Opciones
Sobre la Revista
Radiología Vol.50 Núm. 06
Radiología. ISSN:0033-8338
Radiología
Papel del radiólogo en el manejo del nódulo tiroideo
Por R Cortázar García a, R Quirós López b, MM Acebal Blanco a
Se revisan las diferentes herramientas existentes para el diagnóstico del nódulo tiroideo. Dentro de ellas la ecografía, y sobre todo la punción-aspiración con aguja fina mediante guía ecográfica (ECO-PAAF), constituyen hoy en día las pruebas más fiables para determinar la naturaleza de un nódulo tiroideo, sólo superadas por la extirpación quirúrgica y el estudio anatomopatológico de la pieza completa. Se revisan las situaciones en las que se debe realizar ECO-PAAF, los diagnósticos posibles y las alternativas terapéuticas en función del diagnóstico obtenido. Por último, se proponen algoritmos de manejo diagnóstico y terapéutico para el nódulo solitario, el bocio multinodular y el nódulo asintomático descubierto casualmente.
Radiologia. 2008;50:471-81.
Palabras clave: nódulos tiroideos, ecografía, PAAF.
Introducción
Los nódulos tiroideos son una patología muy frecuente, encontrándose hasta en el 50% de las mujeres mayores de 50 años1. Sólo un 5-10% de estos nódulos son cáncer, la mayoría de tipo papilar, con buen pronóstico debido a su lento crecimiento y baja mortalidad. En España la incidencia de cáncer de tiroides en 1998 fue de 21 casos por millón en hombres, con una mortalidad de 5,4 por millón, y de 54 por millón en mujeres, con una mortalidad de 9,1 por millón2,3. En los niños el porcentaje de malignidad ronda el 30%, con rango entre el 14 y el 61%. Son más agresivos cuanto menor sea la edad, con altos porcentajes de multicentricidad, de adenopatías cervicales y de metástasis pulmonares. El riesgo de recurrencia es mayor que en los adultos aunque la mortalidad sea baja4-7.
La cuestión es cómo diferenciar el gran volumen de nódulos benignos del pequeño porcentaje de carcinomas. Para ello disponemos de varias herramientas, pero fundamentalmente de la ecografía y de la punción-aspiración con aguja fina (PAAF), que con guía ecográfica aumenta mucho su rentabilidad8-12.
Herramientas para el diagnóstico
Lo primero será la realización de una historia clínica y una exploración física adecuada ante todo paciente derivado de Atención Primaria por sospecha de nódulos.
Historia clínica y exploración física
Deben orientarse a descubrir factores de riesgo para el cáncer de tiroides, como se expone en la tabla 11,4,8,13-15. Cuando coinciden dos o más factores de alta sospecha, la probabilidad de cáncer se aproxima al 100%1, pero sólo una minoría de los pacientes con cáncer presenta alguno de ellos, que también pueden aparecer en muchos sujetos con nódulos que después se demuestran benignos. Por eso es necesario realizar pruebas complementarias: hormonas en suero, pruebas de imagen y procedimientos intervencionistas.
No todas estas pruebas tienen el mismo valor en el diagnóstico de los nódulos. El grado de recomendación para cada una se apoyará en las evidencias científicas que la avalen. Hay varias clasificaciones en la literatura médica sobre las recomendaciones basadas en la evidencia. En la tabla 2 se exponen los grados de recomendación y su definición aplicados por la American Thyroid Association (ATA) en su guía del año 200613. Son similares a los de la guía de la American Association of Clinical Endocrinologists/Associazione Medici Endocrinologi (AACE/AME), publicada el mismo año14. En ambas guías se establece que a todos los pacientes con sospecha de presentar nódulos tiroideos se les debe realizar una ecografía (recomendación de grado B) y que la PAAF es la técnica de elección para la evaluación de los nódulos tiroideos (recomendación de grado A).
Niveles hormonales
La valoración de la función tiroidea se realiza mediante la determinación en suero de la hormona tiroestimulante hipofisaria (TSH), con valores normales entre 0,4 y 5 mU/ml. Si está alterada se miden los niveles de las fracciones de hormona tiroidea libre, la levotiroxina (LT4) y la triyodotironina o T316,17.
El único parámetro analítico útil para valorar la posible malignidad de un nódulo es la medición de la calcitonina sérica en pacientes con historia familiar de neoplasia endocrina múltiple tipo II (MEN II). Sus niveles normales están por debajo de los 50 picogramos/dl. Unos niveles altos en estos pacientes sugieren fuertemente la existencia de un carcinoma medular de tiroides. Sin embargo, la calcitonina no se mide de forma rutinaria, pues el carcinoma medular de tiroides sólo aparece en uno de cada 250 pacientes con nódulo tiroideo8,17, y sólo se valora si la PAAF o la historia familiar sugieren la existencia de un carcinoma medular de tiroides (14: recomendación B).
Pruebas de imagen
Dentro de las pruebas de imagen útiles para valorar el tiroides se incluyen la ecografía, la gammagrafía y otras como la tomografía axial computarizada (TC), la resonancia magnética (RM) o la tomografía por emisión de positrones (PET).
Ecografía
Sus ventajas la convierten en una herramienta básica1,4,8,9,13-15,17,18:
1. Permite detectar nódulos de hasta 3 mm.
2. Diferencia nódulos quísticos de sólidos.
3. Valora el tamaño exacto de los lóbulos tiroideos y del istmo, salvo en grandes bocios que se introducen por el canal torácico, haciendo entonces necesaria la realización de otras pruebas (TC y RM).
4. Diagnostica la existencia de adenopatías o de otras masas cervicales extratiroideas que pueden plantear problemas de diagnóstico diferencial.
5. Sirve de guía de imagen para procedimientos intervencionistas diagnósticos (PAAF y biopsia con aguja gruesa) y terapéuticos (aspiración de quistes, inyección de etanol y ablación térmica por láser).
6. Permite definir ciertas características morfológicas de los nódulos que los hacen más sospechosos de malignidad, siendo en éstos en los que se debe realizar PAAF (13,14: recomendación B).
Los signos ecográficos asociados a mayor de riesgo de padecer cáncer de tiroides están ampliamente descritos en la literatura1,4,9,10,13,-15,17-19. Son los siguientes: microcalcificaciones intranodulares, márgenes irregulares o microlobulados, vascularización de predominio intranodular e irregular, aspecto sólido e hipoecogénico respecto al parénquima y morfología redondeada, con eje anteroposterior mayor que el transverso, es decir, nódulo "más alto que ancho".
Su sensibilidad, especificidad y valor predictivo positivo y negativo es muy variable, con un rango muy amplio entre unos estudios y otros. Ninguno de ellos tiene a la vez alta sensibilidad y alto valor predictivo positivo para el diagnóstico de cáncer, por lo que la presencia de uno solo no es buen predictor de malignidad15. En cambio, la presencia de dos o más identifica fiablemente entre un 87 y un 93% de los cánceres. Esto nos permite restringir la realización de PAAF a sólo un tercio del total de los casos (14: recomendación B).
Algunos signos, como las microcalcificaciones, la vascularización intranodular o un diámetro anteroposterior mayor que el transverso tienen alta especificidad y son muy raros en nódulo benignos15.
La presencia de crecimiento extracapsular del nódulo o de adenopatías cervicales con características ecográficas sospechosas de infiltración metastásica, que se resumen en la tabla 39,14,15, también plantean la posible malignidad del nódulo, obligando a realizar una PAAF (14: recomendación B). Cambios quísticos en adenopatías cervicales pueden ser la manifestación inicial de un carcinoma papilar de tiroides hasta en un 15% de los casos9.
En la figura 1 se muestran ejemplos de nódulos y adenopatías, con características sugerentes en cada caso de su diagnóstico posterior.
Fig. 1. (A) Nódulo sólido redondeado con microcalcificaciones, de aspecto sospechoso. La punción-aspiración con aguja fina (PAAF) sugirió neoplasia papilar, demostrada en la cirugía. (B) Calcificación grosera; la PAAF sugirió proliferación folicular y la cirugía demostró adenoma. (C) Artefactos en cola de cometa de los nódulos coloides, no confundir con microcalcificaciones. (D) Nódulo sólido de contorno homogéneo con signo del halo en el lóbulo tiroideo izquierdo. La PAAF sugirió proliferación folicular y la cirugía demostró adenoma de células de Hurthle. (E) Adenopatía cervical tumoral en un carcinoma papilar, de aspecto redondeado y heterogéneo. (F) Gran nódulo sólido en el lóbulo tiroideo izquierdo, de contornos redondeados, sin signos ecográficos de sospecha. (G) El mismo nódulo de la imagen anterior en el estudio doppler. Muestra vascularización de predominio central y con presencia de fístulas arteriovenosas, sospechosas de malignidad. La PAAF sugirió carcinoma papilar, confirmado por la cirugía. (H) Nódulo sólido con degeneración quística central y vascularización de predominio periférico. La PAAF reveló el diagnóstico de nódulo coloide.
En los niños, los patrones ecográficos sospechosos de cáncer han sido menos estudiados, pero está descrito que los criterios más fiables son un contorno irregular, una localización subcapsular y un aumento de la vascularización intranodular, siendo menos fiables que en los adultos las microcalcificaciones, la hipoecogenicidad o la heterogeneidad del nódulo5.
Gammagrafía
Sus aportaciones en el diagnóstico del nódulo tiroideo son las siguientes1:
1. Informa de la funcionalidad del tiroides al mostrar si el nódulo o nódulos existentes captan el 131I, que es el isótopo más utilizado.
2. Algunos patrones de captación son muy sugestivos de patologías concretas. En el bocio multinodular y en la tiroiditis de Hashimoto se aprecian áreas hipercaptantes e hipocaptantes distribuidas de forma anárquica.
3. Define mejor que la ecografía, pero no que la TC o la RM, la extensión intratorácica del bocio.
Los nódulos pueden ser calientes o fríos: los calientes son hipercaptantes del radiotrazador respecto al resto del parénquima, y representan un 10% de los nódulos tiroideos; los fríos son hipocaptantes o no captantes del radiotrazador respecto al resto del parénquima. Suponen el 90% restante.
Los nódulos calientes son casi siempre benignos4,8,14, con lo que se podría evitar la PAAF8. Los cánceres de tiroides son prácticamente siempre nódulos fríos, ya que las células cancerosas no son capaces de concentrar yodo en igual cantidad que el tejido normal. Pero también son fríos los quistes, los nódulos coloides y la mayoría de los adenomas, mucho más frecuentes que el cáncer, que sólo supone un 1-10% de los nódulos.
Por tanto, la gammagrafía no es un método valido para establecer si un nódulo tiroideo es benigno o maligno, salvo para los nódulos calientes, que casi con toda seguridad son benignos1,4,8,14.
En caso de indicación de gammagrafía tiroidea se debe priorizar ésta frente a cualquier otro estudio radiológico con contraste yodado para evitar el bloqueo en la captación tiroidea de yodo, lo que interferiría en el resultado17.
Otras pruebas de imagen
Tomografía computarizada y resonancia magnética
Sirven para delimitar la extensión del bocio intratorácico y su relación con estructuras mediastínicas, pero no permiten descartar malignidad8.
En pacientes con hipertiroidismo clínico o subclínico, tengan o no nódulos tiroideos, no se debe usar contraste yodado intravenoso al realizar una TC hasta normalizar la función tiroidea, para evitar una crisis tirotóxica (efecto Jod-Basedow)20.
Tomografía por emisión de positrones con 18-fluordeoxiglucosa
Evalúa el metabolismo de la glucosa. Puede ayudar a diferenciar nódulos benignos de malignos, pero es costosa y poco accesible1,8. Además, el ascenso fisiológico de 18-fluordeoxiglucosa (FDG) dentro del tiroides puede ser moderado o intenso, confundiéndose con una lesión tiroidea9.
La TC, la RM y la PET no son pruebas de uso rutinario en la evaluación de los nódulos tiroideos (14: recomendación C).
Procedimientos intervencionistas: punción-aspiración con aguja fina de tiroides con guía ecográfica
Es la prueba de elección en la caracterización de los nódulos tiroideos (13,14: recomendación A) y mejora claramente sus resultados bajo guía ecográfica1,4,8,9,12-15.
Exponemos su técnica de realización, resultados, utilidad y limitaciones.
Técnica de realización
Explicamos cómo se realiza en nuestro centro, basándonos en las recomendaciones de la literatura4,9,10,12 y en nuestra experiencia.
Antes de comenzar se explica al paciente el procedimiento y se obtiene el consentimiento por escrito. Se le advertirá de que no trague saliva ni haga movimientos bruscos cuando le avisemos, para evitar la punción de zonas no deseadas.
El paciente se coloca en decúbito supino con una almohada bajo los hombros, manteniendo el cuello hiperextendido. Por ecografía se elige un trayecto que permita realizar la punción con comodidad y acceder al nódulo sin atravesar los vasos sanguíneos ni la vía aérea. Lo habitual es colocarse detrás de la cabeza del paciente (fig. 2).
Fig. 2. Abordaje del tiroides en situación posterior al paciente.
Tras desinfectar la piel se pueden administrar 3-4 cc de lidocaína a nivel subcutáneo en el punto de punción, aunque hay autores que no lo consideran necesario10.
El material se muestra en la figura 3. La aguja es de anestesia intradural del calibre 25 G, con similar rendimiento que otras de mayor calibre (21-22 G), pero con menor riesgo de contaminación hemática21.
Fig. 3. Material básico para realización de punción-aspiración con aguja fina. a: Pistola de aspiración; b: jeringa de 20 cc; c: aguja de calibre 25 G; d: funda estéril para el transductor del ecógrafo; e: cristales para la citología; f: gasas con povidona yodada; g: guantes estériles; h: paño verde estéril para cubrir el torso del paciente.
La aguja se introduce bajo guía ecográfica, conectada a una jeringa de 20 cc, que se acopla a una pistola de aspiración. Cuando se aprecia que su punta está totalmente en el interior del nódulo, se aspira 1-2 cc y se la mueve despacio durante 5-10 segundos, aspirando material de varias zonas del nódulo. Antes de sacar la aguja se debe dejar de aspirar para evitar la succión de células musculares, grasa o piel, que contaminarían la muestra y la podrían inutilizar para el diagnóstico.
Se retira la aguja de la jeringa, se aspiran 5-10 cc de aire, se vuelve a colocar la aguja y se empuja sobre un cristal de citología vertiendo su contenido.
Se realizan 2-4 pases, de diferentes zonas si el nódulo es grande1,4,8,9,10,12,14, obteniendo 6-8 cristales. Si se obtienen muestras de varios nódulos en un mismo paciente se deben usar agujas y jeringas distintas para cada uno, pues en un mismo tiroides pueden coexistir nódulos de distinta naturaleza.
Las muestras se mandan en fresco si hay un patólogo que pueda valorar si existe material suficiente para el diagnóstico. Si no, se rocían con un fijador citológico y se envían. El material líquido obtenido tras puncionar un quiste se envía en un tubo con alcohol al 50%.
La PAAF es una técnica muy segura y con escasas complicaciones, menos de un 1%9, fundamentalmente hematomas cutáneos o intraquísticos. La toma de antiagregantes plaquetarios o la anticoagulación no contraindican su realización, por el escaso riesgo de complicaciones hemorrágicas8,12.
Resultados citológicos
Existen 4 posibilidades, con los porcentajes indicados en la tabla 4, y que varían ligeramente según las series1,4,8-10,12-15.
La citología benigna incluye: nódulos coloides, tiroiditis de Hashimoto, que tiene hipercelularidad linfocitaria y escaso coloide, y la tiroiditis subaguda granulomatosa, cuyo diagnóstico es difícil por PAAF12.
La citología maligna incluye diferentes tipos de cáncer, siendo el más frecuente el tipo papilar (60-70%), en el que los cuerpos de psamoma no se identifican la mayoría de las veces, aunque si se ven resultan muy sugerentes. El carcinoma medular (5-10% de los carcinomas de tiroides) es hipercelular, con ausencia de coloide, y puede tener o no sustancia amiloide. El carcinoma anaplásico (5-10%) muestra hipercelularidad desorganizada, con crecimiento muy agresivo.
El carcinoma folicular (15-25% de los cánceres) es indistinguible mediante PAAF de un adenoma folicular. Sólo se puede saber comprobando si hay invasión vascular o extracapsular, lo que requiere exéresis quirúrgica para examinar el nódulo completo con tejido sano circundante1,4,9,10. Junto con el adenoma folicular y el adenoma y el carcinoma de células de Hurthle constituyen el grupo de "citología indeterminada o sospechosa de malignidad", que supone un 5-15% de los nódulos tiroideos. Necesitan cirugía para su identificación, resultando ser cáncer el 25% aproximadamente1,8-10,12.
No hay referencias sobre si la ecografía u otras técnicas permiten distinguir entre los subtipos de cáncer.
Utilidad de la punción-aspiración con aguja fina
La PAAF es la técnica de elección para evaluar los nódulos tiroideos (13,14: recomendación A). Es diagnóstica entre el 80 y el 95% de los casos.
En centros con experiencia en el uso de la PAAF se ha reducido el número de tiroidectomías en un 50%, y en las que se han hecho se ha doblado la confirmación quirúrgica de carcinoma, reduciendo el coste de los cuidados médicos en un 25% si lo comparamos con la cirugía realizada sólo en función de los datos clínicos4,8,14.
La PAAF también resulta útil para evaluar adenopatías cervicales sospechosas, siendo obligada su realización cuando aparecen, independientemente de las características ecográficas del tiroides (14: recomendación B; 15).
El valor de la ECOPAAF no disminuye significativamente en tiroides con cirugía previa9,22 ni en tiroides de pacientes sometidos anteriormente a irradiación de cabeza y cuello23. Se ha observado que la ecografía y la PAAF tienen más sensibilidad en la detección de recurrencias tumorales que la PET, la gammagrafía de cuerpo completo y las mediciones de tiroglobulina9.
En la revisión del lecho quirúrgico es esencial comparar con estudios previos para intentar diferenciar las recidivas de adenopatías residuales o granulomas de sutura. Las recidivas suelen tener microcalcificaciones, son mayores en el diámetro anteroposterior que en el transverso, crecen en controles sucesivos y muestran en el estudio doppler color flujo intranodular irregular9. Ante la sospecha deben puncionarse.
Limitaciones de la punción-aspiración con aguja fina
Fundamentalmente son dos:
1. Muestras insuficientes para el diagnóstico.
2. Errores diagnósticos: falsos positivos y falsos negativos.
Muestras insuficientes para el diagnóstico
Ocurre en el 10-20% de los casos, disminuyendo a la mitad al repetir la punción1,4,8,9,12,14. Una muestra satisfactoria debe contener al menos 6 tiras de células bien preservadas, con un mínimo de 10-15 células por tira, en dos cristales obtenidos de dos diferentes aspirados de un mismo nódulo10,12,14,24.
Hay circunstancias que incrementan la probabilidad de obtener muestras insuficientes para el diagnóstico: a) nódulo de difícil acceso; b) nódulo muy pequeño (menor de 1 cm); c) nódulo de gran tamaño (mayor de 4 cm), con lo que puede obtenerse la muestra de una zona no cancerosa si no se obtiene material de varias localizaciones, o si el nódulo está mal definido por hallarse en el contexto de un bocio multinodular, o tiene características hemorrágicas o presenta gran componente necrótico12,14.
En nuestro hospital las muestras son valoradas sobre la marcha por un patólogo que indica si hay material suficiente para el diagnóstico o se debe repetir la punción. De este modo se intenta evitar tener que repetir la prueba. Esta forma de proceder tiene defensores y detractores: los primeros lo aconsejan de forma sistemática10 o cuando la PAAF se ha tenido que repetir por muestra insuficiente anteriormente25; los detractores9,26 estiman que no aumenta de forma significativa la rentabilidad de la PAAF, alarga su duración y aumenta su coste.
Una alternativa en caso de PAAF repetidas no diagnósticas podría ser la biopsia con aguja gruesa (PBC), con calibres 16-18 G. Hay estudios9,27 que concluyen que la PBC puede ser un valioso complemento de la PAAF cuando ésta es recurrentemente no diagnóstica. Sin embargo, hay otros estudios que no encuentran mayor exactitud diagnóstica respecto a la PAAF, y sí mayor grado de complicaciones14. En cualquier caso la PBC tiroidea no se incluye actualmente en la rutina del manejo de los nódulos tiroideos14.
Errores diagnósticos. Falsos positivos y falsos negativos
Los falsos positivos (FP) son aquellas muestras que se interpretan como malignas o sugestivas de malignidad, demostrando posteriormente la cirugía que no son lesiones cancerosas. Su frecuencia oscila entre el 3-6% de los resultados positivos4,14. La causa más común es la tiroiditis linfocitaria de Hashimoto. Se puede confundir con un linfoma, que supone un 5% de los tumores tiroideos, o con un carcinoma papilar4,10,12.
Los falsos negativos (FN) son las muestras que se interpretaron como benignas, y al realizar cirugía tiempo después, generalmente por evolución tórpida, se comprueba que el nódulo era un cáncer. Por tanto, son cánceres que la PAAF no es capaz de diagnosticar. El porcentaje es variable según las publicaciones, pero oscila entre el 1-11%4,8,10,12-14,27.
Las principales causas son:
1. Muestra insuficiente para el diagnóstico y que este resultado se interprete como ausencia de malignidad, lo cual es incorrecto4,9.
2. Variabilidad en la interpretación de las muestras por parte de los patólogos4.
Para minimizar este riesgo es importante sistematizar la realización de la PAAF por parte del radiólogo y que el patólogo sea riguroso en la valoración del material. Aun así seguirá existiendo un porcentaje de casos de cáncer no diagnosticados, lo que plantea la necesidad de realizar un seguimiento de los nódulos benignos, e incluso de repetir la PAAF pasado cierto tiempo para intentar reducir en lo posible la tasa de falsos negativos.
En general se acepta que se debe hacer un seguimiento clínico y ecográfico de los nódulos diagnosticados de benignidad en una primera PAAF a los 6-18 meses, repitiéndola sólo si hay crecimiento significativo (mas del 20% en el diámetro del nódulo, con un incremento mínimo en dos o más dimensiones de al menos 2 mm) o aparición de características ecográficas sospechosas. Si el tamaño permanece estable y no hay otros cambios el intervalo de tiempo hasta la próxima revisión puede aumentar (13: recomendación B; 14).
Recomendaciones para el diagnóstico de los nódulos tiroideos
Una vez vistas las herramientas de las que disponemos hay dos recomendaciones fundamentales a destacar:
1. La ecografía será el primer escalón diagnóstico, pues debe realizarse a todos los pacientes con sospecha de tener nódulos tiroideos. La presencia de características ecográficas sospechosas decidirá qué nódulos puncionar (13, 14: recomendación B).
2. La PAAF será posteriormente el procedimiento de elección para el diagnóstico de dichos nódulos (13, 14: recomendación A).
Pero en la práctica diaria nos encontramos a menudo con dos situaciones que complican el manejo diagnóstico: una es el descubrimiento de nódulos asintomáticos mientras se realiza otra exploración, por ejemplo un doppler carotídeo, y otra es la existencia de varios nódulos en un mismo paciente. La duda que se plantea en ambos casos es qué nódulos se deben puncionar.
En lo referente a los nódulos descubiertos casualmente, casi siempre menores de 1 cm, su riesgo intrínseco de desarrollar cáncer es igual que el de los mayores de 1 cm8,9,10,14,15,18,19, aunque no está tan claro si se deben puncionar por varias razones15: a) la punción puede ser difícil, aumentando la tasa de falsos negativos; b) no está claro si el diagnóstico de cánceres menores de 1 o incluso de 2 cm mejora la expectativa de vida del paciente, al ser casi siempre tumores de crecimiento lento y con buen pronóstico; c) no está claro si los beneficios de extirpar tumores tiroideos menores de 1 cm superan los riesgos de la intervención quirúrgica; d) la realización de PAAF a todos los nódulos aumentaría no solo el número de punciones, sino también de intervenciones quirúrgicas, con enormes consecuencias en el gasto sanitario.
Por otro lado, hay artículos14,19 que sugieren que algunos microcarcinomas pueden tener un comportamiento agresivo, por lo que la medida arbitraria de 1 cm como límite de corte para no realizar PAAF no estaría justificada, y sí el diagnóstico precoz y el tratamiento (14: recomendación C).
Por todo ello, parece que lo más razonable es una combinación de ambos criterios (tamaño y características ecográficas), de manera que es preferible puncionar un nódulo de 1 cm con características sospechosas que uno de 2 cm sin ellas15.
En cuanto al tiroides con nódulos múltiples o bocio multinodular (BMN), teóricamente cualquiera de ellos podría ser maligno, multiplicando las posibilidades de cáncer. Sin embargo, la incidencia de cáncer de tiroides en estos pacientes no es estadísticamente superior respecto de aquéllos con un nódulo13-15, ni se han visto diferencias significativas entre zonas con BMN y sin él10,28.
Una tiroidectomía subtotal no resolvería el problema, pues quedaría tejido residual tras la cirugía en el que no se podría descartar la existencia de cáncer. Incluso si no se suministra hormona tiroidea a dosis supresoras la cirugía podría servir de estímulo a la proliferación neoplásica de tejido tiroideo28.
El tamaño de los nódulos en el BMN no es un criterio fiable a la hora de decidir cuál se debe puncionar. En los nódulos de mayor tamaño o dominantes se encuentran dos tercios de los casos de cáncer en pacientes con BMN15, pero en un tercio de las situaciones el cáncer se localizará en un nódulo más pequeño, como se muestra en la figura 4. Por tanto, son las características ecográficas las que deben decidir cuál puncionar13-15.
Fig. 4. Importancia de valorar los signos ecográficos a la hora de decidir qué nódulo puncionar en un paciente con bocio multinodular. Mujer de 35 años derivada por nódulo palpable cervical derecho. En la ecografía se aprecia un gran nódulo de aspecto bociógeno en el lóbulo derecho (flecha fina) y un nódulo algo irregular en el istmo (flecha gruesa), no palpable y discretamente sospechoso. Se decide realizar punción-aspiración con aguja fina en ambos, con resultado de nódulo coloide en el lóbulo derecho y carcinoma papilar en el istmo con posterior confirmación quirúrgica. Las medidas del lóbulo tiroideo izquierdo eran normales, como se señala en la imagen.
En los niños y en las mujeres embarazadas las recomendaciones diagnósticas son similares a las del resto, salvo en la prohibición de usar agentes radiactivos durante el embarazo (13,14: recomendación A; 5,6).
Tratamiento de los nódulos tiroideos
Exponemos unas nociones mímimas, pero necesarias, para conocer el manejo de esta patología de forma global. Además, en la inyección percutánea de etanol (PEI) o la termoablación14,29-33, guiadas por ecografía, nuestra participación es directa.
Quistes
Una vez realizado el diagnóstico de benignidad, el tratamiento de elección es la aspiración sólo en caso de producir afectación estética o compresiva. Si recidivan la PEI será el tratamiento de elección (14: recomendación B; 1, 10, 32, 33).
Nódulo sólido
Diagnóstico previo mediante PAAF.
1. Cáncer: tiroidectomía casi total o total. Se completa el tratamiento con ablación por radioyodo para eliminar los restos de tejido tiroideo7,13,14. En los niños y en las mujeres embarazadas el tratamiento es similar, salvo por la prohibición de usar agentes radiactivos durante el embarazo (13,14: recomendación A; 5,6). Salvo que tenga una evolución muy agresiva, en el embarazo se puede demorar el tratamiento hasta después del parto34,35, pues no empeora el pronóstico.
2. Proliferación folicular, indeterminada o sospechosa: lobectomía. Si el estudio posterior de la pieza demuestra cáncer, habrá que reoperar para completar la tiroidectomía y realizar ablación con radioyodo, salvo en los tumores intratiroideos menores de 1 cm y con ganglios negativos7,13,14.
3. Benigno: distinguiremos entre no funcionante o funcionante. En el no funcionante realizaremos seguimiento. El tratamiento con levotiroxina es de eficacia discutible1,12, por lo que no se recomienda de rutina (13: recomendación F).
Si produce clínica compresiva las alternativas son la lobectomía (de elección) o la PEI, aunque las evidencias sobre la eficacia y seguridad de la PEI en estos nódulos no son suficientes1,8,14, por lo que no se recomienda, salvo si la cirugía está contraindicada (14: recomendación D).
En el caso del nódulo funcionante, si presenta hipertiroidismo, el tratamiento de elección será el radioyodo. Como alternativas tenemos la lobectomía o la PEI, ésta última con mejores resultados que en los nódulos fríos1,8,14,29,33.
Algoritmos de manejo de los nódulos tiroideos
En la figura 5 se expone un algoritmo de manejo para el nódulo tiroideo solitario y el BMN1,4,8,13,14,17, que completamos con algunas recomendaciones:
Fig. 5. Algoritmo de manejo de los nódulos tiroideos palpables. Incluye el nódulo tiroideo solitario mayor de 1 cm y el bocio multinodular. BMN: Bocio multinodular; 131I: radioyodo 131; L: láser; PAAF: punción-aspiración con aguja fina; PBC: biopsia con aguja gruesa; PEI: inyección percutánea de etanol; Qx: cirugía; TSH: hormona tiroestimulante.
1. Se debe realizar ecografía de tiroides en todos los pacientes con sospecha de tener uno o varios nódulos tiroideos (13,14: recomendación B).
2. La medición rutinaria de la TSH en la evaluación de los nódulos tiroideos no está indicada salvo sospecha de alteración de la función tiroidea, pues suele encontrarse en niveles normales o altos, al ser el 90% de los nódulos no funcionantes (13; recomendación F). Si se sospecha hipertiroidismo sí debe medirse, y si sus niveles están bajos, realizar gammagrafía. Si el nódulo es caliente, se puede descartar malignidad4,8,14.
3. La PAAF es el procedimiento de elección en la evaluación de los nódulos tiroideos (13,14: recomendación A). Las características ecográficas del nódulo son las que determinan en qué casos realizar punción. La guía ecográfica aumenta claramente su rendimiento1,4,8,9,12-15. La existencia de adenopatías sospechosas anula el valor de los patrones ecográficos del nódulo y obliga a realizar PAAF del ganglio y del nódulo ipsilateral (14: recomendación B; 15).
4. Si la citología es "indeterminada" o "sospechosa" o "proliferación folicular o de células de Hurthle" habrá que realizar gammagrafía. Si el nódulo es caliente, de malignidad descartada, evitaremos la cirugía (13,14: recomendación B). De esta recomendación quedan excluidas las mujeres embarazadas, en las que está prohibido usar agentes radiactivos para usos diagnósticos o terapéuticos (13,14: recomendación A).
5. En presencia de varios nódulos, puncionar aquéllos con características sospechosas (13: recomendación B).
6. Si ninguno de los nódulos tiene características ecográficas sospechosas y hay múltiples nódulos coalescentes de aspecto similar, la probabilidad de malignidad es baja, siendo lo razonable aspirar sólo el de mayor tamaño (13: recomendación C).
7. En caso de BMN con nódulos calientes y fríos debemos correlacionar los fríos con su aspecto ecográfico, y puncionar sólo los que tengan características sospechosas (13: recomendación B).
La figura 6 es el algoritmo del nódulo asintomático. También se expone alguna recomendación.
Fig. 6. Manejo del incidentaloma tiroideo. PAAF: punción-aspiración con aguja fina.
1. El crecimiento no es un indicador de malignización, pero obliga a repetir la PAAF (13: recomendación B).
Conclusión
El radiólogo se ha convertido en pilar fundamental del manejo de la patología nodular tiroidea. Esto conlleva la responsabilidad de tener un conocimiento global de la misma para rentabilizar al máximo las herramientas de las que dispone.
Agradecimientos
Agradecemos a la Dra. María Dolores Martín, del Servicio de Medicina Interna y al Dr. Pablo Valdés, del Servicio de Radio-diagnóstico, sus aportaciones para la documentación de este artículo.
Declaración de conflicto de intereses.
Declaramos no tener ningún conflicto de
intereses.
AUTOEVALUACIÓN
1. Respecto al cáncer de tiroides, señale la respuesta correcta:
a) La
mortalidad en España es mayor en varones.
b) La presencia de un nódulo tiroideo elástico y no
adherido a planos profundos es un factor de alto riesgo para
cáncer.
c) En los niños es una patología más agresiva
que en adultos.
d) El rápido crecimiento de un nódulo tiroideo
sólido indica una causa inflamatoria, nunca tumoral.
e) La aparición de disfagia en un paciente con un
nódulo tiroideo implica un alto riesgo de cáncer de
tiroides.
2. En cuanto al diagnóstico de los nódulos tiroideos, señale la respuesta correcta:
a) La
medición de la hormona tiroestimulante no es una prueba de
indicación rutinaria ante toda sospecha de existencia de
nódulos.
b) La ecografía y la gammagrafía son superponibles
en su capacidad para diferenciar entre nódulos benignos y
malignos.
c) Ante la sospecha de la presencia de uno o varios nódulos
tiroideos en la exploración física, la primera prueba
de imagen a realizar es una gammagrafía.
d) La proporción entre nódulos fríos y
calientes en gammagrafía es del 30%-70%.
e) El 25% de los nódulos calientes en gammagrafia son
cánceres de tiroides.
3. Señale la respuesta falsa:
a) La
ecografía es la primera prueba de imagen a solicitar ante
toda sospecha de existencia de nódulos tiroideos.
b) La presencia de microcalcificaciones intranodulares es muy rara
en nódulos benignos.
c) La presencia de un nódulo "más alto que ancho" es
un típico signo de benignidad.
d) Los nódulos benignos suelen presentar en el estudio
doppler mayor vascularizacion periférica que central.
e) Las características ecográficas de los
nódulos nos permiten seleccionar aquellos que son necesarios
puncionar, reduciendo así significativamente el
número de punciones-aspiraciones con aguja fina
(PAAF).
4. Señale la respuesta correcta:
a) En los
niños, el signo ecográfico más sugestivo de
malignidad en un nódulo es la presencia de
microcalcificaciones intranodulares, al igual que en los
adultos.
b) La guía ecográfica no incrementa de forma
estadísticamente significativa el rendimiento de la PAAF
tiroidea respecto de la realizada por palpación.
c) La resonancia magnética tiene una gran especificidad
para diferenciar nódulos tiroideos benignos de malignos.
d) La presencia de adenopatías cervicales con cambios
quísticos prácticamente descartan la posibilidad de
metástasis de cáncer de tiroides.
e) En presencia de un nódulo tiroideo de
características benignas la existencia de adenopatías
cervicales ipsilaterales sospechosas obliga a realizar PAAF del
nódulo y de las adenopatías.
5. Respecto a la PAAF de tiroides señale la respuesta correcta:
a) La
toma de anticoagulantes orales la contraindica, obligando a
demorarla tras sustituir el tratamiento por heparina de bajo peso
molecular (HBPM).
b) La PAAF es diagnóstica del 80-95% de los casos,
según las series.
c) La biopsia tiroidea con aguja gruesa está desplazando la
PAAF como procedimiento de elección para la
valoración del tiroides.
d) La presencia de un nódulo frío en
gammagrafía sugiere fuertemente malignidad, por lo que el
nódulo debe ser extirpado. Realizar una PAAF demora el
diagnóstico y el tratamiento.
e) La cirugía o la irradiación previa disminuyen
significativamente el rendimiento diagnóstico de la
PAAF.
6. Señale la respuesta falsa:
a) En
pacientes con hipertiroidismo no se debe realizar una
tomografía computarizada con contraste yodado hasta
normalizar la función tiroidea, para evitar una crisis
tirotóxica.
b) Según las series, el porcentaje de cáncer de
tiroides oscila entre el 1-10% de todos los nódulos
tiroideos.
c) El subtipo de cáncer tiroideo más frecuente es el
papilar, de crecimiento lento y buen pronóstico.
d) La realización de una punción-aspiración
con aguja fina de tiroides no precisa de la obtención previa
de un consentimiento por escrito, al ser una prueba
mínimamente invasiva.
e) La citología indeterminada o sospechosa de malignidad
incluye la proliferación folicular y de células de
Hurthle y el carcinoma folicular y de células de
Hurthle.
7. Respecto a los resultados de la PAAF de tiroides, señale la respuesta correcta:
a) La
principal causa de falso positivo es la proliferación de
células de Hurthle.
b) El diagnóstico de proliferación folicular es
específico de benignidad, no obliga a nuevas
exploraciones.
c) La tasa de falsos negativos de la PAAF es menor del 1%.
d) Para diferenciar entre adenoma y carcinoma folicular es
necesaria la extirpación completa del nódulo para
comprobar si hay invasión vascular o extracapsular.
e) La biopsia con aguja gruesa (PBC) tiroidea es útil para
diferenciar entre adenoma y carcinoma de células
foliculares.
8. Respecto al manejo del bocio multinodular señale la respuesta falsa:
a) La
incidencia de cáncer de tiroides es mayor en pacientes con
bocio multinodular (BMN) que con nódulo solitario, pues la
presencia de muchos nódulos aumenta las posibilidades de
padecer un cáncer.
b) A la hora de decidir qué nódulo o nódulos
puncionar, el criterio más importante son las
características ecográficas de los mismos.
c) Cualquiera de los nódulos de un BMN puede desarrollar un
cáncer, sea cual sea su tamaño.
d) Si se ha realizado una gammagrafía por sospecha de
hipertiroidismo, sólo serán candidatos a
punción los nódulos ecográficamente
sospechosos y fríos en la gammagrafía.
e) Si todos los nódulos son de características
similares, lo recomendado es puncionar sólo el
dominante.
9. Respecto al tratamiento de los nódulos tiroideos, señale la respuesta correcta:
a) En
mujeres embarazadas el tratamiento del cáncer de tiroides
debe ser lo más precoz posible, e igual que en el resto de
la población, pues el embarazo empeora el
pronóstico.
b) En los niños el tratamiento del cáncer de
tiroides es igual que en los adultos.
c) En los quistes tiroideos, si son muy grandes o recidivan tras
múltiples aspiraciones, el tratamiento de elección es
la lobectomía.
d) El tratamiento de los nódulos sólidos benignos es
el mismo, sean funcionantes o no funcionantes.
e) El radioyodo sólo se utiliza en el tratamiento adyuvante
del cáncer de tiroides, nunca para nódulos
benignos.
10. Señale la respuesta correcta:
a) Ante
PAAF repetidas no diagnósticas podemos considerar excluida
la malignidad de la lesión y manejarla como un nódulo
benigno, aconsejando seguimiento ecográfico.
b) Tras detectar uno nódulo o más de uno en la
ecografía, se debe realizar una gammagrafía para
intentar diferenciar nódulos benignos de malignos.
c) Los nódulos asintomáticos y menores de 1 cm,
descubiertos casualmente, sólo deberían ser
puncionados si presentan características ecográficas
sospechosas o existen factores de riesgo para padecer un
cáncer de tiroides.
d) Un nódulo diagnosticado de benignidad mediante PAAF no
debe ser sometido a más seguimientos.
e) El crecimiento de un nódulo entre un control
ecográfico y otro se considera significativo si es de
más de 2 mm en una dimensión.
Correspondencia:
RAMÓN CORTÁZAR GARCÍA.
Servicio de Radiodiagnóstico. Hospital Costa del Sol.
Carretera Nacional 340, km. 187. 29600 Marbella. Málaga.
España.
mipilili@yahoo.es
Recibido:
17-VII-07
Aceptado:
30-I-08
Bibliografía
1. Pacini F, De Groot LJ. Thyroid nodules. Thyroid Disease Manager. 2004;18:18. Disponible en http://www.thyroidmanager.org/Chapter18/18-noduletxt.htm. Acceso el 19 de mayo de 2004.
2. López Albente G, Pollán M, Aragonés N, Pérez Gómez B, Hernández Barrera V, Lope V, et al. Situación del cáncer en España. An Sist Sanit Navar. 2004;27:2:165-73.
3. Mortalidad por causa y sexo (1992-2001). Instituto de Salud Carlos III. Ministerio de Sanidad y Consumo. Gobierno de España. Disponible en: http://www.isciii.es/htdocs/centros/epidemiologia/anexos/www.9201_cau.htm. Acceso el 16 de enero de 2008.
4. Mazzaferri EL. Management of solitary thyroid nodule. N Eng J Med. 1993;328:553-9.
5. Lyschik A, Drozd V, Demidchik Y, Reines CH. Diagnosis of thyroid cancer in childrens: value of grey scale and power doppler US. Radiology. 2005;235:604-13.[Medline]
6. Grigsby PW, Gad-Os A, Michalsk JM, Doherty GM. Childhood and adolescent thyroid carcinoma. Cancer. 2002;95:724-9.[Medline]
7. Pacini F, De Groot LJ. Thyroid Cancer. Thyroid Disease Manager. 2004; 18:15. Disponible en http:// www.thyroidmanager.org/Chapter 18/18-cacontents.htm. Acceso el 23 de mayo de 2005.
8. Hegedüs L. The thyroid nodule. N Eng J Med 2004;351:1764-71.
9. Titton RL, Gervais PA, Boland GW, Maher MM, Mueller PR. Sonography and sonography guided fine-needle aspiration biopsy of the thyroid gland: Indication and technique, pearls and pitfalls. AJR Am J Roentgenol. 2003; 181:267-71.[Medline]
10. Belfiore A, La Rosa GL. Fine-needle biopsy of the thyroid. Endocrinol Metab Clin North Am. 2001;30:361-400.[Medline]
11. Carmeci C, Jeffrey RB, Mc Dougall IR, Nowels KW, Weigel RJ. Ultra-sound-guided fine -needle aspiration biopsy of thyroid masses. Thyroid. 1998;8:283-9.[Medline]
12. Gharib H. Fine needle aspiration biopsy of the thyroid gland. Thyroid Disease Manager. 2003;6d:12. Disponible en: http://www. thyroidmanager.org/FunctionTests/fna-biopsy-frame.htm. Acceso el 19 de mayo de 2005.
13. Cooper DS, Doherty GM, Haugen BR, Kloos RT, Lee SL, Mandel SJ, et al. Management guidelines for patients with thyroid nodules and differentiated thyroid cancer. The American Thyroid Association Guidelines taskforce. Thyroid. 2006;16:1-33.[Medline]
14. AACE/AME Task Force on Thyroid Nodules. American Association of Clinical Endocrinologists/Asociazione Medici Endocrinologi medical guidelines for clinical practice for the diagnosis and management of thyroid nodules. Endocr Pract. 2006;12:65-102.
15. Frates MC, Benson CB, Charboneau JW, Cibas ES, Clark OH, Coleman BG, et al. Management of thyroid nodules detected at us. Society of Radiologist in ultrasound consensus conference statement. Radiology. 2005;237:794-800.[Medline]
16. Isselbacher KJ, Braunwald E, Wilson JD, Martin JB, Fauci AS, Kasper DL, editores. Harrison. Principios de Medicina Interna. Vol. II. 13th ed. Madrid: Interamericana-Mc Graw-Hill; 1994. p. 2878-9.
17. Procesos asistenciales integrados. Disfunción tiroidea. Website del Servicio Andaluz de Salud. Disponible en: http://www.juntadeandalucia.es/library/plantillas/externa.asp?pag=\salud\contenidos\profesionales/procesosmapa%202\Disfuncion_tiroidea.pdf. Acceso el 20 de abril de 2005.
18. Blum M. Ultrasound of the thyroid. Thyroid Disease Manager. 2003;6C (15). Disponible en http://www.thyroidmanager.org/FunctionTests/ usound-frame.htm. Acceso el 3 de noviembre de 2004.
19. Papini E, Guglielmi R, Bianchini A, Crescenzi A, Tacogna S, Nardi F, et al. Risk of malignancy in nonpalpable thyroid nodule: predictive value of ultrasound and color doppler features. J Clin Endocrinol Metab. 2002;87: 1941-6.[Medline]
20. Aud Moler, Thomsen HS, Morcer SK and members of the contrast media safety committee of the European Society of Urogenital Radiology (ESUR). Effect of iodinated contrast media on thyroid function in adults. Eur Radiol. 2004;14:902-7.[Medline]
21. Tangpricha V, Chen BJ, Swan NC, Sweeney AI, De las Morenas A, Safen JD. Twenty-one gauges needles provide more cellular samples than twenty-five gauge needle in FNA of thyroid, but not provide increased diagnostic accuracy. Thyroid. 2001;11:973-6.[Medline]
22. Breslin M, Lawrence JA, Desai M, Ryder WD, Allan E. The role of ultra-sound -guided fine-needle aspiration biopsy in the previously treated patients with thyroid cancer. Clin Otolaringol. 2004;29:146-8.
23. Hatipoglu BA, Gierlowsk T, Shore-Freedman E, Recant W, Schneider AB. Fine needle aspiration of thyroid nodules in radiation exposed patients. Thyroid. 2000;10:63-9.[Medline]
24. Hamburger JI, Husain M. Semquantitative criteria for fine-needle biopsy diagnosis: reduced false-negative diagnoses. Diagn Cytopathol. 1988; 4:14-7.[Medline]
25. Eedes CR, Wang HH. Cost-efectiveness of inmediate specimen adecuacy assessment of thyroid fine needle aspiration. Am J Clin Pathol. 2004;121: 64-9.[Medline]
26. O´Malley ME, Weir M, Hahn P, Misdraji J, Wood B, Mueller P. Us-guided fine needle aspiration biopsy of thyroid nodules: Adecuacy of citologic material and procedure time with and without citologic analysis. Radiology. 2002;222:383-7.[Medline]
27. Screaton NJ, Brenan LH, Grant J. US guided core needle biopsy of the thyroid gland. Radiology. 2003;226:827-32.[Medline]
28. Heinemann G. Multinodular goiter. Thyroid Disease Manager. 2003;17 (28). Disponible en http://www.thyroidmanager.org/Chapter 17/17-frame.htm. Acceso el 23 de mayo de 2005.
29. Tarantino L, Giorgio A, Marinello N, De Estefano G, Perrota A, Vincenza A, et al. Percutaneous etanol inyection of large autonomous hiperfunctioning thyroid nodules. Radiology. 2000;214:143-8.[Medline]
30. Dorsing H, Bennedbaek FN, Karstrup S, Hegedus L. Benign solitary solid cold thyroid nodules: Us guided interstitial laser photocoagulation. Initial experience. Radiology. 2002;225:53-7.[Medline]
31. Pacella M, Bizarri G, Guglielmi R, Anelli V, Bianchini A, Crescenzi A, et al. Thyroid tissue: US-guided percutaneous interstitial laser ablation. A feasibility study. Radiology. 2000;217:673-7.[Medline]
32. Cho YS, Lee HK, Ahn IM, Lim SM, Kim DH, Choi CG, et al. Sonographically guided ethanol sclerotherapy for benign thyroid cysts. Results in 22 patients. AJR Am J Roentgenol. 2000;174:213-6.[Medline]
33. Kim KH, Lee HK, Lee JH, Ahn IM, Choi CG. Efficacy of sonographically guided percutaneous ethanol injection for treatment of thyroid cysts versus solid thyroid nodules. AJR Am J Roentgenol. 2003;180:1723-6.[Medline]
34. Moosa M, Mazzaferri EL. Outcome of differentiated thyroid cancer diagnosed in pregnant women. J Clin Endocrinol Metab. 1997;82:2862-6.[Medline]
35. Herzon FS, Morris DM, Segal MN, Rauch G, Parnell T. Coexistent thyroid cancer and pregnancy. Arch Otolaryngol Head Neck Surg. 1994;120: 1191-3.[Medline]
Imprimir Enviar a un amigo Descargar PDF
















Envio Sumarios
