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Medicina Clínica. ISSN:0025-7753

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Medicina Clínica

Actividad física y calidad de vida de la poblaciónadulta mayor en España

Por Pilar Guallar-Castillón a, Patricia Santa-olalla Peralta b, José Ramón Banegas a, Esther López c, Fernando Rodríguez-Artalejo a

a Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública. Facultad de Medicina. Universidad Autónoma de Madrid. Madrid.
b Centro Nacional de Epidemiología. Instituto de Salud Carlos III. Ministerio de Sanidad y Consumo. Madrid. España.
c Departamento de Nutrición. Harvard School of Public Health. Boston. Estados Unidos

Fundamento y objetivo: Este trabajo examina la relación entre la actividad física en el tiempo libre (AFTL) y la calidad de vida relacionada con la salud (CVRS) de la población adulta mayor en España. Sujetos y método: Estudio transversal en los domicilios de 3.066 sujetos representativos de la población española no institucionalizada de 60 y más años. La información sobre AFTL se obtuvo mediante entrevista estructurada y la CVRS se midió con el cuestionario de salud SF-36. Se construyeron modelos de regresión lineal donde la variable dependiente fue la puntuación en cada una de las 8 escalas del SF-36 y la independiente principal fue la AFTL. Los modelos se ajustaron por variables sociodemográficas, de estilos de vida, de uso de servicios sanitarios, enfermedades crónicas y de red social. Resultados: El 42,7% de los sujetos realizaba actividad sedentaria; el 54,2%, AFTL ligera, y el 3%, AFTL moderada/intensa. En comparación con la actividad sedentaria, la AFTL ligera se asoció a mayor puntuación en todas las escalas del cuestionario SF-36, excepto para el rol físico y el rol emocional, tanto en varones como en mujeres. El aumento en la puntuación en los sujetos con AFTL ligera fue superior a 3 puntos en la mayoría de las escalas, lo que se considera habitualmente una modificación de la CVRS con relevancia clínica. Los resultados no variaron de forma apreciable con la edad, el nivel de estudios, la obesidad o la presencia de enfermedades crónicas. A mayor intensidad de AFTL, mejor CVRS (p de tendencia lineal < 0,05 en la mayoría de las escalas del SF-36). Conclusiones: La AFTL ligera se asocia a mejor CVRS que la actividad sedentaria. El hecho de que esta relación no se vea modificada por las principales variables sociodemográficas y clínicas induce a pensar que la gran mayoría de la población adulta mayor puede mejorar su CVRS realizando, al menos, AFTL ligera.

Med Clin (Barc). 2004;123:606-10.

Palabras clave: Actividad física. Calidad de vida. Ancianos.

La actividad física (AF) reduce el riesgo de numerosas enfermedades crónicas y la mortalidad por el conjunto de todas las causas1-4 . Este efecto favorable se produce incluso en los ancianos que realizan una AF de intensidad moderada5 . También se sabe que la AF puede tener efectos beneficiosos en la salud mental: reduce la ansiedad, mejora el estado de ánimo y aumenta la sensación de eficacia en el manejo de situaciones cotidianas3,6,7 . Además, incluso entre las personas que tienen alguna enfermedad, la AF aumenta la habilidad para realizar actividades de la vida diaria, retrasa la aparición de discapacidad y disminuye la dependencia3,8-11 . A pesar de ello, en España más de un 40% de la población adulta mayor es completamente sedentaria12 y, aunque el porcentaje de personas que realizan actividad física en el tiempo libre (AFTL) ha aumentado en la última década13 , los españoles presentan una pobre actitud hacia el cambio para aumentar la AF, peor que la que muestran en otros países de Europa14 . Además, la intención de realizar este cambio positivo para la salud disminuye con la edad15 . Por otra parte, la eficacia de las estrategias para la promoción de la AF entre la población adulta mayor es controvertida16-20 . Mientras que algunos estudios muestran cierta eficacia de las intervenciones aumentando la AF a corto plazo18,19 , incluso entre los ancianos19 , otros señalan que esta eficacia es escasa y que los mejores resultados se consiguen simplemente con una breve negociación con cada perso20 . Varios autores señalan, sin embargo, que un aspecto importante en la motivación de los individuos para realizar AF es el conocimiento de los beneficios que puede reportar19,21,22 . Entre dichos beneficios, la mejora de la calidad de vida relacionada con la salud (CVRS) puede ser especialmente relevante en los ancianos, por ser una medida global de salud que incluye dimensiones de estado funcional y de bienestar físico, mental y social que son al menos tan relevantes para las personas mayores como la morbimortalidad.

Éste es el primer estudio en España que examina la relación entre la AFTL y la CVRS en población de 60 y más años de edad.

Sujetos y método

Se realizó una encuesta transversal sobre una muestra de 4.000 sujetos representativos de la población española no institucionalizada de 60 y más años deedad. El estudio obtuvo la aprobación del Comité Ético de Investigación Clínica del Hospital Universitario La Paz de Madrid. Los sujetos de estudio se seleccionaron mediante muestreo probabilístico por conglomerados y polietápico. Los conglomerados o unidades de primera etapa se estratificaron por región de residencia y tamaño de municipio, y se eligieron aleatoriamente entre secciones censales. Posteriormente en ellas se seleccionaron los domicilios en los que finalmente se obtuvo la información de los sujetos. En total se recogió información en 450 secciones censales de España, y los sujetos se seleccionaron en grupos de sexo y edad. Dado el diseño muestral del estudio, a cada sujeto se le asignó un coeficiente de ponderación, en función de su sexo, edad, región de residencia y tamaño de municipio, que permitiera reconstruir en el análisis las características de la población española. Sólo se sustituyeron sujetos para las entrevistas después de 10 visitas fallidas del entrevistador, incapacidad, fallecimiento, institucionalización o negativa a participar. La tasa de respuesta del estudio fue del 71%. La información se recogió entre octubre de 2000 y febrero de 2001 mediante entrevista personal con un cuestionario estructurado y un examen físico posterior para medir la presión arterial y las variables antropométricas. En todos los casos se obtuvo el consentimiento informado de los sujetos o de familiares con los que convivían. De los 4.000 sujetos de estudio, 3.066 (76,5%) proporcionaron información completa de todas las variables utilizadas en este trabajo. En comparación con las personas que proporcionaron información completa y válida, las que no lo hicieron eran de edad más avanzada (73,3 frente a 71,5 años), con predominio de mujeres (el 64,9 frente al 54,0%) y residían con más frecuencia en núcleos urbanos de más de 50.000 habitantes (el 51,7 frente al 47,5%). Los entrevistadores superaron un entrenamiento estandarizado para la administración del cuestionario y la toma de la presión arterial y medidas antropométricas. Se preguntó a cada sujeto sobre el nivel de AF realizada en el tiempo libre, aunque a los jubilados, pensionistas o los que estaban en paro se les preguntó por la AF realizada en la totalidad de su tiempo. Los sujetos fueron clasificados como sedentarios si contestaron: «No hago ejercicio. Mi tiempo libre lo ocupo casi completamente de forma sedentaria, como en leer, ver la televisión, ir al cine, etc.»; los sujetos se incluyeron en la categoría de AF ligera si contestaron: «Realiza alguna actividad física o deportiva ocasional, como caminar o pasear en bicicleta, jardinería, gimnasia suave, actividades recreativas de ligero esfuerzo, etc.; y por último, se clasificaron en la categoría de AF moderada/intensa si contestaron: «Actividad física regular, varias veces al mes del tipo tenis, gimnasia, correr, natación, ciclismo, juegos de equipo, etc., o entrenamiento físico varias veces a la semana». La CVRS se midió con la versión española del cuestionario SF-3623 , que se incluyó justo al principio de la encuesta a la que debían responder los sujetos. El cuestionario SF-36 consta de 36 ítems que valoran las 8 dimensiones o escalas de la CVRS siguientes: función física, rol físico, dolor corporal, salud general, vitalidad, función social, rol emocional y salud mental. La función física, el rol físico y el dolor corporal reflejan el componente físico de la salud; la función social, el rol emocional y la salud mental recogen los aspectos psicosociales, y la vitalidad y la salud general dan una idea global de salud subjetiva, que se asocia tanto con los aspectos físicos como con los mentales. Entre los sujetos que respondieron al cuestionario SF-36, el porcentaje de personas que completaron todos los ítems de cada una de las escalas fue muy alto. Para la escala de vitalidad, que fue la que presentó la respuesta más baja, el 95,8% de los sujetos respondió a todos los ítems. Cuando a los sujetos entrevistados en el estudio se les preguntó por el grado con que habían comprendido las preguntas del cuestionario de salud SF-36, el 95,8% declaró que había sido muy alto o bastante alto. La versión española del SF-36 se ha utilizado anteriormente para medir la CVRS en ancianos24 y ha mostrado buena reproducibilidad y validez para medir la CVRS23 . Las variables sociodemográficas recogidas fueron: sexo, edad, tamaño del municipio de residencia, nivel de estudios (sin estudios, estudios primarios, secundarios y universitarios), condición de ser cabeza de familia y última ocupación del cabeza de familia (trabajador por cuenta propia, trabajador por cuenta ajena manual y trabajador por cuenta ajena no manual). Las variables relacionadas con estilos de vida de las que se obtuvo información fueron: consumo de tabaco (nunca, fumador y ex fumador) y consumo de alcohol (abstemio, ex bebedor, bebedor moderado y bebedor excesivo). Se consideró bebedores moderados a los varones que ingerían 30 g/día o menos de alcohol y a las mujeres que consumían 20 g/día o menos. Bebedores excesivos fueron los que superaron los límites anteriores. También se determinó la presión arterial de forma estandarizada25 y se consideró que un individuo era hipertenso cuando su presión arterial sistólica era mayor o igual que 140 mmHg, o su presión diastólica era mayor o igual que 90 mmHg

o recibía tratamiento farmacológico para controlar la presión arterial. Además, se midieron el peso y la talla con procedimientos estandarizados12 y se calculó el índice de masa corporal a partir del cual se clasificó a los sujetos en 3 grupos: bajo y normopeso (< 25), sobrepeso (25-29,9) y obeso ( ≥30). Las variables sanitarias recogidas incluyen el uso de servicios sanitarios y la presencia de enfermedades crónicas declaradas por el paciente. La utilización de servicios sanitarios se estimó por la frecuencia con la que el sujeto acude a la consulta del médico en las últimas 2 semanas, la frecuencia con la que el médico había acudido a su casa en las últimas 2 semanas y el ingreso hospitalario en el año previo a la entrevista. Se registró asimismo el número de medicamentos consumidos en la actualidad por los sujetos y se establecieron 3 grupos: ninguno, 1 o 2, y 3 o más medicamentos. Por último, se registraron las siguientes enfermedades crónicas: asma y bronquitis crónica, cardiopatía isquémica, enfermedades cerebrovasculares, otras enfermedades del sistema circulatorio, neoplasias, enfermedades osteomusculares, cataratas, alteraciones del metabolismo de la glucosa y enfermedad de Parkinson. Se clasificó a los sujetos en 4 grupos según presentaran 1, 2, 3 o más enfermedades crónicas, o ninguna. La red social se valoró mediante varias preguntas sobre el estado civil, la situación de convivencia de los individuos entrevistados, la frecuentación de familiares distintos de aquellos con los que convivían y la frecuencia de encuentros con amigos o vecinos. A partir de esta información se clasificó a los sujetos como casados o no, en situación de vivir solos o no, ver a familiares diaria o casi diariamente frente a hacerlo con menor frecuencia, y ver a amigos y vecinos diaria o casi diariamente frente a menor frecuencia de contacto.

Análisis estadístico

El SF-36 permite imputar valores en los ítems cuando el individuo ha contestado más de la mitad de los ítems que componen cada escala. En este estudio sólo al 1,5% de los sujetos se les ha imputado algún valor. Las respuestas de los sujetos a cada ítem reciben una puntuación numérica que, una vez codificada, es llevada a una escala de 0 a 100, de forma que a mayor puntuación mejor es el estado de salud26 . Las diferencias en los valores medios de variables cuantitativas entre sexos o niveles de AF se analizaron mediante la prueba de la t de Student, y las diferencias entre variables cualitativas, mediante la prueba de la χ 2 . Además, se contrastó la tendencia lineal de los valores medios de las escalas del SF-36 a través de las categorías de AF mediante regresión lineal simple. Los análisis principales se realizaron por separado para cada sexo. Se construyeron modelos de regresión lineal donde la variable dependiente fue la puntuación en cada una de las escalas del SF-36 y la independiente principal, la AFTL. Los modelos se ajustaron por variables sociodemográficas, de estilos de vida, uso de servicios sanitarios, presencia de enfermedades crónicas y variables de red social. Todas las variables independientes se modelizaron mediante términos indicadores. Sin embargo, la relación do-sis-respuesta lineal entre AFTL y CVRS se analizó introduciendo la AFTL como variable continua en los modelos. Por último, se examinó si la relación de la CVRS con la AFTL (en 2 categorías: sedentarismo frente a AFTL no sedentaria) variaba con la edad, el sexo, el nivel de estudios, la obesidad y la presencia de enfermedades crónicas. Para ello, en los modelos se valoró la significación estadística (p < 0,05) de términos construidos mediante el producto de la AFTL con las otras variables de interés27 . Los análisis se realizaron con el paquete estadístico SAS28 .

Resultados

Se analizó la información de un total de 1.410 varones (46%) y 1.656 mujeres (54%). Entre los varones, el 61,2% realizaba AFTL ligera y el 4,2%, AFTL mode-rada/intensa, mientras que dichas cifras fueron, respectivamente, del 48,3 y el 2,1% entre las mujeres. En la tabla 1 se observa que los sujetos sedentarios son de mayor edad, residen con mayor frecuencia en poblaciones con menos de 50.000 habitantes y tienen menor nivel de estudios. Respecto a estilos de vida, los sedentarios consumen con menos frecuencia cantidades moderadas de alcohol. Además, las mujeres sedentarias con más frecuencia son obesas y nunca han sido fumadoras. Los sedentarios acuden más frecuentemente al médico, tienen mayor número de enfermedades crónicas, y las mujeres consumen con más frecuencia 3 o más medicamentos. Por último, las personas sedentarias ven con menos frecuencia a los amigos. En la tabla 2 se observa que los valores medios de todas las dimensiones de la CVRS fueron más bajos en las mujeres que en los varones (p < 0,0001). Además, en ambos sexos, los sedentarios presentaron peores puntuaciones en todas las escalas del SF-36 que los sujetos que realizaron más AFTL, observándose una clara relación dosis-respuesta positiva (p de la tendencia lineal < 0,05) entre AF y la mayoría de las dimensiones de la CVRS (tabla 2). Las diferencias más importantes de puntuación entre los sedentarios y los que realizan más AF se observaron en la escala de función física, especialmente en mujeres (tabla 2). Después de ajustar por variables sociodemográficas, de estilos de vida, uso de servicios sanitarios, número de enfermedades crónicas y red social (tabla 3), la AFTL ligera se asoció, en comparación con la actividad sedentaria, con una mayor puntuación en las escalas del SF-36, excepto para el rol físico y el rol emocional, tanto en varones como en mujeres. El aumento de puntuación fue mayor en las escalas de función física, salud general, vitalidad y función social en ambos sexos. Además, en prácticamente todos los casos fue superior a 3 puntos, lo que se considera una modificación de la CVRS con relevancia clínica 29 . En general, la asociación de la AFTL con la CVRS pareció ser algo mayor en los varones que en las mujeres, pero la interacción no alcanzó la significación estadística. Aunque en comparación con los sedentarios, la AFTL moderada/intensa se asoció a un aumento de más de 15 puntos en la escala de función física en ambos sexos, esta misma AFTL se acompañó de un aumento de 17 puntos en las escalas de salud general y vitalidad en los varones, mientras que lo hizo sólo en 9 puntos en las mismas escalas en las mujeres. Por último, en ambos sexos se observó una relación dosis-respuesta positiva (p < 0,05) entre AFTL y la mayoría de las escalas de CVRS, especialmente en los varones (tabla 3). En la mayoría de los casos, la asociación entre AFTL y CVRS no se modificó sustancialmente ni de forma significativa (interacción, p > 0,05) por la edad, el nivel de estudios, la obesidad y la presencia de enfermedades crónicas. Sin embargo, la relación positiva entre AFTL y CVRS fue algo mayor en las mujeres con estudios primarios que entre las que no los tenían para las escalas de salud general y vitalidad (test de interacción, p = 0,0013 y p = 0,0158, respectivamente).

TABLA 1 Características de los sujetos de estudio según la actividad física en el tiempo libre

Discusión

En la población española de 60 y más años, la práctica de AFTL ligera se asocia con mejor CVRS, tanto en las dimensiones físicas como en las mentales. Ello puede alentar a los de más edad a realizar AF, porque los pequeños esfuerzos se llevan a cabo con mayor facilidad; se ha observado que la prescripción de ejercicio de baja intensidad facilita la adhesión a los programas de AF17 y que caminar es la AF que mejor se mantiene al avanzar la edad30 . Por otro lado, que la relación entre AFTL y CVRS no se modifique por la edad, el nivel de estudios, la obesidad y la presencia de enfermedades crónicas indica que la gran mayoría de la población adulta mayor podría mejorar su saber que se realiza actividad o ejercicio, CVRS mediante la AF ligera. Además, las la mejor forma física que conduce a maactividades que requieren bajo esfuerzo, yor eficacia en las actividades de la vida como andar, también se asocian a la re-diaria, la percepción de que se puede ser ducción de acontecimientos cardiovascu-útil a los que le rodean en caso de ser lares 31 y a cambios favorables en sus fac-necesario, mayor riqueza y variedad en el tores de riesgo 32 . ocio que sirve para complementar al ha-La asociación entre AFTL y CVRS se ob-bitual ocio sedentario, la sensación de serva aun después de ajustar por varia-sentirse más joven o atractivo, la mayor bles que, como la presión arterial o la facilidad para la relación social, etc. Va-obesidad, las enfermedades crónicas y el rios de estos posibles mecanismos de la uso de servicios sanitarios, pueden estar relación entre AFTL y CVRS comparten en medio de la cadena causal que va de un concepto: mayor capacidad o «empola AF a la CVRS. Ello significa que los deramiento» para adaptarse o hacer frenmecanismos de la asociación observada te de forma satisfactoria (e incluso plapueden ser otros, en particular los que centera) a los retos y demandas de la los sujetos perciben de forma natural y vida diaria, lo que coincide en buena me-casi instintiva: la sensación positiva de dida con el concepto general de salud.

TABLA 2 Nuestros resultados coinciden con los de Puntuación en las escalas del cuestionario SF-36, según actividad física en tiempo libre y sexo

TABLA 3 Asociación de la actividad física en el tiempo libre con las escalas del cuestionario SF-36, por sexo

Nuestros resultados coinciden con los de otros estudios que muestran que la AF se asocia a mejor CVRS, tanto en esferas físicas como mentales.Así, un ensayo clínico mostró una mejora en las escalas del SF-36 en sujetos de 40 a 80 años que recibieron consejo para realizar AF. A los 12 meses mejoraron las escalas de salud general, vitalidad, rol físico y dolor corporal, y no se observó evidencia de efectos adversos33 . Stewart et al34 encontraron que un grado mayor de participación en 3 regímenes de entrenamiento se relacionaba también con la mejora de la función física y del rol físico, con menor dolor y con mejor percepción de la salud. Otros autores también señalan que el sedentarismo se asocia con una disminución de la función física35 , que realizar AF mejora la salud autopercibida36 y que caminar es un determinante de bienestar en la vejez (suc cessful aging)37 . Asimismo, nuestros resultados coinciden con otras investigaciones realizadas en adultos sanos38 y en sujetos de 50 a 65 años34 que señalan que la AF vigorosa no es imprescindible para obtener mejorías de la CVRS asociadas a la AF. Por último, nuestros hallazgos también concuerdan con los que muestran la mejoría de la CVRS en ancianos con enfermedades crónicas que realizan AF39,40 . King et al41 mostraron por primera vez que con ejercicios de estiramiento y potenciación de la flexibilidad disminuía el dolor corporal en los ancianos. Otros autores también han observado resultados simila-33,39 , en particular que la AF en los mayores de 60 años reduce los dolores reumáticos42 . En nuestro estudio, la AFTL ligera se asoció a una reducción del dolor corporal en ambos sexos que, sin embargo, no se consiguió con la AFTL modera-da/intensa. Por tanto, en el peor de los casos, nuestros resultados son compatibles con que la realización de AF no aumenta el dolor corporal. Para interpretar adecuadamente nuestros resultados hay que considerar algunas características metodológicas del estudio. En primer lugar, el diseño transversal no permite asegurar que la relación entre AFTL y CVRS sea causal ni excluye que sea bidireccional. Es decir, la AFTL puede mejorar la CVRS, pero también una buena CVRS facilita realizar AFTL. En segundo lugar, los datos de AF son declarados por los pacientes de forma retrospectiva. Este modo de obtener los datos no modifica las características de la AF, a diferencia de lo que puede ocurrir con el registro prospectivo por los sujetos de estudio o la utilización por ellos de aparatos de medición objetiva (p. ej., pedómetros y acelerómetros, entre otros)3 . Aunque la validez de nuestro cuestionario en población española no es conocida, cuestionarios muy similares al nuestro son frecuentes en otros estudios epidemiológicos de gran tamaño3 , porque son muy breves y fáciles de rellenar, en especial por ancianos. Precisamente, el hecho de que nuestro estudio sea de gran tamaño ha permitido desagregar los análisis por sexo y explorar varias interacciones de relevancia clínica y para la salud pública. Además, en nuestro estudio el instrumento de medida de la AF ha permitido distribuir/clasificar eficazmente a los ancianos en varios grados de AF, lo que es un requisito para medir la relación entre AF y CVRS. Esto es particularmente importante porque en los ancianos la AF realizada es habitualmente menor y menos variada que la de poblaciones más jóvenes. En tercer lugar, el trabajo se realizó sobre una muestra de sujetos de población general no institucionalizada. Es esperable que los sujetos que residen en instituciones tengan peor CVRS que los no institucionalizados, pero también es previsible que sean más sedentarios, lo que también apoyaría los resultados encontrados en este trabajo. Por último, conviene señalar la importancia de que tanto los médicos como la población general conozcan los beneficios de la realización de AF porque, aunque el consejo sobre AF es factible en la práctica clínica habitual43 , parece que los médicos preguntan a sus pacientes de forma sistemática sobre los hábitos de AF y realizan consejo estructurado sobre AF con menor frecuencia de la deseable44,45 . Además, aunque el efecto de las intervenciones para promover la AF sea sólo modesto, el impacto en salud pública puede ser muy grande. Por otro lado, la ausencia de consejo sobre AF es más frecuente en los mayores de 75 años y en los pacientes en fase de precontemplación para aumentar su AF43 . Además, los médicos con menor información sobre los beneficios de la AF tienden a aconsejarla con menor frecuencia44 .

Este trabajo se ha financiado en parte con la ayuda 08.7/0005/2003-1 de la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid y con una ayuda del Instituto de Salud Carlos III (red RCESP C3/09).

Correspondencia: Dr. F. Rodríguez Artalejo. Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública. Facultad de Medicina. Universidad Autónoma de Madrid. Avda. Arzobispo Morcillo, s/n. 28029 Madrid. España. Correo electrónico: fernando.artalejo@uam.es

Recibido el 12-1-2004; aceptado para su publicación el 25-5-2004.



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