• Español: [ Texto completo | PDF ]
  • English: [ The English version is not available ]

Introducción

Sr. Editor: Recientemente se ha publicado el interesante artículo La piel como expresión de alteraciones neurológicas en el recién nacido , donde se resalta la importancia de la inspección cutánea para establecer el diagnóstico de entidades nosológicas específicas, principalmente síndromes genéticos1. La esclerosis tuberosa es un síndrome neurocutáneo con múltiples manifestaciones: neurológicas, oftalmológicas, renales, etc., y manifestaciones dermatológicas, más fáciles y menos invasivas para llegar al diagnóstico2,3. Dentro de los 6 criterios diagnósticos primarios de esta entidad dos son cutáneos: los angiofibromas faciales y los tumores de Koenen (fibromas periungueales), dos secundarios: las placas chagrin y la placa frontal y tres terciarios: manchas hipomelanóticas, manchas en "confeti" y los fibromas gingivales3-5. En nuestro servicio hemos visto en los últimos meses una paciente que consultó por unas tumoraciones cutáneas a nivel lumbar que sirvieron para establecer el diagnóstico de esclerosis tuberosa. Mujer de 15 años de edad, sin antecedentes personales ni familiares de interés. Consultó por unas lesiones asintomáticas en la región lumbar que habían aparecido 5 años antes, aumentando de forma progresiva. No refería sintomatología general asociada. En la exploración dermatológica se observó un tumor ligeramente elevado, de tonalidad amarillenta, de tacto similar a la lija y consistencia blanda, de 10 ƒ 8 cm de diámetro localizado en la región lumbar (fig. 1). En la proximidad se apreciaron dos lesiones cutáneas más pequeñas de características similares. Figura 1. Tumor de tonalidad amarillenta de 10 x 8 cm de diámetro localizado en...

Bibliografía

1. García-Alix Pérez A, De Lucas Laguna R, Quero Jiménez J. La piel como expresión de alteraciones neurológicas en el recién nacido. An Pediatr (Barc). 2005;62:548-63.
2. Hurst JS, Wilcoski S. Recognizing an index case of tuberous sclerosis. Am Fam Physician. 2000;61:703-8, 710.
Pubmed
3. Ruiz Villaverde R, Blasco Melguizo J, Martín Sánchez MC, Naranjo Sintes R. Esclerosis tuberosa. Enfermedad de Pringle Bourneville. Actas Dermosifiliogr. 2002;93:1-7.
4. Jozwiak S, Schwartz RA, Janniger CK, Michalowicz R, Chmielik J. Skin lesions in children with tuberous sclerosis complex: Their prevalence, natural course, and diagnostic significance. Int J Dermatol. 1998;37:911-7.
Pubmed
5. Webb DW, Clarke A, Fryer A, Osborne JP. The cutaneous features of tuberous sclerosis: A population study. Br J Dermatol. 1996;135:1-5.
Pubmed
6. McKee PH, Calonje E, Granter SR. Diseases of collagen and elastic tissue. En: McKee PH, Calonje E, Granter SR, editors. Pathology of the skin with clinical correlations. 3rd ed. Elsevier Mosby; 2005. p. 1023-59.
7. Fagundo E, Ruiz I, Martínez M, Sánchez-Sambucety P, Delgado S, Rodríguez-Prieto MA. Síndrome de Buschke-Ollendorf. Actas Dermosifiliogr. 2004;95:456-8.
8. Boente MC, Primc NB, Asial RA, Winik BC. Familial cutaneous collagenoma: A clinicopathologic study of two new cases. Pediatr Dermatol. 2004;21:33-8.
Pubmed
9. McClung AA, Blumberg MA, Huttenbach Y, Colome-Grimmer MI, Raimer SS. Development of collagenomas during pregnancy. J Am Acad Dermatol. 2005;53:S150-3.
Pubmed
10. Thappa DM, Jeevankumar B, Karthikeyan K, Udhayshankar C, Jayanthi S. Giant shagreen patch associated with spina bifida occulta in tuberous sclerosis. Pediatr Dermatol. 2003;20: 453-4.
Pubmed

Monteagudo Sánchez, Ba; de las Heras Sotos, Ca; León Muiños, Eb; Labandeira García, Jc; Durana Tonder, Cd; Cacharrón Carreira, JMªa

aServicio de Dermatología. Complejo Hospitalario Arquitecto Marcide-Novoa Santos. Ferrol.

bServicio de Pediatría. Complejo Hospitalario Arquitecto Marcide-Novoa Santos. Ferrol.

cServicio de Anatomía Patológica. Complejo Hospitalario Arquitecto Marcide-Novoa Santos. Ferrol.

dServicio de Dermatología. Complejo Hospitalario Universitario. Facultad de Medicina. Santiago de Compostela. España.