Disfunción eréctil asociada a factores de riesgo cardiovascular

Resumen

Objetivos

Determinar la prevalencia de disfunción eréctil (DsE) en pacientes con factores de riesgo cardiovascular (FRCV) y valorar su incidencia en relación con el grado de control de los FRCV.

Metodología

Los participantes se captaron en los centros de salud incluidos en el estudio. El tamaño de la muestra, con un nivel de confianza del 95% y un error alfa del 0,005, fue de 210 personas, de las cuales 30 no pudieron concluir el estudio por diversos motivos (cambio de domicilio, fallecimiento, negación a realizar al cuestionario, etc.).

En la cita se cumplimentaba el cuaderno de recogida de datos previamente diseñado, al que se añadía el cuestionario Shim y LISAT-8.

Se trata de un estudio de observación, descriptivo y analítico, de sección transversal. Las variables cualitativas se exponen como valor exacto y en porcentaje, las cualitativas como media y desviación estándar (DE).

La comparación entre medias se realizó a través de la prueba t de Student para grupos independientes o la U de Mann-Whitney si las condiciones de normalidad (aplicación del test de Kolmogorov-Smirnoff o de Shapiro-Wilks) no se cumplían. En las variables cualitativas se empleó la prueba de ji al cuadrado.

Resultados

De las 210 personas seleccionadas, 179 (85,2%) completaron correctamente la encuesta. La edad media fue de 64,5±11,6 años.

Al analizar todas las variables del estudio con respecto a la variable principal de presencia o ausencia de DsE, se observa que la edad desempeña un papel importante en la aparición de esta, viéndose que con el incremento de los años aumenta la incidencia de DsE.

En lo referente a las variables bioquímicas recogidas de los análisis de sangre, se encontró una relación significativa con el índice aterogénico y su variable recodificada en riesgo aterogénico alto y bajo (p<0,04). En cuanto a la presencia de enfermedades como diabetes, hipertensión arterial y dislipidemia no se encontró, en nuestro estudio, relación significativa con respecto a la presencia de DsE para cada enfermedad, pero sí se puede observar que en la asociación de estas enfermedades hay una relación estadísticamente significativa al aumentar el riesgo cardiovascular, según las tablas de Framingham. La duración de cada enfermedad tampoco tiene relación significativa al respecto, pero en lo referente a los fármacos utilizados para el tratamiento de estas tres patologías, el estudio estadístico no mostró diferencias significativas.

El riesgo coronario, calculado según las tablas de Framingham, mostró un resultado estadísticamente significativo, del mismo modo que el exceso de riesgo (diferencia entre riesgo coronario y riesgo promedio asignado para cada edad) para la presencia de DsE.

Los fármacos empleados para tratamiento de enfermedades de riesgo cardiovascular nos muestran una relación cercana a la significación estadística (p<0,07).

En nuestro estudio, el test suministrado LISAT-8 demostró que la DsE afecta la calidad de vida asociada a la salud, y es estadísticamente significativa en dos ítems: el de la vida sexual y el de la situación económica, y próximo a la relación significativa en los ítems de vida general y de vida laboral.

Conclusiones

Existe una alta prevalencia de DsE en pacientes con riesgo cardiovascular alto, lo que exige un mayor control de los factores de riesgo cardiovascular que mejoraría sin duda la DsE. La pluripatología de estos pacientes conlleva una valoración cuidadosa de la necesidad de polimedicación intensiva, ya que sin duda puede aumentar el riesgo de DsE.

Palabras clave Disfunción eréctil. Riesgo cardiovascular. Índice aterogénico.

Introducción

Introducción La disfunción eréctil (DsE) se define como el trastorno caracterizado por la incapacidad para lograr y mantener una erección suficiente que permita una relación sexual satisfactoria. Después de la eyaculación precoz, es la alteración más común de disfunción sexual en los hombres. Se ha recomendado el uso del término «disfunción eréctil» en lugar de «impotencia», porque define el problema con más precisión y tiene menos connotaciones sociales1, 2, 3. La mayoría de los casos tienen un origen orgánico, que comúnmente se debe a enfermedades vasculares que disminuyen el flujo sanguíneo peneano, pero también puede ser el resultado de factores psicológicos, neurológicos, hormonales, alteraciones cavernosas, la combinación de estos e incluso factores de tipo cultural2, 3, 4. Los primeros datos poblacionales fiables de los que se tiene constancia son los del informe Kinsey, del año 1948, realizado con la participación de 15.781 varones de 10 a 80 años estratificados por edad, educación y residencia, de los que sólo se evaluaron 4.108 adultos (mayores de 25 años), con la mitad de ellos mayores de 35 años y sólo 356 mayores de 55 años. Sus conclusiones, por tanto, son representativas de varones de hasta 55 años, pero se deben tomar con precaución para poblaciones de más edad. Según el informe Kinsey, menos del 1% de la población por debajo de los 30 años está afectada de DsE, menos del 35% hasta los 45 años, el 6,7% entre 45 y 55 años, el 25% en mayores de 65 años, y hasta el 75% en varones de...

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aMédico de Familia, Albacete, España

bProfesor de Sexología Médica, Universidad de Castilla-La Mancha, Albacete, España

cCatedrático de Cirugía, Universidad Autónoma de Madrid, Madrid, España