Evaluar la adecuación de las prescripciones farmacológicas para la osteoporosis en mujeres posmenopáusicas atendidas en Atención Primaria.
DiseñoEstudio observacional descriptivo transversal.
EmplazamientoCentro de salud de Atención Primaria, Servicio de Salud de Castilla-La Mancha.
ParticipantesFueron incluidas 61 mujeres posmenopáusicas con prescripción de fármacos antiosteoporóticos durante 2021. Se revisaron los registros clínicos disponibles hasta diciembre de 2024.
Mediciones principalesAdecuación a la Guía de adecuación farmacoterapéutica del SESCAM (2019). La prescripción se consideró indicada (adecuada) si cumplía alguno de los siguientes criterios: historia de fracturas osteoporóticas previas o «alto riesgo» de fractura con densitometría mineral ósea en rango de osteoporosis (T-score <−2,5). El fármaco se consideró de primera elección si se trataba de alendronato o risedronato.
ResultadosLa indicación terapéutica fue «adecuada» en 47 pacientes (77,0%), siendo mayor en aquellas con densitometría mineral ósea diagnóstica (68,1 vs. 31,9%; p<0,001); «alto riesgo» de fractura (93,0 vs. 7,0%; p=0,002), antecedentes de otros fármacos antiosteoporóticos previos (59,6 vs. 40,4%; p=0,012) y suplementos de calcio o vitamina D concomitantes (89,4 vs. 10,6%; p=0,026). La media del riesgo de fractura mayor a 10 años fue superior en el grupo con indicación «adecuada» (18,2 vs. 9,9%; p=0,008). La indicación terapéutica adecuada fue menor cuando la prescripción fue realizada por médicos de familia que cuando fue hecha por otros especialistas (19,1 vs. 80,9%; p<0,001). El fármaco prescrito fue de primera elección en 34 pacientes (55,7%).
ConclusionesLa adecuación de las prescripciones farmacológicas para la osteoporosis fue moderada; siendo mayor en la indicación terapéutica que en el fármaco de primera elección.
To assess the adequacy of pharmacological prescriptions for osteoporosis in postmenopausal women attending primary care.
DesignCross-sectional descriptive observational study.
SettingPrimary care health center, Castilla-La Mancha Health Service.
ParticipantsThere were 61 postmenopausal women who were prescribed anti-osteoporotic drugs in 2021. Medical records were reviewed up to December 2024.
Main measurementsAccording to the SESCAM Pharmacotherapeutic Optimization Guide (2019), pharmacological prescriptions were considered appropriate (adequate) if at least one of the following criteria was met: a history of prior osteoporotic fractures and/or «high risk» of fracture with bone mineral density in the osteoporosis range (T-score <−2.5). Drugs were considered first-line if alendronate or risedronate was prescribed.
ResultsThe therapeutic indication was «adequate» in 47 patients (77.0%), being higher in patients with diagnostic bone mineral density (68.1% vs. 31.9%, P<0.001), «high fracture risk» (93.0% vs. 7.0%, P=0.002), those who had previously received other antiosteoporotic drugs (59.6% vs. 40.4%, P=0.012), and those receiving concomitant calcium and/or vitamin D supplements (89.4% vs. 10.6%, P=0.026). The mean 10-year major osteoporotic fracture risk was higher (P=0.008) in the «adequate» indication group (18.2%) vs. the «non-adequate» group (9.9%). Adequate therapeutic indication was lower when prescriptions were issued by general practitioners compared with other specialists (19.1% vs. 80.9%; P <0.001). The drug was first-line in 34 patients (55.7%).
ConclusionsAdequacy of pharmacological prescriptions for osteoporosis was moderate, being higher for the therapeutic indication than for the first-line drug.
La osteoporosis es una enfermedad esquelética crónica caracterizada por la disminución de la masa ósea y el deterioro de la microarquitectura del hueso, lo que incrementa el riesgo de fracturas, con un importante impacto en la morbimortalidad y en los costes sanitarios y sociales1,2. Su prevalencia aumenta con la edad y está influida por factores genéticos, ambientales y de estilo de vida. La forma posmenopáusica es la más frecuente.
En 1994 la Organización Mundial de la Salud estableció criterios diagnósticos basados en la densitometría mineral ósea (DMO), considerando osteoporosis una DMO ≤ −2,5 desviaciones estándar respecto al pico de masa ósea3. Sin embargo, la DMO por sí sola tiene un valor limitado para predecir fracturas, por lo que se recomienda valorar conjuntamente factores de riesgo mayores, como edad avanzada, tratamiento prolongado con corticoides, antecedentes de fractura, bajo índice de masa corporal (IMC) y caídas recurrentes; además de factores menores, como tabaquismo, consumo de alcohol, menopausia precoz, determinadas enfermedades crónicas y fármacos osteopenizantes4-11.
El tratamiento farmacológico se recomienda fundamentalmente en personas con fractura previa, o alto riesgo de fractura y DMO en rango de osteoporosis, priorizando siempre medidas higiénico-dietéticas y preventivas4-11.
La atención primaria desempeña un papel clave en la identificación del riesgo de fractura, la toma de decisiones terapéuticas y la optimización de la prescripción farmacológica12-18. Sin embargo, diversos estudios han descrito una baja adherencia a las recomendaciones de las guías clínicas12,13;15-17, con importantes brechas terapéuticas incluso en mujeres de alto riesgo19-22. Un estudio multicéntrico europeo encontró que de las mujeres mayores de 70 años con alto riesgo de fractura, entre el 53% y el 91% no recibieron tratamiento farmacológico adecuado en atención primaria, con variabilidad entre países y bajos índices de diagnóstico y DMO realizados20,21. Además, revisiones recientes han señalado que, a pesar de la disponibilidad de guías clínicas, persisten vacíos significativos en la evaluación, prescripción y seguimiento de la osteoporosis en entornos clínicos rutinarios19,22. Estos datos confirman que la inadecuación en la prescripción farmacológica de la osteoporosis constituye un problema relevante de salud pública, especialmente en el ámbito de la atención primaria.
En 2019, el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM) publicó una guía de adecuación farmacoterapéutica para promover el uso racional del medicamento, que incluía recomendaciones sobre el manejo de la osteoporosis posmenopáusica basadas en criterios de efectividad, seguridad y eficiencia11. Considerando la disponibilidad de esta herramienta, el objetivo de este estudio fue evaluar la adecuación de los tratamientos farmacológicos prescritos para la osteoporosis en mujeres posmenopáusicas en una consulta de Atención Primaria.
MétodosDiseño, ámbito y población del estudioEstudio observacional descriptivo transversal en mujeres posmenopáusicas (ausencia de menstruación durante más de un año) con edad superior a 45 años, a las que se les prescribieron fármacos para la osteoporosis durante 2021 en una consulta de Atención Primaria de la Gerencia de Atención Integrada de Alcázar de San Juan (Ciudad Real, España), perteneciente al SESCAM.
Las pacientes fueron identificadas a partir de los registros del programa de facturación de recetas médicas Digitalis® (agrupaciones M05 «Medicamentos para enfermedades óseas», G03XC «Moduladores selectivos del receptor de estrógeno» y H05 «Medicamentos para homeostasis del calcio»), desagregados por principio activo y correspondientes a un determinado C.I.A.S de Atención Primaria. No fue posible determinar el número total de pacientes posmenopáusicas susceptibles de recibir tratamiento en el centro, por lo que la representatividad de la muestra se limita a las pacientes incluidas en estos registros.
Se excluyó a pacientes tratadas con fármacos antiosteoporóticos de uso hospitalario (ácido zoledrónico o ácido pamidrónico intravenosos) o con información insuficiente para realizar el estudio.
Se revisaron los registros clínicos disponibles hasta diciembre de 2024.
Variables de estudioLas variables se recogieron en la fecha de inclusión de cada paciente a partir de los sistemas de información clínicos utilizados habitualmente en la práctica asistencial. La historia clínica electrónica de atención primaria (Turriano®) permitió acceder a los datos sociodemográficos, diagnósticos clínicos, antecedentes relevantes y registros de fracturas previas. Su módulo de prescripción mediante receta electrónica (Fierabrás®) se utilizó para identificar los tratamientos farmacológicos activos para la osteoporosis, su adecuación según los criterios establecidos y la prescripción de fármacos concomitantes potencialmente osteopenizantes. La historia clínica hospitalaria (Mambrino XXI®) se consultó para completar la información sobre ingresos hospitalarios, diagnósticos especializados y antecedentes de fracturas atendidas en el ámbito hospitalario, lo que garantiza una visión integrada del proceso asistencial de cada paciente.
Variables independientesSe recogieron variables sociodemográficas, clínicas y antropométricas: edad, menopausia precoz (<45 años), consumo de tabaco y alcohol, DMO diagnóstica, historia de fracturas por fragilidad, antecedentes familiares de fracturas, artritis reumatoide, IMC (peso /talla2) y riesgos de fractura mayor (RFM) y fractura de cadera (RFC) a 10 años (%) calculados con la herramienta FRAX23. Las pacientes se clasificaron como de «alto riesgo» de fractura cuando RFC ≥ 3% o RFM ≥ 10% sin DMO o ≥7,5% con DMO, siguiendo las recomendaciones de la Sociedad Española de Reumatología4.
Se analizaron grupos farmacológicos y fármacos prescritos para la osteoporosis (clasificados en antirresortivos, osteoformadores y fármacos de acción mixta, según la clasificación habitual7,24), duración del tratamiento farmacológico, origen de la prescripción, uso previo de otros fármacos antiosteoporóticos, prescripción concomitante de suplementos de calcio o vitamina D, motivos de suspensión del tratamiento y fármacos concomitantes potencialmente osteopenizantes25.
Variables dependientesDe acuerdo con las recomendaciones para el abordaje terapéutico de la osteoporosis posmenopáusica recogidas en la Guía de adecuación farmacoterapéutica del SESCAM(2019)11 y en consonancia con otras guías clínicas4-10, se evaluó la adecuación de la prescripción farmacológica en términos de indicación terapéutica y selección del fármaco de primera elección.
La prescripción fue considerada indicada (indicación terapéutica adecuada) cuando existía prevención secundaria, definida como historia de fractura osteoporótica previa por fragilidad (vértebra, cadera, muñeca o tercio proximal de húmero), o prevención primaria si la paciente presentaba alto riesgo de fractura junto con DMO en rango de osteoporosis (T-score ≤ −2,5).
Se consideró adecuado el fármaco de primera elección cuando el tratamiento prescrito correspondía a alendronato o risedronato como primera línea terapéutica.
Análisis estadísticoPara el análisis descriptivo, las variables continuas se expresaron como media ± desviación estándar (DE) y rango, y las variables categóricas se presentaron en frecuencias absolutas y relativas (%), acompañadas de sus intervalos de confianza al 95% (IC95%).
Para el análisis bivariante, se utilizó la prueba χ2 de Pearson para comparar proporciones entre grupos, o la exacta de Fisher en tablas 2×2 cuando más del 20% de las frecuencias esperadas eran <5. Para comparar diferencias entre medias de 2grupos independientes, se aplicó la prueba t de Student para datos normalmente distribuidos o la prueba U de Mann-Whitney cuando no se cumplía la normalidad.
El nivel de significación estadística fue p<0,05. El programa utilizado fue IBM-SPSS Statistics v.18.
Aspectos éticosEste estudio fue aprobado por el Comité de Ética de Investigación con Medicamentos (CEIm) de la Gerencia de Atención Integrada de Alcázar de San Juan. Se realizó en conformidad con las normas de buena práctica clínica y los principios éticos de la Declaración de Helsinki. Se respetó la confidencialidad y privacidad de los datos personales, de acuerdo con la Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y Garantía de los Derechos Digitales.
ResultadosCaracterísticas de la muestra estudiadaLa muestra estuvo constituida por 61 mujeres. Sus características basales se recogen en la tabla 1.
Características descriptivas de las pacientes de estudio
| Variables continuas | Media (DE) | Rango | N |
|---|---|---|---|
| Edad (años) | 73,8 (9,7) | 53-95 | 61 |
| RFM a los 10 años | 17,2 (7,9) | 3,2-35 | 50 |
| RFC a los 10 años | 6,2 (5,7) | 0,1 -24 | 50 |
| Peso corporal (kg) | 70,4 (13,1) | 49-119 | 51 |
| Talla corporal (cm) | 156 (6,7) | 152-169 | 52 |
| IMC (kg/m2) | 29,0 (5,5) | 22,3-51,5 | 50 |
| Variables dicotómicas | n (%) | IC95% | N |
|---|---|---|---|
| Menopausia precoz (antes de los 45 años) (Sí) | 5 (8,2) | 2,8-18,5 | 61 |
| Consumo de tabaco (Sí) | 7 (11,5) | 4,8-22,5 | 61 |
| Consumo de alcohol (Sí) | 0 (0,0) | 0-5,9 | 61 |
| Densitometría mineral ósea diagnóstica (Sí) | 33 (54,1) | 41,6-66,3 | 61 |
| Historia de fracturas previas por fragilidad (Sí) | 13 (21,3) | 12,1-33,3 | 61 |
| Antecedentes familiares de fracturas osteoporóticas (Sí) | 6 (9,8) | 3,7-20,2 | 61 |
| Artritis reumatoide (Sí) | 3 (4,9) | 1,0-13,6 | 61 |
| Alto riesgo de fractura (Sí) | 43 (70,5) | 56,8-81,2 | 50 |
DE: desviación estándar; IC95%: intervalo de confianza al 95% para proporciones; IMC: índice de masa corporal; RFC: riesgo de fractura de cadera; RFM: riesgo de fractura mayor.
Para las variables dicotómicas, la categoría «No» se corresponde al complemento hasta el 100%.
Los bifosfonatos fueron el grupo farmacológico mayoritario (54,1%; IC95%: 41,3-66,6) (tabla 2). Los fármacos prescritos con mayor frecuencia fueron: denosumab (24,6%; IC95%: 14,1-37,8) y alendronato/colecalciferol (23,0%; IC95%: 13,0-36,1). La duración media (DE) del tratamiento farmacológico fue 83,4 meses (49,5).
Grupos farmacológicos y fármacos prescritos para la osteoporosis en mujeres posmenopáusicas (N=61)
| Grupo / fármaco antiosteoporótico | n (%) | IC95% |
|---|---|---|
| Antirresortivos | 59 (96,7) | 88,5-99,6 |
| Bifosfonatos orales | 33 (54,1) | 41,3-66,3 |
| Alendronato | 9 (14,8) | 7,0-26,7 |
| Alendronato / colecalciferol | 14 (23,0) | 13,0-36,1 |
| Etidronato | 0 (0,0) | 0-5,9 |
| Ibandronato | 5 (8,2) | 2,7-18,5 |
| Risendronato | 5 (8,2) | 2,7-18,5 |
| Moduladores selectivos del receptor de estrógenos orales | 11 (18,0) | 9,0-30,3 |
| Raloxifeno | 2 (3,3) | 0,4-11,5 |
| Bazedoxifeno | 9 (14,8) | 7,0-26,7 |
| Calcitonina subcutánea o intramuscular | 0 (0,0) | 0-5,9 |
| Denosumab subcutáneo | 15 (24,6) | 14,1-37,8 |
| Osteoformadores | 2 (3,3) | 0,4-11,5 |
| Abaloparátida subcutánea | 0 (0,0) | 0-5,9 |
| Teriparátida subcutánea | 2 (3,3) | 0,4-11,5 |
| Acción mixta (antirresortivos y osteoformadores) | 0 (0,0) | |
| Ranelato de estroncio | 0 (0,0) | 0-5,9 |
| Romosozumab subcutáneo | 0 (0,0) | 0-5,9 |
Respecto al origen de la prescripción, el tratamiento antiosteoporótico fue instaurado por las siguientes especialidades médicas: Reumatología (54,1%; IC95%: 41,3-66,6), Medicina Familiar y Comunitaria (32,8%; IC95%: 21,0-46,3), Traumatología (9,8%; IC95%: 4,0-20,3), Ginecología (1,6%; IC95%: 0,0-8,4) y Medicina Interna (1,6%; IC95%: 0,0-8,4). Se observó mayor prescripción de denosumab por parte de Reumatología (fig. 1).
El 78,7% (IC95%: 66,0-88,3) de las pacientes tenía su tratamiento antiosteoporótico prescrito como prevención primaria y el 21,3% (IC95%: 11,7-34,0), como prevención secundaria.
Al inicio del estudio, 31 pacientes (50,8%; IC95%: 37,9-63,6) habían recibido previamente otros fármacos antiosteoporóticos. Según el tipo de fármaco, el porcentaje de pacientes con tratamiento previo fue: alendronato (55,6%; IC95%: 21,2-86,3), alendronato/colecalciferol (26,7%; IC95%: 7,8-55,1), ibandronato (20,0%; IC95%: 2,5-55,6), risedronato (60,0%; IC95%: 14,7-94,7), raloxifeno (100,0%; IC95%: 2,5-100), bazedoxifeno (55,6%; IC95%: 21,2-86,3), denosumab (73,3%; IC95%: 44,9-92,2) y teriparatida (50,0%; IC95%: 1,3-98,7).
A 51 pacientes (83,6%; IC95%: 71,1-92,2) les prescribieron suplementos de calcio o vitamina D concomitantes.
Al finalizar el estudio, 23 pacientes (37,7%; IC95%: 26,0-50,2) continuaban con el mismo fármaco antiosteoporótico. El resto (62,3%; IC95%: 49,8-74,0) finalizaron su tratamiento por los siguientes motivos: «vacaciones o descanso terapéutico» (44,7%), «fallecimiento» (18,4%), «inefectividad» (15,8%), «abandono o incumplimiento terapéutico» (13,2%), «sin motivo» (5,3%) e «intolerancia o reacciones adversas» (2,6%).
Se identificaron los siguientes fármacos concomitantes con potencial efecto osteopenizante (N=61): inhibidores de la bomba de protones (42,6%), antidepresivos (34,4%), diuréticos de asa (21,3%), levotiroxina (19,7%), inmunosupresores (8,2%), glucocorticoides (4,9%), neurolépticos (3,3%), antiepilépticos (3,3%), inhibidores de la aromatasa (3,3%), teofilina (1,6%) y heparinas (1,6%).
Adecuación farmacoterapéuticaLa indicación terapéutica del tratamiento farmacológico para la osteoporosis fue considerada «adecuada» en 47 pacientes (77,0%; IC95%: 64-86,5).
El uso de fármaco de primera elección (alendronato o risedronato) se observó en 34 pacientes (55,7%; IC95%: 41,5-69,3).
Entre las pacientes con indicación terapéutica adecuada (N=47), el fármaco de primera elección se utilizó en el 55,3% de los casos (IC95%: 41,0-68,8), mientras que en aquellas sin indicación terapéutica adecuada (N=14) se empleó en el 57,1% (IC95%: 18,4-90,1).
La adecuación farmacoterapéutica global, definida como la presencia simultánea de indicación terapéutica adecuada y uso de fármaco de primera elección, fue del 42,6% (IC95%: 30,6-55,2).
Se encontraron diferencias estadísticamente significativas en la indicación terapéutica adecuada en función de la existencia de DMO diagnóstica, RFM a los 10 años, «alto riesgo» de fractura, origen de la prescripción, uso previo de fármacos antiosteoporóticos y suplementación con calcio o vitamina D (p ≤ 0,026) (tabla 3).
Distribución de las variables según la adecuación de la indicación terapéutica y el fármaco de primera elección
| Variable | Indicación adecuada | Fármaco de primera elección | ||||
|---|---|---|---|---|---|---|
| Sí | No | p | Sí | No | p | |
| Edad (años); media (DE)N | 74,9 (9,6)47 | 70,3 (9,6)14 | 0,123 | 75,5 (9,1)34 | 71,9 (10,3)27 | 0,148 |
| Menopausia precoz (<45 años) (Sí)n (%; IC95%)N | 5 (10,6; 3,5-23,1)47 | 0 (0,0)14 | 0,154 | 2 (5,9; 0,7-19,7)34 | 3 (11,1; 2,4-29,2)27 | 0,823 |
| Consumo de tabaco (Sí)n (%; IC95%)N | 4 (8,5; 2,4-20,4)47 | 3 (23,1; 5,0-53,8)14 | 0,177 | 4 (11,8; 3,3-27,5)34 | 3 (11,1; 2,4-29,2)27 | 0,945 |
| DMO diagnóstica (Sí)n (%; IC95%)N | 32 (68,1; 53,7-80,1)47 | 1 (7,1; 0,2-33,9)14 | <0,001* | 19 (55,9; 38,3-72,4)34 | 14 (51,9; 32,0-71,3)27 | 0,853 |
| Historia de fracturas previas por fragilidad (Sí) n (%; IC95%)N | 12 (25,5; 13,9-41,1)47 | 1 (7,1; 0,2-33,9)14 | 0,167 | 6 (17,6; 6,8-34,5)34 | 7 (25,9; 11,1-46,3)27 | 0,343 |
| Antecedentes familiares de fracturas osteoporóticas (Sí)n (%; IC95%)N | 6 (12,8; 4,8-25,7)47 | 0 (0,0)14 | 0,192 | 3 (8,8; 1,9-23,7)34 | 3 (11,1; 2,4-29,2)27 | 0,720 |
| Artritis Reumatoide (Sí)n (%; IC95%)N | 3 (6,4; 1,3-17,5)47 | 0 (0,0)14 | 0,204 | 1 (2,9; 0,1-15,3)34 | 2 (7,4; 0,9-24,3)27 | 0,404 |
| RFM a los 10 años; media (DE)N | 18,2 (7,9)42 | 9,9 (6,7)8 | 0,008* | 17,4 (7,6)28 | 16,3 (9,2)22 | 0,634 |
| RFC a los 10 años; media (DE)N | 6,6 (5,9)42 | 3,2 (2,4)8 | 0,144 | 6,2 (5,3)28 | 6,1 (6,3)22 | 0,944 |
| Alto riesgo de fractura (Sí)n (%; IC95%)N | 40 (93,0; 80,9-98,5)43 | 3 (42,9; 9,9-81,6)7 | 0,002* | 25 (86,2; 68,3-96,1)29 | 18 (85,7; 63,7-97,0)21 | 0,960 |
| IMC (kg/m2); media (DE)N | 28,5 (4,6)42 | 31,5 (9,1)8 | 0,157 | 28,5 (6,3)30 | 29,6 (4,1)20 | 0,510 |
| Duración del tratamiento (meses); media (DE)N | 78,6 (40,4)47 | 99,4 (71,8)14 | 0,315 | 78,7 (48,2)34 | 84,7 (46,4)27 | 0,630 |
| Origen de la prescripción (MFyC)n (%, IC95%)N | 9 (19,1; 9,1-33,3)47 | 11 (78,6; 49,2-95,3)14 | <0,001* | 9 (26,5; 12,9-44,4)34 | 11 (40,7; 22,4-61,2)27 | 0,197 |
| Otros fármacos antiosteoporóticos previos (Sí)n (%; IC95%)N | 28 (59,6; 44,3-73,6)47 | 3 (21,4; 4,7-50,8)14 | 0,012* | 19 (55,9; 38,3-72,4)34 | 12 (44,4; 25,5-64,7)27 | 0,455 |
| Suplementos orales de calcio o vitamina D (Sí)n (%; IC95%)N | 42 (89,4; 76,9-96,5)47 | 9 (64,3; 35,1-87,2)14 | 0,026* | 28 (82,4; 65,5- 93,2)34 | 23 (85,2; 66,3-95,8)27 | 0,511 |
DE: desviación estándar; DMO: densitometría mineral ósea; IC95%: intervalo de confianza al 95% para proporciones; IMC: índice de masa corporal; MFyC: Medicina Familiar y Comunitaria; RFC: riesgo de fractura de cadera; RFM: riesgo de fractura mayor.
Para variables dicotómicas, los resultados se expresan como n (%, IC95%) para la categoría «Sí». La categoría «No» corresponde al complemento hasta el 100%. En la variable «Origen de la prescripción», Si: Medicina Familiar y Comunitaria; No: otras especialidades médicas.
Reumatología y Traumatología fueron las especialidades médicas con mayor proporción de indicaciones terapéuticas adecuadas: 97,0% (IC95%: 84,2-99,9) y 83,3% (IC95%: 43,6-97), respectivamente (p<0,001). Asimismo, mostraron los porcentajes más elevados de uso de fármaco de primera elección: 63,6% (IC95%: 40,7-82,8) y 50,0% (IC95%: 15,7-84,3), respectivamente (p=0,451) (figs. 2 y 3).
En nuestro estudio, la indicación terapéutica de los tratamientos farmacológicos para la osteoporosis posmenopáusica fue adecuada en la mayoría de las pacientes (77,0%), lo que refleja la elevada proporción de mujeres de alto riesgo de fractura (70,5%) y el hecho de que más de una quinta parte de las prescripciones fueran en concepto de prevención secundaria. Estos hallazgos concuerdan con estudios previos en Atención Primaria, en la que la adecuación de la indicación suele ser superior a la selección del fármaco, especialmente cuando se consideran antecedentes de fractura y riesgo de fractura global12-18.
No obstante, la realización de DMO fue limitada (54,1%), un resultado comparable con estudios nacionales, que han descrito que esta prueba diagnóstica no se solicita de manera sistemática ni siempre se registra antes de iniciar el tratamiento antiosteoporótico en la práctica clínica de Atención Primaria12-18. La baja realización de DMO en nuestra área podría explicarse por la ausencia de densitómetro propio en los centros de salud, lo que obliga a derivar a clínicas privadas, con barreras logísticas y administrativas consecuentes. Aun así, la indicación terapéutica fue mayor en pacientes con DMO disponible y en aquellas con mayor riesgo de fractura, lo que indica que la información diagnóstica completa favorece la adherencia a las guías.
La indicación terapéutica adecuada fue mayor en las pacientes que recibieron tratamientos antiosteoporóticos previos o suplementos de calcio o vitamina D, posiblemente porque presentaban un riesgo de fractura más alto o antecedentes de fractura previa.
En cuanto al origen de la prescripción, se observaron diferencias relevantes entre especialidades.
La indicación terapéutica adecuada fue mayor en las prescripciones iniciadas por Reumatología (97,0%) y Traumatología (83,3%) que en Atención Primaria (45,0%), hallazgo consistente con estudios previos12-18. Estas diferencias podrían explicarse por una mayor formación específica en enfermedad musculoesquelética, acceso a pruebas diagnósticas y experiencia en pacientes complejos, lo que refleja también una difusión limitada de la guía del SESCAM entre los médicos de familia11.
La adecuación del fármaco de primera elección fue moderada (55,7%). En algunos estudios europeos multicéntricos se han reportado baja prescripción de bifosfonatos orales y uso variable de fármacos de segunda línea20,21, lo que refuerza la relevancia clínica de nuestros hallazgos.
La adecuación farmacoterapéutica global observada en nuestro estudio (42,6%) ocupa una posición intermedia respecto a estudios nacionales previos (7,5-58%)12,13,15-17 y se sitúa en la parte baja de lo descrito en estudios europeos, donde puede alcanzar hasta el 80-85% en contextos con mayor acceso a DMO y programas estructurados de manejo de fracturas20-22.
El reumatólogo fue el especialista que con mayor frecuencia inició el tratamiento (54,1%), seguido del médico de familia (32,8%). La mayor prescripción de denosumab por parte de Reumatología y en pacientes con tratamientos previos indica derivaciones para optimización terapéutica tras fracaso, intolerancia o falta de respuesta a fármacos de primera línea, de forma consistente con las guías clínicas. La elevada duración media del tratamiento refleja la cronicidad de la enfermedad y la necesidad de revisiones periódicas para valorar la continuidad, cambio o descanso terapéutico.
Nuestro estudio subraya un importante impacto sanitario y social. La prescripción inadecuada puede aumentar el riesgo de fracturas prevenibles, con consecuencias significativas en morbilidad, dependencia funcional y costes sanitarios. La menor adecuación en Atención Primaria indica la necesidad de reforzar la formación de los médicos de familia, mejorar la difusión de las guías clínicas y establecer protocolos de revisión periódica, con el fin de reducir la brecha terapéutica y la carga de la enfermedad. Desde el punto de vista de la gestión sanitaria, identificar prescripciones inadecuadas permite optimizar recursos, reducir derivaciones evitables y mejorar la eficiencia del sistema.
El uso concomitante de fármacos potencialmente osteopenizantes, en especial inhibidores de la bomba de protones y antidepresivos, coincide con lo reportado en otros estudios en población anciana y polimedicada. Esto evidencia la importancia de revisar de forma periódica la medicación, implementar alertas electrónicas y medidas educativas para prevención de caídas y optimización del aporte de calcio y vitamina D.
Este estudio presenta limitaciones. Su diseño transversal y el uso de registros clínicos existentes pueden introducir sesgos de información e infrarregistro. La muestra procedente de una única consulta de Atención Primaria limita la generalización de los resultados y no se incluyó a pacientes con indicación de tratamiento que no lo recibían, por lo que no se evaluó la inadecuación por defecto. Se requieren estudios multicéntricos con mayor tamaño muestral para aumentar la potencia estadística y confirmar nuestros hallazgos. Además, la aplicabilidad puede variar según la organización de los centros, los recursos disponibles, el acceso a pruebas diagnósticas y los protocolos de seguimiento. A pesar de estas limitaciones, nuestros resultados ofrecen una visión realista de la práctica clínica habitual y destacan áreas claras de mejora.
En conclusión, aunque la indicación terapéutica de los tratamientos farmacológicos para la osteoporosis posmenopáusica en Atención Primaria es mayoritariamente adecuada, persisten áreas de mejora en la selección del fármaco de primera elección y en la adecuación global de la prescripción. Estos hallazgos refuerzan la necesidad de mejorar la difusión e implementación de las guías clínicas y de fortalecer la formación de los profesionales de Atención Primaria.
- 1.
La osteoporosis posmenopáusica es una enfermedad prevalente que aumenta el riesgo de fracturas y la morbilidad asociada.
- 2.
Las guías clínicas recomiendan individualizar el tratamiento según el riesgo de fractura y la densidad mineral ósea.
- 3.
En la práctica clínica, la adecuación del tratamiento farmacológico a las guías es variable y, con frecuencia, insuficiente.
- 1.
Evalúa la adecuación de las prescripciones farmacológicas para la osteoporosis en mujeres posmenopáusicas en Atención Primaria.
- 2.
Identifica diferencias de adecuación según el origen de la prescripción y la accesibilidad a pruebas diagnósticas.
- 3.
Aporta datos locales que pueden orientar intervenciones para mejorar la calidad y racionalidad del tratamiento.
Todos los autores han contribuido de forma relevante en el diseño del estudio y la revisión crítica del contenido intelectual y han leído y aprobado el manuscrito definitivo.
Ricardo Cruz Serrano ha participado también en la adquisición de los datos y ha escrito el borrador del artículo.
María del Mar Alañón Pardo ha contribuido también en la redacción del borrador del artículo y en el análisis y la interpretación de los datos.
María Mercedes Sánchez Cruzado del Olmo ha participado en el análisis y la interpretación de los datos.
Consideraciones éticasEste estudio fue aprobado por el Comité de Ética de Investigación con Medicamentos (CEIm) de la Gerencia de Atención Integrada de Alcázar de San Juan. Se realizó de conformidad con las normas de buena práctica clínica y los principios éticos de la Declaración de Helsinki. Se respetó la confidencialidad y privacidad de los datos personales, de acuerdo con la Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y Garantía de los Derechos Digitales.
Uso de inteligencia artificialNinguno.
FinanciaciónNinguna.
Conflicto de interesesNinguno.







