Publicado en Medicine.2012; 11 :214-21 - vol.11 núm 04
La diarrea se define como una disminución de la consistencia y aumento de la frecuencia de las deposiciones. Se considera aguda cuando no supera las 2 semanas de duración, persistente entre 2-4 semanas y crónica si es superior a 4 semanas. Tres factores complican actualmente su manejo: las resistencias bacterianas, aparición de nuevos agentes etiológicos y limitaciones en el diagnóstico microbiológico. La causa infecciosa es responsable de casi el 80% de los casos de diarrea aguda. Entre las causas no infecciosas destacan los fármacos, el alcohol, la intoxicación alimentaria, isquemia, etc. Las pruebas complementarias se reservan para los casos moderados-graves y presencia de datos de alarma. La diarrea crónica se asocia a una amplia variedad de procesos siendo el síndrome de intestino irritable, las causas inflamatorias y los síndromes malabsortivos las más frecuentes en áreas desarrolladas y las infecciones en países subdesarrollados. Precisa de la realización de pruebas diagnósticas de manera razonada y escalonada.
La diarrea aguda requiere en general medidas de soporte y no precisa tratamiento específico salvo en determinados casos. El uso de antibióticos sólo está indicado en algunas situaciones clínicas. La diarrea crónica precisa, además de las medidas generales, el tratamiento de la causa subyacente siempre que sea posible.
Abraldes Bechiarelli, A.J.a; Pérez Guerrero, P.b; Ramos-Clemente Romero, M.T.a; Rodríguez Ramos, C.a
aUnidad Clínica del Aparato Digestivo. Hospital Universitario Puerta del Mar. Cádiz. España.
bUnidad Clínica de Medicina Interna. Hospital Universitario Puerta del Mar. Cádiz. España.
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