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La biomecánica del impacto: una herramienta para la medicina legal y forense en la investigación del accidente de tráfico

Biomechanics of the impact: a tool for legal and forensic medicine in traffic accident investigations

Carlos Arregui-Dalmases a, Rafael Teijeira b, M. Carmen Rebollo-Soria c, Jason R. Kerrigan d, Jeff R. Crandall d

a Departamento de Medicina, Universidad de Navarra, Pamplona, Navarra, España. Center for Applied Biomechanics, University of Virginia, Charlottesville, Estados Unidos
b Instituto Navarro de Medicina Legal, Pamplona, Navarra, España
c Instituto de Medicina Legal de Cataluña, Barcelona, España
d Center for Applied Biomechanics, University of Virginia, Charlottesville, Estados Unidos

Palabras Clave

Biomecánica; Accidente de tráfico; Criterio biomecánico

Keywords

Biomechanics; Road traffic accidents; Injury criterion

Resumen

La biomecánica del impacto o de las lesiones necesita de un equipo multidisciplinario en sus investigaciones, ya que se ven involucrados profesionales de diversas áreas, como física, ingeniería, medicina, biología o matemáticas, entre otras. Esta disciplina se centra principalmente en el estudio de las lesiones de los accidentes de tráfico y en situaciones militares, por lo que se aplica tanto en lesiones intencionales como no intencionales. Las lesiones traumáticas intencionales o accidentales suponen una parte considerable de la carga de trabajo en los Institutos de Medicina Legal (IML). Dado que la biomecánica se ocupa del estudio de este tipo de lesiones, es evidente que los profesionales de la medicina forense deben tener conocimientos profundos de esta disciplina. A nuestro entender, las principales utilidades en el ámbito de la medicina forense son el conocimiento de mecanismos lesivos y su aplicabilidad en los criterios de causalidad.

Abstract

Research in injury biomechanics requires a multidisciplinary approach, as it involves professionals from diverse fields such as physics, engineering, medicine, biology or mathematics, among others. This incipient science focuses mainly on the study of injuries from traffic accidents and military situations; thus it applies both intentional and unintentional injuries. Intentional or accidental traumatic injuries represent an important burden on the resources associated with Institutes of Legal Medicine. Since biomechanics research provides and insight into the nature of such injuries, it is important that forensic doctors be familiar with this discipline. From our point of view, the main uses in the field of forensic medicine are the understanding of the different injury mechanisms and their applicability in establishing the causality criteria.

Artículo

Introducción

La biomecánica del impacto o biomecánica de las lesiones (traducción del inglés, injury biomechanics) se puede definir como la ciencia que estudia los efectos de las solicitaciones (fuerzas, momentos, etc.) aplicadas sobre el material biológico, centrándose en los tejidos dañados1. Este daño puede ser una solución de continuidad en el material, como es el caso de una fractura ósea o la rotura de un tendón, o bien una lesión funcional como, por ejemplo, en una lesión cerebral difusa. Entre los principales objetivos de esta disciplina destacan:

- Identificar y definir los mecanismos del daño.

- Cuantificar las respuestas de los distintos tejidos del cuerpo humano a un rango determinado de solicitaciones.

- Determinar el nivel de respuesta al cual la estructura anatómica en estudio presenta una lesión.

Estos objetivos se pueden unificar en lo que se conoce como "criterio biomecánico", que es una de las principales herramientas de investigación derivadas de esta disciplina y que describiremos en este artículo.

Herramientas de investigación en la biomecánica del impacto

Dada la práctica imposibilidad para realizar un análisis teórico de la respuesta del cuerpo humano a las solicitaciones, históricamente se ha recurrido a la experimentación. A continuación se reproduce la figura 1, con las principales herramientas usadas por los investigadores en esta disciplina, que presenta en forma de estrellas la valoración de su diferente potencialidad como herramienta de investigación2.

Figura 1 Herramientas de investigación en biomecánica del impacto, basado en Per Lövsund et al y actualizado a criterio de los autores.

Figura 1 Herramientas de investigación en biomecánica del impacto, basado en Per Lövsund et al y actualizado a criterio de los autores.

Si se suman las estrellas por columnas, se puede llegar a la conclusión de que no hay ningún apartado que quede insuficientemente cubierto, pues con la combinación adecuada de herramientas se puede tener un buen conocimiento de las diferentes disciplinas biomecánicas. Si se suman las estrellas por filas, se puede establecer la potencialidad de la herramienta, lo que pone en evidencia la necesidad de seguir trabajando con cadáveres humanos, también conocidos como PMHS (post-mortem human surrogates), ya que esta herramienta de investigación nos proporciona una información vital en la disciplina del mecanismo de daño y la tolerancia al impacto.

Igualmente, es necesario indicar que ninguna herramienta de investigación está exenta de limitaciones, y el uso de cadáveres humanos en la biomecánica del impacto no es una excepción: el cadáver humano carece de tono muscular, presión sanguínea y diferente posicionamiento de órganos. Por otro lado, su principal ventaja radica en la exacta representación de las diferentes estructuras anatómicas. Los cadáveres recientes no sometidos a procesos de conservación artificial han demostrado ser más adecuados que los cadáveres embalsamados dado su mejor comportamiento mecánico3, y mientras que las propiedades mecánicas de los huesos permanecen estables durante meses (conservados mediante la adecuada congelación), los tejidos blandos están sometidos a un proceso degenerativo más rápido que les hace perder sus propiedades mecánicas más rápidamente3.

No obstante, para reducir las limitaciones de esta herramienta se han desarrollado diferentes técnicas como, por ejemplo, presurizar los pulmones antes del experimento4 o bien aplicar una tensión en el tendón de Aquiles para reproducir el efecto de una extremidad inferior que frena un vehículo ante una colisión inminente5.

En la literatura se pueden encontrar investigaciones realizadas con PMHS completos o partes de ellos, lo que se conoce como ensayo de subsistema. Lo que se pretende con ello es, por un lado, estudiar un subconjunto y evitar así la variabilidad de la totalidad del espécimen y, por otro, responder a preguntas más concretas y particulares (fig. 2).

Figura 2 Ensayo de subsistema con extremidad inferior, Jeff Crandall, Center for Applied Biomechanics, Estados Unidos.

Figura 2 Ensayo de subsistema con extremidad inferior, Jeff Crandall, Center for Applied Biomechanics, Estados Unidos.

Los fenómenos cadavéricos, tanto tempranos como tardíos, afectan a las propiedades mecánicas de los tejidos, pero dicha limitación puede ser paliada mediante el uso de modelos animales, ya que se realizan principalmente in vivo mediante sedación.

Los animales son el único modelo experimental in vivo aplicable a la biomecánica, ya que permiten realizar un diseño experimental prospectivo mediante la implantación quirúrgica de instrumentaciones mecánicas y fisiológicas, que permiten la aplicación de fuerzas con capacidad para lesionar, el estudio de las cargas de lesión, así como la observación de las alteraciones fisiológicas y la evolución de la lesión en el tiempo. De este modo, los modelos animales son el único medio viable para el estudio de las lesiones y su respuesta fisiológica. De acuerdo con esto, no existe otro modelo que permita el estudio controlado del commotio cordis6, ni para realizar experimentos que permitan estudiar los efectos de la aceleración rotacional en las lesiones difusas (fig. 3)7. Además, los animales son también el modelo más útil para el estudio de la tolerancia a las lesiones en niños, ya que se puede investigar con animales jóvenes, mientras que cualquier estudio basado en cadáveres de adultos requiere la extrapolación sobre la edad y la talla, y esto es muchas veces inviable.

Figura 3 Esquema basado en los experimentos de Ommaya e ilustra la importancia de la aceleración rotacional en las lesiones difusas

Figura 3 Esquema basado en los experimentos de Ommaya e ilustra la importancia de la aceleración rotacional en las lesiones difusas

Otra importante limitación de la utilización de animales como modelo es la existencia de evidentes diferencias fisiológicas y anatómicas respecto del ser humano como, por ejemplo, la condición de cuadrúpedos de los animales utilizados en investigaciones biomecánicas que condiciona el desarrollo de las propiedades mecánicas de las diferentes estructuras, ya que se acomodan a una diferente distribución de cargas.

Los voluntarios humanos conjugan el potencial de las dos herramientas anteriores y permiten el diseño experimental dirigido a poner en práctica la hipótesis. Sin embargo, no se puede utilizar a personas voluntarias para establecer valores de referencia del impacto de lesiones, lo cual limita seriamente su utilidad a la hora de establecer los límites o mecanismos lesionales (Código de Nuremberg de 1947, Declaración de Helsinki de 1964, revisada en 1975). A pesar de ello, tienen una gran importancia en escenarios alejados del umbral de daño. Un ejemplo de aplicación sería en el mecanismo de lesión de la zona cervical por alcance, mal llamado comúnmente latigazo cervical o whiplash. En estos experimentos se aplica la técnica de la cinerradiografía a voluntarios humanos, que son sometidos a un impacto posterior a baja velocidad mientras se sacan numerosas radiografías por segundo del voluntario humano durante el impacto8.

La investigación del accidente de tráfico es, por naturaleza, retrospectiva, por lo que no es posible controlar completamente las condiciones del lugar, obtener información suficientemente detallada sobre las condiciones de carga ni conocer la posición inicial de los ocupantes o la magnitud de las cargas aplicadas. Estas investigaciones son útiles en lo que se refiere al estudio del mecanismo de daño, porque pueden asociar las causas a los efectos, es decir, los mecanismos de daño a las lesiones producidas pero, por el contrario, presentan un escaso potencial investigador por la gran variabilidad comentada anteriormente. Un ejemplo de esta limitación científica radicaría en el cálculo de la velocidad de colisión, elemento fundamental para conocer la energía total involucrada en el accidente. La velocidad a la que se produce un accidente se puede determinar con un intervalo de fiabilidad aproximada de un 10-15%, pero este intervalo es excesivo para evaluar con rigor las respuestas del cuerpo humano. Así, la principal utilidad de este tipo de estudios es identificar las prioridades de investigación y valorar la efectividad de las medidas de protección, tales como el cinturón de seguridad o el airbag.

Por su parte, la mayor capacidad de los estudios clínicos es la potencial determinación del mecanismo de daño, asociando las lesiones encontradas con su mecanismo lesional general, pero el desconocimiento del tipo de solicitación y de la energía involucrada en el accidente hacen de esta herramienta la de menor potencial de las citadas.

Desde su incorporación a la investigación en el campo de la biomecánica del impacto9, los modelos numéricos humanos han representado un importante papel a la hora de conocer la respuesta del cuerpo humano y las lesiones que pueden aparecer durante un impacto o colisión. Aunque los primeros modelos biomecánicos eran simples, su complejidad ha ido aumentando a la vez que ha aumentado la potencia de los ordenadores y han mejorado las técnicas de modelado.

Un requerimiento básico que se espera de todo modelo biofiel es que este se asemeje estructural y funcionalmente al cuerpo humano. Esto implica que, además de una correcta representación de la estructura esquelética (huesos y articulaciones), de los músculos y los órganos internos, también deben modelarse de manera realista desde un punto de vista funcional, por lo que se necesita un profundo conocimiento del comportamiento dinámico, estructural, resistente y funcional de los diferentes órganos del cuerpo humano. Por ejemplo, son especialmente interesantes los modelos matemáticos de encéfalo SIMon, WSUHIM, etc.

Una de las principales dificultades que aparecen durante el desarrollo de un modelo es la necesidad de encontrar un equilibrio entre la complejidad constitutiva del modelo y la potencia de cálculo necesaria para hacer correr el modelo. Por ello muchas veces se enumeran de forma muy simplificada los dos principios fundamentales de la teoría de modelos matemáticos que el Dr. Richard Kent emplea con sus estudiantes de ingeniería en la Universidad de Virginia: a) todos los modelos son erróneos, y b) algunos modelos son útiles.

Con base en la complejidad y las principales aplicaciones y utilidades, los modelos matemáticos se pueden clasificar en grandes grupos:

1. Modelos de masas concentradas: consisten en masas puntuales conectadas por muelles y amortiguadores. Son modelos muy rudimentarios y pertenecientes a las etapas iniciales de esta disciplina, aunque pueden tener cierta utilidad en determinadas aplicaciones conceptuales.

2. Modelos multicuerpo: están basados en cuerpos sin capacidad de deformación unidos por uniones mecánicas. La principal aplicación de estos modelos es la determinación de cinemáticas de las diferentes estructuras anatómicas y del cuerpo humano en su totalidad.

3. Elementos finitos: son modelos basados en la unión de elementos interconectados denominados nodos, de modo que se dan propiedades constitutivas tanto a dichos nodos como a las diferentes uniones entre elementos. Estos modelos tienen su principal utilidad en la determinación de los estados tensionales en cada uno de los nodos (fig. 4).

Figura 4 Malla femoral distal (Costin Untaroiu, Center for Applied Biomechancis, Estados Unidos).

Figura 4 Malla femoral distal (Costin Untaroiu, Center for Applied Biomechancis, Estados Unidos).

Los modelos matemáticos son las herramientas con el futuro más prometedor de todas. Desgraciadamente, va a ser necesario esperar unos años para, por un lado, realizar una óptima correlación entre el comportamiento del ser humano al impacto y los modelos de cálculo y, por otro, para obtener una caracterización completa del cuerpo humano. Una vez se consiga esto, seguramente permitirán cubrir numerosas lagunas existentes en esta disciplina.

Una de las herramientas biomecánicas más importantes aplicada en el desarrollo de un vehículo son los maniquíes antropomórficos, comúnmente conocidos como dummies. Los dummies ofrecen una reproducción a grandes rasgos de la anatomía humana, por lo que no son los modelos de elección para empezar la investigación fundamental. Su principal virtud es la evaluación de tecnologías y los utilizan los fabricantes de automóviles para mejorar sus productos durante la fase de desarrollo, pues, citando a Leonardo da Vinci, "lo que no se puede medir no se puede mejorar".

El desarrollo de un dummy tiene que contemplar tres requerimientos fundamentales:

- Biofidelidad: grado en el cual las pertinentes características físicas del ser humano son incorporadas en el diseño del dummy.

- Las medidas de las respuestas del dummy deben estar relacionadas con el daño potencial.

- Grado de correlación existente entre la medida de respuesta del dummy y el daño asociado.

Una deficiencia de alguno de estos tres factores puede afectar seriamente a la precisión, la veracidad y el rigor de la evaluación. Como ventaja, estos modelos son relativamente baratos en comparación con el uso de cadáveres humanos o modelos animales, se pueden realizar ensayos en más de una ocasión y son fáciles de usar. Así, se puede llevar a cabo innumerables experimentos para evaluar, por ejemplo, las opciones que existen a la hora de diseñar sistemas de seguridad, pero siempre sin olvidar sus limitaciones a la hora de definir las relaciones entre cargas mecánicas y riesgo de lesión, lo cual requeriría una herramienta de investigación más potente y adecuada.

Desarrollo de una curva que representa el riesgo de lesión en función de una variable física

Para evaluar el riesgo de lesión son necesarias la colaboración y la aplicación de técnicas provenientes de diversas disciplinas, como la estadística, la epidemiología y la biomecánica. Es necesario indicar igualmente que la biomecánica del impacto no es una ciencia exacta, ya que hay numerosas variables que hacen imposible determinar con exactitud y rigor científico un valor exacto, por lo que es necesario abordar muchos de los problemas desde el punto de vista probabilístico. En este sentido, tiene especial interés describir cómo se desarrolla la curva que representa el riesgo de lesión. Para ello será necesario llevar a cabo ensayos con algunas de las herramientas de investigación descritas, principalmente con PMHS, y así poder relacionar los datos del parámetro físico con las lesiones reales. Con este fin se utilizan toda una serie de métodos para relacionar el parámetro medido con la probabilidad de lesión.

Un ejemplo sería la realización de un ensayo experimental en el cual se aplican cargas de compresión axial (longitudinal) a una serie de fémures. Se presupone que la tolerancia al fallo de la muestra de fémures está distribuida siguiendo una función de distribución normal, al menos en la fase inicial de la investigación. Debido a la variabilidad de las muestras del ensayo, la fuerza de fractura (F) de una determinada muestra también varía. La figura 5 muestra las condiciones de ensayo y la representación gráfica de la fuerza (F) de todas las muestras. En este ejemplo, para mayor simplicidad y evitar la complejidad de datos censurados, se supone que todas las muestras se fracturaron.

Figura 5 Fuerza (F) a la que se fractura una muestra de huesos sujetos a compresión. Nótese que todas las muestras se fracturaron.

Figura 5 Fuerza (F) a la que se fractura una muestra de huesos sujetos a compresión. Nótese que todas las muestras se fracturaron.

Para los datos de la figura 6, se puede representar gráficamente la frecuencia mediante una función de distribución representativa (fig. 6A) o mediante una función de densidad de probabilidad para describir el trazado de la frecuencia (fig. 6B y ecuación 1). A través de la integración de la función de densidad de probabilidad (ecuación 1) es posible obtener directamente la probabilidad de lesión para una determinada fuerza (F). Esto representa la función de densidad acumulada y la función que indica el riesgo de lesión para el ejemplo hipotético expuesto (fig. 7).

Figura 6 Esquema de frecuencia (A) y función de densidad de probabilidad (ecuación 1) para los datos de la figura 5.

Figura 6 Esquema de frecuencia (A) y función de densidad de probabilidad (ecuación 1) para los datos de la figura 5.

Figura 7 Función de densidad acumulada, función que indica el riesgo de lesión, obtenida a través de la integración de la función de densidad de probabilidad (ecuación 1).

Figura 7 Función de densidad acumulada, función que indica el riesgo de lesión, obtenida a través de la integración de la función de densidad de probabilidad (ecuación 1).

donde s es la desviación estándar y μ es la media y su integración dará lugar a la función de densidad acumulada.

Aunque analíticamente es posible integrar la función de densidad de probabilidad [f (x)] para obtener la curva que representa el riesgo de lesión, desafortunadamente no es siempre tan sencillo debido a una serie de factores, entre los que se incluyen las diferencias de edad, la masa y las propiedades de los materiales, entre otras. Asimismo, no todas las muestras fallan en los ensayos biomecánicos dada la gran variabilidad en la tolerancia al fallo. No obstante, y a pesar de las limitaciones de la metodología, es una herramienta muy útil pues permite asociar la probabilidad de fractura a una magnitud física, en este caso la fuerza de compresión. Con esta herramienta es posible determinar para un vehículo determinado cuál es la carga de diseño admisible por el fémur en caso de choque frontal. Este tipo de curvas permitirían al investigador determinar la probabilidad de fractura de un hueso conociendo la aplicación de diferentes cargas, escenario muy habitual en el campo de la medicina legal, con la presentación de diferentes supuestos que comparar.

Desarrollo de criterios biomecánicos

Muchas veces, cuando el mecanismo lesional es más complejo que una simple fractura de hueso producida por una carga axial (lo cual es mucho más que frecuente), es necesario desarrollar una ecuación que permita incorporar todos o, al menos, las principales solicitaciones que puedan derivar en lesión. Esta función matemática debe asociar la probabilidad de lesión de una determinada estructura anatómica como una función de parámetros medibles físicamente. A esta función se la conoce como criterio biomecánico.

Un criterio biomecánico muy conocido es el Head Injury Criterion (HIC), mostrado en la ecuación 2. Este criterio resulta útil para predecir con cierta efectividad los traumatismos craneoencefálicos. Tardó muchos años en desarrollarse y en ser admitido, pero actualmente es el único criterio biomecánico relativo al traumatismo craneoencefálico aceptado por la comunidad científica y el único indicador que la industria automovilística mundial usa para cumplir la normativa de nuevos vehículos en cuanto a tolerancia máxima admisible por la cabeza de los dummies.

donde: t es el tiempo y a la aceleración lineal medida en el centro de gravedad de la cabeza.

El HIC es el resultado de maximizar la ecuación para un intervalo de tiempo determinado (t2-t1). Esta es una de las principales limitaciones de este criterio biomecánico pues no incorpora el efecto de la aceleración rotacional presente en muchos accidentes de tráfico y de gran importancia para las lesiones difusas10. En términos de limitaciones, hay que incluir también la falta de adimensionalidad de la ecuación (o al menos unidades con sentido físico) y la de considerar únicamente la producción de fracturas de cráneo11 a pesar de la existencia de otras lesiones craneoencefálicas que pueden ser incluso más graves. Por otro lado, hay que indicar que se ha observado que la reducción de su valor está asociada a la reducción de la magnitud de la aceleración rotacional y que las curvas de probabilidad de lesión presentan una buena correlación con los estudios de campo (fig. 8)12. La figura 8 ilustra las curvas de riesgo de lesión asociadas al HIC.

Figura 8 Ejemplo de función de probabilidad de traumatismo craneoencefálico a través de valores del Head Injury Criterion (HIC) (basado en los estudios de Prasad y Mertz, 1985).

Figura 8 Ejemplo de función de probabilidad de traumatismo craneoencefálico a través de valores del Head Injury Criterion (HIC) (basado en los estudios de Prasad y Mertz, 1985).

Aplicabilidad de la biomecánica del impacto a la medicina forense

Los médicos forenses son funcionarios de carrera de la Administración de Justicia que desempeñan función de asistencia técnica a los Juzgados, Tribunales, Fiscalías y oficinas del Registro Civil. Son básicamente los que ejercen la medicina legal pública en España. Entre sus funciones se incluyen algunas en las que son aplicables conocimientos biomecánicos, principalmente aquellos que tienen como finalidad el control periódico de los lesionados y la valoración de los daños corporales de personas que están incursas en un procedimiento judicial y la realización de las investigaciones en el campo de la patología forense, esto es, la práctica de la autopsias de los fallecimientos sometidos a investigación judicial.

Las lesiones traumáticas intencionales o accidentales suponen una gran parte de la carga de trabajo en los IML. Dado que la biomecánica se ocupa del estudio de este tipo de lesiones, es evidente que los profesionales de la medicina forense deben tener conocimientos profundos de esta disciplina.

A nuestro juicio, entre otras utilidades, los conocimientos biomecánicos son especialmente útiles en los siguientes supuestos:

- Explicar el mecanismo de producción de una lesión: conocer el mecanismo de producción de una lesión es esencial en la pericia forense. Distinguir entre las lesiones que son producto de un traumatismo directo, las que son producto de daño inercial o las que es posible que se produzcan como consecuencia de ambos mecanismos ayuda a los tribunales a pronunciarse sobre la calificación penal. Como se ha comentado previamente, la experimentación biomecánica sobre animales ayuda a conocer el mecanismo de muerte en el commotio cordis y a aplicar dichos conocimientos en la practica forense13.

- Estudio de la causalidad: uno de los principales problemas de la medicina legal es establecer una adecuada relación de causalidad entre un mecanismo lesivo y una lesión. Para ello se usan distintos criterios; los más habituales son los de Simonin14 a los que se debe añadir, según Criado15, el de verosimilitud del diagnóstico etiológico, que los complementa, o los de Bradford-Hill16. De forma simplificada, se puede decir que un estudio de la causalidad requiere investigar al menos los siguientes criterios:

• Criterio cronológico: es el que mide la adecuación temporal, esto es, el que valora si el tiempo transcurrido entre traumatismo y daño es el aceptado por la ciencia médica para esa patología.

• Criterio topográfico: sirve para establecer que las lesiones que presenta el sujeto asientan en la misma zona anatómica o comprometen la misma función afectada por el traumatismo. Se busca la concordancia de asiento entre el traumatismo y la lesión, teniendo en cuenta que se producen lesiones por fuerzas que actúan a distancia.

• Criterio de intensidad: deberemos relacionar la lesión con la fuerza o la magnitud del traumatismo, concluyendo que este ha tenido una magnitud apropiada para producir un daño de esa naturaleza. La experimentación, es decir, la capacidad de reproducir experimentalmente la relación causa-efecto ayuda a confirmar el nexo de causalidad.

• Plausibilidad biológica: Bradford-Hill lo explica diciendo que se trata de que la causa que sospechamos tenga lógica biológica a la hora de explicar el efecto y advierte que esta característica viene limitada por los conocimientos científicos que se tienen respecto a la patología en cuestión en el momento del estudio. Este criterio es asimilable al de verosimilitud del diagnóstico etiológico.

Desde el punto de vista biomecánico, cualquiera de ellos puede ser objeto de estudio, pero para los tres últimos parece más fácil de ser entendida su aplicación.

Desde el punto de vista de valoración del criterio topográfico, como consecuencia del impacto directo del tablero de un vehículo en un ocupante sobre su rodilla, se pueden producir lesiones de varios tipos (fracturas o luxaciones), de distintos huesos (rótula o fémur), en distintas localizaciones (tercio proximal, medio o distal)17.

En lo referente al criterio de intensidad, como se ha comentado previamente en este artículo, la biomecánica establece criterios de daño a partir de los cuales es esperable una lesión18.

Tras un traumatismo torácico, un paciente presenta una laceración hepática. Desde el punto de vista de valoración, se plantea si se trata de un traumatismo único o se ha debido de producir un traumatismo directo sobre el abdomen para justificar esa lesión. ¿Es verosímil esta lesión a distancia? Pues bien, en trabajos experimentales producidos sobre perros anestesiados, Stein et al19 describen lesiones hepáticas (laceraciones en el 18% de los sujetos) y esplénicas en animales que reciben impactos directos sobre el corazón. Por lo tanto, desde el punto de vista de plausibilidad biológica, se puede sostener que es posible que tras un traumatismo torácico aislado se produzca una laceración hepática, siendo esta disciplina una herramienta científica de suma utilidad para establecer este tipo de conclusiones.

Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.


* Autor para correspondencia
Correo electrónico: carlosarregui@unav.es (C. Arregui-Dalmases).

Recibido el 2 de marzo de 2011;
aceptado el 16 de junio de 2011

Bibliografía

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