Resumen

Introducción: La flebitis de Mondor o trombosis de la vena dorsal del pene es una enfermedad rara, que puede resultar estresante si no se conoce, tanto para el personal facultativo asistencial, como para el propio paciente y sus familiares. Caso clínico: Presentamos un caso clínico de un varón de 46 años que acudió a urgencias por febrícula, dolor e induración del pene. Se diagnosticó y se trató como trombosis dorsal del pene aislada. Revisamos la fisiopatología de la enfermedad y su tratamiento. Actualizamos la bibliografía. Discusión: Es necesario realizar un buen diagnóstico diferencial. Su tratamiento puede resultar bastante simple. Debemos reservar el tratamiento quirúrgico para las complicaciones. Conclusiones: Se pone de manifiesto la rareza de esta enfermedad y su fácil manejo. Consideramos que la eco-Doppler es la prueba de imagen idónea para realizar un buen diagnóstico diferencial. Debemos optar en primer lugar por un tratamiento conservador con antiinflamatorios no esteroideos, heparina de bajo peso molecular, y si no hay respuesta, realizaremos tratamiento quirúrgico.
Palabras clave Trombosis venosa del pene; Flebitis de Mondor; Vena dorsal del pene; Revisión de la bibliografía

Introducción

Introducción La enfermedad de Mondor fue descrita por primera vez en 1939 como trombosis de las venas superficiales de la pared torácica. Posteriormente, en la década de 1950, Braun-Falco y más tarde Helm describieron la afección peneana de forma individualizada1,2. Es una entidad que tiene una prevalencia mínima y un pronóstico favorable. El drenaje venoso se origina en los sinusoides cavernosos que drenan a las vénulas eferentes y estas hacia las venas emisarias que atraviesan la túnica albugínea, para desembocar en las venas circunflejas y, finalmente, en las venas dorsales profundas y superficiales. Este entramado venoso puede verse afectado como consecuencia de traumas sexuales en la parte dorsal y tromboflebitis en la parte ventral3-5. Caso clínico Varón de 46 años, que consulta en el servicio de urgencias por cuadro general de febrícula y cuadro local de dolor e induración dorsal del pene. No refería antecedentes personales de interés, ni intervenciones quirúrgicas, ni trastornos de la coagulación conocidos. El paciente inició con cuadro febril de 2-3 días de evolución, acompañado de dolor en el dorso del pene. Previamente a la aparición de estos síntomas, el paciente refiere traumatismos mínimos, de repetición, al haber estado cargando ladrillos que apoyó sobre la zona genital. En la exploración física presentaba testes normales, inflamación balano-prepucial, así como cordón indurado y doloroso en cara dorsal del pene. Ante estos hallazgos, se realiza una eco-Doppler en la que se observa un engrosamiento de la porción dorsal y lateral derecha...

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aUnidad de Gestión Clínica de Urología, Hospital Universitario Puerta del Mar, Cádiz, España