Monitorización de la sedación profunda. El monitor BIS®

Resumen

La correcta monitorización de la analgesia y la sedación debe ser uno de los objetivos principales en las Unidades de Cuidados Intensivos. Una vez asegurada la analgesia, la correcta dosificación de los sedantes va a depender de la monitorización correcta del nivel de sedación. Desde hace años se han utilizado sistemas de monitorización basados en escalas. Estas escalas son adecuadas para la monitorización de la sedación superficial, pero no son capaces de evaluar el grado de sedación en pacientes profundamente sedados o con bloqueantes neuromusculares en perfusión continua. Actualmente disponemos de diferentes sistemas de monitorización que nos facilitan llegar donde las escalas no alcanzan. En este capítulo revisaremos el monitor más empleado en la actualidad en las Unidades de Cuidados Intensivos, y el recomendado por el grupo de trabajo de Sedación y Analgesia de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC) para la monitorización de la sedación profunda, el Monitor BIS®.
Palabras clave BIS; Índice biespectral; Sedación; Sedantes; Paciente crítico; Monitorización

Introducción

Introducción El uso de fármacos sedantes y analgésicos forma parte habitual del tratamiento de los pacientes críticos y es especialmente importante en aquellos que requieren ventilación mecánica1,2. Una vez garantizada una analgesia adecuada, la administración de fármacos sedantes pretende conseguir al menos tres objetivos: a) disminuir la respuesta al estrés y proporcionar la comodidad al paciente, b) conseguir que el enfermo tolere las técnicas requeridas para su cuidado y/o tratamiento, y c) fines terapéuticos3,4. Para realizar una adecuada analgesia y sedación de los pacientes es importante conocer a la perfección la medicación que se emplea. Una mala decisión en la elección del fármaco o la dosis empleada pueden influir negativamente en la evolución de los pacientes5. Una vez seleccionado el fármaco apropiado, hay que revisar de forma periódica el grado de profundidad de sedación deseado y ajustar la dosis de sedante para asegurar que el paciente reciba la dosis mínima necesaria para conseguir unos objetivos predefinidos e individualizados6,7. Con estos ajustes periódicos y protocolizados pueden preverse tanto la infra como la sobresedación, con lo que se evita aumentar la morbilidad8,9 y, probablemente, la mortalidad de los pacientes críticos. Monitorización de la sedación Un inadecuado control de la sedación, por defecto, puede asociarse con agitación, desadaptación de la ventilación mecánica y un riesgo potencial de autorretirada del tubo endotraqueal, de sondas, catéteres, etc.10. En el extremo contrario está la sobresedación, que se acompaña de retrasos en el despertar, prolongación del tiempo de ventilación mecánica...

Saboya Sánchez, S.a; Martín Vivas, A.b; Silva Obregón, J.A.c; Romera Ortega, M.Á.a; Chamorro Jambrina, C.a; La Torre Marco, I.a; Camarero Jorge, E.a

aUnidad de Cuidados Intensivos. Hospital Universitario Puerta de Hierro-Majadahonda. Madrid. España.

bUnidad de Cuidados Intensivos. Hospital de Alcorcón. Madrid. España.

cUnidad de Cuidados Intensivos. Hospital Universitario de Guadalajara. Guadalajara. España.