Edited by: Mª Dolores Pinazo Durán - Cellular and Molecular Ophthalmo-biology Group. University of Valencia, Valencia, Spain
Last update: Agosto 2026
More infoLa nutrición desempeña un papel crucial en la prevención y el manejo de la enfermedad del ojo seco (EOS). Los ácidos grasos poliinsaturados ω-3 y ω-6, conocidos por sus propiedades antiinflamatorias, mejoran la salud de la superficie ocular. Del mismo modo, los antioxidantes presentes en dietas como la dieta mediterránea estabilizan la película lagrimal y reducen el estrés oxidativo; sin embargo, los aditivos alimentarios pueden afectar negativamente tanto a la salud general como a la EOS.
El microbioma intestinal y el eje intestino-ojo desempeñan un papel fundamental, ya que la disbiosis intestinal amplifica la inflamación sistémica, altera el equilibrio inmunitario y disminuye la producción de metabolitos protectores como los ácidos grasos de cadena corta. El microbioma ocular también contribuye a la homeostasis y la inmunidad al proteger frente a patógenos externos. Factores como la dieta, el envejecimiento y el uso de antibióticos impactan negativamente la diversidad microbiana.
Los probióticos, los prebióticos y el trasplante de microbiota fecal están emergiendo como estrategias dirigidas a la microbiota para la EOS. Sin embargo, la evidencia actual sigue siendo limitada y se basa principalmente en estudios preclínicos y observaciones clínicas preliminares, lo que pone de manifiesto la necesidad de realizar más estudios controlados para definir mejor su papel terapéutico y su aplicabilidad clínica.
Nutrition plays a crucial role in the prevention and management of dry eye disease (DED. Polyunsaturated fatty acids ω-3 and ω-6, known for their anti-inflammatory properties, improve ocular surface health. Similarly, antioxidants found in diets like the Mediterranean diet stabilize the tear film and reduce oxidative stress (OXs); however, food additives can negatively impact both general health and DED.
The gut microbiome and the gut-eye axis play a critical role, as gut dysbiosis amplifies systemic inflammation, disrupts immune balance, and diminishes the production of protective metabolites such as short-chain fatty acids. The ocular microbiome further supports homeostasis and immunity by safeguarding against external pathogens. Factors such as diet, aging, and antibiotic use negatively impact microbial diversity.
Probiotics, prebiotics, and fecal microbiota transplantation are emerging microbiota-targeted strategies for DED. However, current evidence remains limited and is largely based on preclinical and preliminary clinical studies, highlighting the need for further controlled investigations to better define their therapeutic role and clinical applicability.
