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Rev Esp Patol 2017;50:205-6 - DOI: 10.1016/j.patol.2017.08.001
Editorial
La metamorfología vs. la crisis de medicina
Metamorphology versus the crisis in medicine
Miguel Angel Marigil Gómez, , Carlos Gómez-González
Servicio de Anatomía Patológica, Hospital General San Jorge, Huesca, España
Recibido 17 julio 2017, Aceptado 01 agosto 2017

Hemos leído con mucho interés las editoriales del doctor Llombart Bosch1 y de los doctores Massarelli y Saquimuix2. El primero, entre otras muchas consideraciones expresa su contrariedad por la creciente super-especialización de la profesión y los segundos concluyen que la anatomía patológica está en crisis.

No creemos que la anatomía patológica esté en crisis sino el mismo concepto de la medicina. Los médicos nuevos desde hace ya bastantes años hacen una carrera de 6 años simplemente para aprobar un examen como los que hacen segundo de bachiller para aprobar la selectividad. Los libros de texto que utilizan los alumnos ya desde los primeros cursos son los de las academias de preparación para el mir. Hay incluso universidades que organizan simulacros de examen durante la carrera. La carrera de medicina se ha convertido en algo meramente instrumental y no formativo de personas vocacionales. Solo les motiva para aprobar un examen. Punto y final. No se exige nada más. Ciril Rozman decía hace unos años en una entrevista en JANO3 «Pese a que el concepto del examen mir es un gran paso conseguido hace años para la mejora de la educación médica, no podemos decir lo mismo del examen en sí. Se trata de una prueba puramente cognitiva, que se convierte en obsesión entre los estudiantes, olvidando lo principal, que es formarse como médicos». A los cirujanos más jóvenes los han convertido en técnicos altamente cualificados pero que han olvidado la medicina y los distintos especialistas solo tiene ojos y (corazón, cada vez menos) para «su pulmón», «su riñón» o «su sistema digestivo». El patólogo lo único que hace es confirmar como notario este despropósito. Pero también el patólogo ha sufrido este hecho como apunta el doctor Llombart Bosch, que ha olvidado su transversalidad para refugiarse en «su derma», «su nefro» o «su neuro». Hay un evidente peligro de despersonalizar la profesión para robotizarla, con la automatización y digitalización de las muestras. Se confía más en unas técnicas diagnósticas más que en la observación más detenida y completada con el clínico al lado.

«No se aprende ni en las aulas, ni tan solo con tecnología se aprende tocando al enfermo» afirma el profesor Rozman. El Consejo General de Colegios de Médicos en el documento «Los valores de la Medicina del siglo xxi»4 considera que los médicos de posgrado están muy preparados desde la vertiente técnica, pero presentan serias carencias en cuanto a la formación en aspectos humanísticos y valores, de modo que la super-especialización ha llevado a la fragmentación puramente biológica del paciente.

Otro hecho que llama la atención es la atomización de la enseñanza de la medicina en España con más de 40 facultades de medicina (casi el 80% son públicas) en las que las exigencias, gestión y diseño curricular son tan variadas como instituciones hay. La enseñanza de disciplinas como la bioética y el papel del paciente como un todo solo lo imparten 11 universidades y como asignaturas optativas. Surge también la cuestión sobre si el plan Bolonia empobrece aún más la cuestión empeñado solo en el aprendizaje de competencias puramente biologicistas muy alejado del paciente como un ser holístico en las que no deben ser dejados de lado aspectos sociales, psíquicos y espirituales. Como ya advertía proféticamente Max Kuczynski-Godard, profesor de patología en el siglo pasado, que el punto de partida en el ejercicio de la medicina no es la «enfermedad en sí» sino el enfermo o si no, no será medicina lo que estamos haciendo.

Una de las muchas anécdotas de las que somos testigos: Un R1 de una especialidad quirúrgica debe preparar una sesión que no es de su especialidad. Se niega y contesta «yo no tengo que diagnosticar una neumonía para eso está el neumólogo de la misma manera que no le voy a exigir a él que diagnostique una lesión del talón de Aquiles». Y esto no es una simple anécdota aislada.

Cuando hay una relación vis a vis frecuente y de colaboración y confianza entre el clínico, el cirujano y el patólogo es cuando estamos haciendo medicina, pero cuando la medicina es considerada como parcelas cerradas o elitistas impregnadas de soberbia intelectual, entonces como dice TS Elliot se corre el peligro de que «la desidia establezca su sede entre la ruinas». Sobra arrogancia y falta humildad. Hay una hemiplejía ética y procedimental cuando se exige que hay que trabajar en equipo y sin embargo nos refugiamos cada vez más en nuestros taifas particulares. Creemos, por tanto, que no es la anatomía patológica, la medicina interna o la medicina intensiva, etc. las que están crisis sino que es la medicina misma, herida y enferma ya desde sus comienzos en las facultades. Ivan Illich5 considera que la medicina incuestionable de las técnicas analíticas o de imagen hiere más que cura y esto aún no se han enterado nuestros modernos y técnicos docentes.

Quién sabe, si como nos advertía Santiago Ramón y Cajal con sorna y no menos ironía, que con esto de la especialización exagerada y de la tiranía de la técnica corremos el peligro de acabar como monstruos al tener encéfalos deformes, con lóbulos hipertróficos que atrofian los demás centros encefálicos por desuso o tal vez como en La metamorfosis de Kafka6 nos levantemos siendo meros robots: «Cuando Gregor Samsa despertó una mañana de un sueño inquieto se encontró en la cama convertido en un monstruoso…» Pues eso.

Bibliografía
1
A. Llombart Bosh
La evolución de la anatomía patológica: hacia dónde nos dirigimos
Rev Esp Patol, 50 (2017), pp. 137-139
2
G. Massarelli,A. Saquimuix
La anatomía patológica: presente y futuro
Rev Esp Patol, 50 (2017), pp. 140-141
5
Illich I. Nemesis Medica. La Expropiación de la salud. Barcelona: Barral editors: 1975.
6
Kafka F. La metamorfosis. Bilbao; Editorial Astiberri; 2011. p. 9.
Autor para correspondencia. (Miguel Angel Marigil Gómez mmarigil@salud.aragon.es)
Copyright © 2017. Sociedad Española de Anatomía Patológica