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Atención Primaria Impacto del cambio global en la epidemiología de enfermedades infecciosas
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Vol. 58. Núm. 1.
(Enero 2026)
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Impacto del cambio global en la epidemiología de enfermedades infecciosas

The impact of global change on infectious disease epidemiology
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Alejandra Pérez Péreza,b, Javier Arranz Izquierdoc,d,e, Miriam Navarro Beltráb,f,g,h,
Autor para correspondencia
miriamtropical@gmail.com

Autor para correspondencia.
a Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria y en Medicina Preventiva y Salud Pública, Subdirección de Salud Pública, Zaragoza, España
b Programa Salud Planetaria semFYC (Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria), España
c Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, Centro de Salud Escola Graduada (IBSALUT), Palma, Illes Balears, España
d Instituto de Investigación Sanitaria de Illes Balears (IDISBA), Palma, Baleares, España
e Grupo de Trabajo Enfermedades Infecciosas semFYC (Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria), España
f Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, Centro de Salud Pública de Elche-FISABIO, Conselleria de Sanitat Comunitat Valenciana, Elche, Alicante, España
g Grupo de Trabajo Inequidades en Salud y Salud Internacional semFYC (Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria), España
h Investigadora honorífica, Instituto Multidisciplinar para el Estudio del Medio Ramón Margalef, Universidad de Alicante, Alicante, España
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Tabla 1. Vectores, ETV y relación con factores climáticos
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Tabla 2. Patógenos, enfermedades, influencia del clima, relevancia en salud
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Este artículo forma parte de:
Salud Planetaria / Planetary Health

Editado por: Dra. Gisela Galindo-Ortego y Dra. María del Campo

Última actualización: Febrero 2026

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Resumen

El cambio global —incluyendo pérdida de biodiversidad, alteración del uso del suelo y cambio climático— está modificando la epidemiología de las enfermedades infecciosas. Estos factores favorecen la aparición de nuevos patógenos, el salto interespecie y la expansión geográfica de vectores y reservorios. Las enfermedades transmitidas por vectores como dengue, malaria o fiebre del Nilo Occidental muestran un aumento en incidencia y distribución. Asimismo, se incrementan las enfermedades transmitidas por agua y alimentos (salmonelosis, cólera), favorecidas por fenómenos meteorológicos extremos, deficiencias en agua y saneamiento, y cambios en ecosistemas acuáticos. En Europa y España, se han documentado brotes autóctonos y reemergencia de enfermedades previamente controladas. Los enfoques «Una Salud» o «Salud planetaria» —que integren salud humana, animal y ambiental— son necesarios, así como el fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica y la adaptación de los sistemas de salud ante este nuevo escenario.

Palabras clave:
Cambio global
Cambio climático
Enfermedades infecciosas
Vectores
Zoonosis
Agua y alimentos
Abstract

Global change —including biodiversity loss, land-use alterations and climate change— is reshaping the epidemiology of infectious diseases. These factors facilitate the emergence of new pathogens, interspecies transmission, and the geographical expansion of vectors and reservoirs. Vector-borne diseases such as dengue, malaria and West Nile fever are increasing in both incidence and distribution. Similarly, water- and food-borne diseases (e.g. salmonellosis, cholera) are becoming more frequent, driven by extreme weather events, poor water and sanitation infrastructure, and changes in aquatic ecosystems. In Europe and Spain, autochthonous outbreaks and the re-emergence of previously controlled diseases have been documented. The “One Health” and “Planetary Health” approaches —integrating human, animal and environmental health— are essential, alongside stronger epidemiological surveillance and the adaptation of health systems to this evolving scenario.

Keywords:
Global change
Climate change
Infectious diseases
Vectors
Zoonoses
Water and food
Texto completo

El límite planetario para la integridad de la biosfera está gravemente dañado, especialmente en cuanto a la pérdida de diversidad genética o biodiversidad1. Esto resulta especialmente relevante en el tema que aquí nos atañe, el de las enfermedades infecciosas. Por otro lado, las alteraciones provocadas en el uso del suelo, como por ejemplo para la ganadería o agricultura intensivas, tienen especial relevancia en las zoonosis y en las enfermedades transmitidas por vectores2,3. Estas modificaciones conllevan destrucción de hábitats naturales y la consiguiente pérdida de biodiversidad. Las talas masivas destruyen el hábitat de numerosas especies animales y vegetales, y las macrogranjas eliminan el factor protector de la diversidad genética frente a nuevos patógenos. Todo ello constituye el caldo de cultivo idóneo para que se favorezca el salto interespecie de microorganismos, aumentando el riesgo de nuevas epidemias y pandemias. Dos ejemplos a destacar serían la pandemia por COVID-19 y la creciente preocupación del potencial pandémico de la gripe aviar (H5N1)4.

Como ya se ha puesto de manifiesto a lo largo de este monográfico, los efectos del cambio global sobre la salud humana son múltiples, directos e indirectos. El cambio global ha sido y sigue siendo uno de los factores responsables del aumento en la incidencia de enfermedades infecciosas y de la dispersión de estas, traspasando tanto fronteras geográficas trazadas por el ser humano como saltando de unas especies a otras. El cambio global incluye –además del cambio climático– aspectos cruciales que tienen impacto en nuestra salud, como el transporte de mercancías y los movimientos de poblaciones. Hoy en día es posible viajar de un extremo a otro del planeta en menos de 24 h, periodo inferior al de incubación de multitud de enfermedades infecciosas. Y no solo viajan las personas, también lo hacen animales que pueden ser reservorios de patógenos, e insectos que pueden ser vectores de enfermedades infecciosas. Estos últimos pueden ver favorecido su establecimiento en nuevas zonas geográficas gracias a las condiciones climáticas cambiantes.

Los eventos meteorológicos extremos –elementos clave de la crisis climática, junto al calentamiento global– también impactan negativamente en la salud humana, provocando un aumento de enfermedades transmitidas por vectores y por agua y alimentos, entre otros5,6.

Enfermedades transmitidas por vectores (ETV)

La distribución geográfica de las ETV está claramente influida por el cambio climático, favoreciendo su expansión a nuevas zonas (alta evidencia) o aumentando la incidencia-prevalencia especialmente de dengue, fiebre del Nilo Occidental (FNO), enfermedad de Lyme y esquistosomiasis en los siguientes 80 años si no se producen cambios adaptativos (muy alta evidencia)7, como por ejemplo la mejora en el acceso a una salud de calidad, que ha permitido disminuir un 37% la vulnerabilidad a las ETV en países de renta baja entre 1990 y 20216.

Factores climáticos como la temperatura, las precipitaciones o la humedad tienen una especial relevancia en la capacidad de un vector para transmitir eficazmente una enfermedad (capacidad vectorial)7,8 (fig. 1) (tabla 1).

Figura 1.

Influencia del cambio climático sobre los vectores de enfermedades infecciosas.

Fuente: Cambio climático y enfermedades transmitidas por vectores y roedores: guía para profesionales. Escuela Andaluza de Salud Pública. Dirección General de Salud Pública y Ordenación Farmacéutica. Consejería de Salud y Familias, editor. Observatorio de Salud y Medio Ambiente de Andalucía (OSMAN). 2021.

Tomado con permiso del autor Jesús de la Osa Tomás9. Disponible en: https://adaptecca.es/sites/default/files/documentos/2016_observatorio-cambio-climatico-salud.pdf.

Tabla 1.

Vectores, ETV y relación con factores climáticos

Mosquitos  Factores  Efectos 
Malaria  Aumento de temperatura, precipitaciones y humedad  El incremento de temperatura de 0,2°C por década, ha permitido por ejemplo, que la malaria haga aparición en zonas de mayor altitud de países como Colombia o Etiopía7. Si bien el efecto de la temperatura no es lineal, siendo el rango de temperatura más favorable para la transmisión de enfermedades por mosquitos de 23-29°C10De la misma forma, las precipitaciones tienen un efecto no lineal, la incidencia de malaria aumenta con las precipitaciones, pero decae a partir de los 120 mm 
Dengue, zika, chikungunya  Sequías tras precipitaciones intensas, promueven el uso de contenedores de agua abiertosLos mosquitos Aedes (muy antropofílicos) se han adaptado al ambiente periurbano donde esos pequeños recipientes son muy frecuentes  Existe una fuerte evidencia de que estos cambios extremos, han creado más zonas adecuadas para la presencia de enfermedades transmitidas por vectores (ETV), como es el caso de Aedes aegypti y Aedes albopictus con un aumento del 8,9% y 15%, respectivamente, entre 1950 y 2018A 30°C, un ser humano debe infectar a 6 mosquitos para que aparezca un caso secundario, mientras que con temperaturas de 32-35°, solo se precisa infectar a 2mosquitos8 
Fiebre del Nilo Occidental  Aumento de temperatura atmosférica permite mayor radio de acción del complejo CulexCambios en los hábitos migratorios de aves (reservorios) producidos por el cambio térmico   
Garrapatas  Factores  Efectos 
Enfermedad de Lyme  Lluvias intensas descienden las poblaciones, pero períodos más prolongados las aumentan  Períodos de 28 días de lluvias aumentan el número de garrapatas, pero períodos más largos o lluvias más violentas eliminan las poblaciones de las mismas.El aumento de temperaturas ha provocado la expansión de garrapatas a territorios más al Norte8Aumento en duración e intensidad de los períodos de transmisión11 
Crimea-Congo  Cambios en el hábitat de cérvidos provoca la expansión a nuevas localizaciones   
Enfermedades transmitidas por mosquitosMalaria

Durante 2022 se declararon 249 millones de casos en el mundo, el 50% en solo 4países (Nigeria, República Democrática del Congo, Uganda y Mozambique). La incidencia ha pasado de 81 casos por 1.000 habitantes en el año 2000 a 58 casos en 2022, debido a múltiples factores, entre ellos el uso de mosquiteras impregnadas y los tratamientos preventivos durante el embarazo. El uso de 2vacunas (RTS,S/AS01 y R21/Matrix-M) todavía de forma inicial, se encuentra pendiente de evaluación12.

El cambio climático podría influir sobre el paludismo ampliando sus límites geográficos, aumentando o incluso disminuyendo la intensidad de la transmisión en los límites actuales o reintroduciéndolo en zonas de donde se había erradicado12.

En Europa, el último caso de paludismo autóctono declarado fue en 2014 en Tayikistán.

Poco antes, en 2010, un caso autóctono de Plasmodium vivax fue detectado en Huesca, que si bien no modifica el bajo riesgo existente en nuestro país, debe enmarcarse en la presencia de vectores competentes en España13.

Dengue

Probablemente sea la arbovirosis más preocupante a nivel mundial. Los casos de dengue declarados en el mundo han pasado de 505.430 en 2000 a 6,5 millones en 2023. Si tenemos en cuenta que la mayor parte no precisan cuidados médicos, podemos suponer que el número real de afectados es mayor. Ciertos modelos estiman la cifra de casos en más de 390 millones anuales14 en más de 100 países, principalmente en Sudamérica y Asia, con 2,9 millones de DALYs en 2017.

Aedes albopictus (A. albopictus), vector que está ampliamente distribuido en Europa, ha provocado remarcables brotes autóctonos de periodicidad anual en Italia y Francia, y de menor número en España15.

La persistencia de la transmisión de dengue y otros virus como chikungunya dependerá de la cantidad de viajeros con infección activa que lleguen de zonas endémicas, así como de la implantación de otros vectores más competentes, como es el caso Aedes aegypti en Chipre o de Aedes japonicus en la cornisa cantábrica en España.

Desde Atención Primaria es importante notificar cuanto antes los casos de dengue importados para que se tomen medidas desde Salud Pública, y dar recomendaciones específicas al paciente, como protegerse de picaduras de mosquitos durante la fase virémica (desde 2 días antes del inicio de síntomas hasta 10 días después) para evitar la transmisión autóctona, especialmente en las zonas con presencia de A. albopictus (fig. 2).

Figura 2.

Mapa de presencia de Aedes albopictus en España.

Rojo: indica que una población se considera establecida en al menos un municipio dentro de la unidad administrativa representada. Una especie se considera establecida cuando se han observado evidencia de reproducción e hibernación en la zona, o una presencia recurrente en el tiempo. Azul oscuro: indica que la especie ha sido introducida según mosquito Alert en zonas donde ECDC considera que la especie está ausente o no dispone de datos. Se considera que la especie ha sido introducida cuando se han detectado su posible presencia a partir de informes ciudadanos en los últimos 5 años.

Fuente: Mosquito Alert (consultado 11 Nov 2024). Disponible en: https://map.mosquitoalert.com/species_distribution/es.

Fiebre del Nilo Occidental (FNO)

Los cambios en las rutas migratorias o asentamientos temporales de las mismas, la mayor proximidad a áreas periurbanas y los cambios en la temperatura ambiental16 han favorecido el aumento de casos de FNO en países alejados de los focos originales en Centroáfrica, como Grecia o Estados Unidos y, desde allí, a Venezuela.

En Europa, el aumento de temperatura en julio, zonas húmedas en julio y la presencia de casos de FNO en temporadas anteriores son factores de riesgo de mayor número de brotes17.

En España, diferentes brotes en el sur de la península y área mediterránea han elevado a moderado el riesgo de casos de FNO en estas zonas. En 2024, se notificaron 158 casos en humanos (20 fallecimientos) en España, adelantándose la detección de casos con respecto a otros años y superando brotes anteriores18.

Otros virus transmitidos por mosquitos

Otros arbovirus, como Usutu, Valle del Rift o Sindbis, tienen riesgo de aparición en nuestro país. Aunque no existen notificaciones de casos, es muy probable que infecciones por virus Usutu, muy similar en comportamiento al virus del Nilo Occidental, se hayan producido ya.

Se considera muy posible la llegada de Virus del valle del Rift; por ello, se mantienen controles entomológicos en el sur de la península, habiendo sido detectada la presencia de anticuerpos para el virus Sindbis en aves.

Enfermedades transmitidas por garrapatas

El cambio climático en Europa influye de formas diferentes en las poblaciones de Ixodes ricinus: a la vez que favorece su expansión a latitudes y altitudes más elevadas, el aumento de períodos de fuertes sequías las disminuye en otras zonas más al sur19.

El hecho de que la transmisión transovárica de agentes infecciosos en las garrapatas pueda llegar hasta 3generaciones favorece el mantenimiento de ciertas enfermedades8.

Enfermedad de Lyme

Datos epidemiológicos estimados por diversos estudios sugieren que la enfermedad de Lyme presenta elevadas prevalencias en el norte y oeste europeos (Finlandia, Bélgica, Suiza) y aumentando en zonas del este (República Checa).

En España, la carga hospitalaria de casos de enfermedad de Lyme ha aumentado en los últimos años (de 2005 a 2019 se produjo un incremento de hospitalizaciones del 191,8%), siendo las comunidades autónomas de Asturias y Galicia las de mayor tasa de hospitalización.

Crimea-Congo

La fiebre hemorrágica de Crimea-Congo (FHCC) es endémica en África, los Balcanes, Oriente Medio y Asia. Se ha sugerido la existencia de relación entre la humedad y las precipitaciones previas al aumento de casos de FHCC, así como el aumento de temperaturas o cambios en el uso del suelo20.

El Centro Europeo para el Control de Enfermedades (ECDC) alerta sobre el futuro aumento de casos de FHCC en Europa21. En España, la aparición de 18 casos humanos desde 201618 hace especialmente relevante la recomendación de los ECDC de alertar a los profesionales para su detección.

Enfermedades transmitidas por flebótomos

La dinámica estacional clásica de los flebótomos cursa de forma bifásica, con un pico de densidad a principios de julio y otro más marcado en septiembre. De forma cada vez más frecuente se observa un solapamiento de dicha dinámica, especialmente en la cuenca mediterránea8. Al igual que con la malaria, el cambio climático favorece esa densidad relativa y el acortamiento del período latente de los agentes patógenos.

Leishmaniasis

Un punto a resaltar en la leishmaniasis es la enorme dificultad de erradicar el reservorio animal debido, entre otros, al aumento en el movimiento de animales (perros) o a cambios antrópicos (modificación de suelo). El brote de Madrid comenzado en 2009, con más de 400 casos notificados, es uno de los hechos que ponen de manifiesto la importancia del concepto «Una Salud», corroborados por estudios de seroprevalencia en poblaciones caninas, con porcentajes entre el 3,3% de Álava al 57,1% de Illes Balears.

Los factores climáticos han permitido la extensión de flebótomos y de casos de infección por Leishmania infantum al Norte de Europa (Alemania, Bélgica).

Si bien no se ha comprobado un aumento en las estimaciones de prevalencia en los últimos años en Europa, existe un claro infrarregistro de casos, al igual que en nuestro país.

Toscana

El virus Toscana es una de las principales causas de meningoencefalitis en período estival en Italia, Francia y Túnez. Aunque el curso asintomático de la infección es la forma más frecuente, existen estudios de seroprevalencia en humanos de hasta el 77% en Italia y del 26% en España22.

Se trata, por tanto, de un patógeno emergente, y su incidencia dependerá de la expansión del principal vector, Phlebotomus perniciosus.

Enfermedades transmitidas por agua y alimentos

Las altas temperaturas, la alteración en los patrones de precipitación y los fenómenos meteorológicos extremos impactan en la salud y el bienestar de las personas, dado que afectan a la distribución, transmisión y persistencia de patógenos medioambientales, aumentando la incidencia de enfermedades infecciosas sensibles al clima que se transmiten a través de la ingestión de agua o alimentos contaminados, el contacto con la piel o la inhalación de gotas de agua9 (fig. 3).

Figura 3.

Mecanismos por los que las inundaciones pueden afectar a la calidad del agua de consumo humano y sus efectos.

Fuente: Cambio climático y salud. Actuando frente al cambio climático para mejorar la salud de las personas y del planeta [Internet]. Observatorio DKV de salud y medio ambiente en España 2016. Tomado con permiso del autor Jesús de la Osa Tomás9. Disponible en: https://adaptecca.es/sites/default/files/documentos/2016_observatorio-cambio-climatico-salud.pdf.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades diarreicas tienen una elevada carga de morbilidad, incluso en países con niveles de ingresos altos (tabla 2). Globalmente se estiman casi 1.700 millones de casos de enfermedades diarreicas infantiles anuales, suponiendo la tercera causa de muerte en niños de 1 a 59 meses de edad. Una proporción importante podría prevenirse mediante el suministro de agua potable salubre y un saneamiento e higiene adecuados23.

Tabla 2.

Patógenos, enfermedades, influencia del clima, relevancia en salud

  Patógeno  Enfermedad  Influencia del clima  Relevancia en salud según OMS 
VirusNorovirus  Gastroenteritis  Las tormentas (huracanes) pueden aumentar el transporte desde fuentes de aguas residuales y fecalesCambios en estacionalidadIncremento de la supervivencia con temperaturas bajas y luz solarAlta
Sapovirus  Gastroenteritis 
VHA  Hepatitis 
Rotavirus  Gastroenteritis 
Enterovirus  Gastroenteritis 
Adenovirus  Gripe respiratoria e intestinal 
BacteriasEscherichia coli  Gastroenteritis  Rápido y excesivo crecimiento de zooplanctonSalinidad y temperatura asociadas con crecimiento en medio marinoAlta
Campylobacter jejuni  Gastroenteritis 
Helicobacter pylori  Ulcera gástrica y duodenal 
Legionella pneumophila  Neumonía 
Vibrio cholera  Cólera 
Vibrio parahaemolitycus, V. vulnificus  Infecciones de heridas, otitis, septicemia, gastroenteritis, disfunción respiratoria, reacciones alérgicas  Media-baja 
Cianobacterias tóxicas  Dermatotoxicidad  Media 
ProtozoosCryptosporidium spp  Gastroenteritis  Las tormentas (huracanes) pueden aumentar el transporte desde fuentes de aguas residuales y fecalesLa temperatura se asocia con la maduración e infectividad de CyclosporaAlta
Giardia spp.  Gastroenteritis 
Acanthamoeba spp.  Queratitis, ceguera  Baja 
Naegleria fowleri  Meningoencefalitis  Baja 

OMS: Organización Mundial de la Salud; VHA: virus de la hepatitis A.

Adaptada de: Ministerio de Sanidad y consumo. Impactos del Cambio Climático en la Salud34.

La diarrea puede estar ocasionada por diversos patógenos. La infección se transmite por alimentos o agua contaminados, o bien de persona a persona como resultado de una higiene deficiente. En niños menores de 5 años los virus más comunes son los rotavirus, norovirus, adenovirus y astrovirus. Entre las bacterias figuran Escherichia coli, Salmonella spp., Shigella spp. y Campylobacter spp. Entre los parásitos se encuentran Cryptosporidium, Giardia y Entamoeba spp. Otros ejemplos de enfermedades transmitidas por el agua son el cólera, la fiebre tifoidea, la esquistosomiasis, la leptospirosis, la hepatitis A y E y la poliomielitis23.

Las enfermedades transmitidas por los alimentos están causadas por la ingesta de alimentos en mal estado o contaminados por bacterias patógenas, virus, parásitos, toxinas, pesticidas o medicamentos. Los riesgos de aparición de estas enfermedades están presentes a lo largo de toda la cadena alimentaria, desde la producción hasta el consumo, y con mayor frecuencia surgen debido a la contaminación en la fuente y a la manipulación, preparación o almacenamiento inadecuados de los alimentos24. La OMS estima que 600 millones de personas enferman y 420.000 (125.000 menores de 5 años) mueren a causa de alimentos insalubres. Estas enfermedades y muertes son, en gran medida, prevenibles25.

Los brotes de enfermedades transmitidas por agua y alimentos pueden seguir múltiples vías causales, ya que los factores de riesgo climático interactúan con los sistemas de producción y distribución de alimentos, la urbanización y el crecimiento de la población, la escasez de recursos y energía, la disminución de la productividad agrícola, la volatilidad de los precios, la modificación de las tendencias de la dieta, las nuevas tecnologías y la aparición de resistencia a los antimicrobianos26,27. La carga de las enfermedades infecciosas también está relacionada con la malnutrición, ya que la reducción de la inmunidad aumenta la susceptibilidad a diversos patógenos y toxinas transmitidas por los alimentos.

Cada vez más estudios avalan que el aumento de la temperatura (confianza muy alta), las lluvias intensas (confianza alta), las inundaciones (confianza media) y la sequía (confianza baja) se asocian con un aumento de las enfermedades diarreicas, especialmente en áreas donde las deficiencias de agua, saneamiento e higiene son significativas7.

A continuación, se describen los impactos del cambio climático observados en las enfermedades transmitidas por agua y alimentos.

Enterobacterias

Se observa una fuerte asociación entre el aumento de la temperatura ambiente media y el aumento de las infecciones por Salmonella (confianza alta), así como entre precipitación y temperatura y el aumento de casos de campilobacteriosis (confianza media)7.

En Europa, los casos de salmonelosis y campilobacteriosis siguen un claro patrón de distribución estacional, con un pico entre julio y septiembre, que corresponden a los meses más cálidos del año en esta región28.

Administrar tratamiento antibiótico solamente cuando esté indicado según los protocolos vigentes de manejo clínico y conocer las resistencias locales son algunas de las estrategias a seguir que pueden ayudar a reducir la carga de la resistencia a los antimicrobianos, así como su impacto en la salud humana y planetaria29.

Parásitos intestinales

Los fenómenos meteorológicos extremos, como las lluvias torrenciales y las inundaciones, aumentan el riesgo de que los ooquistes/quistes infecciosos de Cryptosporidium y Giardia contaminen las masas de agua y los alimentos de origen vegetal y provoquen tanto casos aislados como grandes brotes7.

El pasado año 2023 se observó un aumento marcado de los casos humanos de criptosporidiosis en varios países de Europa30. En España se notificaron más de 4.000 casos, especialmente en los meses de verano, así como numerosos brotes, algunos de gran magnitud, relacionados con agua de consumo humano y con aguas de uso recreativo31.

Cólera

El cólera está producido por Vibrio cholerae serogrupos O1 y O139 productores de toxina colérica. Las lluvias intensas y las temperaturas más altas de lo normal se asocian con un mayor riesgo de cólera, enfermedad diarreica aguda con alta morbimortalidad, en las regiones afectadas (confianza muy alta). Además, los desastres naturales aumentan la gravedad de los brotes y la propensión a la propagación regional7.

Otras vibriosis

El aumento de temperatura del agua se ha asociado al riesgo de incremento de casos asociados a Vibrio parahaemolyticus, Vibrio vulnificus y Vibrio cholerae no-O1/no-O139. Estas bacterias patógenas naturales que viven en el medio marino y las implicadas en la contaminación fecal de las aguas muestran una tasa de crecimiento cada vez mayor.

Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, el número de casos de Vibrio (asociados fundamentalmente al consumo de marisco) anuales ha aumentado en las últimas décadas en la región Báltica, y el riesgo previsto de vibriosis aumentará en las zonas más septentrionales por el incremento de la temperatura de la superficie del mar, especialmente en aguas salobres o de baja salinidad6,32.

Leptospirosis

Las lluvias intensas y las inundaciones se asocian a un mayor riesgo de leptospirosis (confianza alta)7.

Existe un mayor riesgo de transmisión de la leptospirosis a través de abrasiones cutáneas y mucosas en contacto con agua de inundación, tierra húmeda o barro contaminado con orina o tejidos de animales infectados, sobre todo roedores. Ocasionalmente, la transmisión se produce por la ingestión o inhalación de pequeñas gotas (aerosoles) de agua contaminada.

Reemergencia de virus y bacterias

El aumento de la temperatura de la Tierra está provocando el deshielo del permafrost (suelo o roca, junto con el hielo y la materia orgánica que contienen), que permanece a un máximo de 0°C durante al menos 2años consecutivos) en las zonas terrestres septentrionales, en particular en el Ártico (Alaska, Canadá y Siberia).

Este deshielo conlleva un mayor riesgo de enfermedades transmitidas por el agua y los alimentos, malnutrición, lesiones y problemas de salud mental, especialmente entre los pueblos indígenas. Además, amenaza con que bacterias y virus, conservados durante siglos en suelo helado, vuelvan a la vida33.

Cianobacterias y aumento de temperatura

El aumento de la temperatura del agua puede aumentar la probabilidad de floración de cianobacterias. Estas sintetizan toxinas que pueden constituir un riesgo para la salud pública por su capacidad tóxica para las personas. En España, las cianobacterias potencialmente tóxicas están presentes en casi la mitad de los embalses. Entre las posibles vías de exposición a cianobacterias cabe destacar la ingesta de agua sin potabilizar y agua y alimentos contaminados (pescados, moluscos, legumbres y hortalizas), el contacto directo o la inhalación a través de aguas de uso recreativo e higiene34.

Riesgo de aparición de intoxicación por ciguatera

La intoxicación se produce tras la ingesta pescado que contiene ciguatoxinas; un tipo de biotoxinas marinas producidas por ciertas microalgas (Gambierdiscus spp. y Fukuyoa spp.). Las ciguatoxinas son incoloras, inodoras, insípidas y no se destruyen por la cocción ni por la congelación del pescado. La mayor gravedad de la enfermedad se asocia con el consumo de cabeza u órganos de pescado. Más de 400 especies de peces conocidas de aguas tropicales y subtropicales son portadores potenciales de esta toxina. Las especies de peces más frecuentemente asociados con casos de ciguatera son barracuda, mero, medregal, pargo, morena, caballa y pez loro, entre otros.

En Europa se han reportado brotes de ciguatera debido al consumo de peces autóctonos en Madeira (Portugal) y en las Islas Canarias. Entre 2008 y 2023 se notificaron 22 brotes que afectaron a 129 personas35.

Financiación

La presente investigación no ha recibido ayudas específicas provenientes de agenciasdel sector público, sector comercial o entidades sin ánimo de lucro.

Conflicto de intereses

Ninguno.

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