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Contacto con la naturaleza y su relación con el estrés percibido y la calidad de vida relacionada con la salud en población adulta rural atendida en Atención Primaria

Contact with nature and its relationship with perceived stress and health-related quality of life in rural adults served by primary care
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María de la Hoz Garcíaa, María Eugenia Galiana-Sánchezb,c,d,
Autor para correspondencia
galiana@ua.es

Autor para correspondencia.
, Joaquín Moncho-Vasallod,e, María Isabel Orts-Cortésc,d,f,g,h
a Centro de Salud de Molina de Aragón, Guadalajara, España
b Departamento de Enfermería Comunitaria, Medicina Preventiva y Salud Pública e Historia de la Ciencia, Facultad Ciencias de la Salud, Universidad de Alicante, Alicante, España
c Grupo Balmis de Investigación en Historia de la Ciencia, Cuidados en Salud y Alimentación de la Universidad de Alicante, Alicante, España
d Instituto de Investigación Sanitaria y Biomédica de Alicante (ISABIAL. Grupo 23), Alicante, España
e Unidad de Investigación para el Análisis de Mortalidad y Estadísticas Sanitarias, Departamento de Enfermería Comunitaria, Medicina Preventiva, Salud Pública e Historia de la Ciencia, Universidad de Alicante, Alicante, España
f Departamento de Enfermería, Facultad Ciencias de la Salud, Universidad de Alicante, Alicante, España
g Unidad de Investigación en Cuidados y Servicios de Salud (Investén-isciii), Instituto de Salud Carlos III, Madrid, España
h CIBER de Fragilidad y Envejecimiento Saludable (CIBERFES), Instituto de Salud Carlos III, Madrid, España
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Tabla 1. Contacto con la naturaleza y exposición visual a espacios naturales (n=208)
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Tabla 2. Estrés percibido y calidad de vida relacionada con la salud según variables de contacto con la naturaleza y sociodemográficas (n=208)
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Tabla 3. Asociación entre el componente físico y las variables de interés
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Tabla 4. Asociación entre la componente mental de la calidad de vida relacionada con la salud y las variables de interés
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Tabla 5. MANOVA. Variables dependientes CSF, CSM, PSS en función de variables sociodemográficas, clínicas y de contacto con la naturaleza y el entorno
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Resumen
Objetivo

Describir el contacto con la naturaleza y analizar su relación con el estrés percibido y con la calidad de vida relacionada con la salud (CVRS) en población adulta de una comarca rural.

Diseño

Estudio observacional transversal.

Emplazamiento

Atención Primaria, comarca rural de la provincia de Guadalajara (España).

Participantes

Personas adultas (18-70 años), seleccionadas mediante muestreo aleatorio estratificado por sexo y edad. Se excluyeron personas con limitaciones físicas, cognitivas o de idioma.

Mediciones principales

Estrés percibido (PSS-14), CVRS (SF-12v2: componentes físico [CSF] y mental [CSM]) y contacto con la naturaleza (acceso, frecuencia y exposición visual), se recogieron variables sociodemográficas, clínicas y socioeconómicas. Análisis descriptivo, bivariante (Chi-cuadrado, t-Student/ANOVA o U de Mann-Whitney/Kruskal-Wallis) y multivariante mediante regresión lineal múltiple y MANOVA.

Resultados

Se analizaron 208 participantes. La puntuación media de PSS fue de 20,6 (DE=7,8). El estrés fue menor en personas con mayor actividad física, con contacto con entornos naturales, con exposición visual a la naturaleza desde el domicilio o durante los desplazamientos. La puntuación media del CSF fue de 44,8 (DE=9,6) y la del CSM de 51,2 (DE=10,4). El uso de espacios naturales abiertos se asoció de forma independiente con un mayor CSF (B=2,10; p=0,004), y la presencia de plantas en la vivienda con un mayor CSM (B=3,76; p=0,024).

Conclusiones

En población adulta rural, el contacto con la naturaleza se asocia con menores niveles de estrés percibido y con una mejor CVRS, apoyando su consideración como un activo en salud en la Atención Primaria.

Palabras clave:
Estrés psicológico
Calidad de vida
Población rural
Atención primaria de salud
Medio ambiente
Exposición ambiental
Abstract
Objective

To describe contact with nature and analyze its relationship with perceived stress and health-related quality of life (HRQoL) in the adult population of a rural region.

Design

Cross-sectional observational study.

Setting

Primary care, rural region in the province of Guadalajara (Spain).

Participants

Adults (aged 18-70), selected by random sampling stratified by sex and age. People with physical, cognitive, or language limitations were excluded.

Main measurements

Perceived stress (PSS-14), HRQoL (SF-12v2: physical (PCS) and mental (MCS) components) and contact with nature (access, frequency, and visual exposure). Sociodemographic, clinical and socioeconomic variables were also collected. Descriptive, bivariate (Chi-square, Student's t-test/ANOVA or Mann-Whitney U test/Kruskal-Wallis) and multivariate analysis using multiple linear regression and MANOVA.

Results

208 participants were analyzed. The mean PSS score was 20.6 (SD=7.8). Stress was lower in people who were more physically active, had contact with natural environments and visual exposure to nature from home or during commutes. The mean PCS score was 44.8 (SD=9.6) and the MCS score was 51.2 (SD=10.4). Used of open natural environments was independently associated with higher CSF (B=2.10; p=0.004), and the presence of plants in the home with a higher CSM scores (B=3.76; p=0.024).

Conclusions

In the rural adult population, contact with nature is associated with lower levels of perceived stress and better HRQoL, supporting its consideration as a health asset in primary care.

Keywords:
Psychological stress
Quality of life
Rural population
Primary health care
Environment
Environmental exposure
Texto completo
Introducción

La salud mental es una dimensión central del bienestar en la población adulta y un motivo frecuente de consulta en Atención Primaria. El estrés percibido se asocia de forma consistente con mayor riesgo de trastornos mentales comunes, peor salud autopercibida y deterioro funcional, lo que incrementa la demanda asistencial y el consumo de recursos sanitarios1,2. En este contexto resulta prioritario identificar factores protectores y estrategias de promoción de la salud, especialmente de carácter no farmacológico, susceptibles de integrarse en la práctica clínica y comunitaria3,4.

La calidad de vida relacionada con la salud (CVRS) es un constructo multidimensional que integra dimensiones físicas, mentales y sociales, y refleja el impacto del estado de salud en la vida cotidiana5,6. En Atención Primaria, su evaluación facilita la detección de vulnerabilidad y la orientación de intervenciones centradas en la persona. La evidencia muestra que niveles elevados de estrés se asocian con peor CVRS, particularmente en su componente mental7,8.

Desde la perspectiva de los determinantes sociales y ambientales, el entorno físico influye en el bienestar psicológico9. El contacto con la naturaleza —entendido como la exposición directa o indirecta a entornos naturales mediante el uso de espacios verdes o la contemplación visual de elementos naturales— se ha relacionado con beneficios en salud mental y CVRS, incluyendo reducción del estrés y procesos de restauración psicológica10–14.

Sin embargo, la mayoría de los estudios se han realizado en contextos urbanos. La evidencia en población adulta residente en entornos rurales es limitada, pese a que estos territorios presentan tanto desafíos —como despoblación y menor dotación de servicios sociosanitarios— como potenciales activos en salud derivados de una mayor disponibilidad de espacios naturales. Disponer de evidencia contextualizada resulta clave para orientar intervenciones de promoción de la salud adaptadas al ámbito rural desde la Atención Primaria15,16.

La salud y la calidad de vida relacionada con la salud están condicionadas no solo por factores clínicos o individuales, sino también por determinantes sociales y ambientales. En este marco, el entorno rural presenta características diferenciales respecto al urbano, como la baja densidad poblacional, la dispersión geográfica, el envejecimiento demográfico y el acceso desigual a recursos y servicios que pueden influir en el bienestar y en la salud mental. En España, los problemas de salud mental representan una carga relevante tanto a nivel poblacional como en Atención Primaria. Según el Informe Anual del Sistema Nacional de Salud 2023, aproximadamente un 34,3% de la población presenta algún trastorno mental o del comportamiento17, mientras que, de acuerdo con datos de registros clínicos de Atención Primaria, el 27,4% de las personas atendidas presentan algún problema psicológico18. En el contexto rural, la mayor presencia de espacios naturales podría constituir un activo en salud, aunque su uso efectivo y su impacto sobre el estrés y la calidad de vida han sido menos estudiados en población adulta rural.

En este contexto, el presente estudio tuvo como objetivo describir el contacto con la naturaleza y analizar su relación con el estrés percibido y con la calidad de vida relacionada con la salud en población adulta residente en una comarca rural. Se planteó como hipótesis que un mayor contacto con la naturaleza se asocia con menores niveles de estrés percibido y con una mejor calidad de vida relacionada con la salud.

MetodologíaDiseño y ámbito del estudio

Se realizó un estudio observacional transversal en población adulta atendida en Atención Primaria, residente en una comarca rural de la provincia de Guadalajara (Castilla-La Mancha, España), situada en el centro de la península ibérica y caracterizada por dispersión poblacional y baja densidad, que incluye las zonas básicas de salud de Molina de Aragón, Checa, El Pobo de Dueñas y Maranchón, según la delimitación recogida en el Mapa Sanitario de Castilla-La Mancha19.

Población y muestra

La población de estudio estuvo constituida por personas adultas de entre 18 y 70 años. Se excluyeron aquellas con limitaciones físicas, cognitivas o idiomáticas que dificultaran la cumplimentación de los cuestionarios.

Tamaño muestral

Se partió de una muestra inicial de 429 personas, anticipando pérdidas asociadas al reclutamiento telefónico que se estimaron en torno al 60%. La selección se realizó mediante muestreo aleatorio estratificado por sexo y edad, con asignación proporcional a la distribución poblacional, con el objetivo de garantizar la representatividad de los distintos subgrupos. Se excluyeron 221 casos por causas documentadas (no cumplimiento de criterios de inclusión, imposibilidad de contacto tras varios intentos, rechazo a participar o cuestionarios incompletos), tal como se describe en la figura 1. Dado el carácter transversal del estudio, estas exclusiones no correspondieron a pérdidas durante el seguimiento, sino a un proceso de selección y depuración propio de estudios basados en entrevista telefónica. El tamaño final analizado fue de 208 participantes. No se observaron diferencias estadísticamente significativas en los promedios de edad por sexo, ni en la distribución por grupos de edad y sexo entre los participantes incluidos y los no incluidos en la muestra, lo que sugiere que la no respuesta no alteró de forma relevante la estructura básica de los estratos definidos. Esta cifra supera el rango estimado a priori (135-180 participantes), calculado según los criterios recomendados para regresión múltiple (15-20 observaciones por variable predictora)20, y se consideró adecuada para el análisis MANOVA realizado.

Figura 1.

Flujo de participantes (esquema del estudio).

Variables e instrumentación

En primer lugar, se recogieron variables sociodemográficas y clínicas mediante entrevista estructurada. La edad se registró en años como variable continua y se recogió el tipo de vivienda (piso vs. vivienda unifamiliar/chalet). Asimismo, se incluyeron variables socioeconómicas, como la situación laboral (trabaja vs. no trabaja: desempleo/estudiante/jubilación) y el nivel de ingresos, recogido en categorías mensuales (<900€, 901–1.200€, 1.201–1.800€, 1.801–2.700€ y >2.700€). Las variables clínicas incluyeron enfermedad crónica, obtenida mediante autodeclaración de diagnóstico médico previo (sí/no); limitación de la actividad, evaluada mediante autoinforme sobre la presencia de limitaciones en las actividades habituales por problemas de salud (sí/no); salud autopercibida, medida mediante una pregunta global con categorías tipo Likert (muy buena, buena, regular, mala o muy mala); y actividad física, evaluada mediante una pregunta categórica sobre el nivel habitual de actividad (sedentario, moderadamente activo, actividad moderada-intensa 2–3 veces/semana o vigorosa ≥5 días/semana).

A continuación, el contacto con la naturaleza se evaluó mediante un cuestionario ad hoc diseñado específicamente para este estudio, basado en la literatura previa sobre exposición a entornos naturales y salud. El instrumento incluyó variables relacionadas con la frecuencia de uso de espacios naturales (visitas semanales) y el tipo de espacios utilizados (campo, bosque, río, lago/laguna, mar), codificados de forma dicotómica (sí/no). Asimismo, se evaluó la exposición visual a elementos naturales, incluyendo la contemplación desde el domicilio, el entorno laboral y durante los desplazamientos, así como la presencia de plantas en la vivienda (todas codificadas como sí/no). Previamente a su aplicación, se realizó una prueba en un pequeño grupo de población con características similares a la muestra de estudio con el objetivo de evaluar la comprensión, pertinencia y factibilidad del instrumento, lo que permitió realizar ajustes menores en la redacción de los ítems.

Posteriormente, el estrés percibido se evaluó mediante la Perceived Stress Scale (PSS-14), versión validada al español21, compuesta por 14 ítems con respuesta tipo Likert de cinco opciones, que valora el grado en que las personas perciben situaciones de su vida como impredecibles, incontrolables o sobrecargantes durante el último mes (rango 0–56; mayor puntuación, mayor estrés).

Finalmente, la calidad de vida relacionada con la salud (CVRS) se midió mediante el cuestionario SF-12v2, validado en población española22, integrado por 12 ítems que exploran distintas dimensiones de salud física y mental y permiten obtener las puntuaciones resumen de componente físico (CSF) y mental (CSM), estandarizadas (media 50; DE 10).

Recogida de datos

Los datos se obtuvieron entre enero y abril de 2021, mediante entrevistas telefónicas estructuradas realizadas por profesionales entrenados. Se realizaron hasta tres intentos de contacto telefónico en distintos momentos antes de considerar a una persona como no localizable y las entrevistas se programaron en horarios acordados con los participantes, con el objetivo de maximizar la tasa de respuesta y reducir posibles sesgos de selección. El registro se efectuó mediante la plataforma Research Electronic Data Capture (REDCap)23,24.

Análisis de datos

Se realizó análisis descriptivo y bivariante (Chi-cuadrado o Fisher; t de Student o ANOVA; U de Mann-Whitney/Kruskal-Wallis). Se ajustaron modelos de regresión lineal múltiple independientes para estrés y los componentes físico y mental de la CVRS, incluyendo variables sociodemográficas, clínicas, de estilo de vida y contacto con la naturaleza. La selección se realizó mediante procedimiento stepwise, evaluando interacción y colinealidad. De forma exploratoria, se efectuó un MANOVA para analizar el efecto conjunto sobre las variables dependientes. Se consideró significativo p<0,05. El análisis se realizó con el software IBM SPSS Statistics para Windows, versión 28.0 (IBM Corp., Armonk, NY, EE.UU.).

Consideraciones éticas

El estudio fue aprobado por el Comité de Ética de la Investigación del Hospital Universitario de Guadalajara, España. Todos los participantes otorgaron consentimiento informado, garantizándose confidencialidad y anonimato.

Resultados

La muestra final fue de 208 personas (fig. 1), con una edad media de 46,3 años (DE=14,1), de las cuales el 53,4% fueron mujeres. La mayoría de los participantes eran de nacionalidad española (83,7%) y el 69,7% no presentaba enfermedad crónica y más de la mitad se clasificó como moderadamente activa (55,3%). La salud autopercibida fue mayoritariamente buena o muy buena.

En relación con el contacto con la naturaleza (tabla 1), el 36,5% accedía a espacios naturales ≥7 veces/semana. Los entornos más utilizados fueron el campo (71,2%) y los bosques (40,4%). El 76,9% refirió exposición visual desde el domicilio y el 61,5% durante los desplazamientos; el 16,3% tenía plantas en la vivienda.

Tabla 1.

Contacto con la naturaleza y exposición visual a espacios naturales (n=208)

  Sí n(%)  No n(%) 
Frecuencia de acceso a espacios naturales
7 veces/semana  76 (36,5)  — 
1–6 veces/semana  91 (43,8)  — 
Nunca  28 (13,5)  — 
Espacios naturales visitados
Campo  148 (71,2)  60 (28,8) 
Bosque  84 (40,4)  124 (59,6) 
Río  50 (24,0)  158 (76,0) 
Lago/laguna  12 (5,8)  196 (94,2) 
Exposición visual a la naturaleza
Desde el domicilio  160 (76,9)  48 (23,1) 
Desde el trabajo  107 (51,4)  60 (28,8) 
Durante desplazamientos  128 (61,5)  39 (18,8) 
Imágenes/fotografías en domicilio  125 (60,1)  83 (39,9) 
Imágenes/fotografías en trabajo  59 (28,4)  108 (51,9) 
Plantas en la vivienda  34 (16,3)  174 (83,7) 

En el análisis bivariante (tabla 2), la visita a bosques se asoció con menor estrés percibido (p=0,001) y mejor componente mental de la CVRS (p=0,018), mientras que el contacto con ríos se asoció con mayor puntuación en el componente físico (p=0,009). La contemplación de espacios naturales desde el domicilio, el trabajo y durante los desplazamientos se asoció con menor estrés (p=0,014; p=0,003; p<0,001, respectivamente), y en el entorno laboral también con mejor componente mental (p=0,032). La presencia de plantas en la vivienda se relacionó con menor estrés (p=0,016) y mejor componente mental (p=0,019). Por otra parte, se observó asociación entre la situación laboral y la puntuación en el componente físico (p=0,003) y entre el nivel de ingresos y el estrés percibido (p=0,013) y la puntuación de salud mental (p=0,009), aunque no mostraron un efecto significativo al ajustar por el resto de variables en los modelos multivariantes.

Tabla 2.

Estrés percibido y calidad de vida relacionada con la salud según variables de contacto con la naturaleza y sociodemográficas (n=208)

  Categoría  PSS media±DE  CSF media±DE  CSM media±DE 
Visita bosquesSí (n=84)  18,38±8,42  0,001  44,93±5,26  0,776  53,07±8,81  0,018 
No (n=124)  22,12±7,13    44,71±5,65    49,98±9,34   
Contacto con ríosSí (n=50)  18,88±7,47  0,075  46,24±3,86  0,009  52,15±8,35  0,420 
No (n=158)  21,16±7,94    44,34±5,84    50,94±9,50   
Contempla espacios naturales desde el domicilioSí (n=160)  19,88±7,83  0,014  44,55±5,57  0,239  51,91±9,09  0,053 
No (n=48)  23,06±7,60    45,61±5,18    48,97±9,44   
Contempla espacios naturales desde el trabajoSí (n=107)  19,91±7,57  0,003  44,97±5,19  0,654  52,22±8,96  0,032 
No (n=60)  23,58±7,60    45,36±5,47    49,04±9,44   
En desplazamientos contempla espacios verdesSí (n=128)  20,03±7,24  <0,001  45,35±5,22  0,296  51,77±8,80  0,078 
No (n=39)  25,15±8,20    44,33±5,48    48,80±10,35   
Tiene plantas en la viviendaSí (n=174)  20,03±7,66  0,016  44,87±5,15  0,718  51,89±8,74  0,019 
No (n=34)  23,59±8,42    44,41±7,03    47,84±10,97   
Nivel de ingresos  <900 (n=33)901-1.200 (n=431.201-1.800 (n=46)1.800-2.700 (n=43)>2.700 (n=17)  23,97±9,3920,56±6,4020,46±8,0018,02±7,6623,06±8,69  0,013  43,56±7,0544,13±5,5745,03±5,1746,07±3,2545,60±4,83  0,235  47,68±11,4652,23±6,8450,3 4±9,5054,66±6,7949,13±10,43  0,009 
Situación laboral  Trabaja (n=131)Otros (n=77)  20,62±6,9420,60±9,30  0,986  45,77±4,3943,14±6,68  0,003  51,92±8,2950,05±10,59  0,185 

PSS: escala de estrés percibido; CSF: componente físico; CSM: componente mental del SF-12v2.

En los modelos de regresión múltiple, el componente físico (CSF) se asoció negativamente con limitación de la actividad (B=-6,17; p<0,001), enfermedad crónica (B=-1,86; p=0,021) y edad (B=-0,075; p=0,011), y positivamente con uso de campo (B=2,10; p=0,004), acceso a jardín (B=1,99; p=0,009) y residencia en piso frente a vivienda unifamiliar (B=1,48; p=0,030). La limitación de la actividad mostró el mayor peso explicativo (tabla 3).

Tabla 3.

Asociación entre el componente físico y las variables de interés

    IC 95%   
Variable  Inferior  Superior  B estandarizado 
Limitación de la actividad           
Sí  -6,169  -7,973  -4,365  -0,454  <0,001 
No           
Edad  -0,075  -0,132  -0,018  -0,181  0,011 
Espacio natural: campo           
Sí  2,103  0,678  3,528  0,192  0,004 
No           
Espacio natural: jardín           
Sí  1,992  0,510  3,474  0,175  0,009 
No           
Enfermedad crónica           
Sí  -1,856  -3,416  -0,295  -0,162  0,021 
No           
Tipo de vivienda           
Piso  1,482  0,156  2,807  0,147  0,030 
Chalet/unifamiliar           

En el componente mental (CSM), la limitación de la actividad (B=-5,06; p<0,001) y el género femenino (B=-4,10; p<0,001) se asociaron con peor puntuación, mientras que la presencia de plantas en la vivienda se asoció con mejor CSM (B=3,76; p=0,024) (tabla 4).

Tabla 4.

Asociación entre la componente mental de la calidad de vida relacionada con la salud y las variables de interés

    IC 95%   
  Inferior  Superior  Beta 
Limitación actividad           
Sí  -5,056  -8,031  -2,082  -0,222  <0,001 
No         
Género           
Masculino  4,096  1,698  6,493  0,222  <0,001 
Femenino         
Plantas en su vivienda           
Sí  3,761  0,493  7,030  0,151  0,024 
No           

El MANOVA (tabla 5) mostró un efecto conjunto estadísticamente significativo de diversas variables sociodemográficas, clínicas y ambientales sobre el estrés percibido y los componentes físico y mental de la calidad de vida relacionada con la salud. Entre las variables sociodemográficas y clínicas, el género (Lambda de Wilks=0,888; p<0,001), la presencia de enfermedad crónica (Lambda de Wilks=0,878; p<0,001), la limitación de la actividad (Lambda de Wilks=0,569; p<0,001) y la edad (Lambda de Wilks=0,943; p=0,031) mostraron un efecto multivariante global significativo.

Tabla 5.

MANOVA. Variables dependientes CSF, CSM, PSS en función de variables sociodemográficas, clínicas y de contacto con la naturaleza y el entorno

      CSFCSMPSS
Variable independiente (comparada vs. referencia)  Wilks λ  p (global)  B (IC95%)  B (IC95%)  B (IC95%) 
Sexo(mujer vs. hombre)  0,888  <0,001  1,14 (-0,14; 2,42)  0,081  -5,85 (-8,51; -3,19)  <0,001  3,29 (1,04; 5,55)  0,004 
Enfermedad crónica(no vs. sí)  0,878  <0,001  2,44 (0,92; 3,96)  0,002  1,24 (-1,92; 4,40)  0,438  -3,14 (-5,81; -0,46)  0,022 
Limitación de la actividad(nada vs. mucho/un poco)  0,569  <0,001  5,81 (4,05; 7,58)  <0,001  7,50 (3,84; 11,17)  <0,001  -4,18 (-7,28; -1,07)  0,009 
Edad (por año)  0,943  0,031  -0,06 (-0,12; -0,00)  0,035  -0,02 (-0,13; 0,10)  0,765  -0,04 (-0,13; 0,06)  0,480 
Espacio natural: campo(no vs. sí)  0,971  0,219  -1,47 (-2,87; -0,07)  0,040  1,85 (-1,06; 4,76)  0,212  -0,33 (-2,79; 2,13)  0,791 
Espacio natural: jardín(no vs. sí)  0,928  0,011  -1,86 (-3,34; -0,39)  0,014  -1,15 (-4,22; 1,91)  0,459  1,45 (-1,15; 4,04)  0,273 
Tipo de vivienda(chalet/unifamiliar vs. piso)  0,970  0,211  -1,33 (-2,65; -0,01)  0,048  0,93 (-1,82; 3,67)  0,506  -0,91 (-3,23; 1,41)  0,440 
Plantas en la vivienda(no vs. sí)  0,934  0,016  1,76 (-0,08; 3,60)  0,060  -6,24 (-10,05; -2,43)  0,002  3,76 (0,54; 6,99)  0,023 
Contempla espacios verdes en desplazamientos(no vs sí)  0,923  0,007  -1,27 (-2,78; 0,24)  0,099  -0,33 (-3,47; 2,82)  0,838  3,51 (0,85; 6,17)  0,010 

PSS: Escala de estrés percibido; CSF: componente físico; CSM: componente mental del SF-12v2.

En los análisis univariantes, la ausencia de limitación de la actividad se asoció con mejores puntuaciones en los componentes físico y mental de la CVRS (ambos p<0,001) y con menor estrés percibido (p=0,009). El sexo femenino se relacionó con peor componente mental (p<0,001) y mayor estrés (p=0,004), sin diferencias en el componente físico. La enfermedad crónica se asoció con peor componente físico (p=0,002) y mayor estrés (p=0,022), sin relación con el componente mental. La edad mostró asociación negativa únicamente con el componente físico (p=0,035).

En relación con las variables de contacto con la naturaleza y el entorno, el MANOVA evidenció un efecto conjunto significativo del acceso a jardín (Lambda de Wilks=0,928; p=0,011), de la presencia de plantas en la vivienda (Lambda de Wilks=0,934; p=0,016) y de la contemplación de espacios verdes durante los desplazamientos habituales (Lambda de Wilks=0,923; p=0,007).

En los análisis por dimensiones/univariantes derivados del MANOVA (tabla 5), no disponer de jardín se asoció con puntuaciones significativamente más bajas en el componente físico de la CVRS (p=0,014), en comparación con disponer de jardín, sin diferencias en el componente mental ni en el estrés. La ausencia de plantas en la vivienda se asoció con puntuaciones significativamente más bajas en el componente mental de la CVRS (p=0,002) y con mayores niveles de estrés percibido (p=0,023), en comparación con disponer de plantas en el domicilio. Por su parte, no contemplar espacios verdes durante los desplazamientos habituales se asoció con mayores niveles de estrés percibido (p=0,010), sin observarse asociaciones significativas con los componentes físico ni mental de la CVRS. Otras variables ambientales, como no utilizar espacios naturales tipo campo o residir en vivienda tipo chalet o unifamiliar frente a piso, no mostraron un efecto multivariante global significativo, aunque presentaron asociaciones univariantes con el componente físico de la CVRS.

Discusión

Los resultados mostraron que determinadas formas de contacto con la naturaleza y de exposición a espacios verdes se asocian con menores niveles de estrés percibido y mejores puntuaciones de CVRS, incluso tras ajustar por variables sociodemográficas y clínicas. En este sentido, los resultados obtenidos son consistentes con la hipótesis planteada y sugieren que un mayor contacto con la naturaleza se asocia con menores niveles de estrés percibido y con mejores puntuaciones de calidad de vida relacionada con la salud, especialmente en su componente mental. Estos hallazgos refuerzan el papel del entorno natural como activo en salud también en contextos rurales.

En línea con la evidencia previa, los factores clínicos y funcionales mantienen un peso central. La limitación de la actividad y la enfermedad crónica se asociaron de forma consistente con peor CVRS y mayor estrés, confirmando la relevancia de la carga de enfermedad y la funcionalidad en el bienestar de la población adulta atendida en Atención Primaria1,2,7,8. Asimismo, las mujeres presentaron peor componente mental y mayor estrés, sin diferencias en el componente físico, patrón descrito previamente y vinculado a desigualdades de género en salud7,8. Esto podría explicarse por factores estructurales, como la mayor carga de cuidados, desigualdades de género y diferencias en la percepción y expresión del malestar psicológico. La edad se asoció únicamente con el componente físico, reflejando el deterioro funcional progresivo.

Más allá de estos determinantes, el estudio evidenció un efecto independiente de determinadas variables relacionadas con el contacto con la naturaleza y el entorno. No disponer de acceso a jardín, no tener plantas en la vivienda o no contemplar espacios verdes durante los desplazamientos habituales se asoció con peores indicadores de bienestar, especialmente en el componente mental de la CVRS y en el estrés percibido. En particular, la presencia de plantas en la vivienda y la contemplación de espacios verdes durante los desplazamientos mostraron asociaciones consistentes con menores niveles de estrés, en coherencia con los mecanismos de restauración psicológica descritos en la literatura10–14. Los resultados del presente estudio amplían esta evidencia al mostrar asociaciones similares en población adulta rural. En este contexto, el contacto con determinados entornos naturales, como los bosques, así como la exposición visual a la naturaleza desde el domicilio o durante los desplazamientos habituales, se asociaron con niveles más bajos de estrés, en consonancia con los mecanismos propuestos por Frumkin et al.10 y Tomasi et al.14.

No obstante, los resultados sugieren que los beneficios de la naturaleza sobre la salud no dependen únicamente de su disponibilidad en el territorio, sino fundamentalmente de la forma de interacción con el entorno. Las similitudes con la literatura previa podrían explicarse por mecanismos universales relacionados con la respuesta humana a los entornos naturales, como la restauración psicológica o la reducción de la fatiga cognitiva. Sin embargo, las posibles diferencias observadas, como la asociación con el componente físico de la CVRS, podrían estar relacionadas con características específicas del entorno rural. En entornos rurales, donde la presencia de espacios naturales es elevada, aspectos como la integración funcional de la naturaleza en las rutinas diarias, la accesibilidad real, la exposición visual cotidiana o la experiencia subjetiva del entorno parecen desempeñar un papel más relevante que la mera existencia de espacios verdes. Este hallazgo coincide con revisiones recientes que subrayan la importancia de la calidad percibida, las características del entorno y la experiencia de uso de los espacios verdes sobre el bienestar mental25.

Respecto a la CVRS, mientras que la literatura ha descrito asociaciones más sólidas con el componente mental12,13, en este estudio las variables ambientales se relacionaron también con el componente físico, incluso tras ajustar por edad y condiciones clínicas. Este hallazgo podría explicarse porque, en entornos rurales, el contacto con la naturaleza no es únicamente contemplativo, sino que se integra en actividades cotidianas como el desplazamiento, el trabajo o el ocio activo, lo que podría amplificar su impacto sobre la salud física. Ello sugiere que, en entornos rurales, la naturaleza puede influir de forma más integral en el bienestar, como han señalado Maller et al.26 y Carbó27.

El análisis multivariante mediante MANOVA aportó una visión integrada de estos resultados, al mostrar un efecto conjunto significativo de las variables clínicas, sociodemográficas y ambientales sobre el estrés percibido y la CVRS. Este enfoque permite confirmar que, aunque los factores clínicos mantienen un papel central, determinadas formas de contacto con la naturaleza contribuyen de manera independiente al bienestar, reforzando la pertinencia de considerar los determinantes ambientales de la salud de forma complementaria a los clínicos en Atención Primaria. Este resultado refuerza la interpretación de que el entorno natural actúa como un determinante adicional y complementario en la salud de la población rural.

En conjunto, los resultados ponen de manifiesto que la relación entre naturaleza y salud está modulada por el territorio. En entornos rurales, factores como el uso activo de los espacios naturales, su integración en las rutinas cotidianas y la exposición visual cercana pueden condicionar su impacto sobre el estrés y la CVRS. Aunque en el análisis bivariante el nivel de ingresos y la situación laboral mostraron asociación con algunos indicadores de bienestar, estas variables no mantuvieron un efecto significativo en los modelos multivariantes. Este resultado sugiere que dichas asociaciones podrían estar parcialmente explicadas por variables clínicas y funcionales, como la limitación de la actividad o la presencia de enfermedad crónica. Asimismo, en el contexto rural estudiado, caracterizado por una posible mayor homogeneidad socioeconómica y una elevada disponibilidad de recursos naturales, el impacto de los determinantes socioeconómicos podría verse atenuado. En este sentido, el entorno natural y la cohesión social podrían ejercer un efecto amortiguador sobre las desigualdades, reduciendo su influencia sobre el estrés y la calidad de vida. Este papel amortiguador del entorno podría constituir una característica diferencial de la población rural estudiada frente a otros contextos, lo que refuerza la importancia de considerar el contexto en la interpretación de los resultados. Además, deben tenerse en consideración las características de una población rural europea, con particularidades sociodemográficas, sistemas de protección social y acceso a servicios sanitarios que pueden diferir de otros contextos internacionales. En este sentido, el papel de los determinantes socioeconómicos podría variar en entornos con mayor desigualdad estructural o menor cobertura de servicios. En un contexto de limitación de recursos sociosanitarios y escasa inversión en salud comunitaria, reforzar el papel de la Atención Primaria mediante estrategias sostenibles, desde el punto de vista económico y social, como la prescripción social o de la naturaleza, puede contribuir a enfoques salutogénicos y a mejoras reales en la salud de la población15,16.

Fortalezas y limitaciones

Entre las principales fortalezas destacan el análisis conjunto del estrés percibido y la CVRS (componentes físico y mental) y el uso de modelos multivariantes ajustados por variables sociodemográficas y clínicas, así como la aportación de evidencia en un entorno rural escasamente representado en la literatura sobre naturaleza y salud.

Como limitaciones, el diseño transversal impide establecer causalidad y el uso de medidas autoinformadas puede introducir sesgos. Aunque la participación fue moderada, la tasa de respuesta observada (48,5%) se sitúa dentro de los rangos descritos en la literatura para estudios basados en encuestas en Atención Primaria28, donde se han documentado tasas variables entre el 10% y el 61%, dependiendo del diseño y del modo de administración. Las exclusiones respondieron principalmente a motivos logísticos, lo que reduce el riesgo de sesgo sistemático. Aunque no se observaron diferencias en variables clave como edad y sexo entre participantes y no participantes, no puede descartarse la influencia de factores no medidos. El contacto con la naturaleza se evaluó mediante un cuestionario ad hoc. En el momento de la recogida de datos no existían instrumentos validados en español que evaluaran de forma integral este constructo en población adulta rural. El cuestionario se diseñó a partir de la literatura previa, incorporando dimensiones habituales como acceso, frecuencia de uso y exposición visual a entornos naturales. No se evaluaron formalmente propiedades psicométricas como la validez o la fiabilidad, por lo que los resultados deben interpretarse con cautela. Futuros estudios deberían confirmar estos hallazgos utilizando instrumentos validados.

Implicaciones para la práctica en Atención Primaria

El contacto con la naturaleza se perfila como un factor potencialmente modificable y una estrategia no farmacológica susceptible de integrarse en intervenciones de promoción de la salud y abordaje del estrés y del bienestar emocional en Atención Primaria. En entornos rurales, la identificación y activación de activos comunitarios y ambientales resulta especialmente pertinente.

Estos resultados apoyan la incorporación de recomendaciones relacionadas con el contacto con la naturaleza en la práctica clínica y comunitaria en Atención Primaria, así como el desarrollo de intervenciones orientadas a facilitar el uso activo de los espacios naturales disponibles. Asimismo, se señala la necesidad de estudios longitudinales e intervenciones comunitarias que evalúen el impacto de estas estrategias sobre el estrés percibido y la CVRS en población adulta rural.

Conclusiones

En población adulta residente en un entorno rural, el contacto con la naturaleza se asocia con menores niveles de estrés percibido y con mejores puntuaciones de calidad de vida relacionada con la salud, tanto en su componente físico como mental. Estos hallazgos apoyan la consideración de la naturaleza como un activo en salud y su integración en estrategias de promoción del bienestar desde la Atención Primaria.

Declaración sobre el uso de la IA y de las tecnologías asistidas por la IA en el proceso de redacción

Durante la preparación de este trabajo los autores utilizaron la herramienta de inteligencia artificial ChatGPT (OpenAI) utilizada exclusivamente para mejorar la redacción académica, la organización textual y la claridad del contenido. Tras su utilización, todos los textos generados fueron revisados, editados y validados por los autores, quienes asumen plena responsabilidad sobre su contenido científico.

Puntos claveLo conocido sobre el tema

  • El estrés percibido se asocia con una peor salud mental y una menor calidad de vida relacionada con la salud en población adulta.

  • El contacto con la naturaleza se ha relacionado con beneficios para la salud mental y el bienestar, principalmente en estudios realizados en entornos urbanos.

  • Existe escasa evidencia sobre la relación entre contacto con la naturaleza, estrés y calidad de vida en población adulta residente en entornos rurales.

Qué aporta este estudio

  • En población adulta rural, el contacto con la naturaleza se asocia con menores niveles de estrés percibido y con mejores puntuaciones de calidad de vida relacionada con la salud.

  • Determinadas formas de contacto con la naturaleza y de exposición visual a espacios verdes se asocian de forma independiente con menores niveles de estrés percibido y con mejores puntuaciones de calidad de vida relacionada con la salud, tras el ajuste multivariante.

  • Los resultados refuerzan el papel del contacto con la naturaleza como un activo en salud y apoyan su incorporación en estrategias de promoción de la salud desde la Atención Primaria.

Consideraciones éticas

El estudio fue aprobado por el Comité de Ética de la Investigación correspondiente y se realizó conforme a los principios éticos vigentes, contando con el consentimiento informado de todos los participantes.

Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

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