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Medicina Clínica. ISSN:0025-7753

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Medicina Clínica

Prevalencia de la obesidad en España: estudio SEEDO'97

Por Javier Aranceta a, Carmen Pérez Rodrigo a, Lluís Serra Majem b, Lourdes Ribas c, Joan Quiles Izquierdo d, Jesús Vioque d, Màrius Foz e

a Unidad de Nutrición Comunitaria. Ayuntamiento de Bilbao. Programa de Nutrición del Gobierno Vasco.
b Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública. Facultad de Medicina. Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.
c Grupo de Nutrición Comunitaria. Departamento de Salud Pública. Facultad de Medicina. Universidad de Barcelona.
d Departamento de Salud Pública. Universidad Miguel Hernández. Elche. Alicante.
e Servicio de Medicina Interna. Hospital Universitario Germans Trias i Pujol. Badalona. Barcelona

Fundamento: Se describe la distribución ponderal de una muestra aleatoria de la población española entre 25 y 60 años, construida a partir de las bases de datos de las encuestas de nutrición de cuatro comunidades autónomas (CCAA). También se estima la prevalencia de la obesidad por sexos, grupos de edad y nivel cultural.
Sujetos y método: Se han considerado el peso, la talla y el índice cintura/cadera (C/C) obtenidos por medición directa en 5.388 individuos entre 25 y 60 años, participantes en estudios epidemiológicos nutricionales de carácter transversal realizados entre 1989 y 1994 sobre muestras aleatorias representativas de la población de las CCAA de Cataluña, el País Vasco, Madrid y Valencia. Se ha utilizado el índice de masa corporal (IMC) (peso en kg/talla en m2) como indicador para la tipificación ponderal, situando el punto de corte para definir la obesidad en un IMC >= 30. Se ha estimado la prevalencia de la obesidad por grupos de edad, sexo y nivel cultural ajustada por la estructura de edad de la propia muestra. Se han considerado como valores de riesgo para el índice C/C > 1 en los varones y > 0,9 en las mujeres.
Resultados: La prevalencia de la obesidad global se sitúa en el 13,4%, el 11,5% en los varones y el 15,2% en las mujeres. Se ha observado un aumento en la proporción de obesos con la edad, desde el 5,3% entre las 25-34 años hasta el 26,3% en el grupo de 55-60 años. El 30,7% de los varones y el 25,1% de las mujeres con un IMC >= 30 presentaron valores de riesgo para el índice C/C. El nivel de instrucción se relacionaba inversamente con la prevalencia de obesidad (p < 0,001). El patrón de distribución geográfica ha evidenciado una mayor prevalencia hacia el sur-sureste, significativa en el colectivo de varones (p < 0,001).
Conclusiones:: La prevalencia de la obesidad en España es del 13,4%, más elevada a partir de los 45 años, de manera más perceptible en el colectivo femenino y en las personas con menor nivel de instrucción.

Med Clin (Barc). 1998;111:441-5.

En la actualidad, se reconoce que el sobrepeso y la obesidad constituyen un importante problema de salud pública en las sociedades desarrolladas1,2. Una de las principales dificultades para evaluar su magnitud ha sido la disparidad de criterios para definir la obesidad y sus grados en los estudios realizados en diferentes países, e incluso entre los distintos grupos de trabajo de un mismo país2. En el contexto de la salud pública es interesante considerar el grado de adiposidad corporal, el patrón de distribución del tejido adiposo y su relación con la mortalidad y la morbilidad a largo plazo2,3. Desde esta perspectiva, se establece el con- cepto de «peso saludable» como el peso asociado con una menor morbilidad medible1,2. Un predominio de la grasa corporal central se ha relacionado con deter minados procesos como la hipertensión, la diabetes mellitus tipo 2, los accidentes cerebrovasculares, la litiasis biliar, la cardiopatía isquémica, la esteatosis hepática, el síndrome de la apnea del sueño y algunos tipos de cáncer (mama, ovario y endometrio)3,4. La obesidad se considera como un factor de riesgo común a muchas enfermedades crónicas5, alteraciones osteoarticulares y problemas de imagen corporal.

Existen diferentes métodos de evaluación de la grasa corporal6. La antropometría es el método empleado con mayor frecuencia tanto en la práctica clínica como en la investigación epidemiológica por ser un método asequible y económico. Comités internacionales de expertos7,8 y también el consenso español de 1995 para la evaluación de la obesidad9 elaborado por la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) recomiendan el empleo de la antropometría, considerando el peso, la talla, las circunferencias corporales y los pliegues cutáneos, según la edad y el sexo. Se recomienda el empleo del índice de masa corporal (IMC) (peso en kg/talla en m2) como indicador de adiposidad corporal en los estudios epidemiológicos realizados en la población adulta entre 20 y 69 años10-12. No existe un criterio uniforme para delimitar los intervalos de normopeso y sobrepeso según los valores del IMC. Se tienden a aceptar como punto de corte para definir la obesidad valores para el IMC >= 30, aunque también se han definido valores superiores al percentil 85 de la distribución de referencia. La SEEDO contempla un abanico de posibilidades para clasificar las sobrecargas ponderales en función del IMC. Estos criterios antropométricos, junto a la posible coexistencia de otros factores de riesgo, también están reflejados en los protocolos de prevención e intervención sobre la obesidad de la Asociación Americana de Obesidad en su programa «Shape Up America»13.

El índice cintura-cadera (C/C) es aceptado como un buen indicador de la obesidad central, y aunque no están claramente definidos los valores a partir de los cuales se observa un aumento del riesgo cardiovascular4,12, se han propuesto como valores delimitadores del riesgo > 1 en los varones y > 0,85 en las mujeres4,12. Por otra parte, Bray1 sugiere que valores superiores al percentil 90 suponen un riesgo muy alto para la salud. De acuerdo con este criterio, estudios epidemiológicos transversales de diferentes comunidades autónomas (CCAA) españolas sitúan este valor de riesgo para el índice C/C en > 1 para los varones y > 0,90 para las mujeres (valores obtenidos para el percentil 90)14,15.

Entre 1989 y 1994 se han realizado en España 4 encuestas de nutrición14-17, en las que se ha considerado un apartado específico para la evaluación antropomética del colectivo muestral. La SEEDO, consciente de la importancia de disponer de datos epidemiológicos sobre el perfil ponderal y la prevalencia de la obesidad de la población española, ha tomado la iniciativa de solicitar a los grupos de investigación, autores de las encuestas mencionadas, el interés de crear una base común de datos antropométricos. Este trabajo se ha llevado a cabo con el objetivo de poder estimar la prevalencia de la obesidad en España y su distribución por grupos de edad, sexo, nivel socioeconómico y cultural.

Sujetos y método

Selección de la muestra

Para la realización de este trabajo, se han considerado datos procedentes de estudios epidemiológicos nutricionales de carácter transversal realizados entre 1989 y 1994 sobre muestras aleatorias representativas de la población de las CCAA del País Vasco14, Madrid15, Cataluña16 y Valencia17. En todos los casos, para la obtención de la muestra se siguió un procedimiento de muestreo aleatorio polietápico estratificado según la edad, el sexo y el hábitat, por asignación proporcional a la densidad de la población. La tasa de participación válida en cada uno de los estudios contemplados fue del 68,9% en Cataluña16, el 73,4% en el País Vasco14, el 71% en la Comunidad de Madrid15 y el 74% en la Comunidad Valenciana17. Los motivos de no participación ya han sido descritos en otras publicaciones14-17. Se ha incluido en el estudio la población adulta supuestamente sana, no institucionalizada, con edades comprendidas entre los 25 y los 60 años. De acuerdo con el procedimiento descrito, entre otros, por Hansen y Cochran18, se ha estratificado la muestra obtenida por CCAA, grupos de edad y sexo. Para realizar la estimación de la prevalencia de la obesidad en la población española se ha partido del supuesto de que el fenómeno se distribuye de forma similar en todas las CCAA. Se ha ponderado la muestra obtenida considerando la distribución de la población española por grupos de edad, sexo y región, según el censo de población de 199119. El tratamiento muestral y los ajustes técnicos han sido realizados en colaboración con el Departamento de Estadística del Instituto Carlos III de Madrid.

Procedimiento y elementos del estudio

En todos los estudios contemplados, los encuestadores siguieron un período de formación, estandarización de criterios y metodología a seguir en la recogida de datos previo al inicio del trabajo de campo. Durante este período, las personas responsables del trabajo de campo fueron instruidas sobre las técnicas de medición antropométrica a realizar y aplicación correcta de los aparatos de medición con el fin de disminuir la variabilidad interobservador20. Los coeficientes de variación oscilaron entre el 0,01 y el 0,54% para la determinación de circunferencias corporales. En la encuesta del País Vasco, concluida esta fase, pudo observarse una proporción de diagnósticos concordantes en relación a indicadores antropométricos evaluados por medio del coeficiente de correlación intragrupo kappa con un valor de 0,814.

El nivel de instrucción y ocupación del encuestado se clasificó en todos los estudios de acuerdo con la escala propuesta por el grupo de trabajo sobre la medición de la clase social en ciencias de la salud de la Sociedad Española de Epidemiología21. Para el análisis de la influencia de estos factores sobre la pre valencia de la obesidad, se reagruparon en las siguientes categorías: a) bajo: primaria incompleta o analfabetos; b) medio: estudios primarios completos, bachiller elemental, EGB o formación profesional, y c) alto: bachiller superior, COU, diplomados, licenciados y doctores.

Determinaciones antropométricas

En todos los casos se han obtenido el peso y la talla de cada individuo por medición directa en ropa interior, utilizando balanzas electrónicas y estadióme tros estandarizados y bien calibrados. El peso se ha determinado en kilogramos con una precisión de ± 100 g. La talla se midió con el sujeto descalzo, en bipedestación y con la cabeza situada en el plano de Frankfurt (plano horizontal nariz-trago), expresada en centímetros con una precisión de ± 0,5 cm. Se puso especial cuidado en la calibración regular de los aparatos de medida. La circunferencia de la cintura se tomó en el nivel medio entre el último reborde costal y la cresta ilíaca. La circunferencia de la cadera se tomó en el punto de máximo perímetro sobre las nalgas, en los trocánteres6,22,23. Estos procedimientos coinciden con los expuestos en el protocolo propuesto por la SEEDO para la realización de estudios epidemiológicos sobre la obesidad9.

Para la tipificación ponderal del colectivo se ha utilizado el IMC, que expresa la relación entre el peso en kilogramos y la talla en metros al cuadrado (peso [kg]/talla [m2]). Hemos establecido la tipificación ponderal del colectivo en función de los criterios propuestos por la SEEDO9. Estos criterios definen un intervalo neutro para los individuos cuyo IMC se encuentra entre 25 y 26,9 kg/m2; califica como individuos con sobrepeso u obesidad grado I a aquellos con un IMC entre 27 y 29,9 kg/m2, obesidad grado II los sujetos con IMC entre 30 y 34,9 kg/m2; obesidad grado III para los que tienen un IMC entre 35 y 39,9 kg/m2 y obesidad grado IV u obesidad mórbida los valores para el IMC iguales o superiores a 40 kg/m2. Clasifica como normopeso a aquellos individuos cuyo IMC se encuentra comprendido entre 20 y 24,9 kg/m2. Se han considerado como puntos de corte para el índice C/C valores > 1 en los varones y > 0,85 en las mujeres, según los criterios de Kissebah et al24 y Krotkewski et al25. También hemos establecido unos valores críticos para nuestra población, considerando los criterios de Bray1,12, a partir del valor obtenido para el percentil 90. Este criterio sitúa el punto de corte en > 1 para los varones y > 0,90 para las mujeres14.

Análisis de los datos

El análisis estadístico se ha realizado con los programas SPSS/PC+26, EPIINFO 6.0 (módulo CSAMPLE)27 y SUDAAN28. Tanto EPIINFO como SUDAAN per miten calcular el error estándar de las estimaciones realizadas, teniendo en cuenta el diseño muestral complejo y la ponderación de la muestra. Se han estimado proporciones con sus intervalos de confianza del 95%, calculados según la fórmula específica para el muestreo estratificado29. Para examinar la relación entre la prevalencia de la obesidad y las variables sexo, edad, nivel cultural, hábitat y nivel socioeconómico se realizaron pruebas de comparación de medias (prueba de la t de Student), comparación de proporciones (prueba de la *2) y análisis de la variancia (F de Snedecor). Se admitieron como niveles de significación estadística valores para p < 0,05. Todos los análisis se han llevado a cabo sobre la muestra ponderada. Para evitar el posible efecto de confusión que la variable edad pudiera introducir en las comparaciones de la prevalencia de la obesidad por nivel cultural, se estandarizó por edad por el método directo, utilizando la estructura de edades de la propia muestra como población estándar30.

Resultados

La muestra global final ha quedado formada por 5.388 individuos con edades comprendidas entre los 25 y los 60 años, 2.533 varones y 2.855 mujeres (tabla 1). La prevalencia de la obesidad (IMC >= 30) estimada para el conjunto de la población española entre 25 y 60 años en el estudio SEEDO'97 ha sido del 13,4%, siendo del 11,5% en los varones y del 15,2% en las mujeres. La sobrecarga ponderal global (sobrepeso + obesidad o un IMC >= 25) ha sido del 58,9% en los varones y del 46,8% en las mujeres. En la tabla 2 se describe la tipificación ponderal del colectivo por grupos de edad y sexo según los criterios de la SEEDO9. El 0,5% del colectivo se ha tipificado como obesidad grado IV u obesidad mórbida (IMC >= 40) (el 0,7% en las mujeres y el 0,4% en los varones). La proporción de personas con bajo peso (IMC < 20) ha sido del 5,1% (el 7,5% en las mujeres y el 2,7% en los varones). Se ha tipificado como normopeso (IMC = 20-24,9) al 41,9% de la población (el 45,5% en las mujeres y el 38,3% en los varones).

Se ha observado un aumento en la proporción de obesos con la edad, y se ha alcanzado el máximo en el grupo de 55-60 años. La prevalencia de la obesidad aumentó desde el 5,3% en el grupo de edad más joven (25-34 años) hasta el 26,3% en el grupo de mayor edad (55-60 años). Este patrón de aumento de la obesidad a medida que avanza la edad se ha observado en ambos sexos, aunque de manera más perceptible en las mujeres, colectivo en el que se observó una prevalencia de la obesidad a los 55-60 años del 33,7%, la más elevada del colectivo (p < 0,001). La prevalencia de la obesidad fue mayor en los varones hasta los 45 años, edad a partir de la cual fue más elevada en las mujeres. También se observó una mayor proporción de individuos con sobrepeso (obesidad grado I) (IMC = 27-29,9) a medida que avanza la edad en ambos sexos. En todos los grupos de edad fue mayor el porcentaje de varones con sobrepeso y en el subgrupo de varones de 45-54 años alcanzó el porcentaje más elevado (29,7%). La máxima prevalencia de la obesidad mórbida (IMC >= 40) se ha observado en las mujeres de 45-54 años (1,7%). Las distintas distribuciones de la prevalencia de obesidad entre sexos y grupos de edad presentaron diferencias estadísticamente significativas (p < 0,001).

En la tabla 3 se describen el valor medio y su distribución en percentiles del IMC y el índice C/C en los varones y en las mujeres. El valor medio del IMC fue ligeramente más elevado en los varones (25,8 kg/m2) que en las mujeres (25,3 kg/m2), con una diferencia estadísticamente significativa (p < 0,001). Por lo que se refiere a la distribución del IMC en percentiles, se observó que el percentil 50 obtenía un valor de 25,7 en los varones, cifra ligeramente superior a la que delimita la prevalencia de sobrepeso, y para el percentil 85 un valor de 29,2, próximo al punto de corte para definir la prevalencia de la obesidad. En las mujeres, los percentiles 50 y 85 obtuvieron unos valores de 24,5 y 30, respectivamente. A partir de los 55 años, aproximadamente el 75% del colectivo presentaron valores para el IMC superiores a 25.

El índice medio C/C fue más elevado en los varones (0,92; mediana, 0,92) que en las mujeres (0,81; mediana, 0,80), aumentando su valor con la edad en ambos sexos. Los varones y las mujeres mayores de 55 años presentaron los valores medios más elevados 0,96 (mediana, 0,95) y 0,84 (mediana, 0,84), respectivamente. En todos los grupos de edad, el índice C/C fue más elevado en los varones que en las mujeres. Las diferencias en la distribución del índice C/C según la edad y el sexo fueron estadísticamente significativas (p < 0,001). El 9,6% de los varones presentó cifras para el índice C/C superiores a 1, valores considerados de riesgo. El porcentaje de varones con valores de riesgo para el índice C/C aumentó con la edad, de manera más perceptible a partir de los 45 años (p < 0,001). El 11,3% de las mujeres presentó valores considerados de riesgo para el índice C/C (> 0,9) y en un 25,3% se observaron valores superiores a 0,85. El porcentaje de mujeres con valores elevados para el índice C/C fue significativamente mayor con la edad y aumentó de manera más perceptible a partir de los 45 años (p < 0,001). La proporción de valores de riesgo para el índice C/C fue mayor en las personas tipificadas como obesas (IMC >= 30) (27,5%), con una proporción mayor entre los varones obesos (30,7%) que entre las mujeres obesas (25,1%). En el subgrupo de varones, el percentil 90 para el índice C/C obtuvo un valor de 1,01 y en el colectivo femenino de 0,91.

En la tabla 4 se expresan las proporciones de la población obesa brutas y ajustadas por la edad según el nivel de instrucción. Se ha observado una relación inversa entre el nivel cultural y la prevalencia de la obesidad, de manera que a menor nivel de instrucción la prevalencia de obesidad fue más elevada. Esta tendencia inversa ha resultado estadísticamente significativa tanto en el colectivo de varones como en el subgrupo femenino (p < 0,001). La prevalencia bruta de la obesidad entre las personas con nivel cultural bajo ha sido del 26,3%. En las mujeres con menor nivel cultural, la prevalencia bruta fue del 31,8% frente al 18,1% observado en los varones de mismo subgrupo. Las prevalencias ajustadas para la edad fueron del 23,8 y el 16,6%, respectivamente. Las mujeres con edades por encima de 45 años con nivel de instrucción bajo constituyeron el subgrupo de población que presentó la prevalencia de obesidad más elevada (p < 0,001).

Se han observado diferencias estadísticamente significativas en la distribución ponderal según la región geográfica (p < 0,001) (tabla 5). La prevalencia bruta más elevada se ha observado en las mujeres de la zona norte (16,5%) y en las del sureste (16,4%). En el subgrupo de varones, el mayor porcentaje de obesos se ha observado en la región sureste (15,4%). Estos datos indican un patrón de distribución geográfica de la obesidad con cierta tendencia norte-sur, con mayor sobrecarga ponderal en dirección sur-sureste.

Discusión

Los datos de que disponemos hasta el momento actual sobre la prevalencia de la obesidad en España proceden de estudios de evaluación del estado nutricional realizados en diferentes CCAA14-17 y estudios puntuales sobre factores de riesgo cardiovasculares31,32. Sin embargo, carecíamos de un estudio global a nivel de todo el país realizado con una metodología estandarizada. La consideración de estos cuatro estudios epidemiológicos, las encuestas nutricionales del País Vasco, Comunidad de Madrid, Cataluña y de la Comunidad Valenciana (realizados en todos los casos con procedimientos para la determinación de los parámetros antropométricos y controles de calidad homogéneos) supone la configuración de una muestra de conveniencia, aunque cada una de ellas obtenida por un proce dimiento aleatorio, tomando como base el censo/patrón de población. En España, la distribución de las variables edad, sexo y nivel cultural son diferentes de una CCAA a otra, aunque homogéneas dentro de la misma CCAA. Los universos de referencia de cada muestra son suficientemente heterogéneos para que puedan ser considerados cualitativamente válidos en una extrapolación para el conjunto estatal. En todos estos trabajos se cuidó con rigor y esmero la forma de contacto con las personas seleccionadas. Como resultado, se consiguió una elevada tasa de participación en los mismos. Los cuatro estudios epidemiológicos se han llevado a cabo en un intervalo de 5 años (1989-1994).

Banegas et al31, en el estudio sobre factores de riesgo cardiovascular en la población española de 35-64 años, estimaron una prevalencia de obesidad (IMC >= 30) del 23,7%, el 18,3% en los varones y el 27,4% en las mujeres. En el colectivo muestral del estudio SEEDO'97, la prevalencia de la obesidad estimada para el subgrupo de 35-60 años de edad fue del 17,68%, el 14,62% en los varones y el 20,99% en las mujeres, cifra inferior a la obtenida por Banegas et al, aunque hemos de tener en cuenta que en nuestro estudio el intervalo de edad abarca sólo hasta los 60 años.

A partir de los datos de la encuesta nacional de salud33, según el peso y la talla referidos por el encuestado, se estimó una prevalencia de la obesidad para la población española mayor de 20 años del 7,8% (el 8,4% en las mujeres), cifra considerablemente inferior a las mencionadas anteriormente. Aunque se ha descrito una buena correlación entre el peso y la talla referidos por el encuestado y el peso y la talla medidos con báscula y tallímetro, otros estudios constatan que las personas al declarar su peso tienden a subestimarlo y, por el contrario, sobrestiman la talla, introduciendo un sesgo considerable en el valor del IMC34.

Se han observado diferencias geográficas en la prevalencia de la obesidad en las distintas regiones españolas, con proporciones de obesos más elevadas en la CCAA del sureste del país y también en el norte. Mientras que en la Comunidad Valenciana se estimó una prevalencia de la obesidad del 16,4%17, en el País Vasco fue del 14%14, en Madrid se situó en el 12,5%15 y en Cataluña fue del 8%16. En León35, se han realizado estimaciones de la prevalencia de la obesidad superiores a las observadas en los trabajos comentados, con un 20,6% en los varones y un 25,4% en las mujeres, cifras próximas a las observadas en la Comunidad de Murcia32, el 23,7% en las mujeres y el 17,3% en los varones. Datos obtenidos en Málaga36 sobre población laboral activa entre 20 y 60 años situaban la prevalencia de la obesidad en el 11,2%. Seidell y Deerenberg37, a partir de una compilación de datos sobre obesidad en grupos de población entre 40 y 60 años de diferentes países europeos &SHY;principalmente procedentes del proyecto MONICA de la OMS&SHY;, concluyen que existe una gran variabilidad en la prevalencia de la obesidad de unos países a otros, sobre todo en las mujeres. Estos autores observaron una prevalencia más elevada en los países mediterráneos y del este de Europa, en comparación con los países del norte y centro-oeste europeo. Kluthe y Schubert38 también apuntaron esta tendencia tras el análisis de los datos del estudio de los siete países, con una prevalencia del 13% en los varones del norte de Europa, frente al 23,1% obtenido en los países del sur. El criterio para definir la obesidad en este trabajo fue un IMC >= 27.

Recientemente, se ha situado la proporción de individuos de Canadá39 entre 18 y 74 años con un IMC > 27 en un 35% para los varones y un 27% en las mujeres. En países como Australia40, Suecia41 o los Países Bajos42, se han estimado prevalencias de la obesidad (IMC >= 30) inferiores a las observadas en los estudios realizados en España43. En Finlan-dia44, datos referidos a 1992 estimaban la proporción de varones obesos (IMC >= 30) en un 19% y en un 18% para las mujeres. El análisis de estos datos permite situar la prevalencia de la obesidad en España en un punto intermedio entre los países del norte de Europa, Francia45 y Australia con las proporciones de obesos más bajas y EE.UU. y los países del este europeo que presentan en la actualidad las mayores frecuencias43,45,46.

Diferentes trabajos señalan un perfil creciente en la prevalencia de la obesidad en ambos sexos en varios países euro-peos42,47. También un estudio llevado a cabo en EE.UU.48 a partir del análisis de los datos de la secuencia de estudios NHANES I, II y III ha puesto en evidencia un importante incremento (+ 8%) de la prevalencia de la obesidad entre 1976-1980 y 1988-1991. Por el contrario, Serra49 no ha encontrado un aumento claro en la prevalencia de la obesidad en la población catalana analizando los datos de 1983-1992. Sería interesante constatar esta tendencia en otras CCAA españolas.

En casi todos los estudios, la prevalencia de la obesidad es más elevada en el subgrupo femenino y aumenta a medida que avanza la edad, especialmente en las mujeres con menor nivel de instrucción42-46. Estas diferencias en las distribuciones en función de la edad, el sexo y el nivel de instrucción también se han podido apreciar en nuestro país. Para completar la información epidemiológica sobre la prevalencia de la obesidad en España, sería de interés poder disponer en un plazo breve de estudios sobre la evolución ponderal en las distintas CCAA y datos homogéneos de la prevalencia de la obesidad en la población infantil y anciana.

Quizá los cambios en los estilos de vida que han acompañado al rápido proceso de urbanización en las últimas décadas puedan ser responsables en buena parte del aumento de la obesidad en el mundo desarrollado50. Datos objetivos de otros países de nuestro entorno indican que el problema tiende a aumentar, y aunque se han identificado algunos factores que podrían estar implicados en la génesis de la sobrecarga ponderal, quedan aún muchos aspectos por concretar.

La prevención primaria de la obesidad debería ocupar un lugar destacado en la lucha por reducir este factor de riesgo, con sus importantes repercusiones sanitarias, sociales y económicas. Las estrategias preventivas y de promoción de la salud deben estar encaminadas a fomentar hábitos dietéticos más saludables y a promocionar la práctica de ejercicio físico desde edades tempranas de la vida. Superada la etapa preventiva, el tratamiento de la obesidad es complejo y el porcentaje de fracasos a medio y largo plazo muy elevado.

Agradecimiento

Nuestro agradecimiento a la Dra. Carmen Amela Heras, del Departamento de Estadística del Instituto Carlos III, por su asesoría en el tratamiento y ajuste muestral.

Este trabajo se realizó en parte con una ayuda de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO).



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