Marcadores biológicos en prevención primaria
Publicado en Cardiocore. 2012;47:2-4. - vol.47 núm 01
Introducción
Introducción
A pesar de los muchos avances en investigación cardiovascular, tanto a nivel clínico como básico, la enfermedad arterial coronaria sigue constituyendo una de las principales causas de muerte y discapacidad en el mundo occidental. Uno de los principales avances de la última década ha puesto de manifiesto la importancia de la inflamación en la patogenia de la aterosclerosis. La inflamación de la pared arterial se ha consolidado como un mecanismo etiopatogénico implicado en la iniciación, el desarrollo y la inestabilización del proceso aterogénico, desde el desarrollo de la infiltración inicial lipídica hasta la rotura de la placa y la trombosis aguda asociada a ella1.
En todas las etapas de la aterosclerosis está implicada la acción de células inflamatorias, citocinas y otras biomoléculas, cuya detección y cuantificación se han convertido en objetivos para tratar de identificar y monitorizar el proceso inflamatorio. La lista de biomarcadores estudiados en la enfermedad cardiovascular ha aumentado rápidamente en los últimos tiempos. La utilidad de estos biomarcadores se basa en la identificación de la población en riesgo de presentar un episodio isquémico agudo y la presencia de la denominada placa «vulnerable». Para que un biomarcador sea predictor potencial de enfermedad coronaria incidente o prevalente, debe reunir ciertas características: tener una determinación estandarizada y control sobre su variabilidad, ser reproducible en múltiples muestras independientes, presentar buena sensibilidad y especificidad, ser independiente de otros marcadores y de los factores de riesgo establecidos, mejorar la predicción del riesgo ya documentada por los factores de riesgo establecidos, asociarse con episodios cardiovasculares...
Bibliografía
1. Ross R. Atherosclerosis: An inflammatory disease. N Engl J Med. 1999; 340:115-26.
Pubmed
2. Mosca L. C-reactive protein: To screen or not to screen. N Engl J Med. 2002; 347:1615-7.
Pubmed
3. Pearson TA, Mensah GA, Alexander RW, et-al. Markers of inflammation and cardiovascular disease: Application to clinical and public health practice. A statement for healthcare professionals from the centers for Disease Control and Prevention and the American Heart Association. Circulation. 2003; 107:499-511.
Pubmed
4. Danesh J, Wheeler JG, Hirschfield GM, et-al. C-reactive protein and other circulating markers of inflammation in the prediction of coronary heart disease. N Engl J Med. 2004; 350:1387-97.
Pubmed
5. Blankenberg S, Zeller T, Saarela O, et-al. Contribution of 30 biomarkers to 10-year cardiovascular risk estimation in 2 population cohorts. The MONICA, risk, genetics, archiving, and monograph (MORGAM) biomarker project. Circulation. 2010; 121:2388-97.
Pubmed
6. Kaptoge S, Di Angelantonio E, Lowe G, et-al, Emerging Risk Factors Collaboration. C-reactive protein concentration and risk of coronary heart disease, stroke, and mortality: An individual participant meta-analysis. Lancet. 2010; 375:132-40.
Pubmed
7. Elliott P, Chambers JC, Zhang W, et-al. Genetic loci associated with C-reactive protein levels and risk of coronary heart disease. JAMA. 2009; 302:37-48.
Pubmed
Román Torres, Pilara; Lapetra Peralta, Joséa
aDistrito Sanitario Atención Primaria Sevilla, Servicio Andaluz de Salud. CIBER de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición, Instituto de Salud Carlos III, Madrid, España