Diabetes mellitus is currently a major health care priority due to its high prevalence, complexity, and associated morbidity and mortality. The organization of care for type 2 diabetes mellitus (T2DM) is essential to deliver high-quality care aimed at optimizing clinical outcomes. However, the effectiveness of different health care delivery models remains under evaluation.
Materials and methodsThe MEDEA project was a multicenter, quasi-experimental study that assessed three different models of care for T2DM. The comparison groups consisted of an intensive intervention group, a moderate intervention group, and the remainder of the health care system as a control group. The groups differed according to the degree of hospital-based specialist involvement in primary care.
Based on electronic health record data, at-risk patients were identified according to predefined criteria: poor metabolic control (HbA1c >8%), inadequate lipid control (LDL > 100 mg/dL), and risk of hypoglycemia in older adults (patients older than 75 years with HbA1c <7% receiving potentially hypoglycemia-inducing treatments). Outcomes were measured as the percentage of patients achieving targets across these three domains.
ResultsNo significant differences were observed in mean HbA1c at baseline and at the end of the study among the three intervention groups. However, the proportion of patients achieving HbA1c <8% increased significantly in the intensive intervention group (17.9%) compared with the moderate intervention and control groups. A total of 3,513 patients were included in the intensive intervention group. In the centers belonging to this group (CS1 and CS2), the target HbA1c <8% was achieved in 56.9% and 68.02% of patients, respectively. Regarding deprescribing, pharmacological withdrawal was achieved in 41.9% and 26.9% of eligible patients in CS1 and CS2, respectively. There was a significant increase in the number of patients treated with more than one oral antidiabetic drug (P < 0.001), with increased use of DPP-4 inhibitors (P = 0.000) and SGLT2 inhibitors (P = 0.002). A reduction in basal–bolus insulin therapy was observed (P = 0.01), alongside an increase in the proportion of patients treated with basal insulin analogs (P = 0.01).
ConclusionsIntensive intervention leads to improved health outcomes in patients with diabetes and is clearly superior to on-demand intervention, which does not demonstrate improvements compared with routine clinical practice. Centralized data more closely reflect the reality of individual centers and enable the identification of at-risk patient groups; however, health records lack specificity and require individualized validation, data cleaning, and clinical contextualization to ensure that analyses accurately represent real-world practice.
Mean HbA1c may not be an optimal parameter for assessing intervention impact due to its population distribution. The proportion of patients with HbA1c >8% decreased significantly following coordinated intervention combined with structured external planning and monitoring. Therapeutic inertia also affects deprescribing in older patients; targeted interventions facilitate the withdrawal of potentially hypoglycemia-inducing treatments in vulnerable populations.
La diabetes mellitus (DM) representa actualmente una prioridad sanitaria por su elevada prevalencia, complejidad y morbilidad y mortalidad asociadas. La organización de la atención de la diabetes mellitus tipo 2 (DM2) es fundamental para ofertar una atención de calidad que consiga optimizar los resultados clínicos. Sin embargo, la efectividad de los distintos modelos asistenciales sigue siendo motivo de estudio.
Materiales y métodosEl proyecto de modelos organizativos en la atención a la diabetes mellitus tipo 2 en Andalucía (MEDEA) fue un estudio cuasiexperimental, multicéntrico, en el que se evaluaron tres modelos diferentes de atención a la DM2. Los tres grupos de comparación fueron un grupo de intervención intensiva, un grupo de intervención moderada y el resto del sistema de salud como control. Los grupos se diferenciaron en el grado de intervención de atención hospitalaria (AH) en atención primaria. Basados en datos de historia digitalizada se realizó una selección de pacientes a riesgo en base a objetivos de control metabólico (hemoglobina glicada [HbA1c] superior a 8%), de control lipídico (LDL superior a 100 mg/dL) y de riesgo de hipoglucemias en ancianos (mayores de 75 años con HbA1c menos a 7% y con tratamientos potencialmente hipoglucemiantes). Se midieron como resultados el porcentaje de pacientes en alcanzar los objetivos según los tres ítems.
ResultadosNo se observaron diferencias en la HbA1c media al inicio y final del estudio entre los tres grupos de intervención. El porcentaje de pacientes con HbA1c inferior a 8% se incrementó significativamente en el grupo de intervención intensiva (17,9%) frente al grupo de intervención moderada y al grupo control; 3.513 pacientes en grupo de intervención intensiva. En los centros del grupo de intervención intensiva (centros de salud 1 y 2 (CS1 y CS2), se consiguió el objetivo de HbA1c < 8% en 56,9% y 68,02%, respectivamente. En cuanto a deprescripción, se consiguió una retirada farmacológica en el 41,9% y 26,9%, respectivamente. Se observó un aumento de los pacientes tratados con más de un antidiabético oral (ADO) (p < 0,001), incrementándose el uso del inhibidor de la dipeptidil peptidasa 4 (iDPP4) (p = 0,000) e inhibidor del cotransportador de sodio y glucosa tipo 2 (iSGLT2) (p = 0,002). Se observó una reducción del uso de insulina basal bolo (p = 0,01), con un aumento del porcentaje de pacientes con análogos basales de insulina (p = 0,01).
ConclusionesLa intervención intensiva redunda en mejoras de los resultados en salud de los pacientes con diabetes. Esta intervención es muy superior a la realizada a demanda, que no muestra mejoras respecto de los resultados obtenidos en práctica clínica habitual. Los datos centralizados aproximan a la realidad del centro y permite seleccionar grupos de pacientes en riesgo, sin embargo, los registros de salud son poco específicos y requiere de un trabajo individual de validación, limpieza y contextualización clínica para garantizar que la información utilizada en los análisis refleje adecuadamente la realidad del centro. La HbA1C media puede no ser un buen parámetro para medir intervención, debido a su distribución poblacional. El porcentaje de pacientes con Hba1C mayor de 8% disminuyó de manera significativa con una intervención conjunta y una planificación y monitorización externa. La inercia terapéutica también afecta a la deprescripción en pacientes mayores, una intervención dirigida permite retirar tratamientos potencialmente hipoglucemiantes en población vulnerable.
