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Sobre la Revista
Medicina Clínica Vol.129 Núm. 12
Medicina Clínica. ISSN:0025-7753
Medicina Clínica
Utilidad del Doppler color en el diagnóstico de la arteritis de la temporal
Por Roser Solans Laqué a, Jordi Pérez-López a
La arteritis de la temporal (AT) o arteritis de células gigantes (ACG) es la más frecuente de las vasculitis sistémicas que afectan a los adultos1.
Se trata de una panarteritis granulomatosa que afecta a grandes ...
Med Clin (Barc). 2007;129:456-7.
La arteritis de la temporal (AT) o arteritis de células gigantes (ACG) es la más frecuente de las vasculitis sistémicas que afectan a los adultos1.
Se trata de una panarteritis granulomatosa que afecta a grandes y medianos vasos, y característicamente a la arteria temporal superficial. Su mayor incidencia y prevalencia se sitúan alrededor de los 75-80 años1. Su etiología es desconocida y su diagnóstico se basa en los criterios propuestos por el Colegio Americano de Reumatología en 19902, que incluyen signos y síntomas clínicos propios de la enfermedad (dolor a la palpación de la arteria temporal o disminución de su pulso, cefalea localizada de reciente aparición), datos de laboratorio (velocidad de sedimentación globular [VSG] > 50 mm en la primera hora), edad > 50 años y alteraciones histológicas características en la biopsia de la arteria temporal, con una sensibilidad del 93% y una especificidad del 91,2% en el diagnóstico de la AT si se cumplen al menos 3 de los 5 criterios.
La complicación más grave de la AT es la ceguera, debida a la afección de las ramas extracraneales terminales de la arteria carótida, y sólo puede prevenirse con un alto índice de sospecha y el inicio precoz de tratamiento con glucocorticoides. Desafortunadamente, algunos síntomas, como la claudicación mandibular, la diplopía o la amaurosis fugaz, que tienen una gran especificidad para el diagnóstico de la AT, son poco frecuentes y por tanto su sensibilidad para el diagnóstico es baja3.
Dada la inespecificidad de los datos clínicos y de laboratorio, la biopsia de la arteria temporal sigue siendo, hoy por hoy, la técnica diagnóstica de referencia de la AT1,2. No obstante, la biopsia puede ser negativa hasta en un 9-20% de los pacientes afectados de esta enfermedad, ya que la afección vascular es segmentaria, las alteraciones histológicas características de la enfermedad no siempre se hallan presentes, y en ocasiones no se obtiene tejido arterial1,3,4. Por todo ello, la sensibilidad de la biopsia para el diagnóstico de la AT oscila entre el 56 y el 91% según las distintas series3,4.
En los últimos años se ha investigado la utilidad en el diagnóstico de la AT de distintas técnicas de imagen, que permitan identificar y valorar la inflamación de la pared vascular y permitan igualar los resultados diagnósticos de la biopsia o evitar su práctica4-6. La ultrasonografía Doppler color de la arteria temporal se ha propuesto como una técnica diagnóstica no invasiva, que permite detectar estenosis y/o oclusiones en la arteria afectada y un halo específico a su alrededor. Schmidt et al6, en 1997, fueron los primeros en describir la existencia de dicho halo hipoecoico alrededor de la luz de la arteria temporal inflamada y en proponer su uso en el diagnóstico de la AT. Desde entonces, diversos estudios6-14 han corroborado la existencia del halo periarterial, que se considera específico de la enfermedad, y se ha sugerido que la práctica de la ultrasonografía mejoraría el rendimiento diagnóstico de la biopsia arterial, indicando la zona a biopsiar, e incluso podría evitar su práctica. No obstante, la utilidad del Doppler color de la AT en el diagnóstico de la enfermedad es controvertida7, ya que es una técnica muy dependiente de la pericia y experiencia del explorador, y su sensibilidad y especificidad son muy variables según los distintos estudios6-14.
En 2005, Karassa et al13 llevaron a cabo un metaanálisis en el que analizaron 23 estudios publicados en la literatura médica en los que se había incluido a un total de 2.036 pacientes, y concluyeron que la sensibilidad y especificidad del halo en el diagnóstico de la AT eran del 69 y el 82%, respectivamente, y por tanto es una exploración útil en el diagnóstico de la AT, si bien su interpretación debía ser cautelosa y basarse en la sospecha clínica de la enfermedad. Cabe señalar, además, que hay falsos positivos y falsos negativos en cuanto a la visualización del halo y/o la detección de estenosis en la arteria temporal. En este sentido, se ha descrito la presencia de un halo perivascular en la arteria temporal de pacientes afectados de enfermedades infecciosas o neoplásicas, y de estenosis en pacientes con arteriosclerosis. Además, hasta en un 10% de los pacientes afectados de AT con biopsia positiva no se objetiva ninguna alteración ultasonográfica6,8,9,13,14.
En el estudio de Zaragozá García et al15, la presencia de halo hipoecoico alrededor de la arteria temporal demostró una sensibilidad del 80%, una especificidad del 92%, un valor predictivo positivo del 80% y un valor predictivo negativo del 92% en el diagnóstico de la AT, y por ello los autores consideran el Doppler de la arteria temporal como un buen test de cribado para el diagnóstico de la enfermedad. Aunque en el estudio se incluye un reducido número de pacientes en los que se sospechaba una AT y finalmente sólo se diagnosticó de AT a 5 de ellos, los autores demuestran una buena correlación entre el halo periarterial y los hallazgos histológicos compatibles con AT.
En nuestra experiencia16 el Doppler color de la arteria temporal es una herramienta de ayuda en el diagnóstico de la AT con una sensibilidad y una especificidad similares a las descritas por Zaragozá García et al, y altos valores predictivos positivo y negativo para el diagnóstico de AT, ya que la mayoría de los pacientes afectados de dicha enfermedad presentan alteraciones en el examen ultrasonográfico en forma de halo hipoecoico y/o estenosis intraluminal, y los falsos positivos son poco frecuentes.
Zaragozá García et al15 también sugieren que la ausencia de halo hipoecoico y estenosis en un paciente con sospecha clínica de AT descartaría el diagnóstico, y por tanto evitaría la biopsia. En este sentido, la evidencia acumulada indica que la ausencia de halo en un paciente con baja sospecha de ACG descartaría prácticamente la posibilidad de presentar dicha enfermedad, dado el elevado valor predictivo negativo de la ultrasonografía8,10,13. De igual modo, en un paciente con una alta probabilidad de presentar una ACG el halo en la arteria temporal sería casi diagnóstico, sin necesidad de realizar biopsia6,13. Por último, en pacientes con manifestaciones sistémicas aisladas (fiebre prolongada, cuadro constitucional, VSG elevada) sin síntomas indicativos de AT, la presencia de un halo hipoecoico periarterial temporal apoyaría el diagnóstico de AT y la práctica de la biopsia de la arteria temporal, sin poder reemplazar a esta última7,13. A pesar de todo, cabe recordar que ni la ausencia de halo ni la biopsia negativa excluyen la enfermedad, y que si la sospecha clínica es alta, debe tratarse al paciente con glucocorticoides.
Pocos estudios han investigado la utilidad del Doppler color en el seguimiento clínico de los pacientes afectados de AT cuando se produce una recaída14. Es de esperar que en un futuro próximo nuevos estudios prospectivos, en los que se incluya un elevado número de pacientes con alta o baja sospecha de AT, permitan corroborar la utilidad de la ultrasonografía Doppler color en el diagnóstico y en el seguimiento clínico de los pacientes afectados de AT y dicha técnica se incluya definitivamente en el algoritmo diagnóstico de la AT.
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16. Solans R, Delgado R, Molina J, Bosch JA, Pérez-López J, Pérez-Bocanegra C, et al. Utilidad de la ultrasonografía Doppler-color de la arteria temporal en el diagnóstico de la arteritis de células gigantes. Rev Clin Esp. 2004;204 Supl 1:438-9.
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