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"Y sobre todo que no se lo cambien"

"And above all, don't accept any change of trade-mark drug prescribed"

Mateu Seguí Díaz a

a Médico Titular de Es Castell. Médico Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Centro Sanitario Dalt Sant Joan de Mahón. Menorca. Baleares.

Sr. Director: De un tiempo a esta parte se oye repetir a los pacientes en los consultorios de primaria la frase con la que se despidió algún especialista al que visitaron. La coletilla con la que se les exhortaba a que insistieran al médico de cabecera para que éste no les cambiara el medicamento que se les había recetado. Que aunque les dijeran que era lo mismo, que sólo era cuestión de marca, que el principio activo y, por tanto, el medicamento, era idéntico, no se lo creyeran; que el suyo, el dado por el especialista, era más efectivo. ¿Cuál puede ser el interés de algunos médicos del segundo o tercer nivel en que se recete tal o cual marca comercial?, pregunto.

Viéndolo de otro modo, es muy probable que si esta carta la escribiera un farmacéutico, lo aplicado por nosotros a los especialistas éste lo identificara con algunos médicos de cabecera. ¿Qué interés puede tener un médico de primaria en que se recete una determinada marca farmacéutica? Pues debe haberlo, porque, como se está viendo actualmente, no es bien visto por los médicos que a los farmacéuticos se les permita, sin justificación alguna, cambiar entre las diversas marcas de medicamentos genéricos que actualmente se están comercializando en nuestro país. Que la promoción de estas especialidades se haga directamente a la oficina de farmacia, marginando de alguna manera al médico, escuece. Pero, bajo mi punto de vista, no debería causar prurito alguno al médico, ya que se tratan de medicamentos viejos, con la patente caducada, de más de 10 años desde su distribución como marca comercial, y, por tanto, hartamente conocidos por todos nosotros. ¿A qué se debe esta inquietud?

Además, cuando nos enteramos de que la elección de una u otra marca de genérico por el farmacéutico se puede llegar a relacionar con los beneficios económicos que le pueden reportar a éste las distintas marcas farmacéuticas de medicamentos genéricos (bonificándole con envases gratis el porcentaje vendido, por ejemplo) se nos abren los ojos. Es decir, que aquellas ventajas que en forma de inscripciones a congresos, cursos, ayudas para bibliografía médica, etc., con que tradicionalmente ha ido acompañada la promoción de determinadas marcas comerciales al médico (incentivos formativos o de secretaría), ahora se pueden destinar a incentivar al farmacéutico (incentivos personales), perdiendo con ello parte del poder que aquél tenía a la hora de elegir entre una u otra marca comercial cuando quería administrar un determinado principio activo1.

La realidad es que no se entiende que si se quiere instaurar una auténtica política de genéricos se permita que existan una lista infinita de éstos, cada uno de una determinada marca comercial, y que éstas a la sazón rivalicen por el mercado de parecida manera a que lo venían haciendo con las marcas comerciales, pero con las peculiaridades propias derivadas de la misma concepción del fármaco genérico, de tal forma que no exista diferencia a la hora de competir en cuanto al producto (son bioequivalentes y de igual galénica) ni en cuanto al precio (se ajustarán al de referencia), quedando como única estrategia comercial la incentivación directa al farmacéutico, o ¿también al médico?2,3.

Lo que intuimos que deparará esta política a largo plazo es el desplazamiento, y con ello la marginación, de aquellos productos efectivos, pero viejos, sujetos a precios de referencia y, por tanto, con sus correspondientes genéricos, por otros más recientes y a la vez más caros, habida cuenta la escasa repercusión que aquéllos tienen en algunos médicos, sobre todo del segundo o tercer nivel. Es en este aspecto en el que cabría señalar la importancia que la medicación inducida por niveles especialistas tendrá a partir de ahora en la prescripción del médico del primer nivel. Al margen de que se demuestre en los diversos trabajos que el porcentaje de la medicación delegada fluctúa entre un 24,5 y un 46,4%, llegando a un porcentaje superior al 48,9% en recetas crónicas4, en lo que sí coinciden éstos es en que el precio medio por receta inducida frente a la propia es siempre superior, y de ahí que se afirme que el especialista sea más susceptible de prescribir medicación más novedosa y, por tanto, más cara. Baste analizar, como prueba de ello, cómo se distribuyen los "incentivos" de las empresas farmacéuticas entre el personal médico. Es en este aspecto en el que, aun esforzándose el médico del primer nivel en prescribir medicación genérica o aquella con un coste/efectividad mayor, se encuentra limitado con una prescripción delegada que encorseta su comportamiento prescriptor, toda vez que es muy difícil sustituir un fármaco novedoso y dado por un especialista por otro genérico y prescrito por el médico de cabecera.

En mi opinión, para corregir todos estos efectos indeseables, así como para contener el gasto farmacéutico, se debería, por un lado, permitir dispensar los medicamentos genéricos directamente desde los centros de salud (botiquín propio), dejando con ello el margen de ganancias en el mismo, lo que beneficiaría al equipo y al centro. Por otro lado, debería alentarse a los especialistas hospitalarios a echar mano de la farmacia del hospital dándoles a los pacientes directamente el medicamento genérico, o aquel con marca comercial, que ha sido consensuado dentro de la propia institución como el que tiene el binomio coste-eficacia más favorable, así como hacer extensivos los precios de referencia a grupos farmacológicos enteros, o con misma la acción (conjunto homogéneo) y no como actualmente sólo a aquellos principios activos ya viejos y que disponen de su correspondiente genérico, evitando con ello el desplazamiento de la prescrición a fármacos más novedosos, de idéntica acción clínica, pero con precios más altos. Y, por último, cambiar el sistema retributivo del farmacéutico en lo que respecta a los medicamentos sujetos al precio de referencia.

Bibliografía

1.Figueiras A, Caasmaño F, Gestal Otero JJ. Incentivos de la industria farmacéutica a los médicos: problemas éticos, limites y alternativas. Gac Sanit 1997; 11: 297-300.
Medline
2.Carné X, Diez Rodrigálvarez M, García Alonso F. Las especialidades farmacéuticas genéricas en España. Med Clin (Barc) 1999; 112: 337-339.
3.Rey Abella M. Precios de referencia. Aten Primaria 1999; 24: 253-254.
4.García Vicente JA, Cordon Granados F. Prescripción inducida, ¿excusa o realidad? Aten Primaria 1998; 22: 619-620