Valorar la implementación y eficacia de una intervención de ejercicio multicomponente en pacientes mayores de 70 años detectados según la «Actualización del documento de consenso sobre prevención de la fragilidad en la persona mayor (2022)» del Ministerio de Sanidad, así como conocer su grado de satisfacción.
DiseñoEstudio cuasiexperimental pre/post-test en pacientes captados a conveniencia a través de las consultas de atención primaria.
EmplazamientoCentro de Salud Alaquàs y Centro social Benàger.
ParticipantesTras una valoración de 1.986 personas, se obtuvo una muestra de 238 personas con riesgo de fragilidad, 48 consintieron participar en el programa y 38 lo finalizaron.
IntervencionesPrograma de ejercicio multicomponente (trabajos de fuerza, coordinación, velocidad y equilibrio).
Mediciones principalesSe valoró el riesgo de fragilidad (SPPB) en ancianos independientes y se les invitó a participar en un programa de dos horas durante ocho semanas. Tras él, se volvió a medir SPPB y se administró un cuestionario de satisfacción ad hoc.
ResultadosEdad media de los participantes 79, siendo el 84,2% mujeres. Tras el programa de ejercicio, todas las variables del SPPB mejoraron con significancia (p <0,05) con respecto al previo.
ConclusionesLa participación en programas preventivos de ejercicio físico multicomponente en atención primaria se asocia con una mejora del estado de fragilidad, observándose que el 55,26% de las personas inicialmente frágiles dejó de cumplir criterios de fragilidad tras completar el programa.
To assess the effectiveness of a multicomponent exercise intervention in patients identified according to the Ministry of Health's “Update of the consensus document on the prevention of frailty in older adults (2022),” as well as to determine the level of satisfaction perceived by participants.
DesignA quasi-experimental pre/post-test study was conducted in patients recruited at convenience through primary care clinics.
SiteAlaquàs Health Centre and Benàger Social Centre.
ParticipantsAfter an assessment of 1,986 individuals, a sample of 238 individuals at risk of frailty was obtained. 48 agreed to participate in the program, and 38 completed it.
InterventionsMulticomponent exercise program.
Main MeasurementsDependency level (Barthel) and risk of frailty (SPPB - balance, strength, speed) were assessed. All independent patients at risk of frailty were invited to participate in the program. After the program, SPPB was remeasured, and an ad hoc satisfaction questionnaire was administered.
ResultsThe mean age of participants was 79.11 (4.05), with 84.2% being women. After the exercise program, all SPPB variables improved significantly (p <0.05) compared to the previous program, and very high satisfaction percentages were obtained on the questionnaire.
ConclusionsMulticomponent physical exercise delivered through community-based primary care preventive programs reverses the risk of frailty to previous stages. 55.26% of people with frailty who completed the program emerged from this state.
El concepto de fragilidad se entiende como un estado previo a la discapacidad, relacionado con la edad, que conlleva una mayor vulnerabilidad y aumenta el riesgo de resultados sanitarios adversos, como caídas, hospitalización, institucionalización y muerte1,2.
Dentro de la Estrategia mundial sobre envejecimiento y salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el plan de acción internacional de Madrid sobre envejecimiento y los objetivos del desarrollo sostenible (ODS) se propone la necesidad de asegurar que las comunidades fomenten las capacidades de las personas mayores ofreciendo una atención sensible a la vejez, ya que el aumento de la población anciana es un reto al que se enfrenta nuestra sociedad3–5. A nivel Europeo, también existen estrategias para abordar de manera homogénea la fragilidad y el envejecimiento saludable como por ejemplo la acción conjunta ADVANTAGE joint Action en la cual se basa el documento actualizado de consenso sobre prevención de la persona mayor del Ministerio de Sanidad de 2022. En él se habla de que la prevalencia de fragilidad en España supone aproximadamente un 18% de los mayores de 65 años, siendo algo más baja en estudios a nivel comunitario 12% y mucho más alta en ámbitos no comunitarios 45%, siendo más frecuente en mujeres que en hombres, con una ratio aproximada de 2:15.
En este estudio abordaremos el tema de fragilidad, entendiéndolo como lo que es un problema de salud mundial y utilizaremos la prueba SPPB, ampliamente validada y respaldada por estudios internacionales6, mostrando alta fiabilidad. Además, no solo es más rápida y fácil de aplicar que otras herramientas disponibles como el Timed Up and Go (TUG) o el índice de fragilidad de Fried sino que también es más completa (visión global y precisa del rendimiento funcional del adulto mayor) y sensible para detectar cambios. Tras la detección, centraremos nuestra atención en el pilar del ejercicio físico multicomponente (combinan equilibrio, fuerza y resistencia) por haber demostrado ser el más efectivo de todos para prevenir/revertir el riesgo de fragilidad, mejorar la capacidad funcional, prevenir la discapacidad y por tener efectos positivos en la función cognitiva de personas mayores7–11.
Finalmente, este estudio trata de evaluar la efectividad de un programa de ejercicio multicomponente en una población con riesgo de fragilidad y conocer su satisfacción.
Material y métodosDiseño del estudioEstudio realizado en el ámbito de la Atención Primaria bajo un diseño cuasiexperimental pre/post-test en pacientes mayores de 70 años independientes y con riesgo de fragilidad demostrada con SPPB. Tras la implementación de un programa de actividades multicomponente se volvió a valorar el SPPB y la satisfacción con el programa realizado a través de una encuesta autoadministrada elaborada ad hoc.
Participantes y recopilación de datosSe realizó un abordaje masivo de actualización de valoraciones de Barthel y SPPB a los pacientes mayores de 70 años que acudían a consulta bajo criterios de conveniencia. Más tarde, se intentó reclutar en el programa a los pacientes autónomos (Escala Barthel > 90) y con riesgo de fragilidad (SPPB <10) que cumplían los criterios de inclusión, descartando a todos aquellas personas que sufrían patologías agudas o crónicas, deterioros cognitivos moderados/grave o con problemas de visión y audición. De estos, solo 48 personas consintieron de manera escrita participar en el programa debido a su disponibilidad/ accesibilidad/ interés (fig. 1). El programa lo terminaron 38 personas, puesto que hubo 10 abandonos (personas que no completaron la mitad de las sesiones establecidas en el programa por diferentes motivos personales).
A todas las personas valoradas con riesgo de fragilidad se les hizo entrega de recomendaciones sobre estilos de vida saludables a través de las ruedas de ejercicio y pasaportes personales disponibles y descargables en la web Vivification of frailty (VIVIFRAIL)12. A los que aceptaron formar parte del programa, además, se les entregó un folleto informativo de la actividad donde se explicaba la duración y la frecuencia (ocho semanas y dos horas por semana).
Las actividades fueron dirigidas por dos enfermeras siguiendo las características esenciales que debe contener un programa de ejercicio efectivo para prevenir la fragilidad según la literatura consultada13-15: ejercicios de equilibrio, distribución de cargas/ cambios de sustentación, transferencias, ejercicios destinados a disminuir la necesidad de ayuda para la marcha con ayuda de utensilios en los miembros superiores, actividades de resistencia (10-15 repeticiones por ejercicio), actividades con componentes de entrenamiento de fuerza de intensidad moderada (entendido como una puntuación de 5-6 en una escala de 10) y ejercicios de flexibilidad (estiramientos de grandes grupos musculares y estructuras tendinosas, entre 10-30 segundos, 3-4 repeticiones). Todo ello, con un avance progresivo e individualizado que motivase a los participantes a mantener la adherencia y fomentar las relaciones interpersonales. A la finalización del programa, los participantes entregaron la encuesta de satisfacción previamente aportada y se les citó para valorar de nuevo en consulta y por otro profesional el SPPB.
Instrumentos utilizadosBarthel16: Prueba para valorar el nivel de independencia funcional de una persona en 10 actividades básicas de la vida diaria (ABVD) como alimentación, aseo, baño, vestido, control de esfínteres, movilidad y uso de inodoro, puntuando de 0 (máxima dependencia) a 100 (independencia). Este trabajo solo admite a pacientes independientes.
SPPB6: valora equilibrio, velocidad (marcha en 4 m) y fuerza (levantarse y sentarse de la silla). Cada prueba se puntúa de 0 a 4 y la suma total va de 0 a 12. Según el sumatorio obtenido se identifica a personas con riesgo de fragilidad (SPPB <10) o pacientes no frágiles (SPPB> 10).
Pasaportes de ejercicio VIVIFRAIL: guías de ejercicio físico para personas mayores tras evaluación funcional y clasificación en: nivel A -discapacidad-, nivel B-fragilidad-, nivel C -pre-fragilidad- y nivel D -robustez-.
Cuestionario de satisfacción: de elaboración propia. Puntuación tipo Likert de 5 puntos que va de totalmente en desacuerdo a totalmente de acuerdo con las afirmaciones descritas.
EquipamientoPara las mediciones de SPPB, se utilizó una silla, una cinta métrica Softee y un cronómetro. Para la realización de los ejercicios del programa multicomponente se contó con diverso material de gimnasia.
Análisis estadísticoEl tamaño muestral se estimó en 62 participantes según prevalencia estimada de fragilidad estudio FRADEA (15%, α=0,05, precisión 3%), aunque no se alcanzó por limitaciones de tiempo y recursos, por lo que los resultados son exploratorios. El análisis se realizó con R (4.5.0). En primer lugar, se llevó a cabo un análisis descriptivo de la muestra. Las variables cuantitativas se expresaron como media y desviación estándar (SD) o como mediana e intervalo intercuartílico [Q1–Q3], según su distribución, y las variables cualitativas como frecuencias y porcentajes. La distribución de las variables cuantitativas se estudió mediante el test de Shapiro-Wilks, considerando no normales aquellas variables con valor p inferior a 0,05). Para las comparaciones bivariantes entre hombres y mujeres se empleó Mann–Whitney U test para variables cuantitativas y test de Pearson X2 o el test exacto de Fisher para variables cualitativas, según procediera. Para evaluar los cambios tras la intervención se realizaron comparaciones pareadas mediante Wilcoxon signed-rank test, dado el carácter ordinal de las escalas utilizadas y la distribución no normal de algunas de las diferencias. Las diferencias se expresaron como mediana del cambio post–pre y su intervalo intercuartílico. El tamaño del efecto se calculó con r=Z/√N (0,1 pequeño; 0,3 moderado; 0,5 grande). El cuestionario de satisfacción (Likert 1–5) se analizó descriptivamente y su fiabilidad con alfa de Cronbach (≥ 0,7 adecuada). Los resultados se presentan por ítem (media, SD, mediana, intervalo intercuartílico, mínimo y máximo). Se consideró significativo p <0,05.
ResultadosEn la tabla 1 se presentan las características demográficas y clínicas de la muestra, estratificadas por sexo (38 participantes -6 hombres y 32 mujeres-). No hubo diferencias por sexo en edad, peso, índice de masa corporal (IMC) ni número de fármacos. Sí se encontraron diferencias en la talla (p=0,001) y en la asistencia al programa (p=0,029). Antes y después de la intervención no se observaron diferencias significativas entre sexos en el desempeño físico (equilibrio, velocidad de marcha, levantarse-sentarse y SPPB total). Los datos se presentan como media (SD) o mediana [intervalo intercuartílico], según su distribución.
Variables demograficas y desempeño físico de la muestra
| Variable | Hombre | Mujer | valor p | p-normalidad |
|---|---|---|---|---|
| Edad | 80,83 (2,79) | 78,78 (4,19) | 0,260 | valor p=0,916 |
| Peso | 81,25 (76,00, 86,35) | 72,50 (56,35, 80,00) | 0,078 | valor p <0,001 |
| Talla | 168,50 (163,25, 171,50) | 154,00 (148,75, 156,38) | 0,001 | valor p=0,033 |
| IMC | 29,70 (2,69) | 29,65 (5,40) | 0,983 | valor p=0,218 |
| N° fármacos | 7,00 (5,25, 8,75) | 5,00 (4,00, 7,25) | 0,417 | - |
| N° asistencias | 14,00 (14,00, 14,75) | 13,00 (11,00, 14,00) | 0,029 | - |
| Evaluación pre-implementación del Programa | ||||
| Equilibrio | 2,50 (2,00-3,75) | 3,00 (2,00-3,00) | 0,858 | valor p <0,001 |
| Velocidad | 3,00 (2,25- 3,00) | 3,00 (2,00- 3,00) | 0,814 | valor p <0,001 |
| Levantarse_Sentarse | 2,00 (2,00- 2,00) | 2,50 (1,75-3,00) | 0,378 | valor p=0,002 |
| SPPB | 7,00 (7,00- 8,50) | 8,50 (6,75-9,00) | 0,580 | valor p <0,001 |
| Evaluación post-implementación del Programa | ||||
| Equilibrio | 3,50 (3,00-4,00) | 3,00 (3,00-4,00) | 0,879 | valor p <0,001 |
| Velocidad | 3,00 (3,00-3,75) | 3,00 (3,00-3,00) | 0,592 | valor p <0,001 |
| Levantarse_Sentarse | 3,00 (3,00-3,00) | 3,00 (2,00-4,00) | 0,713 | valor p <0,001 |
| SPPB | 9,50 (9,00-10,75) | 10,00 (8,00-11,00) | 0,728 | valor p=0,004 |
Los resultados de los análisis pareados mediante Wilcoxon signed-rank test se presentan en la tabla 2. Se observaron incrementos estadísticamente significativos en todas las variables analizadas tras la intervención: equilibrio, velocidad de la marcha, prueba de levantarse-sentarse y puntuación total del SPPB (p <0,05 en todos los casos). Las diferencias se expresan como mediana del cambio [Q1–Q3]. El tamaño del efecto mostró magnitudes grandes en todas las variables (r ≥ 0,78), indicando cambios clínicamente relevantes tras el programa de ejercicio multicomponente. Estos resultados sugieren una mejora funcional observada tras la intervención en la cohorte estudiada.
Análisis estadístico pareado
| Variable | Diferenciaa | Tamaño del efecto | valor p |
|---|---|---|---|
| Equilibrio | 1,00 (0,00–1,00) | 0,783 | <0,0001 |
| Velocidad | 0,00 (0,00–1,00) | 0,823 | 0,02 |
| Levantarse_Sentarse | 1,00 (0,00–1,00) | 0,848 | <0,0001 |
| SPPB | 2,00 (1,00–2,75) | 0,829 | <0,0001 |
A modo de representación gráfica, se presentan los resultados pre-post en formato boxplot (fig. 2).
Los resultados derivados del cuestionario de satisfacción autoadministrado muestran una percepción global positiva del programa (tabla 3). En el dominio de salud, la mediana de las respuestas fue 4–5, destacando que el 97% de los participantes percibió que el programa favoreció las relaciones sociales, el 79% manifestó haber aprendido sobre la importancia del ejercicio físico y el 87% indicó mejora en su estado de ánimo. En el dominio de organización, los ítems referentes a horarios, duración y número de participantes recibieron una mediana de 4–5, indicando buena valoración. Respecto al grado de satisfacción general, los ítems mostraron medianas de 5, reflejando que los participantes consideraron que el programa cubrió sus expectativas y apoyan su repetición en futuros cursos.
Descriptiva de los resultados del cuestionario
| Ítem | Descripción | Media | SD | IQR | Mín | Máx |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Aspectos relacionados con la salud | ||||||
| 1 | Ejercicios en casa | 3,66 | 1,02 | 1,75 | 2 | 5 |
| 2 | Mejora en ABVD | 4,39 | 0,68 | 1 | 3 | 5 |
| 3 | Disfrute del ejercicio | 4,89 | 0,31 | 0 | 4 | 5 |
| 4 | Mejora en autonomía | 4,26 | 0,72 | 1 | 3 | 5 |
| 5 | Mejora en estado de ánimo | 4,24 | 0,68 | 1 | 3 | 5 |
| 6 | Relacionarse con otros | 4,71 | 0,52 | 0,75 | 3 | 5 |
| 7 | Aprendizaje sobre ejercicio | 4,79 | 0,41 | 0 | 4 | 5 |
| 8 | Caminar más rápido | 3,76 | 0,75 | 1 | 3 | 5 |
| 9 | Marcha más segura | 3,95 | 0,73 | 1 | 3 | 5 |
| 10 | Más fuerza percibida | 3,95 | 0,8 | 1,75 | 2 | 5 |
| 11 | Horario y duración adecuado | 4,58 | 0,64 | 1 | 2 | 5 |
| 12 | Tamaño del grupo adecuado | 4,5 | 0,51 | 1 | 4 | 5 |
| 13 | Tipo de ejercicios adecuado | 4,68 | 0,47 | 1 | 4 | 5 |
| 14 | Expectativas cubiertas | 4,74 | 0,6 | 0 | 2 | 5 |
| 15 | Repetir el programa | 4,97 | 0,16 | 0 | 4 | 5 |
A su vez, el cuestionario presentó una consistencia interna aceptable (α de Cronbach=0,78), aunque no se evaluó su validez externa. Por lo tanto, estos resultados reflejan la percepción subjetiva de los participantes sobre el programa, sin permitir inferencias sobre cambios objetivos en la condición física.
DiscusiónEste estudio muestra que, tras la aplicación del programa de ejercicio multicomponente, se observan mejoras en las variables evaluadas, con una transición aparente de fragilidad a un estado previo de no fragilidad. Sin embargo, al tratarse de un diseño cuasiexperimental, los resultados permiten identificar asociaciones y tendencias, pero no pueden establecer inferencias causales. Además, debido a no conseguir el número de muestra estimado a priori, los resultados deben interpretarse como exploratorios o preliminares. Por ello, aunque los hallazgos coinciden con estudios previos que demuestran mejoras en fuerza y condición física17,18, la comparación entre estudios se ve limitada por la heterogeneidad en los criterios de fragilidad y los tipos de ejercicio empleados.
Los resultados respaldan la evidencia existente sobre los beneficios de la actividad física comunitaria en personas mayores, especialmente cuando se realiza en formato grupal19, y sugieren efectos positivos en la esfera cognitiva y emocional20,21. La elevada proporción de participantes que refirió mejoría en el estado de ánimo y en las relaciones sociales (el 87% de nuestros participantes indicó haber mejorado su estado de ánimo y el 97% que el programa le ha servido para relacionarse con otras personas) evidencia la importancia del componente social de estas intervenciones. Además, el fortalecimiento de las redes sociales se ha asociado a menor soledad no deseada y mayor autonomía funcional21. Nuestros hallazgos son consistentes con estudios de Casas-Herrero et al.22 y Belmonte et al.23, que describen mejoras en capacidad funcional, velocidad de marcha y bienestar emocional, aunque la velocidad de marcha mostró menor significación estadística, posiblemente debido a las características basales de la muestra o a la duración de la intervención.
En conjunto, los resultados sugieren que los programas de ejercicio físico en entornos comunitarios vinculados a Atención Primaria pueden ser útiles para el mantenimiento de la salud y la prevención de la progresión hacia la dependencia funcional, aunque estas conclusiones deben interpretarse con cautela dada la naturaleza del diseño cuasiexperimental.
La prescripción de ejercicio físico adaptado a personas mayores frágiles se consolida como una intervención preventiva frente a eventos adversos como caídas, hospitalización, morbilidad e incluso mortalidad24–26. En relación con la polimedicación, se observa que un consumo medio de cinco fármacos por paciente se asocia a un mayor riesgo de uso inadecuado27, mientras que menores consumos se relacionan con mejor actividad y funcionalidad28. Esto refuerza la necesidad de revisar la medicación en Atención Primaria y en domicilio, incluyendo la identificación de criterios STOPPFrail.
El personal investigador reconoce ciertas limitaciones metodológicas, como la ausencia de grupo control aleatorizado, tamaño muestral limitado, reclutamiento no probabilístico y uso de un cuestionario ad hoc con consistencia aceptable, pero sin comprobada validez. También se consideran otros puntos de mejora, como sustituir el índice de masa corporal, por valores que midan la composición corporal mediante dinamometría o bioimpedancia, permitiendo un diagnóstico más preciso de sarcopenia u obesidad y contribuyendo a la prevención de caídas y discapacidad. A pesar de ello y tomando los resultados con cautela se lograron identificar tendencias importantes sobre los efectos positivos de la intervención. Al igual que en otras investigaciones, se sugiere que programas que combinan fuerza, equilibrio, resistencia y actividades funcionales producen beneficios significativos en fuerza muscular, velocidad de marcha y equilibrio29,30, evaluados mediante instrumentos como SPPB y TUG29,31. La duración y adherencia a las intervenciones también influye en la magnitud y mantenimiento de los efectos, de manera que programas de al menos 12 semanas generan mejoras consistentes, cuyos beneficios pueden mantenerse hasta 24 meses con seguimiento estructurado29,30,32.
Todos estos hallazgos refuerzan la importancia de integrar programas de ejercicio adaptado a la persona mayor frágil, implementándolo a través de programas grupales en Atención Primaria. Su objetivo no es solo mejorar parámetros físicos, sino también mentales, prevenir el impacto del envejecimiento y crear una sociedad adulta más independiente y sostenible para el sistema sanitario.
La fragilidad puede ser identificada de forma precoz en el ámbito de la atención primaria, lo que permite considerar la implementación de intervenciones preventivas. En este sentido, los programas de ejercicio físico multicomponente, junto con otras actuaciones como la revisión farmacológica y una nutrición adecuada, podrían asociarse con una menor progresión de la fragilidad y la sarcopenia, así como con un menor riesgo de caídas y una mejor autonomía en las personas mayores.
¿Qué aporta este estudio?Los resultados de este estudio sugieren que la realización de una valoración sencilla de la autonomía y del riesgo de fragilidad en el ámbito de la atención primaria, junto con la aplicación de un programa de ejercicio físico multicomponente conforme a la actualización del documento de consenso sobre prevención de la fragilidad y las caídas en el SNS, se asocia con una mejor capacidad funcional, un alto grado de satisfacción de las personas participantes y una percepción positiva de su calidad de vida.
Se presenta la figura 1 con el esquema del estudio que indica el número de sujetos valorados inicialmente y su reducción en cada una de las etapas del estudio. Los principales motivos de la no participación en el programa fueron no conveniencia del horario y problemas familiares que imposibilitaban la disponibilidad de tiempo. Se contaron como abandonos a aquellas personas que no asistieron mínimo a la mitad de las clases por distintos motivos (personales, familiares y salud).
Consentimiento informado y consideraciones éticasLos autores hemos obtenido el consentimiento informado escrito de los pacientes y hemos seguido los protocolos establecidos por el Comité de ética e investigación de la Fundación Consorcio Hospital General de Valencia (CHGUV) y cumplido con las normas BPC (CPMP/ICH/135/95).
FinanciaciónEl presente trabajo ha recibido financiación económica a través de los premios de la Fundación López Trigo del CHGUV para la compra del material necesario y para la realización y difusión del proyecto.
Conflicto de interesesLos autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.
Gracias al apoyo de la Fundación Consorcio Hospital General Universitario de Valencia (CHGUV) y en especial a la estadista y a todos los participantes al programa.
Gracias al apoyo de la Fundación Consorcio Hospital General Universitario de Valencia (CHGUV) y en especial a los premios López Trigo por dar soporte económico a proyectos que mejoran la calidad de vida de las personas. Al ayuntamiento de Alaquàs por la cesión de las instalaciones sociales para poder llevar a cabo el programa y a todos los participantes por su entrega de tiempo y colaboración con el proyecto.
Todos los autores han leído (Conchín Simó Sanz, Sonia Gil Ramos y María Dolores Moncada) y aprobado el manuscrito y los requisitos para la autoría se han cumplido. Cada una de las personas que figure como autor de este artículo ha participado de forma relevante en el diseño y desarrollo de este como para asumir la responsabilidad de los contenidos y, asimismo, está de acuerdo con la versión definitiva del artículo. Además, no se ha utilizado IA Generativa ni tecnologías asistidas por IA en el proceso de escritura para realizar este estudio.






