Analizar la prevalencia de sintomatología depresiva en la población de España entre los15 y 104 años, para estudiar la existencia de factores que puedan estar asociados y relacionados con su presencia. Para ello, se recogieron datos de la Encuesta Europea de Salud (European Health Interview Survey [EHIS]) de 2020.
DiseñoEstudio transversal analítico, basado en la información secundaria obtenida de dicha encuesta.
EmplazamientoPoblación general residente en España, en un contexto comunitario.
ParticipantesUn total de 22.072 sujetos residentes en viviendas familiares en territorio nacional en el año 2019, de los cuales el 47,1% eran hombres y el 52,9% mujeres.
Mediciones principalesPrevalencia de sintomatología depresiva (PHQ-8). Factores sociodemográficos y de comportamiento analizados: actividad física, consumo de tabaco y alcohol, frecuencia de uso de servicios sanitarios, enfermedades crónicas y limitaciones funcionales.
ResultadosLa prevalencia global de cribado positivo de depresión en la muestra fue del 8,7%. El análisis multivariante identificó como principales factores asociados la presencia de enfermedades crónicas, las limitaciones físicas, la inactividad física y el estatus de exfumador. Asimismo, los sujetos con sintomatología depresiva presentaron una mayor frecuencia de utilización de servicios sanitarios.
ConclusiónExisten diversos factores de comportamiento modificables asociados a la sintomatología depresiva. El fomento de la actividad física y el abordaje integral de la cronicidad y la capacidad funcional podrían ser estrategias clave para mejorar el estado de salud mental en la población.
To analyze the prevalence of depressive symptomatology in the population between 15 and 104 years of age in Spain to study whether there are factors that may be associated with and related to its presence. To this end, data from the 2020 European Health Interview Survey (EHIS) were collected.
DesignAnalytical cross-sectional study, based on secondary information obtained from this survey.
SettingGeneral population residing in Spain, in a community context.
ParticipantsA total of 22,072 subjects residing in family homes in the national territory in 2019, of which 47.1% were men and 52.9% women.
Main measurementsPrevalence of depressive symptomatology (PHQ-8). Sociodemographic and behavioural factors analysed: physical activity, tobacco and alcohol consumption, frequency of use of health services, chronic diseases and functional limitations.
ResultsThe overall prevalence of positive depression screening in the sample was 8.7%. The multivariate analysis identified the presence of chronic diseases, physical limitations, physical inactivity, and former smoking status as the main associated factors. Likewise, subjects with depressive symptomatology had a higher frequency of use of health services.
ConclusionThere are several modifiable behavioural factors associated with depressive symptomatology. The promotion of physical activity and the comprehensive approach to chronicity and functional capacity could be key strategies to improve the state of mental health in the population.
La depresión es un problema de salud pública de gran relevancia a nivel global, considerándose una de las diez principales causas de discapacidad en el mundo, afectando a un 5% de la población anualmente y a un 11-15% a lo largo de su vida1–3. Además, la depresión es un factor de riesgo importante para la ideación y los intentos de suicidio, una de las principales causas de muerte a nivel mundial4.
La etiología de la depresión es compleja y multifactorial, demostrándose que factores ambientales, el sexo biológico, la edad y el estilo de vida influyen en su prevalencia y gravedad5–8. En el contexto específico de España, diversos estudios epidemiológicos han explorado estas variables, reportando prevalencias y factores de riesgo que varían según la metodología y las herramientas de cribado utilizadas9,10.
La complejidad de la depresión, junto con las barreras en el acceso a la atención sanitaria, plantea un desafío considerable para los sistemas de salud. La falta de profesionales, el estigma asociado y la fragmentación entre los niveles de atención, como la atención primaria y la salud mental, dificultan un diagnóstico y tratamiento adecuado. Esta situación contribuye al fenómeno del infradiagnóstico en Atención Primaria, donde una parte significativa de los casos podría no ser detectada en las consultas rutinarias11,12. Por ello, es fundamental investigar los factores que influyen en la prevalencia de este trastorno para mejorar la detección precoz y diseñar estrategias de intervención más efectivas.
El objetivo de este estudio ha sido determinar la prevalencia y los factores asociados a la sintomatología depresiva en la población española, utilizando los datos de la Encuesta Europea de Salud. Este trabajo busca contribuir al conocimiento epidemiológico de la depresión en nuestro país, identificando grupos de riesgo y proporcionando información relevante para la planificación de políticas de salud pública. El conocimiento de estos factores posibilita que el profesional de Atención Primaria, dada su posición estratégica como primer nivel asistencial, optimice el cribado oportunista y la detección precoz en el binomio paciente-cuidador.
Material y métodosSe plantea un estudio transversal analítico basado en datos proporcionados por la Encuesta Europea de Salud para España (periodo de recogida 2019/2020) y publicados por el Instituto Nacional de Estadística13. Esta encuesta se realizó a personas mayores de 15 años y estuvo formada por cuatro módulos: información socioeconómica, estado de salud, uso de asistencia sanitaria y determinantes de salud.
Tamaño de la muestra y obtenciónLa muestra se seleccionó uniformemente a lo largo de los cuatro trimestres del año aplicando las directrices marcadas por EUROSTAT14 mediante un muestreo probabilístico estratificado polietápico. Se obtuvo una muestra final formada por 22.072 personas. Las diferencias en el tamaño muestral y prevalencias respecto al informe del INE se deben a la exclusión en este análisis de los registros con valores perdidos en las variables de interés.
VariablesAdemás de información sociodemográfica como la edad, sexo, comunidad autónoma en la que reside y clase social a la que pertenece, se registró el uso de los servicios sanitarios (atención primaria y especializada), la actividad física y el consumo de alcohol y tabaco. Finalmente, se analizó la dimensión social midiendo el apoyo percibido ante problemas graves y el rol del encuestado como cuidador no profesional de personas dependientes. La variable dependiente principal fue la presencia de sintomatología depresiva, evaluada mediante el Patient Health Questionnaire-8 (PHQ-8)15. Esta escala autoadministrada consta de 8 ítems que evalúan la frecuencia de síntomas en las últimas dos semanas, con puntuaciones de 0 a 24. Siguiendo la validación estándar y las recomendaciones recientes para estudios poblacionales16, se utilizó un punto de corte de ≥10 para identificar casos de probable depresión o sintomatología depresiva clínicamente relevante, dado que el instrumento es una herramienta de cribado y no de diagnóstico clínico.
Análisis de datosSe efectuó un análisis descriptivo seguido de pruebas bivariantes (Chi-cuadrado o t de Student) para evaluar factores asociados a la depresión. Las variables significativas se incluyeron en un modelo de regresión logística multivariante, calculando Odds Ratios con intervalos de confianza al 95%. Se utilizó el software IBM SPSS v.26 (IBM Corp., Armonk, NY, Estados Unidos), asumiendo una significación del 5%.
Aspectos éticos y legalesPara realizar este estudio no fue necesaria la aprobación por parte de un comité de ética, dado que utiliza datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística de la última Encuesta Europea de Salud por Entrevista (EHIS). Esta encuesta está coordinada por Eurostat y regulada por el Reglamento (CE) n.° 1338/2008 y el Reglamento (CE) n.° 141/2013 de la Comisión17.
ResultadosLa muestra estuvo formada por 22.072 individuos con edades comprendidas entre los 15 y los 104 años, siendo la edad media 54,6 años (DE 19,0). El 47,1% de los encuestados fueron hombres y las comunidades con mayor participación fueron Andalucía, Comunidad de Madrid y Cataluña. Con respecto al estrato laboral, más del 30% de la muestra eran trabajadores/as cualificados/as del sector primario y otros. La prevalencia global de sintomatología depresiva se situó en un 8,7% (IC 95%: 8,4-9,1%). Al analizar los datos desagregados por sexo, se observaron diferencias significativas. En los hombres, la prevalencia fue del 5,5% (IC 95%: 5,0-5,9%), mientras que en las mujeres aumentó hasta el 11,6% (IC 95%: 11,1-12,2%). Además, el perfil de edad varió entre ambos grupos: mientras que en los hombres la prevalencia repuntó en la franja de 55-59 años, en las mujeres el pico se observó en el rango etario entre los 70 y 74 años. Finalmente, considerando sólo a la muestra con probable depresión, cabe destacar que el 70,6% son mujeres (tabla 1).
Características sociodemográficas de la muestra y prevalencia de sintomatología depresiva
| Población total (n=22.072) | Población con sintomatología depresiva (n=1.926) | |
|---|---|---|
| Sexo | ||
| Hombres | 10.396 (47,1) | 566 (29,4) |
| Mujeres | 11.676 (52,9) | 1.360 (70,6) |
| Edad (media±DE) | 54,6±19,0 | 63,4±16,2 |
| Comunidad Autónoma de residencia n (%) | ||
| Andalucía | 2.820 (12,8) | 194 (10,1) |
| Aragón | 821 (3,7) | 45 (2,3) |
| Asturias | 979 (4,4) | 144 (7,5) |
| Islas Baleares | 396 (1,8) | 40 (2,1) |
| Islas Canarias | 1.138 (5,2) | 126 (6,5) |
| Cantabria | 929 (4,2) | 75 (3,9) |
| Castilla y León | 1.124 (5,1) | 151 (7,8) |
| Castilla-La Mancha | 1.146 (5,1) | 85 (4,4) |
| Cataluña | 2.138 (9,7) | 188 (9,8) |
| Comunidad Valenciana | 1.870 (8,5) | 180 (9,3) |
| Extremadura | 923 (4,2) | 65 (3,4) |
| Galicia | 1.304 (5,9) | 158 (8,2) |
| Comunidad de Madrid | 2.327 (10,5) | 133 (6,9) |
| Región de Murcia | 1.007 (4,6) | 118 (6,1) |
| Comunidad de Navarra | 747 (3,4) | 50 (2,6) |
| País Vasco | 1.229 (5,6) | 107 (5,6) |
| La Rioja | 648 (2,9) | 54 (2,8) |
| Ceuta | 232 (1,1) | 11 (0,6) |
| Melilla | 294 (1,3) | 2 (0,1) |
| Ocupación n (%) | ||
| Directores/as y gerentes de establecimientos de más de 10 personas | 2.301 (10,4) | 125 (6,5) |
| Directores/as y gerentes de establecimientos de menos de 10 personas | 1.679 (7,6) | 108 (5,6) |
| Trabajadores/as cualificados/as del sector primario y otros | 6.934 (31,4) | 660 (34,3) |
| Trabajadores/as no cualificados/as | 2.886 (13,1) | 347 (18,0) |
| Ocupaciones intermedias y trabajadores/as por cuenta propia | 4.228 (19,2) | 317 (16,5) |
| Supervisores/as y trabajadores/as en ocupaciones técnicas | 3.048 (13,8) | 269 (14,0) |
La presencia de sintomatología depresiva se definió mediante una puntuación≥10 en el cuestionario PHQ-8.
n: número absoluto; DE: desviación estándar.
La figura 1 expone la distribución de la muestra por grupos quinquenales de edad y sexo. En ella se observa que en las mujeres la prevalencia máxima de depresión se obtuvo en torno a los 70-74 años, mientras que en los hombres se sitúa entre los 55 y los 59 años.
Estado de salud percibida, asistencia sanitaria y apoyoLa mayor parte de la muestra definió su estado de salud en el último año como buena o muy buena (70,7%). Sin embargo, en la muestra con depresión, un alto porcentaje considera que su estado de salud es malo o regular (64,6%) (tabla 2). Las personas con cribado positivo presentan un mayor deterioro en su estado de salud percibido, sólo el 3,5% de la muestra con depresión reportó un estado de salud «Muy bueno» frente al 21,5% de la muestra total. Además, se observa una elevada comorbilidad en el grupo con depresión, donde el 95,7% reportó tener enfermedades crónicas, comparado con el 60,9% de la muestra total. Con respecto a la limitación funcional, el 65,6% de los sujetos con probable depresión se encuentra limitado, frente a solo el 27,7% en la muestra total. Las personas con depresión muestran una mayor demanda de servicios de Atención Primaria (AP) y de salud mental especializada. Aunque la mayoría en ambos grupos tiene un buen número de personas de apoyo, el grupo con depresión tiene una mayor proporción de personas con una o dos personas de apoyo (29,5% vs. 20% en la muestra total).
Estado de salud, enfermedades crónicas, limitación funcional, severidad depresiva y utilización de servicios sanitarios en la población general y en la muestra con sintomatología depresiva
| Población total (n=22.072) | Población con sintomatología depresiva (n=1.926) | |
|---|---|---|
| Estado de salud en los últimos 12 meses | ||
| Muy bueno | 4.736 (21,5) | 68 (3,5) |
| Bueno | 10.851 (49,2) | 466 (24,2) |
| Regular | 4.593 (20,8) | 788 (40,9) |
| Malo | 1.493 (6,8) | 457 (23,7) |
| Muy malo | 399 (1,8) | 147 (7,6) |
| Enfermedades crónicas | ||
| Sí | 13.432 (60,9) | 1.843 (95,7) |
| No | 8.623 (39,1) | 83 (4,3) |
| Limitación para realizar actividades cotidianas | ||
| Gravemente limitado/a | 1.271 (5,8) | 385 (20,0) |
| Limitado/a, no grave | 4.835 (21,9) | 879 (45,6) |
| Nada limitado/a | 15.955 (72,3) | 662 (34,4) |
| Última visita al médico de familia | ||
| En las últimas 4 semanas | 5.119 (23,2) | 836 (43,4) |
| Entre 4 semanas y 12 meses | 13.510 (61,2) | 990 (51,4) |
| Hace 12 meses o más | 3.403 (15,4) | 100 (5,2) |
| Nunca | 40 (0,2) | 0 (0) |
| Visita al psicólogo o psiquiatra en el último año | ||
| Sí | 1.030 (4,7) | 524 (27,2) |
| No | 21.036 (95,3) | 1.399 (72,6) |
| Número de personas de apoyo | ||
| Ninguna | 298 (1,4) | 48 (2,5) |
| Una o dos personas | 4.421 (20) | 569 (29,5) |
| De 3 a 5 personas | 9.373 (42,5) | 810 (42,1) |
| Más de 5 personas | 7.856 (35,6) | 484 (25,1) |
| Facilidad para obtener ayuda | ||
| Muy fácil | 6.116 (27,7) | 550 (28,6) |
| Fácil | 9.549 (43,3) | 742 (38,5) |
| Es posible | 3.852 (17,5) | 317 (16,5) |
| Difícil | 1.482 (6,7) | 183 (9,5) |
| Muy difícil | 613 (2,8) | 87 (4,5) |
La suma de las frecuencias en algunas variables puede no coincidir con el total de la muestra debido a la existencia de valores perdidos (missings) o respuestas «No sabe/No contesta».
La presencia de sintomatología depresiva se definió mediante una puntuación≥10 en el cuestionario PHQ-8.
n: número absoluto.
La tabla 3 recoge el estilo de vida de la muestra total y la muestra con depresión. En ella se observa que el 36,8% de toda la población encuestada señaló que su actividad en un día rutinario se correspondía a estar sentado o sentada la mayor parte de la jornada, mientras otro 4,1% afirmaba realizar tareas que requieren gran esfuerzo físico. Además, 8.171 de los individuos no practicaban ningún tipo de deporte u actividad deportiva en su tiempo libre. De los encuestados; el 14,8% confirmaron que consumían alcohol prácticamente a diario, mientras otro 21,8% no lo habían probado nunca. Respecto al consumo de riesgo, considerando este como la ingesta de cinco bebidas alcohólicas en mujeres o seis en hombres en una franja de cuatro a seis horas, más del 1% de la población seleccionada lo llevaban a cabo de una a dos veces por semana. Un 20% de las personas eran fumadoras y alrededor del 90% estaban expuestas al humo del tabaco durante más de cinco horas al día.
Actividad física y consumo de sustancias
| Población total (n=22.072) | Población con sintomatología depresiva (n=1.926) | |
|---|---|---|
| Actividad física principal n (%) | ||
| Sentado/a la mayor parte de la jornada | 8.116 (36,8) | 886 (46,0) |
| De pie la mayor parte de la jornada sin grandes desplazamientos o esfuerzos | 9.076 (41,1) | 671 (34,8) |
| Caminando, llevando algún peso o efectuando desplazamientos frecuentes | 2.648 (12,0) | 142 (7,4) |
| Realizando tareas que requieren gran esfuerzo físico | 915 (4,1) | 52 (2,7) |
| Frecuencia de práctica de ejercicio físico en tiempo libre n (%) | ||
| No hace ejercicio (vida sedentaria) | 8.171 (37,0) | 1.028 (53,4) |
| Actividad física o deportiva ocasional | 8.419 (38,1) | 642 (33,3) |
| Actividad física varias veces al mes | 2.243 (10,2) | 100 (5,2) |
| Entrenamiento deportivo varias veces a la semana | 3.217 (14,6) | 153 (7,9) |
| Tiempo andando en un día n (%) | ||
| De 10 a 29 minutos | 10.146 (46,0) | 859 (26,3) |
| De 30 a 59 minutos | 5.828 (26,4) | 366 (19,0) |
| Una hora o más pero menos de 2 horas | 2.467 (11,2) | 163 (8,5) |
| Dos horas o más pero menos de 3 horas | 388 (1,8) | 27 (1,4) |
| Tres horas o más | 151 (0,7) | 4 (0,2) |
| Tipo de actividad y promedio de días por semana que la realiza (media±DE) | ||
| Anda más de 10 minutos seguidos | 4,98±2,50 | 4,05±2,87 |
| Monta en bicicleta más de 10 minutos seguidos | 0,24±1,01 | 0,14±0,80 |
| Practica deporte más de 10 minutos seguidos | 1,87±2,38 | 1,22±2,14 |
| Realiza actividades de fortalecimiento muscular | 0,56±1,39 | 0,27±1,04 |
| Frecuencia de consumo de bebidas alcohólicas en el último año n (%) | ||
| A diario o casi a diario | 3.264 (14,8) | 239 (12,4) |
| 5-6 días por semana | 346 (1,6) | 16 (0,8) |
| 3-4 días por semana | 1.348 (6,1) | 71 (3,7) |
| 1-2 días por semana | 2.910 (13,2) | 149 (7,7) |
| 2-3 días en un mes | 2.298 (10,4) | 107 (5,6) |
| Consumo de tabaco n (%) | ||
| Una vez al mes | 1.519 (6,9) | 110 (5,7) |
| Menos de una vez al mes | 2.569 (11,6) | 228 (11,8) |
| No en los últimos 12 meses (he dejado de tomar alcohol) | 2.969 (13,5) | 404 (21,0) |
| Nunca o solo unos sorbos en la vida | 4.814 (21,8) | 596 (30,9) |
| Fuma a diario | 4.178 (18,9) | 398 (20,7) |
| Fuma, pero no a diario | 460 (2,1) | 25 (1,3) |
| Fumaba antes | 5.379 (24,4) | 423 (22,0) |
| Nunca ha fumado | 12.017 (54,4) | 1.076 (55,9) |
Nota: La suma de las frecuencias en algunas variables puede no coincidir con el total de la muestra debido a la existencia de valores perdidos (missings) o respuestas «No sabe / No contesta».
Para determinar los factores que se asocian en mayor medida con la presencia de sintomatología depresiva en la población de estudio, se realizó un análisis de regresión logística (tabla 4). Este análisis muestra variables asociadas significativamente a la sintomatología depresiva, la edad, el sexo, la presencia de enfermedades crónicas, las limitaciones físicas y el estatus de exfumador. El factor con mayor fuerza de asociación fue la presencia de enfermedades crónicas (OR: 8,23; IC 95%: 6,47-10,48%). Ser mujer casi duplicó la probabilidad de presentar sintomatología respecto a los hombres (OR: 1,98; IC 95%: 1,76-2,22). En cuanto a la capacidad funcional, tanto la limitación leve (OR: 5,36) como la grave (OR: 2,78) se asociaron con un riesgo elevado. Finalmente, ser exfumador aumentó la probabilidad de sintomatología depresiva en comparación con los no fumadores (OR: 1,58; IC 95%: 1,37-1,82), mientras que el consumo de tabaco actual (ocasional o diario) no mostró significación estadística.
Factores asociados a la depresión
| Variable | OR | IC 95 Inferior | IC 95 Superior | p (Sig.) |
|---|---|---|---|---|
| Edad | 1,00 | 1,00 | 1,01 | 0,014 |
| Sexo (Ref.: Hombre) | ||||
| Mujer | 1,98 | 1,76 | 2,22 | <0,001 |
| Enfermedades crónicas (Ref.: No) | ||||
| Sí | 8,23 | 6,47 | 10,48 | <0,001 |
| Limitaciones físicas (Ref.: Sin limitaciones) | ||||
| Limitación leve | 5,36 | 4,56 | 6,31 | <0,001 |
| Limitación grave | 2,78 | 2,47 | 3,14 | <0,001 |
| Consumo de tabaco (Ref.: No fumador) | ||||
| Exfumador | 1,58 | 1,37 | 1,82 | <0,001 |
| Fumador ocasional | 0,94 | 0,60 | 1,48 | 0,782 |
| Fumador diario | 0,99 | 0,87 | 1,14 | 0,898 |
| Constante | 0,01 | <0,001 | ||
El modelo ha sido ajustado por todas las variables incluidas en la tabla.
OR: Odds Ratio (razón de momios); IC: intervalo de confianza del 95; Ref.: Categoría de referencia.
Los resultados mostraron una prevalencia de sintomatología depresiva del 8,7%, una cifra acorde con diversos estudios realizados en otros países europeos18,19, como los reportados recientemente por Arias-de la Torre et al.16 (2021), donde la magnitud del problema es comparable al contexto español. Considerando el entorno temporal de la recogida de datos (2019-2020), es importante interpretar nuestras cifras (8,7%) en el periodo de inicio de la crisis sanitaria por COVID-19, lo cual pudo exacerbar los factores de estrés psicosocial y elevar las tasas reportadas.
Respecto a la distribución por sexos, las mujeres se identificaron como un grupo especialmente vulnerable al desarrollo de sintomatología depresiva, lo cual refuerza la necesidad de incorporar una perspectiva de género en el abordaje de la salud mental. Las mujeres más afectadas por la patología son las septuagenarias y, en el caso de los varones, aquellos que tenían entre 55 y 59 años. Estos resultados difieren de algunos estudios internacionales donde los picos de incidencia suelen situarse en edades más avanzadas para ambos sexos (concretamente por encima de los 80 años)20,21.
La presencia de enfermedades crónicas con limitaciones funcionales mostraron una asociación clara con la sintomatología depresiva en nuestra muestra. Resulta relevante que las limitaciones leves se asociaron con un mayor malestar en relación con las graves; esto podría reflejar una adaptación psicológica en estadios avanzados, mientras que la limitación leve sufre una mayor frustración al percibir cómo empiezan a perder autonomía22,23. Este patrón coincide con estudios previos, como el realizado en la población china de mediana y avanzada edad, donde la discapacidad en actividades de la vida diaria se identificó como un factor de riesgo independiente para el desarrollo del trastorno depresivo24. Aunque la magnitud de la asociación encontrada en nuestro estudio fue mayor, probablemente influida por diferencias metodológicas y contextuales, ambos trabajos coinciden en destacar el impacto de la pérdida de funcionalidad sobre la salud mental y la necesidad de detectarla precozmente como estrategia preventiva, especialmente en la población adulta.
En nuestro estudio se observó que una mayor utilización reciente de atención especializada se asoció con la presencia de probable depresión, lo que sugiere que el propio malestar psicológico podría incrementar la demanda asistencial. Esta interpretación es coherente con los datos del Estudio de la Carga Mundial de Morbilidad25, que identifica los trastornos depresivos como una causa relevante de discapacidad y como un importante generador de uso de servicios sanitarios. En conjunto, estos hallazgos subrayan la necesidad de considerar la frecuentación sanitaria como posible indicador temprano de problemas de salud mental.
Nuestros hallazgos confirman la asociación entre sedentarismo y mayor probabilidad de depresión, en línea con la evidencia previa. Diversos metaanálisis y estudios poblacionales han mostrado que la práctica regular de ejercicio en sus diferentes modalidades, se relaciona con una reducción significativa de los síntomas depresivos26,27. Aunque la magnitud del efecto puede variar entre estudios, todos coinciden en señalar la inactividad física como un factor de riesgo modificable de primer orden. En este contexto, los resultados apoyan la necesidad de promover la actividad física como intervención preventiva y complementaria en salud mental dentro de la población general.
En cuanto al consumo de alcohol, nuestros resultados mostraron una menor prevalencia de sintomatología en los patrones de consumo moderado, un hallazgo descriptivo que coincide con estudios poblacionales previos, como los del National Center for Health Statistics de Estados Unidos28; sin embargo, esta asociación debe interpretarse con extrema cautela ya que probablemente esté mediada por variables de confusión, como la interacción social asociada al consumo recreativo más que por un efecto protector de la sustancia en sí. Dado el diseño transversal del estudio, no es posible establecer causalidad y estos datos no deben interpretarse como una recomendación de consumo.
En relación con el tabaquismo, nuestros resultados muestran una asociación significativa entre ser exfumador y presentar sintomatología depresiva. Aunque dejar de fumar es beneficioso a largo plazo, este hallazgo es consistente con el fenómeno de casualidad inversa o efecto sick-quitter descrito en la literatura29. Además, investigaciones previas han identificado que la combinación de alcohol y tabaco potencia el riesgo de sintomatología depresiva30, lo que sugiere que la interacción entre ambos hábitos podría desempeñar un papel relevante en la carga de salud mental asociada.
Aunque nuestro modelo final ajustado no incluyó variables de apoyo social por falta de significación estadística independiente, la evidencia disponible señala de forma consistente que mayores niveles de apoyo y menor tiempo de soledad se relacionan con mejor bienestar psicológico31. Asimismo, intervenciones orientadas a mejorar la conexión social en jóvenes han demostrado reducir los síntomas depresivos32. En conjunto, la literatura refuerza el papel protector del apoyo social como un determinante relevante de la salud mental.
En resumen, los sujetos con probable depresión presentan una alta comorbilidad, tienen mayor limitación funcional y son intensivos usuarios de los servicios de salud, lo que subraya la necesidad de abordar de forma integral la comorbilidad física y mental en el ámbito de la Atención Primaria.
Entre las principales limitaciones del estudio se encuentra la influencia de la pandemia de COVID-19 en la recogida de datos, ya que parte de los cuestionarios se realizaron por vía telefónica, lo que podría haber introducido sesgos de respuesta y afectado la profundidad de la información recogida. Asimismo, las restricciones sociales y el confinamiento podrían haber modificado temporalmente hábitos como la actividad física, el consumo de sustancias o el apoyo social, limitando la validez externa de los hallazgos en ese periodo33. No obstante, el estudio presenta importantes fortalezas, como el amplio tamaño de la muestra, que permite obtener datos representativos de la población española, y el uso de una encuesta estandarizada a nivel europeo (PHQ-8), lo que facilita la comparación de resultados a nivel internacional.
En definitiva, este estudio ha permitido cuantificar la prevalencia de sintomatología depresiva de la población española, así como identificar un amplio abanico de factores asociados. Esto permite tener un conocimiento objetivo que favorezca tomar medidas preventivas y de promoción de la salud, tales como la implementación de una rutina de ejercicio físico, la evitación del hábito tabáquico, el refuerzo de los vínculos sociales y la mejora de la calidad del tiempo de ocio.
ConclusionesLa prevalencia de sintomatología depresiva en la población española se sitúa en un 8,7% (IC 95%: 8,4-9,1). Se ha identificado un perfil asociado caracterizado por ser mujer, tener edad avanzada, el estatus de exfumador y, de manera destacada, la presencia de comorbilidad crónica y limitaciones físicas. La inactividad física se confirma como un factor de riesgo modificable clave. Finalmente, se constata que las personas con probable depresión muestran una mayor frecuencia de utilización de los servicios sanitarios, lo que refuerza la necesidad de un abordaje integral desde la Atención Primaria.
FinanciaciónSin financiación externa.
Conflicto de interesesLos autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.






