Evaluación objetiva del enfermo en la práctica clínica

Publicado en Rev Esp Reumatol. 2002;29:78-82. - vol.29 núm 03

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Introducción

Hace 2 años, en el primer simposio de la Sociedad Española de Reumatología sobre artritis reumatoide (AR) celebrado en La Toja (Pontevedra), y en respuesta a la pregunta «¿cómo se debe evaluar la artritis reumatoide?», que titulaba nuestra ponencia, llegábamos a la conclusión de que era preferible realizar una evaluación clínica sistematizada de todos los enfermos y, al mismo tiempo, recomendábamos elegir el conjunto mínimo de parámetros para su puesta en práctica1. En la actualidad existe un amplio consenso sobre la conveniencia de realizar una evaluación clínica sistematizada, más allá del contexto de los ensayos clínicos. Diferentes documentos recomiendan de forma decidida la incorporación de este tipo de evaluación a la práctica clínica diaria. Entre los más representativos merece la pena señalar las Guías de Práctica Clínica de la Artritis Reumatoide desarrolladas por la Sociedad Española de Reumatología2, el Documento de Consenso sobre terapias anti-TNF3 y la actualización recientemente publicada de la Guía de Manejo de la Artritis Reumatoide del American College of Rheumatology4. Sin embargo, el clínico, cuando intenta llevar a la práctica una evaluación objetiva sistematizada de sus enfermos, a menudo se pregunta qué parámetros deberá utilizar, teniendo en cuenta que suele verse sometido a una intensa presión asistencial que le obliga a maximizar aún más, si cabe, su eficiencia. Sobre este punto parece claro que lo más apropiado será incluir el conjunto mínimo de parámetros: a) recuentos del número de articulaciones dolorosas y tumefactas; b) dolor; c) evaluación global de la enfermedad efectuada por el enfermo...

Batlle-Gualda, Ea

aSección de Reumatología. Hospital General Universitario de Alicante. Universidad Miguel Hernández. Campus de San Juan. Alicante.