Analizar si los niveles elevados de ácido úrico se asocian con un mayor riesgo de desarrollar eventos y enfermedades cardiovasculares.
DiseñoEstudio observacional de cohorte retrospectivo.
EmplazamientoEl laboratorio clínico y el área de hospitalización del Consorcio Hospitalario de Vic (Vic, Barcelona).
ParticipantesSe han incluido las determinaciones de ácido úrico y las altas por enfermedad cardiovascular registradas en los sistemas de información entre 2019 y 2024.
IntervencionesDe los sistemas automáticos de información asistencial, se extrajeron las uricemias y las altas por un diagnóstico principal de enfermedad cardiovascular.
Mediciones principalesLos pacientes se han agrupado en normo o hiperuricemia, tener una o más altas hospitalarias en el período y si estas han sido estrictamente cardiovasculares o cerebrovasculares. Se han definido modelos de regresión para predecir el impacto de la uricemia en las altas por enfermedad cardiovascular.
ResultadosSe incluyeron 159.235 determinaciones de ácido úrico de 60.481 pacientes distintos y 3.517 altas hospitalarias correspondientes a 2.919 pacientes. Para todos los pacientes, los valores más elevados de ácido úrico se asociaron a mayor edad. No se detectaron diferencias respecto al sexo. La hiperuricemia se relacionó con una mayor prevalencia de hipertensión arterial (82,7 respecto al 61,7%) y diabetes mellitus (36,9 respecto al 28,0%), pero no con dislipemia y tabaquismo. En el grupo sin altas por enfermedad cardiovascular, tanto la edad como el sexo se contrastaron con las 2 categorías de uricemia y se observó un aumento de la edad y una mayor proporción de varones en el grupo de hiperuricemia. Un análisis de regresión logística para predecir el evento cardiovascular mostró una odds ratio de 1,080 (IC 95%: 1,053-1,108) para el valor de ácido úrico, de 1,053 (IC 95%: 1,050-1,056) para la edad y de 0,488 (IC 95%: 0,443-0,538) para el sexo femenino.
ConclusionesLa hiperuricemia se asocia a mayor edad y, en los pacientes con altas por enfermedad cardiovascular, también a una mayor prevalencia de hipertensión arterial y diabetes mellitus.
To analyze whether elevated uric acid levels are associated with an increased risk of developing cardiovascular events and diseases.
DesignRetrospective observational cohort study.
SettingThe clinical laboratory and inpatient area of the Vic Hospital Consortium (Vic, Barcelona).
ParticipantsUric acid measurements and discharges due to cardiovascular disease recorded in the information systems between 2019 and 2024 were included.
InterventionsFrom the automated healthcare information systems, uric acid levels and discharges with a primary diagnosis of cardiovascular disease were extracted.
Main measurementsPatients were grouped according to normouricemia or hyperuricemia, having one or more hospital discharges during the period, and whether these were strictly cardiovascular or cerebrovascular. Regression models were defined to predict the impact of uricemia on discharges due to cardiovascular disease.
ResultsThe analysis included 159,235 uric acid measurements from 60,481 different patients and 3,517 hospital discharges relating to 2,919 patients. For all patients, higher uric acid values were associated with older age. No differences were detected with regard to sex. Hyperuricemia was associated with a higher prevalence of hypertension (82.7 vs. 61.7%) and diabetes mellitus (36.9 vs. 28.0%), but not with dyslipidemia and smoking. In the group without admissions for cardiovascular disease, both age and sex were compared with the two categories of uricemia, and an increase in age and a higher proportion of men were observed in the hyperuricemia group. A logistic regression analysis to predict cardiovascular events showed an odds ratio of 1.080 (95% CI: 1.053-1.108) for uric acid levels, 1.053 (95% CI: 1.050-1.056) for age, and 0.488 (95% CI: 0.443-0.538) for female sex.
ConclusionsHyperuricemia is associated with older age and, in patients admitted for cardiovascular disease, also with a higher prevalence of hypertension and diabetes mellitus.
La hiperuricemia y la consiguiente cristalización del ácido úrico en las articulaciones produce la artritis gotosa que es una enfermedad inflamatoria y, en estudios recientes, se ha demostrado que los niveles elevados de ácido úrico podrían estar relacionados con el desarrollo de enfermedades cardiovasculares y metabólicas1. Ello podría suponer que el ácido úrico actuaría como un biomarcador de riesgo cardiovascular por lo que sería un objetivo terapéutico para la prevención de las enfermedades cardiovasculares2,3. También se ha descrito4 que el ácido úrico está relacionado con el aumento de la presión arterial, la obesidad, el síndrome metabólico, la resistencia a la insulina y con el desarrollo de enfermedad renal crónica. Y, todas y cada una de estas condiciones clínicas, están relacionadas con un aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares como el infarto agudo de miocardio, el accidente cerebrovascular y la insuficiencia cardíaca. El ácido úrico elevado definido por un nivel en sangre superior a 6mg/dl (360mmol/l) en las mujeres y a 7mg/dl (420mmol/l) en los varones1 podría ser un factor de riesgo para la salud cardiovascular y un objetivo de prevención5,6.
El objetivo de este estudio es analizar que los niveles elevados de ácido úrico se asocian con un mayor riesgo de desarrollar eventos y enfermedades cardiovasculares.
Participantes y métodosSe trata de un estudio observacional de cohorte retrospectivo y comparativo que analiza la diferencia de medianas de ácido úrico entre la población que ha sufrido una enfermedad cardiovascular (ECV), y aquella que no. Se trata de un estudio unicéntrico basado en una fuente de datos hospitalaria.
Se registraron los valores de uricemia de un total de 60.481 pacientes obtenidos entre el primero de enero de 2019 y el 31 de diciembre de 2024 en el Laboratorio Clínico del Consorcio Hospitalario de Vic (CHVic) y un total de 3.517 altas hospitalarias por ECV del propio CHVic en el mismo período. Hubo 58.485 pacientes con al menos una determinación de ácido úrico en el período y sin ningún alta hospitalaria por ECV; las altas fueron aportadas por 2.919 pacientes y, entre ellos, 1.996 tenían una determinación de ácido úrico y al menos un alta por ECV en el período y 923, que pese a tener altas por ECV, no tenían ninguna determinación de ácido úrico.
Se ha realizado una estratificación de las altas hospitalarias por ECV de manera que se han clasificado en 2 grupos: las altas por enfermedad estrictamente cardiovascular que, según la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIM-10), son I20 Angor pectoris, I21 Infarto agudo de miocardio, I22 Infarto agudo de miocardio subsiguiente, I24 Otras cardiopatías isquémicas agudas e I25 Cardiopatía isquémica crónica y las altas cerebrovasculares que se clasifican como I63 Infarto cerebral, I67 Otras enfermedades cerebrovasculares, G45 Ataques isquémicos cerebrales transitorios y G46 Síndromes vasculares del encéfalo en enfermedad cerebrovascular. Se ha realizado una comparación entre los pacientes con y sin hiperuricemia1 y con y sin altas hospitalarias por ECV y un análisis de regresión para evaluar distintas asociaciones entre variables y el evento altas hospitalarias.
El análisis cuantitativo, los contrastes estadísticos y los modelos de regresión se analizaron con la versión 31 de Statistical Package for the Social Sciences (SPSS®, IBM) y los gráficos se elaboraron con el programa R (versión 4.5.0) de libre distribución.
ResultadosEntre los pacientes que presentaron cualquier tipo de alta hospitalaria por ECV (tabla 1A), se observaron diferencias estadísticamente significativas (p<0,001) en la edad entre el grupo de pacientes con normouricemia (mediana de edad de 71 años) y el grupo de pacientes con hiperuricemia (mediana de edad de 74 años): los valores más elevados de ácido úrico se asociaron a los pacientes de mayor edad. Aunque no se detectaron diferencias respecto al sexo, la hiperuricemia se relacionó con una mayor prevalencia de hipertensión arterial (HTA) (82,7 respecto al 61,7%; p<0,001) y diabetes mellitus (DM) (36,9 respecto al 28,0%; p<0,001), pero no con dislipemia y tabaquismo (p>0,05). En el grupo sin altas por ECV (tabla 1B), tanto la edad como el sexo se contrastaron con las 2 categorías de uricemia y se observó un aumento de la edad y una mayor proporción de varones (p<0,001) en el grupo de hiperuricemia. En conjunto, los resultados sugieren que la hiperuricemia se asocia a mayor edad y, en los pacientes con altas por ECV, también a una mayor prevalencia de HTA y DM.
Características demográficas y clínicas según los niveles de uricemia en los pacientes con y sin altas por enfermedad cardiovascular
| (A) Altas por enfermedad cardiovascular (n = 1.996) | ||||
|---|---|---|---|---|
| Normouricemian=1.223 | Hiperuricemian=773 | Totaln=1.996 | p-valor | |
| Edad (años), mediana [RIC] | 71 [61-80] | 74 [65-83] | 72 [63-81] | <0,001 |
| Sexo varón, n (%) | 766 (62,6%) | 459 (59,4%) | 1.225 (61,4%) | 0,159 |
| Hipertensión arterial, n (%) | 755 (61,7%) | 639 (82,7%) | 1.394 (69,8%) | <0,001 |
| Diabetes mellitus, n (%) | 343 (28,0%) | 285 (36,9%) | 628 (31,5%) | <0,001 |
| Dislipidemia, n (%) | 110 (9,0%) | 52 (6,7%) | 162 (8,1%) | 0,085 |
| Fumador, n (%) | 195 (15,9%) | 101 (13,1%) | 296 (14,8%) | 0,090 |
| (B) Sin altas por enfermedad cardiovascular (n=58.485) | ||||
|---|---|---|---|---|
| Normouricemian=44.530 | Hiperuricemian=13.955 | Totaln=58.485 | p-valor | |
| Edad (años), mediana [RIC] | 55 [42-67] | 66 [55-78] | 58 [44-70] | <0,001 |
| Sexo varón, n (%) | 19.089 (42,9%) | 7.396 (53,0%) | 26.485 (45,3%) | <0,001 |
Los datos se expresan como n (%) o mediana [rango intercuartílico (RIC)] según corresponda. Las variables continuas se analizaron mediante la prueba de Mann-Whitney U y las variables categóricas se evaluaron únicamente con la prueba de Chi-cuadrado (χ2) con corrección de continuidad de Yates.
Los resultados descriptivos también muestran que los pacientes que no presentaron altas hospitalarias por cualquier ECV tuvieron una mediana de ácido úrico de 5,4mg/dl (RIC: 4,4-6,6), mientras que aquellos que sí tenían hospitalizaciones presentaron una mediana significativamente mayor de 6,2mg/dl (RIC: 5,1-7,5) como se observa en la figura 1 (p<0,001). Este hallazgo sugiere que los niveles de ácido úrico tienden a ser más elevados en los pacientes que han experimentado eventos clínicos, potencialmente relacionados con un mayor riesgo cardiovascular o metabólico.
Se realizó un análisis de regresión logística binaria para evaluar la asociación entre el valor de ácido úrico, el sexo y la edad en relación con el evento de tener o no tener altas hospitalarias por ECV. El modelo fue estadísticamente significativo y, en un análisis del área bajo la curva, alcanzó un valor de 0,759 indicando una capacidad discriminativa moderada para diferenciar entre los pacientes con y sin altas por ECV. El modelo excluyó la dislipemia y el tabaquismo (p>0,05) y se obtuvieron coeficientes individuales significativos para el ácido úrico, la edad y el sexo. El valor de ácido úrico mostró una asociación positiva con el evento o alta cardiovascular (p <0,001), con una odds ratio (OR) de 1,080 (IC 95%: 1,053-1,108), lo que implica que por cada aumento de 1mg/dl en el ácido úrico, las odds de presentar un evento aumentan, aproximadamente, un 8%. La edad también se asoció significativamente al evento (p<0,001), con una OR de 1,053 (IC 95%: 1,050-1,056), lo cual representa un incremento del 5,3% en las odds de presentar un evento por cada año adicional de edad. Asimismo, el sexo femenino se asoció con el evento (p<0,001) con una OR de 0,488 (IC 95%: 0,443-0,538), lo cual indica que las mujeres presentan la mitad de la odds de experimentarlo en comparación con los varones (fig. 2). Ante el marcado desequilibrio entre clases (1.996 sujetos con determinaciones de uricemia y con altas hospitalarias por ECV y 50.485 con determinaciones de uricemia, pero sin altas por ECV en el período), para mejorar la sensibilidad del modelo se desarrolló una versión alternativa aplicando ponderación de clase. Esta ponderación no mejoró el rendimiento del modelo por lo que el desequilibrio no tuvo un impacto negativo en nuestros resultados, tal como se ve en las figuras 2 y 3.
Para caracterizar mejor el grupo de 1.996 sujetos que presentaron altas hospitalarias por ECV se realizó un análisis de regresión logística binaria para evaluar la asociación entre los distintos factores de riesgo y comorbilidades con relación a observar una o más altas hospitalarias en el período de 2019 a 2024 (tabla 2). El modelo fue estadísticamente significativo para el valor del ácido úrico, la diabetes y para la diferenciación entre subtipos de ECV, es decir, enfermedad únicamente cardíaca (I20, I21, I22, I24 e I25, códigos de alta de la CIE-10) respecto de la enfermedad cerebrovascular. En un análisis del área bajo la curva, alcanzó un valor de 0,593 con una mínima capacidad discriminativa para diferenciar los pacientes que hacen una sola alta o 2 o más. Respecto a los coeficientes individuales, todas las variables incluidas fueron estadísticamente significativas. El valor del ácido úrico mostró una asociación positiva con el número de altas (p<0,048), con una odds ratio (OR) de 1,064 (IC 95%: 1,001-1,132), lo que implica que por cada aumento de 1mg/dl en el ácido úrico, las odds de presentar más de un alta aumentan, aproximadamente, un 6,4%.
Factores de riesgo y comorbilidades según el número de altas por enfermedad cardiovascular observado en el sexenio (2019-2024)
| Altas por enfermedad cardiovascular (n=1.996) | ||||
|---|---|---|---|---|
| Una sola altaobservadan=1.668 | Dos o más altas observadasn=328 | Totaln=1.996 | p-valor | |
| Edad (años), mediana [RIC] | 72 [62-82] | 74 [64-80,2] | 72 [63-81] | 0,211 |
| Sexo varón, n (%) | 1.007 (60,37) | 218 (66,46) | 1.225 (61,37) | 0,045 |
| Hipertensión arterial, n (%) | 1.159 (69,48) | 235 (71,65) | 1.394 (69,84) | 0,475 |
| Diabetes mellitus, n (%) | 507 (30,40) | 121 (36,89) | 628 (31,46) | 0,024 |
| Dislipidemia, n (%) | 128 (7,67) | 34 (10,37) | 162 (8,12) | 0,128 |
| Fumador, n (%) | 256 (15,35) | 40 (12,20) | 296 (14,83) | 0,167 |
| ECV cardíaca, n (%) | 854 (51,20) | 214 (65,24) | 1.068 (53,51) | <0,001 |
| Ácido úrico (mg/dl), mediana [RIC] | 6,2 [5,1-7,4] | 6,4 [5,2-7,93] | 6,2 [5,1-7,5] | 0,019 |
Los datos se expresan como n (%) o mediana [rango intercuartílico (RIC)] según corresponda. Las variables continuas se analizaron mediante la prueba U de Mann-Whitney y las variables categóricas se evaluaron únicamente con la prueba de Chi-cuadrado (χ2) con corrección de continuidad de Yates.
ECV: enfermedad cardiovascular.
Para el subtipo de altas por enfermedad cardíaca, el número de altas también se asoció significativamente (p<0,001), con una OR de 1,743 (IC 95%: 1,360-2,234), lo que indica que el subtipo de altas únicamente cardiovasculares presenta un incremento del 74,3% en las odds de experimentar más de un alta en el período en comparación con el subtipo de enfermedad cerebrovascular. Asimismo, el análisis de la DM observó una relación con el número de altas (p<0,040) con una OR de 1,299 (IC 95%: 1,012-1,667), lo cual indica que los pacientes con diabetes presentan casi un 30% de la odds de experimentar más de un alta.
DiscusiónEn nuestra cohorte, la hiperuricemia se asoció de forma independiente con un mayor riesgo de altas hospitalarias por eventos cardiovasculares y, en este grupo, con más reingresos. En conjunto, los resultados del presente estudio, muestran que niveles más elevados de uricemia se asocian con los pacientes de mayor edad y predominio masculino, y —en aquellos con ECV— también con una mayor frecuencia de hipertensión y diabetes. Estos resultados respaldan la hipótesis de que la hiperuricemia forma parte de un perfil de riesgo cardiovascular más amplio y refuerzan la conveniencia de considerar el control del ácido úrico dentro de las estrategias preventivas7, pero cabe interpretar estos hallazgos desde la doble óptica de su significación estadística y de su relevancia clínica.
En cuanto al análisis especificado sobre el grupo con altas hospitalarias, el modelo es significativo pero su capacidad discriminativa para predecir los reingresos es baja y, por otro lado, los límites inferiores de los intervalos de confianza de las odds de ácido úrico y la diabetes son próximos a uno pese a la significación obtenida (p<0,001). Para este grupo el modelo diferencia las altas por enfermedad estrictamente cardiovascular de las altas por enfermedad cerebrovascular. Las altas por diagnósticos de ECV (en comparación a las altas por diagnósticos de enfermedad cerebrovascular) comportan la observación de más de un alta en el período cuando se introduce el valor del ácido úrico y la diabetes.
Así, estos hallazgos indican que, valores más elevados de ácido úrico, actúan como un factor de riesgo independiente para la aparición de eventos cardiovasculares8,9. Este efecto se mantiene tras ajustar por edad y sexo. Pese a que el riesgo aumenta de forma moderada esta diferencia no se traduce en un impacto clínico relevante (MCID)10–12. Será esencial definir un umbral mínimo de cambio clínicamente importante que sirva de guía para establecer objetivos de tratamiento con beneficios clínicos. Para su aplicación práctica, se propone incorporar el seguimiento periódico de los niveles de ácido úrico en los pacientes con HTA, DM o antecedentes de ECV, especialmente en las consultas de atención primaria y de otras especialidades. Establecer objetivos de uricemia basados en el MCID podría contribuir a disminuir la frecuencia de hospitalizaciones y la carga de eventos cardiovasculares. Nuevos estudios prospectivos y multicéntricos que incluyan mediciones longitudinales de ácido úrico, un cálculo de tamaño muestral basado en el MCID y la validación externa de los modelos predictivos permitirán confirmar la relevancia de nuestros hallazgos y optimizar las estrategias de prevención de la hiperuricemia y de su tratamiento en la población general.
ConclusionesValores más elevados de ácido úrico actúan como un factor de riesgo independiente para la aparición de eventos cardiovasculares. Este efecto se mantiene tras ajustar por variables demográficas y clínicas clave, como la edad y el sexo.
Resulta esencial definir un umbral mínimo de cambio clínicamente importante (MCID), que sirva de guía para establecer objetivos de tratamiento de la hiperuricemia con beneficios perceptibles para el paciente.
El 10% de la variabilidad en el riesgo que explica el modelo, sugiere que la incorporación de los factores de riesgo cardiovascular, de marcadores inflamatorios y datos sobre hábitos de vida podría mejorar significativamente la estratificación de riesgo y la precisión predictiva.
Establecer objetivos de uricemia basados en el MCID podría contribuir a disminuir la frecuencia de ingresos y la carga de eventos cardiovasculares.
También conviene priorizar el control de hiperuricemia en los pacientes con otros factores de riesgo cardiovascular como HTA y DM.
La atención primaria constituye el marco ideal para incorporar la determinación de ácido úrico en las medidas de control del riesgo cardiovascular.
LimitacionesEl diseño observacional y retrospectivo de nuestro estudio refuerza el papel de la hiperuricemia en las altas por ECV, pero no permite establecer su impacto como factor de riesgo. Para ello, deberán realizarse futuros estudios prospectivos y multicéntricos que recojan de forma longitudinal tanto las series de ácido úrico como variables de estilo de vida y marcadores inflamatorios.
Los investigadores no pudieron extraer de la base de datos hospitalaria, el índice de masa corporal ni la estimación del filtrado glomerular, pese a que son variables confusoras relevantes.
El uso de técnicas de supervivencia permitirá afinar la capacidad predictiva y la aplicabilidad clínica de los hallazgos.
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Los niveles de ácido úrico podrían estar relacionados con el desarrollo de enfermedades cardiovasculares y metabólicas.
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El ácido úrico está relacionado con el aumento de la presión arterial, la obesidad, el síndrome metabólico, la resistencia a la insulina y con el desarrollo de enfermedad renal crónica.
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Niveles altos de ácido úrico podrían actuar como biomarcador y factor de riesgo cardiovascular.
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La hiperuricemia se asoció de forma independiente con un mayor riesgo de hospitalizaciones y reingresos por eventos cardiovasculares.
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Los niveles de ácido úrico se relacionan con los pacientes mayores, varones, hipertensos y diabéticos en un perfil de riesgo cardiovascular global.
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El seguimiento periódico de los niveles de ácido úrico —especialmente en la atención primaria— y establecer objetivos terapéuticos basados en cambios clínicamente significativos (diferencia mínima clínicamente importante o MCID) podrían reducir hospitalizaciones y eventos cardiovasculares, aunque el impacto individual es moderado.
El presente trabajo no ha recibido ningún apoyo económico en ninguna fase de su desarrollo.
Consideraciones éticasEl comité de ética de la investigación del Consorci Hospitalari de Vic (Comité de ética IRIS-CC) emitió el día 14 de enero de 2025 el dictamen favorable.
Consentimiento informadoLos datos identificativos de las determinaciones de ácido úrico y de las altas hospitalarias incluidos en este estudio retrospectivo han sido anonimizados por los técnicos de informática, y también han realizado el cruce de datos de las determinaciones y las altas. Es por ello que no se solicitó el consentimiento informado de acuerdo con las disposiciones adicionales 17.2 de la Ley orgánica 3/2018, de protección de datos personales y garantía de los derechos digitales.
Declaración de la IA generativa en la escritura científicaDurante la preparación de este trabajo los autores no han utilizado herramientas de IA generativa.
Contribución de los autoresBAL y PR-P elaboraron el proyecto, obtuvieron los datos y realizaron un primer análisis estadístico junto a la elaboración de una primera discusión y han colaborado en la versión definitiva; BOA ha revisado el análisis estadístico, ha participado en la discusión de los resultados y ha colaborado en la versión definitiva; JD-R ha revisado los resultados, ha participado en su discusión y ha colaborado en la versión definitiva.
Conflicto de interesesLos autores del presente trabajo no tienen ningún conflicto de intereses.
Este estudio parte de la idea diseñada por nuestro compañero Jordi Prat Quinzaños, exjefe del Laboratorio Clínico del Consorci Hospitalari de Vic, al que le debemos nuestro mayor agradecimiento.







