Opciones
Sobre la Revista
Medicina Clínica Vol.117 Núm. 07
Medicina Clínica. ISSN:0025-7753
Medicina Clínica
Tendencias de la prevalencia, conocimiento, tratamiento y control de la hipertensión arterial entre 1986 y 1996: estudio MONICA-Cataluña
Por Susana Sans a, Guillermo Paluzie a, Luisa Balañá a, Teresa Puig a, Ignacio Balaguer-Vintró a
Fundamento: Describir las tendencias temporales de la presión arterial (PA) y de la prevalencia, conocimiento, tratamiento y control de la hipertensión arterial (HTA) entre 1986 y 1996, en el estudio MONICA-Cataluña. Sujetos y método: Tres exámenes de salud transversales en muestras aleatorias independientes de la población general de 25 a 64 años realizados en 1986-1988, 1990-1992 y 1994-1996 según el protocolo del estudio MONICA de la OMS. La PA se midió dos veces consecutivas con esfigmomanómetro de mercurio de cero aleatorio. Resultados: Se
examinaron 2.571, 2.934 y 3.485 individuos en cada examen, representando tasas de respuesta del 74, 67 y 72%, respectivamente. La media de la PA sistólica (PAS) ajustada por edad descendió 2 y 4 mmHg (p < 0,001), alcanzando 120 y 114 mmHg en 1994-1996, en varones y mujeres, respectivamente. La PA diastólica (PAD) no varió ni en varones (73-74 mmHg) ni en mujeres (70-71 mmHg). La prevalencia de HTA (>= 160/95 mmHg y/o en tratamiento farmacológico) ajustada por edad fue del 8% (varones) y del 10% (mujeres) en 1994-1996, y la de HTA (>= 140/90 mmHg y/o en tratamiento farmacológico) fue del 15% en ambos sexos. El conocimiento de la hipertensión (HTA >= 140/90) aumentó del 67 al 76%. Los hipertensos tratados aumentaron del 22 al 40% (varones) y del 44 al 54% (mujeres). El uso de diuréticos y bloqueadores beta descendió, y aumentó el de inhibidores de la enzima conversiva de la
angiotensina (IECA). Al final del período, el 52% de los hipertensos estaba controlado. La PAS descendió también en los normotensos/as, pero no la PAD. Conclusiones: Entre 1986 y 1996, la prevalencia de HTA en Cataluña permaneció estable, aunque el conocimiento, tratamiento y control mejoraron sustancialmente. La PAS disminuyó, mientras que la PAD no varió. Med Clin (Barc). 2001;117:246-53. Palabras clave: Hipertensión arterial. Prevalencia. Conocimiento. Tratamiento. Control. Tendencias. Normotensos. Exámenes de salud.
El riesgo de enfermedad
cerebrovascular y cardiopatía isquémica asociado con
el aumento de la presión arterial se ha demostrado en un
gran número de estudios epidemiológicos1.
La hipertensión arterial (HTA) es además causante de
insuficiencia cardíaca, aneurisma aórtico,
insuficiencia renal y enfermedad arterial
periférica2, y es la causa de un porcentaje
considerable de defunciones en España3. El
descenso de 5 a 6 mmHg de la presión arterial
diastólica (PAD) logrado con el tratamiento antihipertensivo
produce a largo plazo una reducción del 35 al 40% de los
accidentes cerebrovasculares y entre un 20-25% de los episodios
coronarios4. Se estima que la HTA no tratada es la causa
de una cuarta parte de los accidentes cerebrovasculares ocurridos
en hipertensos5. El conocimiento de los beneficios del
tratamiento de la HTA influyó para que muchos países
occidentales iniciaran actuaciones para mejorar el control de la
HTA. Una de las experiencias pioneras en España fue el
programa de control de la HTA del programa de control de las
enfermedades crónicas (CRONICAT)6, a la que
siguieron experiencias generalizadas de los equipos reformados de
atención primaria7. Sin embargo, a pesar de las
actuaciones emprendidas, se ha observado que una gran
proporción de hipertensos no tiene sus cifras
controladas8, y recientemente la Organización
Mundial de la Salud y la Sociedad Internacional de
Hipertensión (OMS/SIH) recomendaron cifras inferiores a
130/85 para el control de la HTA en jóvenes, personas de
edad media y diabéticos9.
El estudio
multicéntrico MONICA de la OMS tiene como finalidad el
estudio de las tendencias y determinantes de las enfermedades
cardiovasculares en poblaciones geográficamente definidas de
21 países10. El objetivo del presente trabajo es
presentar las tendencias de las cifras de presión y de la
prevalencia, conocimiento, tratamiento y control de la HTA de la
población adulta de 25 a 64 años del estudio MONICA
en Cataluña entre 1986 y 1996.
Sujetos y
método
Diseño
Tres
encuestas-exámenes de salud transversales en muestras
aleatorias independientes de la población general,
realizados en los años 1986-1988, 1990-1992 y
1994-1996.
Área de
estudio
Comprendida por las
comarcas del Vallés Occidental y Oriental, Bages,
Berguedà y Solsonès, de la provincia de Barcelona, y
Lérida. Incluye 154 municipios.
Sujetos
La población diana
está constituida por varones y mujeres de 25 a 64
años residentes de derecho en el área de estudio:
573.617 habitantes en 1991.
Muestreo
Población de
estudio seleccionada según un muestreo aleatorio
bietápico en cada examen de salud. Primero se eligieron,
mediante sorteo proporcional a la población municipal, 9 de
los 154 municipios del área de estudio. Seguidamente, se
sortearon los individuos a partir de los padrones municipales
actualizados, estratificados según el sexo y el grupo de
edad decenal. Para el cálculo del tamaño de la
muestra, se consideró un error alfa de 0,05 en una prueba de
hipótesis bilateral y un poder estadístico de 0,80,
para detectar diferencias entre exámenes de como
mínimo 3 mmHg de PAD, considerando una desviación
típica de 14 mmHg en cada grupo de edad y sexo. El
tamaño de la muestra se incrementó en un 30%, en
previsión de la no respuesta. Se obtuvieron muestras de
3.597, 4.455 y 4.950 en el primer, segundo y tercer examen de
salud, respectivamente. Se consideraron no elegibles las personas
seleccionadas que, con anterioridad a la fecha de selección
de la muestra, hubiesen fallecido o trasladado su residencia fuera
del área de estudio, o que figurasen en el padrón
municipal con sexo erróneo. Además, un total de 115
participantes mayores de 64 años en el día del examen
de salud fueron excluidos del presente análisis (tabla
1).
Reclutamiento
El proceso de
reclutamiento se ha descrito con detalle
anteriormente11,12. Todas las personas seleccionadas
recibieron una invitación por carta y un recordatorio
telefónico para participar en el examen de salud. En
ningún caso se admitieron sustitutos fuera de las personas
originalmente seleccionadas en la muestra.
Falta de
respuesta
Para evaluar potenciales
sesgos de no respuesta, se cumplimentó por teléfono o
por visita domiciliaria un breve formulario con información
sobre variables sociodemográficas, historia previa de HTA y
tratamiento farmacológico antihipertensivo a las personas
seleccionadas que no acudieron al examen de salud.
Trabajo de
campo
La duración
aproximada fue de un año y medio a dos años
según el examen de salud: de abril de 1986 a julio de 1988
el primero; de octubre de 1990 a mayo de 1992 el segundo, y de
junio de 1994 a mayo de 1996 el tercero. Los exámenes se
llevaron a cabo en dos unidades móviles. Para minimizar las
variaciones estacionales, las unidades se trasladaron dos veces en
estaciones del año opuestas a cada municipio, examinando en
cada ocasión la mitad de la muestra municipal
correspondiente. Las personas seleccionadas recibieron
instrucciones escritas para abstenerse de fumar, comer, beber
(excepto agua) y practicar ejercicio físico intenso en la
hora previa a la cita para el examen. Un equipo de enfermeras
entrenadas recogió los datos personales y
sociodemográficos de cada participante, administró
los cuestionarios y realizó las mediciones de la
presión arterial y otros parámetros biológicos
del examen de salud. Además se registró la
medicación consumida por cada participante durante los 15
días anteriores al examen. Los medicamentos fueron
posteriormente codificados según la clasificación
ATC13.
Determinación de la
presión arterial
El procedimiento
siguió el protocolo del estudio MONICA14. Se
utilizaron dos esfigmomanómetros de columna de mercurio con
cero aleatorio15 de la marca Hawksley® y
tres tamaños de manguito (cámaras hinchables de
9,5
*
17,5
cm; 12,5
*
23 cm, y 15,5
*
33 cm), según la circunferencia del brazo. El
participante esperaba 5 min sentado, con el manguito colocado en el
brazo derecho, sin cruzar las piernas y sin hablar. Después
de medir el pulso radial durante 30 seg, se inflaba el manguito
rápidamente y se desinflaba a una velocidad de 2 mmHg por
segundo, determinándose la PA sistólica (PAS) en el
primer ruido de Korotkoff y la PAD en el quinto ruido, con una
precisión de 2 mmHg. Se volvía a medir el pulso
radial y se determinaban la PAS y la PAD una segunda vez. Se
utilizó la media de ambas mediciones para el análisis
de datos.
Control de
calidad
Cuatro observadores fueron
entrenados y certificados con cintas de casete que
reproducían los sonidos de Korotkoff, previa
superación de una audiometría. Se recertificó
a los observadores de la presión arterial cada semestre. La
variabilidad interobservador se controló bimensualmente
mediante lecturas seriadas de la presión arterial de sujetos
control. La variabilidad máxima admitida fue de 4 mmHg. Se
revisaron las preferencias por dígitos terminales de los
distintos observadores. Si alguno de los parámetros
estudiados indicaba pérdida de calidad de las mediciones, se
reentrenaba y se recertificaba al observador afectado.
Periódicamente se realizó un mantenimiento de los
esfigmomanómetros, incluida una revisión anual de los
aparatos por técnicos de la marca. Las mediciones de la
presión arterial superaron el control internacional de
calidad16,17.
Peso y talla
El peso se midió
mediante una báscula romana con una precisión de 200
g. La altura se midió con un escalímetro vertical con
el participante descalzo y una precisión de 0,5 cm. Se
realizaron dos mediciones del peso y de la talla y se
utilizó la media de ambas mediciones para el
análisis.
Definiciones
En este estudio se
utilizan las siguientes:
HTA 160/95: PAS >= 160
y/o PAD >= 95 mmHg y/o en tratamiento farmacológico
antihipertensivo durante los 15 días previos al
examen.
HTA 140/90: PAS
>= 140 y/o PAD >= 90 mmHg y/o en tratamiento
farmacológico antihipertensivo durante los 15 días
previos al examen.
Para cada una de las dos
definiciones de HTA:
Proporción de
hipertensos conocidos: (hipertensos que ya conocían
previamente su condición de hipertensos/número total
de hipertensos)
*
100.
Proporción de
hipertensos tratados: (hipertensos en tratamiento
farmacológico antihipertensivo durante los 15 días
previos al examen/número total de hipertensos)
*
100.
Proporción de
hipertensos controlados: (hipertensos en tratamiento
farmacológico antihipertensivo durante los 15 días
previos al examen con cifras de PAS < 160 y PAD < 95 mmHg en
el momento del examen [o < 140 y < 90 mmHg, según la
definición de HTA]/número total de hipertensos en
tratamiento farmacológico antihipertensivo durante los 15
días previos al examen)
*
100.
Se consideró
tratamiento antihipertensivo regular la declaración de
ingestión pautada de medicamentos en los 15 días
previos al examen de salud.
Índice de
masa corporal (IMC): peso en kilogramos/(altura en m)2
(kg/m2).
Análisis
estadístico
Se realizó con el
paquete SPSS® 9.018 para
Windows®. La estandarización por edad se
efectuó según el método directo, utilizando la
población de 25 a 64 años del área de estudio
del año 1991 como estándar. Para el ajuste de las
proporciones de conocimiento, tratamiento y control se
empleó como población estándar la
distribución de hipertensos en cada grupo de edad en el
conjunto de los tres exámenes (pesos de 1/11, 3/11 y 7/11
para los grupos de 35-44, 45-54 y 55-64 años,
respectivamente). Las tendencias de la presión arterial de
cada grupo de edad y sexo se analizaron: a) mediante
regresión lineal del año de examen de cada
participante contra la presión arterial, y para el grupo de
25 a 64 años se utilizó además la edad como
covariable, y b) añadiendo el IMC como covariable al
modelo anterior. Se presenta el valor y significación de la
t de Student del coeficiente de regresión (
ß
) (n-2 grados de
libertad, prueba de hipótesis bilateral) y en algunos casos
el valor de
ß
. Para analizar las tendencias seculares de las
proporciones se empleó la prueba de
*
2 de Mantel-Haenszel
(M-H) con un grado de libertad. Las proporciones se presentan con
intervalos de confianza del 95%.
Resultados
En la tabla 1 se
presentan el tamaño de las muestras, número de
participantes y tasas de respuesta de los tres exámenes. La
PAS ajustada por edad entre los 25 y 64 años era más
alta en los varones que en las mujeres y descendió 2 mmHg (t
= 4,7; p < 0,001) en los varones y 4 mmHg en las mujeres (t = 5,
8; p < 0,001) en el período de estudio (tabla 2). En las
mujeres, el descenso de la PAS se observó en los 4 grupos de
edad: 2 mmHg (t = 3,1; p = 0,002) a los 25-34 años;
3 mmHg (t = 3,0; p = 0,003) a los 35-44 años; 4
mmHg (t = 3,3; p = 0,001) a los 45-54 años, y 4 mmHg (t
= 2, 7; p = 0,008) a los 55-64 años. En los varones, la PAS
sólo descendió significativamente en el grupo de
55-64 años, pasando de 133 a 127 mmHg (t = 4,3; p <
0,001). El descenso de la PAS se observó en cada percentil
en ambos sexos. En varones, descendió entre 1 y 2 mmHg, pero
en el percentil 90 descendió 4 mmHg. En las mujeres, el
mayor descenso ocurrió en los percentiles 75 y 90 (5
mmHg).
La PAD permaneció
estable en los varones, excepto en los de 25-34 años, en
quienes aumentó significativamente (t = 2,3; p = 0,02). En
las mujeres, la PAD descendió entre 2 y 3 mmHg en los tres
grupos de edad más jóvenes en 1990-92, para recuperar
los valores iniciales en 1994-1996 (tabla 3). En la figura 1 se
presentan las tendencias de PAS y PAD por grupo de edad y sexo. Al
incorporar en el análisis de regresión el IMC como
covariable, la tendencia descendente de PAS se mantuvo en cada
grupo de edad y sexo, pero la tendencia ascendente de la PAD en los
varones de 25-34 años desapareció (
ß
= 0,15; t = 1,6; p =
0,15).
Fig. 1. Tendencias de
la presión arterial sistólica y diastólica
medias por grupo de edad y sexo en los tres exámenes de
salud del estudio MONICA-Cataluña, 1986-1996.
La curva de
distribución de la PAS entre los 25 y 64 años se
desplazó hacia la izquierda en ambos sexos, aunque el cambio
fue más evidente en las mujeres (fig. 2). El desplazamiento
es perceptible tanto en los valores por debajo como por encima de
la media.
Fig. 2. Curvas de
distribución de la presión arterial sistólica
y diastólica entre los 25 y 64 años por sexo en los
tres exámenes de salud del estudio MONICA-Cataluña,
1986-1996.
La prevalencia de HTA
160/95 ajustada por edad entre los 25 y 64 años se mantuvo
estable en el 8 al 10% (tabla 4). La prevalencia aumenta con la
edad, y en las mujeres es superior a los varones a partir de los 45
años. Al considerar el umbral 140/90 se observó una
tendencia no significativa a la disminución. En 1994-96, la
prevalencia máxima se observó entre las mujeres de 55
a 64 años (40%) frente al 32% en los varones de la misma
edad.
En la tabla 5 se presenta
la evolución de la proporción de hipertensos
conocidos, tratados y controlados. Sólo 10 individuos de 25
a 34 años recibían tratamiento antihipertensivo entre
los tres exámenes, por lo que el análisis del control
de la HTA se restringió al intervalo de 35 a 64 años.
Los tres parámetros mejoraron significativamente con
independencia del umbral de HTA escogido, en especial en los
varones, cuya situación de partida era inferior. Las mujeres
presentaron mejores tasas de tratamiento, aunque el grado de
control al final del período era similar en ambos sexos.
Considerando el umbral de 140/90, tres cuartos de los hipertensos
conocían su hipertensión, la mitad estaban tratados y
la mitad controlados. Si se aplicasen las recientes recomendaciones
de la OMS/SIH (presión arterial < 130/85 mmHg para
personas de edad media), solamente un tercio de los hipertensos
tratados estaría controlado en 1994-96.
En la figura 3 se
presentan los grupos terapéuticos utilizados en el
tratamiento de los hipertensos, ya fuera en mono o politerapia. Los
inhibidores de la enzima conversiva de la angiotensina (IECA)
crecieron espectacularmente (
*
2 de M-H = 85,1; p <
0,001) a expensas de un descenso del resto de grupos
terapéuticos, con la excepción de los antagonistas
del calcio que aumentaron en ambos sexos (
*
2 de M-H = 6,5; p =
0,01). Los diuréticos presentaron un claro retroceso,
especialmente entre los varones (
*
2 de M-H = 17,1; p <
0,001). Los bloqueadores beta eran utilizados con menor frecuencia
en las mujeres, y descendieron un 50% en ambos sexos (
*
2 de M-H =
12,1; p < 0,001). La proporción de hipertensos tratados
que había tomado la medicación en las últimas
24 a 36 h aumentó en ambos sexos desde el 80 al 95% (p <
0,001) entre 1986 y 1996. La regularidad en el consumo de
fármacos antihipertensivos pasó de un 87 a un 97% (p
< 0,001). El número medio de fármacos consumidos
diariamente por cada hipertenso tratado permaneció estable
en 1,2-1,3. El 80% tomaba un solo preparado; el 18%, dos, y el 2%,
tres o cuatro.
Fig. 3.
Evolución del tratamiento antihipertensivo en monoterapia o
combinación en los tres exámenes de salud del estudio
MONICA-Cataluña (35-64 años, ajustado por edad),
1986-1996. IECA: inhibidores de la enzima conversiva de la
angiotensina.
Para valorar los
componentes relativos del descenso de los valores medios de la
presión arterial entre 1986 y 1996, se realizó el
análisis de regresión separando a los hipertensos
tratados de los normotensos de 35 a 64 años (umbral 140/90)
(fig. 4). En ambos grupos se redujo la PAS significativamente; en
los varones hipertensos tratados varones, 9 mmHg (t = 2,3; p =
0,02) y en las mujeres, 5 mmHg (t = 2,1; p = 0,03). En los
normotensos, la PAS descendió de 118 a 116 en los varones y
de 115 a 112 mmHg en mujeres (t = 2,5; p = 0,01 y t = 4,0; p <
0,001, respectivamente). Tanto la tendencia decreciente como la
magnitud del cambio de la PAS se observaron en todos los grupos de
edad y sexo, incluso ajustando por el IMC. Por el contrario, la PAD
no presentó ninguna variación en los hipertensos
tratados y, aunque tendió a aumentar en los varones
normotensos (+1 mmHg; t = 2, 2; p = 0, 03), este ascenso
desapareció al ajustar por el IMC (t = 1,4; p =
0,17).
Figura 4. Tendencias
de la presión arterial sistólica y diastólica
medias en los hipertensos/as tratados/as, normotensos/as (¾
140/90) y entre el total de participantes, en los tres
exámenes de salud del estudio MONICA-Cataluña (35 a
64 años ajustado por edad), 1986-1996.
Finalmente, el
análisis de la miniencuesta a los no participantes
demostró que el conocimiento de historia previa de
hipertensión era inferior que en los participantes (18 y
26%; p < 0,001), pero la proporción de sujetos tratados
fue la misma en ambos grupos (6-10%) en los tres exámenes de
salud.
Discusión
Los resultados obtenidos
en los tres exámenes de salud del estudio MONICA indican que
la prevalencia de HTA, definida como valores superiores a 140/90 o
en tratamiento farmacológico, es del 15% entre los 25 y los
64 años. Esta prevalencia es coherente con la menor
mortalidad cerebro y cardiovascular española comparada con
la de otros países europeos19.
La comparación con
otros estudios presenta las dificultades inherentes a los distintos
métodos empleados en la medición de la presión
arterial, en el umbral escogido para la definición de
hipertensión y en los grupos de edad analizados. La
prevalencia de HTA de 140/90 o mayor observada en
España20-26 oscila entre el 24-26% y el 44-46%, y
existe una gran diferencia de las medias y dispersión de las
desviaciones típicas de la PAS y PAD, lo que probablemente
refleja, entre otras razones, sesgos de medición (tabla 6).
De los varios factores capaces de sobrestimar una lectura de la
presión arterial, la utilización de un manguito
inadecuado para la circunferencia del brazo merece destacarse por
ser uno de los más frecuentes. Maxwell et al27
observaron que el uso del manguito de tamaño estándar
en personas tan sólo moderadamente obesas ocasionaba que un
37% de ellas fueran clasificadas erróneamente como
hipertensas.
No siempre se obtienen
resultados dispares en España. En el estudio
INTERSALT28,29 realizado en 1985 en la población
general de 20 a 59 años, se observaron medias de PAS
idénticas en los dos centros españoles de Manresa
(Barcelona) y Torrejón de Ardoz (Madrid) (tabla 6). El
estudio fue efectuado por investigadores y observadores
independientes, pero que aplicaron un protocolo internacional
común y se sometieron a un estricto entrenamiento y control
de calidad. Con anterioridad, Roca-Cusachs et al30
encontraron en 1979 valores medios de PAS y PAD de 129 (15) y 79
(12) mmHg, respectivamente, y una prevalencia de HTA 160/95 del 12%
en una población laboral masculina de 40 a 59 años en
Cataluña. Los valores de la presión arterial en el
subgrupo comparable de varones de la misma edad laboralmente
activos de nuestro examen de salud en 1986-88, fueron similares a
los de Roca et al (123 [15] y 76 [10] mmHg). Las diferencias de
presión arterial entre países son también
notables. Por ejemplo, en la encuesta nacional de salud
inglesa31 se obtuvo una prevalencia del 38% en mayores
de 16 años con un grado de control de la hipertensión
de solamente el 6%, mientras que la prevalencia de
hipertensión observada en la encuesta-examen nacional de
salud de Estados Unidos (NHANES III, 1988-91)32 fue del
24% en mayores de 18 años, más próxima a la
nuestra. Gran parte de las diferencias a través del
Atlántico Norte son atribuibles a la utilización de
esfigmomanómetros digitales en el caso inglés (tabla
6).
La media de PAS observada
en nuestro estudio fue de las más bajas de todos los centros
MONICA33,34 y se sitúa en el rango de las de
Gante (Bélgica), Islandia, Auckland (Nueva Zelanda) y
Stanford (California), mientras que centros como
Augsburgo35 (Alemania) y MONICA-Toulouse36
(Francia) presentaron prevalencias de HTA superiores. En el estudio
MONICA-Cataluña se utilizaron, como parte del protocolo
internacional, esfigmomanómetros de mercurio de cero
aleatorio. Este tipo de esfigmomanómetros se emplean en los
estudios epidemiológicos para enmascarar los valores de la
presión arterial a los observadores, los cuales conocen su
valor real sólo al final de la medición. Así
se consigue disminuir la predilección por determinados
dígitos, sobre todo cuando se realiza más de una
medición de la presión arterial. El
esfigmomanómetro de cero aleatorio tiende a obtener valores
algo inferiores que el estándar de mercurio. Para analizar
potenciales diferencias, estudiamos una submuestra de 1.311
participantes consecutivos durante el examen de salud de 1990-92, a
los que se midió la presión arterial dos veces con
ambos aparatos. La diferencias entre el esfigmomanómetro de
cero aleatorio y el estándar fueron mínimas, 2,6
y 3,3 mmHg para la PAS y PAD, respectivamente, pero la calidad
de las mediciones fue superior con el de cero
aleatorio37. Así pues, creemos que la
utilización del esfigmomanómetro de cero aleatorio
explicaría una pequeñísima parte de las
diferencias de presión observadas con otros estudios
realizados con un aparato estándar de mercurio.
La PAS descendió
de 2 a 4 mm entre 1986 y 1996, al igual que en la mayoría de
los países34. En un estudio de tendencias
temporales es fundamental evitar variaciones espurias. En este
estudio, los procedimientos de entrevista y medición, los
esfigmomanómetros y la mayoría de los observadores
fueron los mismos a lo largo de 10 años, con lo que se
menguó la posible influencia de sesgos de medición.
Parte del descenso de la prevalencia de HTA observada en las
encuestas nacionales de salud de los Estados Unidos se
podría explicar, como los mismos autores describen, por los
cambios en la metodología empleada para la medición
de la presión arterial38. Estos artefactos no
estuvieron presentes en nuestro caso. Por otro lado, la influencia
de sesgos de selección fue mínima, ya que aunque los
no participantes presentaban un perfil más favorable de
presión arterial11,12, las diferencias entre
participantes y no participantes se mantuvieron constantes en los
tres exámenes. En España no existe otro estudio de
tendencias de la presión arterial que abarque un
período similar. Tomando el estudio de
Roca-Cusachs30 como referencia, y salvando las
diferencias entre ambos estudios atribuibles al tipo de
esfigmomanómetro utilizado, podríamos aventurar que
la PAS ha venido declinando en nuestra población al menos
desde hace 20 años, mientras que la PAD ha permanecido
estable.
El conocimiento, el
tratamiento y el control de la hipertensión mejoraron
substancialmente durante el período estudiado. Casi la mitad
de los hipertensos 140/90 estaban tratados
farmacológicamente y la mitad de éstos
mantenía cifras por debajo de 140/90 mmHg. Sin embargo,
existen algunas diferencias de género, ya que, a pesar de
que los varones mejoraron notablemente el conocimiento y el control
de su hipertensión hasta igualar a las mujeres, la
proporción de hipertensos tratados sigue siendo inferior a
la proporción de hipertensas tratadas 10 años antes.
Dado que el conocimiento de la HTA fue el mismo en ambos sexos, o
bien más varones rehusaron o abandonaron el tratamiento, o
bien no se les propuso la posibilidad de tratamiento. Estas
diferencias son comunes a muchos países, si bien
Cataluña presentaba uno de los mayores porcentajes de
hipertensos tratados del estudio MONICA33. La
situación no ha evolucionado igual en otros países
como el sur de Francia36, donde la situación ha
empeorado, o el sur de Alemania35, donde no ha mejorado.
En Estados Unidos (NHANES III) el control de la HTA 140/90 era del
43 al 46% en mayores de 18 años en 1988-1991, similar al 48%
obtenido en nuestro estudio en 1990-1992. En el resto de estudios
españoles20-25 mencionados en la tabla 6, la
proporción de hipertensos en tratamiento
farmacológico oscila entre el 31 y el 51%, y la tasa de
control se sitúa entre el 9 y el 35%. El umbral de 140/90
mmHg para iniciar el tratamiento se propuso a mediados de los
años ochenta39, pero su aplicación fue
progresiva y en España no se generalizó hasta
principios de los años noventa, impulsado por las
recomendaciones de la Conferencia de Consenso para el Control de la
Hipertensión en España40. A pesar de la
divulgación de los criterios de diagnóstico y
tratamiento de la hipertensión, existen lagunas respecto a
la situación real, según evidencian las cifras
anteriores, así como los resultados de una encuesta
telefónica sobre el impacto del Consenso para el Control de
la Hipertensión en España, en la que entre el 54% de
los médicos entrevistados que conocía sus
recomendaciones se observaron incoherencias en las
respuestas41.
En 1994-1996, el
tratamiento ha evolucionado hacia un claro predominio de los IECA,
solos o en combinación, seguidos de los diuréticos y
antagonistas del calcio, como se observó también en
los estudios de dispensación de fármacos
antihipertensivos en España entre 1985-199542 o
en encuestas realizadas a 7.032 hipertensos de consultas de
medicina general y cardiología43. En
éstos, el 47% de los hipertensos tratados recibía
IECA, seguidos de los antagonistas del calcio y diuréticos.
Sin embargo, el predominio de los IECA no es tan evidente en otros
países. En el centro MONICA-Toulouse36 el
tratamiento con IECA aumentó del 24 al 33%, pero más
lo hicieron los bloqueadores beta (del 18 al 38%) entre 1986 y
1992. En la encuesta nacional de salud de Inglaterra31
de 1994, los diuréticos y bloqueares beta eran los
fármacos más utilizados, seguidos de los antagonistas
del calcio.
A pesar de que el
cumplimiento terapéutico de la hipertensión arterial
durante la última década en
España44 es bajo, alrededor del 50%, en nuestro
estudio se ha observado un considerable descenso de la PAS en los
hipertensos tratados y, en consecuencia, una mejora en el control
de la HTA. Esta mejoría se podría explicar por un
mayor cumplimiento del tratamiento, por un aumento de la
regularidad del tratamiento y/o por una mayor eficacia del tipo de
fármacos utilizados. Sin embargo, el incremento en la tasa
de tratamiento no explica el descenso observado de PAS en toda la
población. El aumento en la proporción de hipertensos
tratados podría explicar el descenso de la PAS en los grupos
de más edad, en las que más de una tercera parte es
hipertensa, pero el aumento de hipertensos tratados ocurrió
solamente en los varones, mientras que el descenso de PAS se ha
producido en ambos sexos y en todos los grupos de edad, incluso a
pesar de un aumento del IMC como en la mayoría de los
centros MONICA34. La mejora en el control de los
hipertensos tratados tampoco explica por sí sola la
reducción global en el valor medio de la PAS, pues tanto la
tendencia como la magnitud del descenso se observaron en todos los
grupos de edad y sexo, y tanto en los hipertensos tratados como
entre los normotensos. El descenso observado de PAS es de 2 a 3
mmHg, similar a la disminución obtenida en el ensayo
DASH45 al reducir 40 mmol/día la ingestión
de sodio desde los 141 mmol/día iniciales.
Desafortunadamente, el estudio MONICA no dispone de datos de
tendencias de la ingestión ni de la excreción
urinaria de sodio para valorar esta hipótesis. Sin embargo,
es poco probable que un solo factor sea responsable del descenso de
la presión arterial. Numerosos factores socioambientales y
los relacionados con la dieta y otros hábitos de vida
capaces de influenciar a la población entera pueden haber
contribuido al descenso de los valores de PAS en Cataluña,
aunque no así los de la PAD, que permanece estable tanto en
los hipertensos como en toda la población.
Agradecimiento
Este estudio no hubiera sido posible
sin el apoyo incondicional de Albert Oriol Bosch y la
colaboración de Alicia Álvarez, Carmen Yagüe,
Carmen Tirvió, Pilar Fabré, Montserrat Casellas,
Iñaki Pérez, Rosa Aguilera, Silvia Antich,
Núria Alarcón, Concepción Campos, Ana
Rodés y Carmen Torrededía. El estudio
MONICA-Cataluña es financiado por el Departamento de Sanidad
y Seguridad Social de la Generalitat de Catalunya, con la
colaboración de la Caixa de Manresa.
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