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Acta Otorrinolaringológica Española

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Vol. 74. Núm. 2.
Páginas 69-136 (Marzo - Abril 2023)
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Presbiacusia y trastornos del equilibrio en personas mayores. Revision bibliográfica de aspectos etiopatogénicos, consecuencias sobre la calidad de vida y efectos positivos de su tratamiento

Presbycusis and balance disorders in the elderly. Bibliographical review of ethiopathogenic aspects, consequences on quality of life and positive effects of its treatment
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Manuel Jesús Manriquea, Ángel Batuecasb, Carlos Cenjorc, Sol Ferrána,
Autor para correspondencia
sferran@unav.es

Autora para correspondencia.
, Justo Ramón Gómezd, Ana Isabel Lorenzoe, Jaime Marcof, Eusebi Matiñóg, Antonio Morantf, Constantino Morerah, Nicolás Péreza, Rubén Poloi, Ángel Ramosj, Serafín Sánchezk, Faustino Nuñezl
a Clínica Universidad de Navarra, Pamplona, España
b Hospital Universitario de Salamanca, Salamanca, España
c Fundación Jiménez Díaz, Madrid, España
d Hospital Universitario Central de Asturias, Oviedo, España
e Complejo Hospitalario Universitario de Vigo, Vigo, España
f Clínico Universitario de Valencia, Valencia, España
g Hospital General de Cataluña, Barcelona, España
h Universidad de Valencia, Valencia, España
i Hospital Ramón y Cajal, Madrid, España
j Hospital Universitario Materno Infantil de las Palmas de Gran Canaria, Las Palmas de Gran Canaria, España
k Hospital Universitario de la Macarena, Sevilla, España
l Comisión de Audiología de la SEORL, España
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Resumen

A día de hoy, todavía no disponemos de un conocimiento ni una concienciación adecuados sobre las consecuencias que alcanza en la calidad de vida la pérdida de audición en personas mayores. De la misma manera, tampoco existe información suficiente en cuanto a la relación de la presbiacusia y las alteraciones del equilibrio con otras comorbilidades. Dicho conocimiento puede contribuir a mejorar tanto la prevención como el tratamiento de estas patologías, a reducir su impacto en otras áreas como la cognición o la autonomía, así como para poseer una información más certera sobre el impacto económico que generan en la sociedad y en el sistema sanitario.

Por ello, con la realización de este artículo de revisión nos planteamos actualizar la información sobre el tipo de hipoacusia y las alteraciones del equilibrio en personas mayores de 55 años, así como sus factores asociados; analizar el impacto que genera en la calidad de vida de estas personas y el que se puede generar a nivel personal y poblacional (tanto en el ámbito sociológico como económico) si se persigue una intervención temprana en estos pacientes.

Palabras clave:
Presbiacusia
Equilibrio
Hipoacusia
Ancianos
Cognición
Abstract

At this time, we still do not have adequate knowledge and awareness of the consequences of hearing loss in the elderly on quality of life. Similarly, there is also insufficient information on the relationship of presbycusis and balance disorders with other comorbidities. Such knowledge can contribute to improve both prevention and treatment of these pathologies, to reduce their impact on other areas such as cognition or autonomy, as well as to have more accurate information on the economic impact they generate in society and in the health system.

Therefore, with this review article we aim to update the information on the type of hearing loss and balance disorders in people over 55 years of age, and their associated factors; to analyze the impact on the quality of life of these people and the one which can be generated at a personal and population level (both sociological and economic) if an early intervention in these patients is pursued.

Keywords:
Presbycusis
Balance
Hearing loss
Elderly
Cognition
Texto completo
Introducción. Presbiacusia y trastornos del equilibrio

La mayoría de los países del mundo están asistiendo a un aumento de la longevidad de sus poblaciones en las últimas décadas. Este nuevo escenario supera conceptos anteriores en relación con la ancianidad y plantea también nuevos retos sanitarios y sociales.

La Organización Mundial de la Salud define el envejecimiento activo como «El proceso de optimización de las oportunidades de salud, participación y seguridad con el fin de mejorar la calidad de vida a medida que envejecemos», permitiendo a las personas ́desarrollar su potencial para alcanzar el bienestar físico, social y mental a lo largo del curso de la vidá. La lista de factores contribuyentes al envejecimiento saludable es larga y variada, siendo escasas las referencias a factores tan prevalentes como la pérdida de la audición y los trastornos del equilibrio (TE). Por otra parte, la prevención y tratamiento de la sordera y/o los TE puede desencadenar efectos positivos sobre diversos dominios de la salud (cognición, autonomía, salud mental), mejorando en definitiva el estado general de salud y la calidad de vida de las personas, reduciendo el impacto económico que todas estas morbilidades tienen para las familias y la sociedad en general.

La pérdida de la audición relacionada con la edad, también llamada presbiacusia, es la pérdida de audición que se produce gradualmente en la mayoría de nosotros a medida que envejecemos. Es una de las patologías más comunes que afectan a adultos mayores y ancianos. Según Roth et al.1, aproximadamente el 30% de los hombres y el 20% de las mujeres en Europa tienen una pérdida auditiva de 30dB HL o más a la edad de 70 años, y el 55% de los hombres y el 45% de las mujeres a la edad de 80 años. Aproximadamente un tercio de los afectados a nivel europeo tiene una pérdida auditiva incapacitante y se estima que alrededor de 900.0002 tienen una pérdida auditiva lo suficientemente grave como para ser candidatos a un implante coclear.

La presbiacusia supone un importante trastorno de comunicación que se caracteriza no solo por un componente periférico (coclear), sino también por un componente central. Esto significa que estos pacientes tienen dificultades para entender el lenguaje hablado. Aun teniendo una suficiente audibilidad o sensibilidad auditiva, no pueden entender patrones complejos de estímulo acústico (lenguaje, música), particularmente si se perciben en un ambiente ruidoso. La velocidad de procesamiento neuronal central y el tiempo de integración aferente se encuentran alterados. Asimismo, se ha observado una pérdida del control inhibitorio y memoria espacial como resultado de la pérdida de células sensoriales (células ciliadas) y de la progresiva desaferenciación.

Por otro lado, el TE es una condición que hace que la persona que lo padece se sienta inestable o mareada. Por encima de los 65 años los TE comienzan a ser muy comunes y a esto se suma un factor nuevo: las caídas. Tres de cada 10 personas mayores de 65 años se han caído al menos una vez y 2 de cada 10 se han caído más de una vez en un año. Un trastorno vestibular puede detectarse en algún grado en casi el 35% de las personas mayores de 40 años. Esto es importante ya que se considera un factor de riesgo relevante para las caídas. En general, podemos decir que la prevalencia anual de TE en las personas mayores de 65 años es del 8,3% y más entre las mujeres que entre los hombres; la incidencia en este segmento de la población es de 47,1 mil personas al año3. Las caídas debido a la pérdida de equilibrio son una fuente importante de morbimortalidad en las personas mayores.

Los problemas del equilibrio en los ancianos suelen deberse a una afectación multifactorial (tabla 1).

Tabla 1.

Afectación multifactorial de los trastornos del equilibrio en los ancianos

Vestibular  Vestibular indirecta  Otras 
VPPB  Neuropatía periférica  Polimedicación (más de 4 fármacos) 
Enfermedad de Ménière  Diabetes  Hipotensión ortostática 
Vértigo recurrente  Incapacidad para levantarse sin ayuda  Taquicardia 
Vestibulopatía bilateral  Pérdida de movimiento/sensibilidad en los pies  Degeneración macular 
Trastorno del equilibrio crónico  Accidente cerebrovascular  Obstáculos en el ambiente 
  Dificultad para percibir la profundidad  Marcha en arrastre 
    Accidente cerebrovascular 
    Trastornos de memoria 
    Osteoporosis 
    Enfermedad de Parkinson 
    Depresión 
    Edad 
    Glaucoma 
    Alcoholismo 

Los objetivos de este documento son revisar la información sobre: 1) rasgos epidemiológicos y etiopatogénicos que pueden estar vinculados a la presbiacusia y alteración del equilibrio en personas mayores; 2) el impacto producido por la hipoacusia y las alteraciones del equilibrio sobre aspectos relacionados con un envejecimiento saludable como son: comunicación, dependencia, cognición, caídas, depresión, y en resumen, analizar la calidad de vida de las personas mayores, y 3) el impacto positivo que tiene la intervención precoz de la hipoacusia y de las alteraciones del equilibrio en las personas mayores, en orden a mejorar su capacidad de comunicación, cognición, estado mental, autonomía, y en resumen, su calidad de vida y los beneficios que ello proporciona a la sociedad y a su economía.

Factores predisponentes vinculados a la presbiacusia y a los trastornos del equilibrio

Existen una serie de factores ampliamente estudiados en relación con la pérdida de audición asociada a la edad, encontrándose asociaciones significativas con muchos de ellos. Revisaremos a continuación aquellos factores más frecuentemente analizados.

Aspectos genéticos: telómeros y envejecimiento

Los telómeros son secuencias especiales de ADN que se localizan en el extremo final de los cromosomas. En sentido metafórico, serían como los adhesivos de los extremos finales de los cordones de los zapatos, que impiden que estos se «deshilachen». Y es que esa es la función principal de los telómeros: impedir que el ADN se dañe o se rompa con cada mitosis que se produce a lo largo de la vida.

Seidman et al.4 en 2002 establecieron que los cambios en los telómeros podrían predisponer a la pérdida de audición relacionada con la edad. Existe una relación directa entre el estrés oxidativo y el tamaño de los telómeros, y una relación inversa entre el tamaño de los telómeros y la edad. Los primeros estudios relacionando la hipoacusia neurosensorial asociada a la edad con las especies reactivas de oxígeno, que son ese conjunto de radicales libres, iones de oxígeno y peróxidos que tienen la capacidad de producir daños oxidativos en las células, se realizaron en animales5. En esos estudios se sentaron las bases para determinar, ya en humanos, que es el estrés oxidativo el punto de unión entre la pérdida de audición relacionada con la edad y el acortamiento telomérico.

Analizando a pacientes con pérdida de audición relacionada con la edad mayores de 70 años y controles mayores de 70 años sin hipoacusia se ha conseguido demostrar un acortamiento telomérico en los pacientes con hipoacusia. Y ese acortamiento telomérico se aprecia en los distintos tipos de pérdida auditiva, tanto pantonal, como a partir de los 2000KHz, o en pérdidas moderadas de audición. No así en aquellos pacientes que solo tienen pérdida auditiva en los 8000Hz6.

Hipertensión arterial

La hipertensión arterial (HTA) es la enfermedad crónica más frecuente en adultos. La prevalencia mundial de la hipertensión (definida como presión arterial sistólica y/o diastólica igual o superior a 140/90mm Hg) en adultos de 18 años o más fue de un 22% en 2014, según el último informe de la Organización Mundial de la Salud. En nuestro país, son 11 millones de personas (el 36,7% según la Organización Mundial de la Salud) las que padecen esta enfermedad.

La hipótesis del efecto perjudicial de la HTA sobre la cóclea y el sistema vestibular se desarrolló en 1968 en un estudio realizado por Hansen7.

Varias investigaciones muestran que la pérdida auditiva sucede con la edad y está asociada a una microcirculación inadecuada bien por oclusión vascular, bien por émbolos, hemorragia o vasoespasmos8. Otros autores atribuyen la pérdida de audición a hiperviscosidad o microangiopatía en relación con diabetes mellitus (DM), HTA y a la asociación de varias patologías9. La fisiopatología de la pérdida de audición en relación con la HTA es multifactorial. El daño producido en la estría vascular, que está altamente vascularizada, se ha propuesto como un mecanismo indirecto de pérdida de audición. La función normal de la estría vascular es necesaria para mantener la homeostasis del oído interno. La pérdida de tejido estrial interrumpe la producción y la recaptación de K+, lo que se traduce en un deterioro de la transducción de señales y posiblemente aumenta la producción de radicales libres en el oído interno10. Todo esto produce un entorno de estrés oxidativo y de hipoxia con el consecuente daño capilar.

De acuerdo con el trabajo de Reed et al.10, existe una fuerte relación entre la hipertensión de mediana edad e hipoacusia a frecuencias más altas. Besser et al.9, al estudiar la relación con las enfermedades cardiovasculares, encuentran que individuos diagnosticados de HTA tenían una odds de 1,5 con respecto a los individuos sanos, e incluso mencionan una relación lineal entre la presión sanguínea y la pérdida de audición, en la que por cada 1mmHg hay un incremento de pérdida de audición de 0,03dB HL. Con estos mecanismos, no es sorprendente que el daño a la cóclea puede tardar muchos años en desarrollarse.

Existen varios estudios sobre la asociación de la exposición al ruido y el desarrollo de HTA y pérdida de audición9. Chang et al.11, en 2011, describen la relación existente entre la exposición al ruido ocupacional, la pérdida auditiva inducida por ruido y la HTA.

Diabetes

La evidencia actual sustenta una potente relación entre la hipoacusia leve-subclínica y la DM, tanto tipo 1 como tipo 2. Además, parece ser que el control glucémico, el tiempo de evolución de este y la presencia de comorbilidades o complicaciones pueden ser factores predictores de desarrollo de hipoacusia.

Oh et al.12 encontraron que la edad y la DM estaban correlacionadas con la prevalencia de pérdida de audición, y mostraron que la DM era un predictor significativo de pérdida auditiva, inicialmente en frecuencias altas y posteriormente de medias y graves (odds ratio, razón de oportunidades, 1,398).

Las relaciones causales todavía no están establecidas, aunque se ha sugerido que la fisiopatología responsable esté mediada por daño a la cóclea debido a trastornos circulatorios del oído interno; alteración en la actividad de la bomba ATPasa de la estría vascular por cambios en el flujo sanguíneo, dando lugar a un aumento de la concentración de sodio en la endolinfa y el consiguiente cambio en el potencial de acción endococlear; pérdida de audición retrococlear causada por neuritis del nervio auditivo; aparición de neuropatía diabética; y mutaciones de ADN mitocondrial.

Hiperlipidemia

La mayoría de los autores demuestran que existe una relación entre la hiperlipidemia y el flujo sanguíneo. La lámina espiral y la estría vascular son las partes más vascularizadas del oído interno y consumen oxígeno en cantidades iguales a la retina. La pérdida auditiva neurosensorial secundaria a hiperlipidemia puede estar relacionada con ateroesclerosis, embolia microvascular, factores hereditarios, hipertensión y envejecimiento13. Las paredes vasculares cocleares regulan el flujo sanguíneo coclear produciendo óxido nítrico, que tiene efecto vasodilatador. El colesterol LDL (de baja densidad) puede impedir el flujo sanguíneo coclear al bloquear la producción de óxido nítrico en la pared vascular y reducir la motilidad de las células ciliadas externas.

La hiperlipidemia en el contexto de un síndrome metabólico está asociada a un aumento de pérdida de audición13, con especial afectación en frecuencias altas y bajas. Estos autores también observaron una relación positiva entre la pérdida de audición y un mayor número de componentes del síndrome metabólico.

Consecuencias no auditivas asociadas a la presbiacusia y a los trastornos del equilibrioTrastornos del equilibrio y caídas

La pérdida de audición relacionada con la edad suele desarrollarse en el contexto de procesos degenerativos que afectan al oído interno. Estos pueden causar cambios en el laberinto, generando una pérdida auditiva neurosensorial permanente sintomática y/o trastornos vestibulares, que clínicamente conducen a un deterioro del equilibrio.

Los problemas relacionados con la audición y el equilibrio, así como las caídas, son comunes entre las personas mayores. La identificación de factores de riesgo modificables asociados a las caídas en adultos mayores es de suma importancia para la salud pública. Si bien la audición no ha solido considerarse un factor de riesgo de caídas en esta población, informes recientes han demostrado una fuerte asociación entre la pérdida de audición y la incidencia de caídas. Lin y Ferricci14 señalan que la pérdida auditiva se asocia significativamente a la probabilidad de sufrir caídas. Por cada 10dB de aumento en la pérdida auditiva, hubo un aumento de 1,4 (IC95%: 1,3-1,5) en la probabilidad de que un individuo reporte una caída en los últimos 12 meses14. Esta probabilidad es igualmente descrita por otros autores con ratios muy parecidos15. La asociación observada entre la pérdida auditiva y las caídas puede ser explicada a través de diversos mecanismos. Lo más habitual ha sido relacionar las caídas en las hipoacusias con una disfunción concomitante de la parte coclear y de la parte vestibular del oído interno. La disminución de la sensibilidad auditiva podría también limitar directamente la percepción de espacialidad. Finalmente, los recursos de atención son críticos para mantener el control postural y acaban detrayendo recursos cognitivos. Una disminución de los recursos cognitivos y atencionales debida a la pérdida de audición puede perjudicar al mantenimiento del equilibrio postural en situaciones del mundo real y aumentar el riesgo de caídas.

Aislamiento social

Numerosos estudios han demostrado que el aislamiento social es un predictor de mortalidad, enfermedad psiquiátrica, deterioro cognitivo y físico en ancianos. La hipoacusia produce un déficit funcional con disminución de la inteligibilidad y la discriminación de la palabra hablada, sobre todo en ambientes con ruido. Pero este déficit sensorial también genera una pérdida de la autoestima con alteraciones cognitivas, emocionales, tales como vergüenza, pena o enfado, y comportamentales, como distanciamiento y reclusión social. Todo esto lleva a un rechazo de las reuniones sociales y al aislamiento. Según Bowl y Dawson16 el aislamiento social es un predictor de mortalidad, de cualquier causa, asociando deterioro cognitivo y depresión en la población de mayor edad.

Depresión

Aproximadamente un 15% de los adultos mayores tienen síntomas leves de depresión y entre un 1% y un 5% viven con trastornos depresivos graves17. Es más, la investigación científica ha mostrado que la hipoacusia y la depresión en los adultos mayores están relacionadas con cambios en la experiencia psicosocial y la degeneración de la actividad cortical propuesta para explicar estos trastornos concomitantes. En una revisión sistemática17 de 2020, los hallazgos indican que la hipoacusia se asocia con una probabilidad 1,47 veces mayor de depresión en adultos mayores. Es más probable que los adultos mayores con hipoacusia sientan soledad emocional y social, función cognitiva pobre y dificultad a la hora de completar actividades rutinarias, que también se asocian independientemente con más síntomas de depresión en la tercera edad. West18 observó que, sin apoyo social suficiente, la hipoacusia se manifiesta como un factor de estrés crónico en los adultos mayores, lo cual lleva a la proliferación de la depresión como factor de estrés adicional. Los cambios neuropatológicos en el cerebro envejecido también se han propuesto como un mecanismo potencialmente asociado a la hipoacusia y la depresión en adultos añosos. Por tanto, la hipoacusia podría empeorar las dificultades ya existentes que se relacionan con las capacidades psicosociales y funcionales en la tercera edad, aumentando así la probabilidad de desarrollar una depresión.

Deterioro cognitivo

La comunidad científica ha propuesto 3 teorías distintas para explicar la asociación entre hipoacusia y deterioro cognitivo:

  • -

    La primera, apoyada en estudios neurofisiológicos y de neuroimagen, utiliza el concepto de sobrecarga cognitiva de las personas mayores con hipoacusia refiriéndose a la actividad cerebral necesaria para entender y reconocer una voz.

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    La segunda es que el aislamiento social y la depresión provocadas por el déficit auditivo provocan una percepción negativa de la propia salud y una disminución en la actividad diaria.

  • -

    La tercera es que el papel del sistema nervioso central y periférico debido al envejecimiento pueden alterar las sinapsis y la anatomía del sistema nervioso central.

Estas 3 teorías no se excluyen, sino que tienden a superponerse e influir en la situación clínica general de cada individuo. Las consecuencias de todo lo anteriormente descrito promueven una desorganización neuronal irreversible, desencadenando un deterioro en la capacidad de comprender el lenguaje hablado. Otros problemas específicos como las enfermedades cardiovasculares, la enfermedad de Alzheimer y otras comorbilidades y estancias hospitalarias prolongadas pueden precipitar esta tendencia (fig. 1).

Figura 1.

Diagrama que explica el efecto del deterioro sensorial sobre el sistema nervioso central y las enfermedades que le afectan.

Los trabajos pioneros de Lin et al.19 y de Amieva et al.20 muestran que la población de adultos mayores que presentan una pérdida auditiva no atendida adecuadamente es más susceptible de desarrollar deterioro cognitivo de diversas clases. Las personas con pérdida de audición leve, moderada y severa son respectivamente 2, 3 y 5 veces más proclives a desarrollar demencia que un normooyente. De esta manera, la pérdida de la memoria y el deterioro cognitivo podrían aumentar cuando el cerebro está obligado a hacer un esfuerzo adicional para interpretar los sonidos que recibe con dificultad.

Impacto positivo de la intervención precoz de la hipoacusia y de las alteraciones del equilibrio en las personas mayores: consideraciones clínicas y socioeconómicasImpacto económico de la presbiacusia y de los trastornos del equilibrio

El impacto de la presbiacusia y de los TE en una población que envejece, como es el caso de Europa, es alto. Si la pérdida de audición y los TE no son adecuadamente diagnosticados y tratados, se produce un impacto negativo sobre la posibilidad de envejecer de manera activa y saludable para la población europea y mundial. Como ya se ha venido señalado en este documento, la presbiacusia y los TE van a generar una serie de efectos que menoscaban la calidad de vida de nuestros mayores:

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    Impacto funcional. La pérdida auditiva y de autonomía en la movilidad reducen la calidad de vida a través de diferentes mecanismos: dificultad para la comunicación, aumento del aislamiento social, reducción de la capacidad de participar en todas las áreas de la vida social y contribuir a otros problemas de salud.

  • -

    Impacto socio/emocional y salud. La pérdida auditiva puede aumentar el riesgo de problemas de salud mental: ansiedad, paranoia y depresión. Las personas con pérdida auditiva se encuentran sobrerrepresentadas entre las muestras de pacientes que sufren de psicosis paranoides en las últimas etapas de la vida y las personas mayores con pérdida de audición presentan más probabilidades de desarrollar depresión comparadas con aquellas sin pérdida de audición.

  • -

    Impacto cognitivo. Un nutrido número de publicaciones muestran que la pérdida de audición en personas mayores está asociada con la demencia de una manera independiente, lo cual ayuda al conocimiento de aquellos factores que contribuyen al descenso de la función cognitiva en nuestros mayores19,21.

  • -

    Impacto económico. La pérdida de audición genera una pérdida de ingresos, pérdida de empleo (las tasas de desempleo son más altas), aumento de bajas por enfermedad, reducción en las oportunidades para la progresión de su carrera profesional y dificultades para recuperar el empleo. Se estima que el coste en Europa de las pérdidas de audición no tratadas para 2025 es de 213 billones de euros. Asimismo, se estima que aproximadamente 900 millones de personas en el mundo padecerán una hipoacusia, de las cuales 90 millones pertenecerán a Europa1. Los costes anuales, directos e indirectos, de las pérdidas de audición no tratadas en diferentes países europeos oscilan entre 30.200 millones de euros en Alemania, 23.400 millones en Francia, 22.000 millones en Reino Unido, 21.300 millones en Italia, 16.300 millones en España y 14.000 millones en Polonia22.

The real cost of Hearing Loss, un informe de The Ear Foundation (2014) muestra el costo real de la pérdida auditiva de adultos y la posibilidad de reducir su impacto mediante el acceso a las últimas tecnologías en el tratamiento de la hipoacusia y de los TE. En ese informe se demuestra que el coste económico de NO proporcionar soluciones tecnológicas para el tratamiento de la hipoacusia es superior al de haberlo proporcionado. Los Sistemas Sanitarios en Europa necesitan calcular el coste real generado por las pérdidas de audición. No proporcionar audífonos, implantes de conducción de vía ósea, implantes cocleares u otras soluciones auditivas, debe ser considerado como un riesgo importante. Ello da lugar hoy a costosas demandas sobre los Sistemas Sanitarios y generará relevantes gastos en cuidados sociales en el futuro. Proporcionar hoy ayudas para el tratamiento de la hipoacusia cambia las vidas de las personas y ahorra dinero a la sociedad. Un estudio en EE. UU.23 comparó personas portadoras o no de audífonos; aquellas con una hipoacusia severa no usuarias de audífonos tenían tasas de desempleo de casi el doble de las observadas en los que sí utilizaban audífonos (15,6 versus 8,3%). Los resultados obtenidos con los implantes cocleares también ofrecen oportunidades en el mundo laboral. Monteiro et al.24 describen que aquellos pacientes tratados con implantes cocleares incrementaron significativamente sus ingresos respecto a los que tenían antes de la implantación. Clinkard et al.25 encontraron que mientras el 60% de los pacientes estaban desempleados antes de acceder a un implante coclear, después de ser implantados la tasa de desempleo se redujo al 49%. Huarte et al.26, aplicando un cuestionario para la valoración de la satisfacción laboral en pacientes tratados con implante coclear, aprecian que el 93,05% de ellos se sienten más motivados para ir a trabajar, un 79,31% se consideran más competentes y un 67,23% mejoraron sus relaciones interpersonales en el ámbito de trabajo un año después de la activación del implante coclear. La conclusión del estudio es que el implante coclear proporciona una ayuda positiva en la esfera profesional al igual que en las destrezas sociales al beneficiar la capacidad de comunicación de los pacientes implantados.

Las caídas constituyen la causa más frecuente de traumatismos fatales y no-fatales, con un coste económico estimado en EE. UU. de 67,7 mil millones de dólares. Entre los factores de riesgo modificables descritos, se hace alusión a las medicaciones, problemas visuales, debilidad de extremidades inferiores y déficit de vitamina D, pero sorprendentemente, no se menciona la hipoacusia como factor predisponente, aunque como hemos señalado en este documento, existen evidencias científicas que muestran una asociación entre caídas e hipoacusia.

Como también se ha descrito en este documento, el deterioro cognitivo es una de las consecuencias de la hipoacusia en las personas mayores. En 2010 la prevalencia estimada de demencia en mayores de 70 años en EE. UU. era del 14,7%27. Cada año, entre 6 y 9 millones de personas sufren de demencia en Europa. El coste económico anual por persona en EE. UU. atribuible a demencia, publicado en 2013, fue de 56.290 dólares americanos27. En Europa, el coste económico directo e indirecto de todas las enfermedades cerebrales excede los 790 billones de euros, en comparación con los 200 billones relacionados con enfermedades cardiovasculares o 150 billones gastados en cáncer28. En 2009, el coste de la demencia, en personas mayores de 60 años, supuso un 0,79% y un 0,77% del producto interior bruto de Francia e Italia, respectivamente29. Un inadecuado manejo de la hipoacusia puede dar lugar a costes adicionales. Se ha estimado que al menos se podría ahorrar 28 millones de libras esterlinas de los servicios sociales en Reino Unido si la hipoacusia se hubiera tratado adecuadamente en pacientes con demencia severa, retrasando así su necesidad de admisión en residencias con el coste económico correspondiente30.

Impacto positivo del tratamiento de la presbiacusia y los trastornos del equilibrio

En las últimas décadas se ha producido una revolución en la eficacia y poder de la tecnología de la comunicación, incluyendo audífonos, implantes de conducción de vía ósea, implantes cocleares y otras ayudas auditivas. Los Sistemas Sanitarios de Salud se encuentran en una mejor posición para enfocar correctamente aquellos problemas de salud y sus consecuencias sociales provocados por las pérdidas de audición y los TE.

Audífonos

Los audífonos constituyen una eficaz y bien aceptada solución para el tratamiento de la hipoacusia que arroja un 80-90% de utilización en diferentes estudios llevados a cabo. También conocemos por revisiones sistemáticas que los audífonos constituyen una intervención coste efectiva31. Las personas usuarias de audífonos presentan tasas de empleo de casi el doble que de aquellas que no lo hacen8.

Una revisión sistemática de la literatura médica llevada a cabo por la American Association of Audiology Task Force concluyó que los audífonos mejoran la calidad de vida de sus usuarios reduciendo los efectos negativos de la hipoacusia sobre aspectos psicológicos, sociales y emocionales32. Estudios más recientes sobre calidad de vida han señalado el efecto beneficioso de los audífonos. También se han reportado resultados positivos en aquellos usuarios de audífonos, respecto a los no usuarios, que describen una mejoría en su socialización, salud mental y física23. El uso de audífonos mitiga el riesgo de dependencia social y de muerte precoz33, y su efecto es positivo sobre la depresión.

Cada vez son más los estudios que demuestran la posibilidad de reducir el deterioro cognitivo con el empleo de audífonos. Un extenso estudio francés realizado de forma aleatorizada en una cohorte de 3.670 pacientes de 65 años o más demuestra el beneficio de la estimulación de la vía auditiva con el empleo de audífonos. Dicho estudio comenzó en 1989-1990 y los participantes han sido regularmente evaluados durante 25 años. El estudio concluye que la hipoacusia está asociada con una aceleración del deterioro cognitivo en adultos mayores y que en aquellos que utilizan audífonos este proceso se atenúa de forma signiticativa20.

Implantes cocleares

Los implantes cocleares, en líneas generales, son empleados en aquellas personas que padecen una pérdida de audición de grado severo-profundo. Desde su introducción en la década de los 80, son numerosos los estudios que demuestran su capacidad para restablecer el acceso a la palabra hablada de aquellos pacientes con pérdidas severo-profundas, indistintamente de la edad a la que sean implantados34.

Los implantes cocleares, al restaurar la percepción auditiva, reducen la prevalencia de acúfenos, mejoran la calidad de vida, disminuyen los síntomas asociados con depresión y mejoran globalmente sus capacidades cognitivas35,36.

Los beneficios de una implantación coclear en términos de coste-beneficio han sido bien establecidos por una serie de revisiones sistemáticas e investigaciones. Una revisión realizada en 2011 concluyó que la implantación unilateral muestra un balance costo-beneficio positivo, incluyendo dentro de esta asunción a los adultos mayores37. El empleo de implantes cocleares bilaterales está formando parte de la práctica clínica habitual en los últimos años, tanto de forma simultánea como secuencial38. En la hipoacusia profunda bilateral, los implantes cocleares bilaterales, si se realizan en tiempo adecuado, ofrecen la posibilidad de la localización de la fuente sonora y mejoran la discriminación del habla en ruido, en comparación con la implantación unilateral en adultos y en niños. Una reciente evaluación económica en adultos tratados con implantes cocleares bilaterales secuenciales en Canadá demostró ratios positivos de coste-beneficio39. Otro estudio aleatorizado multicéntrico realizado en Europa que compara el uso unilateral versus bilateral de implantes cocleares en una población adulta poslocutiva concluye en el balance positivo coste-beneficio en aquellos pacientes con expectativas de vida igual o superior a 5-10 años40.

La audición es importante para el mantenimiento del equilibrio. Tradicionalmente, el equilibrio postural corresponde a un proceso donde el correcto funcionamiento del sistema musculoesquelético depende de la adecuada interacción de los subsistemas somatosensorial, vestibular y visual. Un fallo en uno de estos subsistemas afecta al mantenimiento del equilibrio. Es posible que este fallo pueda ser compensado por la actuación sobre otro subsistema, como es el de la audición. Como también ha sido comentado y Lin y Ferrucci14 señalan, las personas con una pérdida de audición tienen entre 2 y 3 veces más posibilidades de sufrir caídas que una persona normo-oyente. La adopción de medidas terapéuticas destinadas a reparar o rehabilitar aquellas lesiones que afectan al equilibrio resulta clave para reducir el riesgo de caídas, pero también puede colaborar en ello el tratamiento del problema auditivo. Resulta razonable considerar que el tratamiento de la hipoacusia también debe ser una prioridad en la prevención de las caídas y así promocionar la calidad de vida de los adultos mayores.

Por último, señalar la importancia del concepto de una detección precoz y una visión integral en el manejo temprano de la presbiacusia y/o TE y sus factores etiopatogénicos. Ello permitirá la prevención como una intervención temprana, que será muy útil para mantener las habilidades comunicativas, cognitivas, mentales y de autonomía de los ancianos que en definitiva mejorará su calidad de vida y reducirá el impacto negativo que produce su dependencia en sus cuidadores y en la sostenibilidad económica de los sistemas de salud.

Conflicto de intereses

Ninguno.

Financiación

La presente investigación no ha recibido ayudas específicas provenientes de agencias del sector público, sector comercial o entidades sin ánimo de lucro.

Agradecimientos

Este trabajo ha sido promovido por el Comité Científico de Gaes-Amplifon.

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