < 0,001 
Menos de una vez a la semana  334  60,7  230  47,7   
Salud percibida
Excelente, buena  230  41,8  307  63,7  < 0,001 
Normal, mala  320  58,2  175  36,3   
Enfermedades diagnosticadas en las últimas 2 semanas  311  56,5  174  36,1  < 0,001 
a

Test de ji cuadrado.

Las personas con mala salud percibida presentaron un riesgo 1,36 veces mayor de pertenecer al grupo vulnerable (IC 95% 1,02-1,82). Los sujetos con baja frecuencia de práctica deportiva en su tiempo libre presentaron una probabilidad mayor de pertenecer al grupo vulnerable (p=0,016) manteniéndose estas diferencias al ajustar por edad (OR=1,42; IC 95% 1,07-1,88). Al combinar las variables de salud y de práctica deportiva se constató que, tanto las personas con buena salud percibida y práctica deportiva habitual, como aquellos que practicaban deporte y que no habían sido diagnosticados de ninguna enfermedad en las últimas 2 semanas, presentaban una probabilidad menor de pertenencia al grupo vulnerable, siendo ambos resultados estadísticamente significativos (OR=0,72 y 0,71, respectivamente).

Los análisis estadísticos en función del sexo constatan la asociación en los hombres para la salud diagnosticada (OR=1,53; IC 95% 1,02-2,29). Sin embargo, solo se encontró una asociación estadísticamente significativa entre la pertenencia al grupo vulnerable y la no existencia de diagnósticos y de práctica deportiva habitual, siendo este un factor protector (OR=0,60; IC 95% 0,39-0,93). La baja práctica deportiva se asoció a un mayor riesgo de pertenecer al grupo vulnerable (p=0,061). Por el contrario, no se pudo constatar asociación entre ninguna de las variables analizadas y la vulnerabilidad socioeconómica en las mujeres.

Entre los sujetos con mala salud percibida, se observó una mayor probabilidad de baja práctica deportiva (OR=1,92; IC 95% 1,47-2,50), pero dicha asociación no se ratificó para aquellos que habían sido diagnosticados de alguna enfermedad. Estos resultados se mantuvieron al estratificar por sexo, siendo más relevante en los hombres (OR=2,15) que en las mujeres (OR=1,62). El ejercicio físico es habitual en aquellos individuos con buena salud percibida y que no pertenecían al grupo vulnerable (OR=0,55; IC 95% 0,41-0,75). Esta asociación prevaleció en los hombres (OR=0,49; IC 95% 0,32-0,74) pero no en las mujeres (p=0,232) (tabla 3).

Tabla 3.

Resultados de la regresión logística para el conjunto de la muestra y estratificados por sexo

  GlobalHombresMujeres
  Bruto  AjustadoBruto  AjustadoBruto  Ajustado
  OR (IC 95%)  OR (IC 95%)  OR (IC 95%)  OR (IC 95%)  OR (IC 95%)  OR (IC 95%) 
OR de pertenencia a grupo vulnerable
Estado de salud
Mala salud percibida  2,44 (1,90-3,14)  1,36 (1,02-1,82)  0,039  2,34 (1,63-3,36)  1,53 (1,02-2,29)  0,041  2,40 (1,68-3,41)  1,09 (0,71-1,68)  0,684 
Existencia de diagnósticos  2,30 (1,79-2,96)  1,22 (0,91-1,64)  0,184  2,42 (1,67-3,50)  1,39 (0,91-2,12)  0,126  1,94 (1,37-2,76)  0,90 (0,58-1,38)  0,619 
Buena salud percibida y sin diagnósticos  0,41 (0,31-0,53)  0,76 (0,56-1,03)  0,076  0,45 (0,31-0,66)  0,73 (0,48-1,11)  0,139  0,41 (0,28-0,60)  0,93 (0,59-1,47)  0,754 
Práctica deportiva
Menos de una vez a la semana  1,70 (1,32-2,17)  1,42 (1,07-1,88)  0,016  1,76 (1,23-2,52)  1,46 (0,98-2,17)  0,061  1,36 (0,95-1,94)  1,19 (0,78-1,83)  0,419 
Salud y práctica deportiva
Buena salud percibida y práctica habitual  0,44 (0,34-0,59)  0,72 (0,52-0,99)  0,041  0,44 (0,30-0,64)  0,68 (0,45-1,05)  0,081  0,55 (0,36-0,84)  0,89 (0,54-1,47)  0,635 
Sin diagnósticos y práctica habitual  0,41 (0,30-0,54)  0,71 (0,51-0,99)  0,043  0,36 (0,24-0,53)  0,60 (0,39-0,93)  0,022  0,62 (0,39-0,98)  1,14 (0,65-1,97)  0,652 
OR de baja práctica deportiva
Estado de salud
Mala salud percibida  2,13 (1,66-2,73)  1,92 (1,47-2,50)  0,000  2,38 (1,65-3,42)  2,15 (1,47-3,14)  0,000  1,75 (1,23-2,51)  1,62 (1,10-2,37)  0,014 
Existencia de diagnósticos  1,19 (0,93-1,52)  0,99 (0,76-1,29)  0,937  1,05 (0,73-1,50)  0,83 (0,56-1,23)  0,355  1,03 (0,72-1,44)  0,89 (0,61-1,30)  0,533 
Buena salud percibida y sin diagnósticos  0,66 (0,51-0,86)  0,77 (0,58-1,01)  0,059  0,60 (0,42-0,86)  0,69 (0,47-1,01)  0,055  0,92 (0,62-1,36)  1,08 (0,71-1,64)  0,731 
Pertenencia a grupo vulnerable
Pertenencia a grupo vulnerable  1,69 (1,32-2,17)  1,43 (1,08-1,89)  0,013  1,76 (1,23-2,52)  1,48 (0,99-2,19)  0,055  1,36 (0,95-1,94)  1,14 (0,75-1,74)  0,547 
Salud y vulnerabilidad
Buena salud percibida y sin vulnerabilidad  0,48 (0,37-0,63)  0,55 (0,41-0,75)  0,000  0,43 (0,29-0,63)  0,49 (0,32-0,74)  0,001  0,65 (0,44-0,98)  0,76 (0,48-1,19)  0,232 
Sin diagnósticos ni vulnerabilidad  0,64 (0,49-0,83)  0,77 (0,57-1,04)  0,086  0,61 (0,42-0,88)  0,74 (0,49-1,11)  0,139  0,93 (0,61-1,43)  1,18 (0,74-1,89)  0,494 

IC 95%: intervalo de confianza al 95%; OR: odds ratios; p: significación estadística.

Variable de ajuste: edad.

Discusión

La principal limitación de este trabajo va ligada a la polisemia y multidisciplinaridad de los temas de análisis, que dificultan su medida simplificada en una única encuesta. Además, el estudio de la relación entre la vulnerabilidad19, los comportamientos de riesgo y la percepción de la salud presenta la dificultad añadida de la causalidad inversa entre las variables. Estas limitaciones son constantes en este tipo de estudios, y precisan de instrumentos específicos como datos de panel.

No obstante, los resultados obtenidos en Casablanca avalan las tendencias apuntadas en la literatura científica. Las situaciones de vulnerabilidad socioeconómica se encuentran asociadas a las características sociodemográficas, a un mayor riesgo de sedentarismo y a un peor estado de salud, tanto percibido como diagnosticado. Por otro lado, la práctica deportiva se relaciona con la salud percibida y con la vulnerabilidad socioeconómica, siendo los individuos con una peor valoración de su salud y pertenecientes al grupo vulnerable los que presentaron un mayor riesgo de sedentarismo. De manera complementaria, un estilo de vida activo constituye un factor protector de la salud y un potencial indicador de una menor vulnerabilidad social. Una salud percibida pobre y una práctica deportiva escasa se han encontrado asociadas a un mayor riesgo de vulnerabilidad socioeconómica. Por último, disfrutar de un estado percibido de salud positivo y sin diagnósticos constituye un factor protector frente a la precariedad económica.

En relación con las diferencias de género, se constata que la interrelación entre variables es mayor para los hombres. Las mujeres, por lo general, presentan peor salud percibida, mayor número de diagnósticos y menor práctica deportiva. La proporción de mujeres sedentarias aumenta a medida que se incrementa el número de horas trabajadas, la edad o las responsabilidades familiares y esto se ve acentuado en situaciones de vulnerabilidad socioeconómica, donde a menudo se alega la falta de tiempo como principal razón para no practicar deporte20.

Los resultados de este estudio señalan la interdependencia entre el contexto, la percepción y los comportamientos de salud. La relación de la salud percibida con la vulnerabilidad y el ejercicio físico es estadísticamente más significativa que para la salud diagnosticada. La percepción personal de la salud aporta al profesional sanitario información sobre la situación socioeconómica y los comportamientos del individuo. Trabajar con los grupos e individuos vulnerables supone destacar la dimensión humana de la práctica clínica21.

Comprender el origen y la dirección de estas influencias22 y contextualizarlas en la comunidad resulta fundamental para establecer las prioridades de actuación de los profesionales sanitarios, sus funciones y sus recursos23. En este sentido, la Comisión de los Determinantes Sociales de la Salud de la OMS (2009)24 defiende estudios que, como el nuestro, pretenden desde la atención primaria conocer e intervenir en las condiciones de vida y necesidades de los ciudadanos.

Lo conocido sobre el tema

  • Las desigualdades socioeconómicas generan desigualdades en la salud de la población.

  • La asunción de comportamientos saludables depende de variables demográficas como el sexo y la edad, y de variables de estratificación socioeconómica como el nivel de estudios y la situación laboral.

  • La valoración negativa de la propia salud conlleva un mayor número de diagnósticos médicos.

Qué aporta este estudio

  • La vulnerabilidad socioeconómica influye tanto en la percepción de la salud, como en la salud diagnosticada y en la adopción de comportamientos de riesgo.

  • La vulnerabilidad socioeconómica en la salud repercute de diferente forma en hombres y mujeres.

  • Los estudios locales reflejan el sentido y la dirección de estas influencias diferenciales dentro de una misma población.

Financiación

Proyecto de investigación I+D+I subvencionado por el Ministerio de Ciencia e Innovación: CSO2011-30089. Comportamiento sexual y reproductivo en España: factores de riesgo para la salud.

Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

Agradecimientos

Este trabajo ha sido posible gracias al proyecto de investigación I+D+I subvencionado por el Ministerio de Ciencia e Innovación: CSO2011-30089. Comportamiento sexual y reproductivo en España: factores de riesgo para la salud.

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Are you a health professional able to prescribe or dispense drugs?

Você é um profissional de saúde habilitado a prescrever ou dispensar medicamentos