La lensectomía refractiva (RLE) se ha consolidado como una opción eficaz para la corrección de ametropías y la presbicia en los pacientes mayores de 50 años. A diferencia de la cirugía de catarata convencional, este procedimiento requiere una información preoperatoria más exhaustiva, ya que los pacientes suelen tener expectativas elevadas. Sin embargo, es fundamental recalcar que las lentes intraoculares de visión simultánea y otras alternativas proporcionan una visión funcional, aunque no perfecta.
El éxito de la RLE depende de la capacidad del cirujano para seleccionar la lente intraocular más adecuada, considerando su diseño óptico, el manejo de las aberraciones de alto orden y la minimización del astigmatismo residual. Asimismo, es clave prever y, en caso necesario, corregir la ametropía residual.
La selección de candidatos debe basarse tanto en las necesidades visuales del paciente como en factores anatómicos y biológicos como la edad, la longitud axial, la interfase vítreorretiniana y el riesgo glaucomatoso en los pacientes hipermétropes.
Las principales indicaciones incluyen hipermetropía elevada, miopía en los pacientes no candidatos a cirugía corneal o lentes fáquicas, astigmatismo corneal significativo y presbicia. En miopía extrema, el riesgo de desprendimiento de retina es mayor, mientras que en hipermetropía elevada los niveles de satisfacción suelen ser altos con una adecuada indicación. Comparativamente el riesgo de insatisfacción del emétrope présbita es mayor, por lo que esta indicación es controvertida en la actualidad.
En definitiva, la RLE exige una cuidadosa selección del paciente, una correcta elección de la lente y una adecuada gestión de expectativas para optimizar los resultados visuales.
Refractive lens exchange (RLE) has become an effective option for the correction of ametropia and presbyopia in patients over 50 years of age. Unlike conventional cataract surgery, this procedure requires more comprehensive preoperative counseling, as patients often have high expectations. However, it is essential to emphasize that simultaneous vision intraocular lenses and other alternatives provide functional vision, though not perfect.
The success of RLE largely depends on the surgeon's ability to select the most appropriate intraocular lens, considering its optical design, the management of higher-order aberrations, and the minimization of residual astigmatism. It is also crucial to anticipate and, when necessary, correct residual refractive error.
Candidate selection should be based on both the patient's visual needs and anatomical and biological factors, including age, axial length, the vitreoretinal interface, and the risk of glaucoma in hyperopic patients.
Primary indications include high hyperopia, myopia in patients who are not candidates for corneal refractive surgery or phakic intraocular lenses, significant corneal astigmatism, and presbyopia. In high myopia, the risk of retinal detachment is increased, whereas in high hyperopia, patient satisfaction is generally high when indications are appropriate. By contrast, the risk of dissatisfaction in emmetropic presbyopic patients is higher, making this indication controversial.
In conclusion, RLE requires careful patient selection, appropriate intraocular lens choice, and effective expectation management to optimize visual outcomes.
La cirugía refractiva del cristalino ha experimentado un cambio de paradigma sin precedentes en la última década. Lo que históricamente se consideraba una extracción de cristalino transparente con connotaciones de riesgo elevado, se define hoy como lensectomía refractiva (RLE, del inglés «Refractive Lens Exchange»), un procedimiento que combina la madurez técnica de la facoemulsificación contemporánea con la mejora de las lentes intraoculares (LIO) de tecnología y óptica evolucionadas1,2. Este avance ha traído a muchos oftalmólogos «generalistas» a introducir en su práctica habitual de cirugía la «corrección de la presbicia», muchas veces sin tener una aproximación suficientemente «refractiva» al paciente; a diferencia del cirujano refractivo. Así, el oftalmólogo se sitúa ante el reto de no solo de eliminar dioptrías o alcanzar la emetropía, sino también de restaurar una función visual a diferentes distancias de enfoque que el cristalino humano comienza a perder de formairreversible a partir de la cuarta década de la vida, orientándose hacia la independencia de gafas, con la mejor calidad visual posible, mediante un conocimiento profundo de las prestaciones, limitaciones y efectos secundarios que cada modelo de LIO puede proporcionar3. La explicación detallada requiere educación y tiempo de silla suficiente con el paciente. Este tiempo no es un gasto, sino una inversión en el éxito del procedimiento y la satisfacción de este. Se puede incluir en algunos casos una prueba orientativa con lente de contacto4 o mediante el uso de sistemas de simulación que imiten la visión postoperatoria5, cuya utilidad en la selección adecuada del tipo de LIO de visión simultánea o monovisión podrá ser de utilidad en el preoperatorio6.
Por otro lado, en el postoperatorio, una guía útil al oftalmólogo general para conocer cuál es la causa de insatisfacción del paciente implantado con lente multifocal para corregir la presbicia consiste en seguir la regla de las «6 C's»: 1) Cilindro, 2) Córnea y alteración de la película lagrimal, 3) Opacificación capsular, 4) Centrado de la óptica, 5) Edema macular cistoide (EMC) y 6) Adaptación cerebral. De ellas, las más importantes son la primera C (que se debe estudiar teniendo en cuenta idealmente el astigmatismo de la cara anterior y posterior de la córnea, así como controlar muy bien el astigmatismo inducido quirúrgicamente) y la última C (que se puede entrenar gracias a sistemas como OPTICTRAIN)7.
En el contexto actual, las técnicas intraoculares han adquirido un papel protagonista, especialmente en los pacientes no buenos candidatos a cirugía corneal o con presbicia establecida8. La situación demográfica actual, caracterizada por un envejecimiento activo de la población y una dependencia creciente de dispositivos digitales, ha generado una demanda masiva de soluciones permanentes para la presbicia. La RLE aborda el problema de raíz, eliminando la causa de la presbicia y previniendo, de manera definitiva, la formación futura de cataratas1.
El presente artículo revisa la evidencia científica reciente sobre el estado actual de la RLE, sus indicaciones, sus factores de riesgo, sus resultados y su rol en la personalización terapéutica, particularmente en casos extremos.
La RLE exige eficacia y consistencia en el resultado refractivo, proporcionando al mismo tiempo seguridad quirúrgica y postoperatoria4. Para ello se debe realizar un estudio anatómico, óptico y funcional más profundo que en el paciente que se somete a una cirugía de catarata convencional9.
Además de lo anterior, se debe tener en cuenta para el éxito quirúrgico en RLE, el tipo de lente a implantar. Las mismas han evolucionado desde diseños monofocales pasando por plataformas monofocales especiales, bifocales, trifocales y Extended Depth of Focus (EDOF), no difractivas y difractivas, hasta llegar a las lentes ajustables por luz (LAL)10–14. Muchas de estas LIO permiten un equilibrio entre rango visual y calidad óptica mediante estrategias como monovisión, mini / monovisión o mix-and-match, que son actualmente utilizadas por muchos cirujanos15. Las lentes monofocales y monofocales plus/especiales, proporcionan un rango de visión funcional en ojos con hipermetropía media y elevada superior a los ojos emétropes o miopes, con resultados próximos al de algunos diseños multifocales, con menor riesgo de disfotopsias o menor impacto de un ángulo kappa elevado que con lentes multifocales difractivas16.
MétodoSe realizó una revisión de la literatura mediante búsqueda sistemática en las bases de datos PubMed/MEDLINE y Cochrane Library, abarcando el periodo comprendido entre el año 2006 y 2026. Los términos de búsqueda empleados, en inglés, incluyeron: refractive lens exchange, clear lens extraction, presbyopia surgery, high myopia RLE, extreme hyperopia RLE, retinal detachment, refractive surgery, intraocular lens premium, phakic IOL, biometry axial length, así como sus combinaciones mediante operadores booleanos (AND, OR).
Se consultaron metaanálisis, revisiones sistemáticas, ensayos clínicos controlados, series de casos prospectivas y estudios de cohortes de relevancia clínica. Se tuvo en cuenta la clasificación de Oxford (niveles de evidencia I, II y III, así como el grado de recomendación A, B, C y D). La mayoría de los trabajos son publicaciones de revistas indexadas. La selección final fue consensuada entre los 3 autores.
ResultadosLas principales indicaciones y factores de riesgo para el paciente que desea mejorar la visión sin corrección mediante la RLE son:
Hipermetropía moderada a alta (>+3,00D o longitud axial <21mm)Presenta desafíos anatómicos complejos, dentro de los cuales se encuentra un espacio de maniobra reducido, que aumenta el riesgo de daño al endotelio corneal. Asimismo, el riesgo de efusión uveal o hemorragia supracoroidea se hallan incrementados17. Se recomienda el uso de viscoelásticos dispersivos de alta densidad y el uso de manitol intravenoso preoperatorio para reducir la presión vítrea y profundizar la cámara anterior (CA)18,19. El ángulo kappa elevado (cuerda mu aparente ≥0,6mm) en este grupo de pacientes puede incrementar el riesgo de disfotopsias positivas con lentes multifocales9,20. Por otro lado, el ángulo iridocorneal en estos pacientes generalmente es más estrecho que en ojos de tamaño promedio, por lo que el riesgo de cierre angular que les caracteriza se verá reducido con esta técnica21. A pesar de los riesgos, los hipermétropes son frecuentemente los pacientes más satisfechos tras la RLE, dado que la misma elimina su dependencia total de gafas a partir de una visión preoperatoria sin corrección deficitaria en lejos y cerca en la mayoría de los casos20.
Miopía alta o magna en los pacientes no candidatos para procedimientos refractivos corneales o lentes fáquicas (pLIO) (>−6,00D o longitud axial >26mm)La RLE en los pacientes con alta miopía es uno de los temas más debatidos debido al riesgo de complicaciones vitreorretinianas. El metaanálisis de Passaro et al. concluye que el riesgo de DR tras RLE es aproximadamente el doble que, tras una cirugía de catarata estándar, con una incidencia de aproximadamente uno en 50 ojos en el subgrupo de miopes altos con seguimiento prolongado22,23. Los factores que exacerban este riesgo incluyen: la edad inferior a 50; la longitud axial >28mm (cada milímetro adicional eleva el riesgo de DR, con una prevalencia entre el 0,71 y el 3,2%); y la capsulotomía YAG posterior (puede aumentar el riesgo de DR en ojos miopes)20. Otros estudios apuntan a que los pacientes más jóvenes de 60 años con longitud axial superior a 23mm acarrean un riesgo superior de DR futuro, por lo que se debería evitar la RLE en ellos24. Adicionalmente, la confirmación del DVP completo, la detección y tratamiento previos de DR en el ojo contralateral y el hallazgo de lesiones predisponentes como: membranas epirretinianas, retinosquisis perférica, agujeros retinianos, degeneración lattice, desgarros retinianos traccionales, o cambios sutiles en la interfase vitreorretiniana deberán guiar la indicación y el manejo preoperatorio25. Además, la existencia de estafilomas con inclinaciones maculares de 45° o más debe guiar la elección de la LIO adecuada, huyendo de diseños trifocales que dispersen la luz excesivamente reduciendo significativamente la sensibilidad al contraste25. Por último, una facoemulsificación cuidadosa, atraumática, sin un exceso de presión en la fluídica y el uso de LIO de borde cuadrado ayudan a optimizar el resultado del procedimiento quirúrgico.
Presbicia significativa con deseo de independencia de gafas o lentes de contacto (LC)La indicación de RLE en el présbita emétrope es controvertida y requiere de una información preoperatoria mucho más extensiva sobre las desventajas en términos de calidad de visión, ya que el riesgo de falta de satisfacción en el postoperatorio es mayor que el amétrope présbita26. De modo similar, se debe actuar ante la presencia de errores refractivos primarios de bajo grado, debido a las posibles alteraciones en la sensibilidad al contraste y a la calidad óptica del dioptrio ocular que la multifocalidad puede acarrear27.
Astigmatismo corneal elevadoEl astigmatismo corneal elevado requiere del uso de lentes tóricas27. En la RLE el manejo fino del astigmatismo es clave, ya que astigmatismos residuales de 0,50 dioptrías (D) o más pueden mejorar la profundidad de campo cuando se utilizan lentes monofocales, pero degradan la calidad de la imagen enfocada en la retina pudiendo arruinar el resultado de una LIO de visión simultánea28. Por lo tanto, el cirujano que ofrezca RLE, debe tener prevista la posibilidad de realizar un ajuste sobre la córnea del astigmatismo residual.
Otros factores de riesgo a considerar en la RLE son:
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Edad menor de 50 años: Existe consenso en evitar la RLE en este grupo de pacientes, especialmente miopes, sobre todo con longitudes axiales por encima de 28mm, debido al riesgo elevado de DR antes de que ocurra un desprendimiento de vítreo posterior (DVP) natural. En hipermétropes, el umbral de edad puede ser ligeramente inferior por el menor riesgo retiniano27.
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Ojo seco: Su presencia o la existencia de inestabilidad de la película lagrimal es la causa principal de errores en las mediciones biométricas y de insatisfacción postoperatoria. Un estudio de 2024 subraya que la optimización preoperatoria de la superficie ocular mejora la precisión de la queratometría y el resultado refractivo final29. Además, una deficiencia de la película lagrimal puede impactar negativamente en la calidad visual percibida9,29.
Los resultados que arroja la RLE habitualmente se caracterizan por mostrar:
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Alta precisión: En la mayoría de los pacientes se alcanza una refracción final dentro de±0,50D en su equivalente esférico (EE) utilizando fórmulas de tercera generación en adelante30,31.
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Agudeza visual postoperatoria: Después de la cirugía se reporta una AVSC binocular media excelente con un promedio de −0,02±0,06 en escala de logMAR32.
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Independencia de gafas: Se reportan cifras de alrededor del 80% de independencia total de gafas o LC32.
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Grado de satisfacción: La RLE bien indicada suele arrojar elevados grados de satisfacción con las LIO de última generación en los pacientes motivados por alcanzar una visión funcional a varias distancias, destacando el rendimiento en la lectura33.
Una vez establecidos los criterios generales de indicación y los factores de riesgo descritos anteriormente, determinados perfiles refractivos extremos merecen una consideración específica, tanto por las particularidades técnicas que implican como por los resultados clínicos diferenciados que cabe esperar.
Hipermetropía extremaUn perfil de indicación favorableLa hipermetropía extrema representa, en contraste con la miopía, el prototipo de candidato más favorable para la RLE. El perfil de riesgo es cualitativamente distinto: el riesgo de DR es significativamente menor por la corta LA, mientras que la cirugía corneal refractiva ofrece en este rango dióptrico una predictibilidad inferior y resultados que se deterioran progresivamente con la edad por los cambios lenticulares precoces25.
Adicionalmente, en ojos hipermétropes con ángulos iridocorneales estrechos o con glaucoma de ángulo cerrado establecido o latente, la RLE constituye la opción terapéutica preferente al resolver simultáneamente el defecto refractivo y disminuir el riesgo de cierre angular al ampliar la CA34. Cuanto mayor es la PIO preoperatoria y menor la profundidad de la CA, mayor es el descenso tonométrico a medio y largo plazo asociado la seudofaquia35.
Resultados con lentes intraoculares premium en hipermetropía altaLos resultados publicados con lentes premium en hipermetropía alta son mayoritariamente favorables. En una serie de 196 ojos, con LIO Premium en los pacientes con hipermetropía alta, la agudeza visual mejor corregida (AVMC) de lejos postoperatoria fue de 0,94±0,09 con una predictibilidad dentro de ±0,50D del 78% y dentro de±1,00D del 95%. La selección de la fórmula más adecuada es importante para obtener una menor tendencia al error miópico25. El índice de satisfacción global en hipermétropes sometidos a RLE con lentes premium e independencia de gafas supera el 80-85% de los pacientes32.
El caso especial del hipermétrope joven (<40 años)La RLE en hipermétropes menores de 50 años es uno de los escenarios más debatidos en cirugía refractiva. La pérdida de la acomodación natural en un paciente joven exige una selección rigurosa, una información exhaustiva sobre las implicaciones a largo plazo y la elección de una LIO con el perfil óptico más adecuado para minimizar los fenómenos disfotópsicos en una pupila que conserva buena amplitud de dilatación.
Varios estudios hacen alusión a índices de seguridad, eficacia y predictabilidad en los pacientes más jóvenes, comparables a los obtenidos con grupos controles mayores de 50 años36,37. Estos resultados apoyan la indicación en hipermétropes jóvenes con alta ametropía siempre que se realice una selección individualizada y se gestionen adecuadamente las expectativas visuales, especialmente en lo relativo a la visión nocturna y los fenómenos disfotópsicos. No obstante, intervenciones en la década de los 30 o anteriores, no parecen aceptables.
Peculiaridades técnicas en el ojo hipermétrope extremoEl ojo hipermétrope extremo presenta características anatómicas que condicionan la técnica quirúrgica. La CA profunda, el segmento anterior compacto y la mayor tendencia al EMC postoperatorio son los factores de mayor relevancia práctica34.
La profilaxis del EMC con antiinflamatorios no esteroideos (AINE) tópicos en pauta intensiva (iniciada idealmente 3 días antes de la cirugía y mantenida durante 4 semanas) es especialmente importante en este perfil38. En ojos con la CA muy estrecha, la facoemulsificación debe realizarse con especial cuidado para evitar el daño endotelial y la inestabilidad de la CA durante la cirugía. Así como el uso del manitol intravenoso al 20% antes de la intervención39.
RLE en hipermetropía extrema tras cirugía corneal previaLa combinación de hipermetropía alta y ablación corneal previa constituye uno de los escenarios de mayor dificultad biométrica en toda la cirugía del cristalino. Las fórmulas convencionales y de nueva generación muestran una reducción significativa de su precisión en este contexto, con tendencia sistemática al error hipermetrópico postoperatorio40. En una serie de 198 ojos con ablación hipermetrópica previa sometidos a RLE con lentes premium, la implantación de lentes con aberración esférica neutra proporcionó mejores resultados de eficacia y seguridad que las lentes con aberración esférica negativa, aunque con menor predictabilidad refractiva. Las ablaciones previas superiores a +3,00D se asociaron a los peores resultados visuales y de seguridad41. En este perfil, la planificación preoperatoria debe contemplar la posibilidad de un retratamiento refractivo corneal láser (bioptics) postoperatorio como parte del plan terapéutico desde el inicio42.
Miopía magna o extremaPeculiaridades técnicas quirúrgicasEl ojo miope extremo plantea retos técnicos que modifican el protocolo quirúrgico estándar. La mayor LA condiciona una anatomía intraocular atípica que exige adaptaciones específicas, así como una fluídica de presión reducida que evite fenómenos de retropulsión iridiana34.
Precisión biométrica en ojos largosEl cálculo de la potencia de la LIO en ojos con LA elevada representa uno de los mayores desafíos refractivos de la RLE porque sutiles variaciones en las fórmulas pueden comprometer el rendimiento visual significativamente43.
En ojos extremadamente largos, la optimización de las constantes de la lente para la mayoría de las fórmulas de cálculo de potencia de la LIO, aporta una ventaja adicional en la predictibilidad del resultado refractivo44.
Resultados visuales en miopía extremaLos resultados de la RLE en miopía extrema son funcionalmente favorables cuando la selección del candidato es rigurosa y la técnica quirúrgica es la adecuada. Sin embargo, los índices de eficacia y predictibilidad son sistemáticamente inferiores a los obtenidos en la población hipermétrope, a lo que se añade una visión de cerca postoperatoria comúnmente inferior a la preoperatoria, lo que debe comunicarse al paciente durante el proceso de consentimiento informado. La predictibilidad refractiva dentro de±0,50D en ojos con longitud axial superior a 26mm ronda entre el 70 y el 80% y según las series publicadas, desciende por debajo del 70% en ojos con LA mayor a 28mm, incluso con fórmulas de nueva generación45. Este margen de error mayor hace especialmente relevante el dominio del retratamiento refractivo corneal postoperatorio, como herramienta complementaria en el arsenal del cirujano refractivo.
Manejo del riesgo de desprendimiento de retina en el miope extremoLa exploración y seguimiento deben realizarse sistemáticamente en el preoperatorio, además del tratamiento idealmente con un intervalo mínimo de 4 semanas antes de la cirugía para permitir la consolidación de la barrera retiniana, cuando existen lesiones predisponentes46. El seguimiento postoperatorio debe ser más estrecho que en el paciente estándar, con exploración del fondo de ojo bajo midriasis en el postoperatorio, y educación activa del paciente sobre los síntomas de alarma (fotopsias, miodesopsias de nueva aparición, defecto campimétrico).
Cuando preferir la pLIO sobre la RLEEn el paciente miope extremo joven con acomodación residual útil, la pLIO de cámara posterior (CP) o CA representa la alternativa de elección frente a la RLE. La preservación del cristalino natural mantiene la acomodación, disminuye comparativamente el riesgo de DR asociado a la extracción del cristalino y proporciona resultados visuales y refractivos comparables en este perfil47.
La RLE miópica solo debe considerarse en los pacientes sin acomodación residual funcionalmente útil, que tengan opacidad cristaliniana incipiente que justifique la extracción, o cuando el implante de la pLIO esté contraindicado por razones anatómicas o endoteliales, si el resto de los ejes principales de decisión ya mencionados (edad, longitud axial e interfase vitreorretiniana) resultan favorables.
Lensectomía refractiva asistida por láserLa incorporación de diferentes tipos de láser como el capsulaser y el láser de femtosegundo ha aportado automatización y precisión especialmente valiosas en la RLE. La capsulotomía perfectamente circular, centrada y de tamaño controlado optimiza la situación de las LIO premium48.
Aunque estos láseres no han demostrado superioridad estadística en agudeza visual final frente a la técnica manual, su capacidad para asegurar un centrado perfecto de la lente reduce el riesgo de aberraciones inducidas por descentramiento, factor crítico en el implante de lentes premium49,50.
DiscusiónLa interpretación de estos resultados exige cautela metodológica. La heterogeneidad de los diseños de estudio, la variabilidad en los criterios de selección de los pacientes, la diversidad de modelos de LIO evaluados y la disparidad en los tiempos de seguimiento dificultan las comparaciones directas entre series. Una limitación importante de la literatura disponible es la escasez de ensayos controlados aleatorizados que comparen prospectivamente la RLE frente a la cirugía láser corneal o frente a la pLIO en subgrupos de ametropía equivalente.
Esto limita la fuerza de las recomendaciones basadas en evidencia de nivel I y obliga a sustentar muchas de las indicaciones en series de casos prospectivas y revisiones sistemáticas de nivel II-III, según la clasificación de Oxford.
Desde el punto de vista de la selección del candidato, los datos revisados apoyan la existencia de un perfil óptimo que maximiza los beneficios y minimiza los riesgos de la RLE. En la hipermetropía alta, no solo corrige la ametropía, sino que elimina el riesgo de cierre angular y proporciona una menor presión ocular media sostenida en el tiempo, tal como demuestran los datos del ensayo EAGLE35. Por el contrario, el présbita emétrope continúa siendo la indicación más discutible. Su alta sensibilidad a las disfotopsias, la disminución comparativa de la función visual en lejos y las expectativas desproporcionadas facilitan que los índices de satisfacción sean inferiores a los del amétrope présbita26.
La aplicación de la regla de las 6 C's, ofrece un marco clínico de utilidad práctica para el manejo del paciente insatisfecho con LIO de visión simultánea7. De las 6 causas, el cilindro residual no corregido y la adaptación cerebral (neuroadaptación) constituyen los factores más frecuentes y, al mismo tiempo, los más susceptibles de intervención.
La optimización de la superficie ocular como paso previo irrenunciable a la biometría es otro de los mensajes centrales que emerge de los trabajos revisados. El estudio multicéntrico de Starr et al., demuestra que la optimización preoperatoria de la superficie ocular mejora significativamente la precisión de la queratometría y, en consecuencia, el resultado refractivo final en la cirugía del cristalino29.
En lo relativo al riesgo de DR, el metáanálisis de Passaro et al. publicado en 2025 aporta uno de los análisis más robustos hasta la fecha: el riesgo de DR tras RLE es mayor que el asociado a la cirugía de catarata estándar22. Estos datos respaldan la recomendación de evitar la RLE en miopes jóvenes sin DVP espontáneo confirmado, tal como señalan otros autores24.
La evolución de las plataformas de LIO ha ampliado considerablemente el espectro de opciones disponibles, desde las monofocales, trifocales, EDOF hasta las LAL que muestran un particular valor potencial en casos de alta complejidad biométrica, como la hipermetropía con cirugía corneal previa12,13.
Finalmente, la gestión de expectativas emerge de forma transversal en toda la revisión como un factor determinante del éxito de la RLE desde la perspectiva del paciente. La inversión en tiempo de silla y educación apropiada al paciente, la posibilidad de utilizar simuladores visuales preoperatorios, la inclusión de un retoque refractivo corneal postoperatorio en el consentimiento informado como parte del plan terapéutico desde el inicio, y el entrenamiento de la neuroadaptación, son herramientas cuya utilidad clínica deberá ser validada en estudios con mayor nivel de evidencia, pero que la práctica clínica actual avala como pilares de calidad y éxito a largo plazo de la RLE4–7.
Conclusiones- 1.
La RLE es el procedimiento de elección para ametropías elevadas y presbicia en mayores de 50 o 60 años con síndrome de disfunción del cristalino, superando a la cirugía corneal en eficacia y estabilidad a largo plazo. Su indicación en el emétrope présbita es controvertida por el mayor riesgo de insatisfacción.
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La selección del candidato debe integrar factores refractivos, anatómicos, del estado de la superficie ocular y de la interfase vítreo-retiniana, así como una gestión proactiva de las expectativas visuales, especialmente ante lentes de visión simultánea.
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La optimización preoperatoria de la superficie ocular es imprescindible para la precisión queratométrica. Además, el control fino del astigmatismo y la capacidad de tratar la refracción residual son exigencias técnicas ineludibles del cirujano que afronta la RLE.
- 4.
La seguridad en la RLE descansa de modo fundamental en la consideración de varios factores básicos, dentro de los que destacan la edad (menores de 60 años) y la longitud axial (superior a 23mm) acarrean un riesgo superior de DR futuro, que debe ponderarse en la indicación.
- 5.
La hipermetropía extrema representa el perfil de indicación más favorable: menor riesgo de DR, resolución simultánea del riesgo de cierre angular y altas tasas de satisfacción. En cambio, la miopía magna con longitud axial >28mm en menores de 50 años aconseja considerar la pIOL como alternativa preferente.
- 6.
En escenarios de alta complejidad biométrica (miopía extrema, hipermetropía con cirugía corneal previa, astigmatismo irregular) debe planificarse desde el inicio la posibilidad de un retoque refractivo corneal posterior (bioptics) e incluirse en el consentimiento informado.
Todos los autores han realizado contribuciones sustanciales a la concepción y diseño del trabajo, la revisión crítica del contenido intelectual y la aprobación definitiva de la versión presentada.
Consideraciones éticasLa presente revisión no incluye experimentación con seres humanos ni animales. No se han utilizado datos de pacientes identificables. No se requiere aprobación de comité ético.
Consentimiento informadoNo aplicable. El artículo no contiene datos de pacientes ni imágenes que permitan su identificación.
Uso de inteligencia artificialEste artículo de revisión está basado en investigaciones originales y trabajos publicados en revistas de índice de impacto, plasmando además un enfoque basado en la evidencia y en la experiencia profesional de sus autores. Durante la preparación de este trabajo se utilizó Claude con el fin de mejorar la legibilidad y el lenguaje del manuscrito. Tras utilizar dicha herramienta, los autores revisaron y editaron el contenido según necesidad, asumiendo la plena responsabilidad del contenido de la publicación.
FinanciaciónLa presente investigación no ha recibido ayudas específicas provenientes de agencias del sector público, sector comercial o entidades sin ánimo de lucro.
Conflicto de interesesLos autores declaran que no existe conflicto de intereses.
