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SciELO, Publindex, Latindex, Imbiomed, Lilacs, e-revist@s, Periódica, DOAJ y Embase. Aceptada en Scopus en marzo de 2017.
Rev Colomb Reumatol 2016;23:227-8 - DOI: 10.1016/j.rcreu.2016.10.003
Editorial
Fractura vertebral: ¿otro enemigo oculto?
Vertebral fracture: A hidden enemy?
José Fernando Molinaa,b,
a Profesor asociado de Reumatología, Universidad CES, Medellín, Colombia
b Centro Integral de Reumatología, Reumalab, Medellín, Colombia
Recibido 10 octubre 2016, Aceptado 12 octubre 2016

Las fracturas vertebrales son el tipo más común de fractura por fragilidad esquelética; sin embargo, por lo general no se diagnostican oportunamente y, peor aún, no se tratan. La mayoría se presenta como consecuencia de la osteoporosis o de baja masa ósea. Se estima que cada 22 segundos se presenta una fractura vertebral1 y, aproximadamente, un 25% de las mujeres posmenopáusicas, mayores de 50 años, presentan una fractura vertebral prevalente, y a medida que aumenta la edad este riesgo se incrementa progresivamente, de tal modo que cerca de la mitad de las mujeres mayores de 80 años tienen una fractura vertebral prevalente2. El riesgo de fracturas vertebrales futuras aumenta con el número de fracturas vertebrales previas: por ejemplo, el tener 2 o más fracturas vertebrales prevalentes aumenta 7 veces el riesgo de sufrir una nueva fractura vertebral en el lapso de un año3. A pesar que muchas fracturas vertebrales causan dolor y discapacidad, con mucha frecuencia se las ignora o se las trata como un simple dolor de espalda. Así mismo, no se identifican las fracturas leves y moderadas, y no se informan en la historia clínica del paciente, con la consiguiente falta de diagnóstico y tratamiento.

Ha sido difícil evaluar la epidemiología de las fracturas vertebrales por 2 razones: en primer lugar, alrededor del 70% de estas no se manifiestan clínicamente4, es decir, son asintomáticas y, por lo tanto, se requiere realizar radiografías de columna dorso-lumbar en la población general para determinar su prevalencia. Y, en segundo lugar, no se ha llegado a un consenso general en cuanto a la definición de fractura o deformidad vertebral secundaria a osteoporosis5. Frecuentemente se utiliza el término de «fractura» para aquellas «deformidades» vertebrales que se manifiestan clínicamente con dolor agudo o crónico de espalda, cifosis dorsal o «joroba del anciano» y disminución de estatura.

La prevalencia de fracturas vertebrales en una misma población puede variar dependiendo del método utilizado, como se observó en el estudio europeo EVOS6, reportando una prevalencia global promedio del 20% en varones y mujeres mayores de 50 años. En el año 2009, se publicó el primer estudio Latinoamericano hecho en la comunidad, con el objeto de determinar la prevalencia de fracturas vertebrales, denominado estudio LAVOS (por sus siglas en inglés: «Latin American Vertebral Osteoporosis Study»). Se estudiaron 1.922 mujeres mayores de 50 años, seleccionadas aleatoriamente de la comunidad, provenientes de 5 países: Argentina, Brasil, Colombia, México y Puerto Rico. Se utilizó un cuestionario estandarizado, y radiografías laterales de columna dorsal y lumbar. Se observó una prevalencia general promedio de fracturas vertebrales del 11,18% (12% en Puerto Rico, 14,1% en Brasil, 17% en Argentina, 17,8% en Colombia y 19,5% en México). La prevalencia fue similar en los 5 países, aumentando del 6,9% en mujeres de 50 a 59 años, hasta el 27,8% en mujeres mayores de 80 años7. Al analizar todos los posibles factores de riesgo asociados a fracturas vertebrales, únicamente se encontró asociación significativa con la apreciación personal de pérdida de estatura e historia previa de fractura.

Dentro de los diferentes factores de riesgo para osteoporosis y fracturas, los más importantes para fractura vertebral, son: edad, sexo femenino, osteoporosis, fractura vertebral previa, tabaquismo e ingesta de glucocorticoides. La deficiencia de vitamina D como factor de riesgo para fractura vertebral es aún controvertida.

En el presente número de la revista, Jaller et al.8, mediante un estudio descriptivo y transversal, estudiaron 319 mujeres posmenopáusicas, mayores de 60 años, de la ciudad de Barranquilla, con el objeto de evaluar la prevalencia de fracturas vertebrales morfométricas (morfometría vertebral por DXA), y su correlación con niveles de vitamina D, edad y el índice de masa corporal. Se excluyeron pacientes con cáncer, enfermedades metabólicas diferentes a la osteoporosis y el uso de medicamentos que afectaran el metabolismo óseo o los niveles de vitamina D. Los autores encontraron una prevalencia global de fracturas vertebrales del 17,9%, la cual se incrementó con la edad (3,7% en el grupo de 60-69 años vs. 31% en el de 80-89 años). También encontraron asociación con el bajo peso y con bajos niveles de vitamina D. Más del 80% de las pacientes estudiadas tenían niveles inadecuados de vitamina D (niveles inferiores a 30ng/ml: 84,8%), y una tercera parte tenía deficiencia, 30% (niveles inferiores a 20ng/ml). En resumen, los autores encontraron una correlación significativa entre la presencia de fractura vertebral y niveles bajos de vitamina D, resultado que pudiera, en parte, estar influenciado por la edad de las pacientes. Los resultados de Jaller et al., son similares a los nuestros. En nuestro estudio9, la prevalencia de niveles inadecuados de vitamina D fue de 71,7%, (niveles inferiores a 30ng/ml), dentro de las cuales el 16,6% tenía valores de deficiencia (niveles inferiores a 20ng/ml). Además, encontramos que la deficiencia de vitamina D fue un factor de riesgo para la presencia de fracturas vertebrales, RR: 1,02 (IC: 0,96-1,06) y para hipertensión arterial RR: 1,47 (IC: 1,36-1,58), en nuestra población de pacientes de la ciudad de Medellín.

Conflicto de intereses

El autor declara no tener ningún conflicto de intereses.

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