Evaluar el efecto de una intervención combinada formativa y comunitaria en la disminución de la prescripción crónica de benzodiacepinas en atención primaria, con un análisis específico en pacientes≥65 años.
DiseñoEstudio cuasiexperimental antes-después observacional, sin grupo control.
EmplazamientoCentro urbano de atención primaria (Cornellà de Llobregat, Barcelona, España).
ParticipantesPara el análisis global se incluyó a toda la población adscrita al centro (17.752 personas). El análisis específico comprendió a 525 pacientes≥65 años con prescripción crónica activa (>28 días), excluyendo personas con trastorno mental grave, deterioro cognitivo avanzado, atención paliativa o domiciliaria, inclusión en programas de cronicidad avanzada o prescripción de psiquiatría.
IntervencionesFormación acreditada a sanitarios del CAP (14h) y farmacéuticos (3h) sobre desprescripción, manejo no farmacológico del insomnio y malestar emocional. Campaña de sensibilización comunitaria: radio local, cartas, carteles y talleres grupales.
Mediciones principalesNúmero anual de envases dispensados y número de pacientes≥65 años con prescripción crónica.
ResultadosLa dispensación total descendió de 12.149 envases en 2023 a 10.964 en 2024 (−9,8%; p<0,001). El número de pacientes≥65 años con prescripción crónica se redujo un 6,3% (de 525 a 492). En 2025 se mantuvo la tendencia descendente, con una reducción acumulada del 21,6%.
ConclusionesLa intervención se asoció a una reducción sostenida de la prescripción y dispensación de benzodiacepinas. Los resultados evidencian un papel relevante de la formación profesional, aunque la ausencia de grupo control limita la inferencia causal y requiere interpretar los hallazgos con cautela.
To evaluate the effect of a combined educational and community-based intervention on reducing chronic benzodiazepine prescribing in primary care, with a specific analysis of patients aged 65 years or older.
DesignObservational, quasi-experimental before-and-after study without a control group.
SettingUrban primary care center (Cornellà de Llobregat, Barcelona, Spain).
ParticipantsFor the dispensing analysis were included 17,752 individuals. For the specific analysis of patients aged 65 years or older, 525 patients with an active prescription lasting more than 28 days, excluding those with severe mental disorders, advanced cognitive impairment, palliative or home care, inclusion in advanced chronic care programs, or psychiatric prescribing.
InterventionsAccredited training for healthcare professionals (14h) and community pharmacists (3h) focused on deprescribing and non-pharmacological management of insomnia and emotional distress. Community awareness campaign: local radio, information letters, posters, and group workshops.
Main outcome measuresAnnual number of dispensed benzodiazepine packages and number of patients aged 65 years or older with chronic prescriptions.
ResultsTotal dispensing decreased from 12,149 packages in 2023 to 10,964 in 2024 (−9.8%; p<0.001). The number of patients aged 65 years or older with chronic prescribing was reduced by 6.3% (from 525 to 492). In 2025, the downward trend was maintained, with a cumulative reduction of 21.6%.
ConclusionsThe intervention was associated with a sustained reduction in benzodiazepine prescribing and dispensing. The results suggest a relevant role of professional training, although the absence of a control group limits, and requires the findings to be interpreted with caution.
La pandemia de COVID-19 provocó un aumento significativo en la prevalencia de trastornos mentales en todo el mundo causando un incremento de la prescripción y del consumo de hipnosedantes. Las restricciones y los confinamientos interrumpieron redes de apoyo emocional, provocando un aumento de la ansiedad y la soledad, especialmente entre personas mayores1,2. La soledad no deseada se asocia a mayor malestar emocional, sintomatología ansiosa y depresiva, y un mayor uso de recursos sanitarios y psicofármacos3.
Los tratamientos farmacológicos para la ansiedad y el insomnio se generalizaron a partir de la década de 1950 con la aparición de los primeros ansiolíticos, aumentando la implicación de la atención primaria en la salud mental4. Inicialmente, las benzodiacepinas se percibieron como una opción más segura que los barbitúricos, y rápidamente se convirtieron en algunos de los fármacos más prescritos5. España es uno de los países con mayor prescripción de benzodiacepinas en el mundo, a pesar de sus efectos adversos y la evidencia de que no son más eficaces que el placebo en el insomnio6.
El sueño saludable es crucial para la salud mental, cognitiva y física7. Sin embargo, entre los mayores de 65 años, entre el 40 y el 50% presentan insomnio, y a pesar de que las guías recomiendan tratamientos no farmacológicos como primera línea, las benzodiacepinas siguen siendo ampliamente prescritas; son medicamentos que presentan efectos adversos como caídas y deterioro cognitivo8. Factores sociales y ambientales, como la temperatura ambiental y la desventaja socioeconómica, también afectan la calidad del sueño7,9.
Para abordar eficazmente el malestar emocional y los trastornos del sueño, es necesario considerar intervenciones no farmacológicas y comunitarias, como la psicoeducación grupal, la prescripción social y programas de desprescripción de benzodiacepinas10–13. La farmacia comunitaria puede desempeñar un papel estratégico, facilitando el acceso a estas intervenciones y promoviendo alianzas con la comunidad13,14. Además, es fundamental invertir en la formación de profesionales sanitarios y programas de sensibilización sobre sueño y salud mental, de manera similar a lo que se hace con la alimentación o la actividad física7.
Dado que las benzodiacepinas son fármacos de prescripción médica obligatoria, las decisiones de los profesionales prescriptores constituyen un determinante clave de su uso crónico, lo que sitúa la formación de médicos de atención primaria en desprescripción y alternativas no farmacológicas como un elemento central para modificar patrones de prescripción establecidos. De forma complementaria, la implicación de los farmacéuticos comunitarios y las acciones de sensibilización comunitaria pueden reforzar estos cambios mediante el apoyo y empoderamiento de los pacientes. Aunque se han descrito intervenciones no farmacológicas y comunitarias para el abordaje del insomnio y el malestar emocional, la evidencia sobre estrategias combinadas que integren formación a profesionales y acciones comunitarias en atención primaria sigue siendo limitada en nuestro entorno. El presente estudio tiene como objetivo evaluar el impacto de una intervención formativa y comunitaria sobre la prescripción crónica de benzodiacepinas en un centro urbano de atención primaria.
MetodologíaSe realizó un estudio cuasiexperimental, observacional antes-después sin grupo control para evaluar el impacto de una intervención formativa y comunitaria sobre la prescripción crónica de benzodiacepinas en un centro urbano de Atención Primaria de Cornellà de Llobregat (Barcelona), con una población asignada de 17.752 personas, de las cuales aproximadamente 3.500 eran mayores de 65 años15. La intervención se desarrolló entre octubre de 2023 y diciembre de 2024 e incluyó 2 componentes complementarios. Por un lado, se impartieron cursos acreditados dirigidos al personal sanitario del centro (14h) y a farmacéuticos (3h), orientados a mejorar las competencias en desprescripción de benzodiacepinas, manejo no farmacológico del insomnio y abordaje del malestar emocional en personas mayores. Por otro lado, se realizaron acciones comunitarias dirigidas a la población general, que incluyeron difusión en medios locales como la radio, colocación de carteles informativos en farmacias, biblioteca municipal y centro de salud, con códigos QR para acceder a vídeos explicativos, así como el envío de cartas informativas a pacientes seleccionados de 65 años o más. La carta utilizada en la intervención se ha elaborado y adaptado a partir de modelos previos de deprescripción de benzodiacepinas descritos en la literatura16. Se organizaron talleres grupales estructurados en 3 sesiones sobre conceptos básicos de insomnio, higiene del sueño, prescripción social y técnicas de relajación. Los participantes recibieron seguimiento mediante contactos telefónicos realizados por profesionales de medicina y enfermería al mes, a los 3 y a los 6 meses, con el fin de apoyar la retirada progresiva de las benzodiacepinas.
La variable principal fue el número total anual de envases de benzodiacepinas dispensados en el centro y prescritos por médicos de atención primaria. Como variables secundarias se analizaron el número de pacientes de 65 o más años con prescripción activa de benzodiacepinas durante más de 28 días consecutivos, y la proporción de suspensión o reducción del tratamiento entre los participantes en los talleres. Para el análisis específico en población mayor se excluyeron pacientes con diagnóstico de trastorno mental grave, deterioro cognitivo avanzado, situación paliativa, incluidos en el programa de atención domiciliaria –ATDOM– o en el programa de atención a la cronicidad avanzada –MACA–, así como aquellos con prescripciones emitidas por servicios de psiquiatría. El análisis de dispensación total excluyó únicamente las prescripciones realizadas por psiquiatría. Los datos fueron solicitados al gabinete técnico del sistema de información del Servicio de Atención Primaria.
Se realizó un análisis descriptivo mediante frecuencias absolutas y relativas. La comparación entre períodos pre y postintervención se efectuó mediante la prueba de chi-cuadrado para proporciones y la prueba t de Student para comparación de medias, considerando un nivel de significación estadística de p<0,05.
El proyecto fue aprobado por el Comité de Ética de la Investigación del IDIAP Jordi Gol (código 23/290-P, 20 de marzo de 2024). Todos los participantes en los talleres comunitarios firmaron consentimiento informado por escrito antes de su inclusión.
ResultadosEn noviembre de 2023, un total de 525 pacientes≥65 años cumplían los criterios de prescripción crónica de benzodiacepinas (>28 días), excluyéndose aquellos con prescripciones no realizadas por médicos de familia, diagnóstico de trastorno mental grave, deterioro cognitivo avanzado, situación paliativa, ATDOM o inclusión en el programa MACA. Tras la intervención, en diciembre de 2024, el número de pacientes en esta situación se redujo a 492, lo que representa una disminución del 6,3%.
Durante el período de intervención se implementaron acciones comunitarias, incluyendo el envío de cartas informativas a pacientes seleccionados y la oferta de talleres grupales. Durante la intervención comunitaria, se enviaron cartas informativas a 54 pacientes invitándolos a participar en los talleres, pero solo 2 pacientes respondieron de forma directa, lo que llevó a pausar el envío de nuevas cartas. En total, 14 participantes asistieron a los talleres y firmaron consentimiento informado. A los 6 meses, 5 participantes habían suspendido completamente las benzodiacepinas (35,7%) y uno había reducido la dosis a la mitad (7,1%). Estos datos reflejan que la respuesta directa a las cartas fue limitada, aunque los talleres contribuyeron a sensibilizar a la población y facilitar la desprescripción individual.
A nivel global del centro, la dispensación total de benzodiacepinas disminuyó de 12.149 envases en 2023 a 10.964 en 2024, lo que representa una reducción absoluta de 1.185 envases y relativa del 9,8% (p<0,001). Esta disminución fue superior a la observada en el resto del área, donde la reducción en el mismo período fue del 5,6%. En 2025, la tendencia descendente se mantuvo, alcanzando una reducción acumulada del 21,6% respecto a 2023, lo que confirma la continuidad de la disminución en la dispensación de ansiolíticos en el centro.
Las benzodiacepinas más prescritas durante el período de estudio fueron, en orden decreciente: lorazepam, lormetazepam, alprazolam, diazepam, bromazepam, ketazolam y clorazepato de potasio.
DiscusiónLos resultados obtenidos muestran una reducción significativa en la prescripción y dispensación de benzodiacepinas en el centro de atención primaria tras la implementación de una intervención combinada, formativa para profesionales y de sensibilización comunitaria. La dispensación anual de envases disminuyó de 12.149 en 2023 a 10.964 en 2024, lo que representa una reducción absoluta de 1.185 envases y relativa del 9,8% (p<0,001). Esta disminución fue superior a la observada en el resto del área metropolitana sur de Barcelona, donde la reducción durante el mismo período fue del 5,6%, lo que demuestra un impacto positivo de las estrategias locales implementadas. En 2025, la tendencia descendente se mantuvo, confirmando la reducción progresiva de la dispensación de ansiolíticos en el centro (21,6%). De manera complementaria, el número de pacientes mayores de 65 años con prescripción crónica también disminuyó un 6,3%, pasando de 525 a 492 pacientes, indicando una tendencia descendente en la población estudiada tras la implementación de la intervención. A nivel nacional, se observa una tendencia similar, pero de menor magnitud, con una reducción del 3,3% en la dispensación de ansiolíticos en España entre 2023 y 202417.
Estos hallazgos respaldan la implementación de estrategias combinadas formativas y comunitarias en atención primaria para optimizar el uso de benzodiacepinas, y son consistentes con la evidencia previa que muestra que intervenciones comunitarias y educativas en atención primaria pueden favorecer la desprescripción y el uso racional de estos fármacos12–14. Acciones como el envío de cartas informativas y la realización de talleres grupales, aunque con baja participación, contribuyeron a sensibilizar a los pacientes y facilitar la retirada en aquellos que participaron.
El patrón de prescripción observado en el centro refleja tendencias regionales publicadas; el lorazepam fue la benzodiacepina más utilizada. En Catalunya su consumo es mayor en mujeres y en pacientes mayores de 80 años18, lo que pone de relieve la importancia de estrategias focalizadas en la población de mayor riesgo y en la formación de profesionales en la desprescripción segura y manejo no farmacológico del insomnio y el malestar emocional6,10,11.
La persistente medicalización de problemas sociales y emocionales sigue siendo un desafío. La escasez de tiempo en consulta, la resistencia al cambio de algunos pacientes y la falta de formación específica para retirar benzodiacepinas perpetúan su prescripción, favoreciendo la cronificación de los tratamientos y el aumento de los costes sanitarios10,11,19. La limitación de recursos en el sistema público de salud mental, junto con la elevada prevalencia de trastornos emocionales, hace imprescindible implementar estrategias coste-efectivas20. En este contexto, cobran especial relevancia la prescripción social y la promoción de recursos comunitarios y activos de salud, que fomentan intervenciones no farmacológicas, incrementan la participación social y la autonomía del paciente, y contribuyen a disminuir la dependencia de ansiolíticos21. La farmacia comunitaria puede desempeñar un papel clave al difundir estas intervenciones y conectar a los pacientes con recursos locales13,14.
Entre las limitaciones del estudio destaca la ausencia de grupo control, lo que impide establecer causalidad definitiva. Aunque se dispone de información comparativa sobre la evolución de la prescripción en el conjunto del área sanitaria, estos datos se utilizaron exclusivamente como referencia contextual y no como un grupo control formal. Asimismo, la baja participación en los talleres puede haber introducido sesgos de selección y limita la inferencia causal de los resultados. La intervención comunitaria no se desarrolló a partir de un proceso participativo formal, dado que fue impulsada principalmente por la iniciativa de los profesionales sanitarios, lo que restringe la posibilidad de extrapolar los hallazgos. Esto indica la necesidad de explorar nuevas estrategias para involucrar a la población en programas de desprescripción. Asimismo, solo se dispone de información procedente de atención primaria pública, lo que podría infrarrepresentar a los usuarios de la sanidad privada y generar un posible sesgo en la estimación de los resultados. No obstante, dado que aproximadamente el 89,6% de la población del área de estudio está asignada a la atención primaria pública22, este sesgo potencial se ve reducido de manera considerable.
A pesar de estas limitaciones, los resultados observados permiten dar cumplimiento al objetivo del estudio, al identificarse una reducción significativa y sostenida de la prescripción y dispensación de benzodiacepinas, que debe interpretarse con la cautela propia de un estudio observacional sin grupo control. De cara al futuro, sería recomendable evaluar este tipo de intervenciones mediante diseños más consistentes, incluyendo grupos control o estudios multicéntricos, así como explorar estrategias de implicación comunitaria más activas y participativas que permitan aumentar la adherencia de la población a programas de desprescripción.
Este tipo de intervenciones, de bajo coste y fácilmente replicables en otros centros de atención primaria, pueden contribuir de manera relevante a un uso más racional de benzodiacepinas en la práctica clínica habitual.
En conclusión, la intervención se asoció a una reducción significativa de la prescripción y dispensación de benzodiacepinas en atención primaria. Los resultados apuntan a que la formación de los profesionales prescriptores y de los farmacéuticos comunitarios puede desempeñar un papel relevante en la reducción del uso crónico de estos fármacos, mientras que las acciones de sensibilización comunitaria actúan como estrategias complementarias de apoyo. No obstante, la ausencia de grupo control y la limitada participación en los talleres obligan a interpretar los resultados con cautela y limitan la inferencia causal.
- •
El uso crónico de benzodiacepinas en adultos mayores es frecuente y conlleva riesgos como caídas, deterioro cognitivo y dependencia.
- •
Aunque la evidencia recomienda tratamientos no farmacológicos para insomnio y malestar emocional, las benzodiacepinas siguen siendo ampliamente prescritas en atención primaria.
- •
Las estrategias de desprescripción y sensibilización comunitaria son poco implementadas y la evidencia sobre intervenciones combinadas en atención primaria urbana es limitada.
- •
Una intervención combinada, formativa para profesionales y comunitaria para pacientes, redujo la prescripción y dispensación de benzodiacepinas en un centro urbano.
- •
La participación en talleres y la respuesta a cartas fue limitada, destacando la necesidad de estrategias más efectivas de involucramiento poblacional.
- •
El modelo puede adaptarse a otros centros urbanos para promover un uso más seguro y racional de benzodiacepinas.
El proyecto recibió financiación en la convocatoria de refuerzo económico para impulsar los proyectos de salud comunitaria del Departament de Salut de la Generalitat de Catalunya 2023.
Consideraciones éticasEl estudio fue aprobado por el Comité de Ética de la Investigación del IDIAP Jordi Gol, código 23/290-P, 20 de marzo de 2024. Todos los participantes firmaron el consentimiento informado.
Conflicto de interesesLos autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.


