x

¿Aún no está registrado?

Cree su cuenta. Regístrese en Elsevier y obtendrá: información relevante, máxima actualización y promociones exclusivas.

Registrarme ahora
Ayuda - - Regístrese - Teléfono 902 888 740
Buscar en

FI 2016

1,125
© Thomson Reuters, Journal Citation Reports, 2016

Indexada en:

Current Contents/Clinical Medicine, Journal Citation Reports, SCI-Expanded, Index Medicus/Medline, Excerpta Medica/EMBASE, IBECS, IME, MEDES, PASCAL, SCOPUS, ScienceDirect

Métricas

  • Factor de Impacto: 1,125(2016)
  • 5-años Factor de Impacto: 1,292
  • SCImago Journal Rank (SJR):0,221
  • Source Normalized Impact per Paper (SNIP):0,385

© Thomson Reuters, Journal Citation Reports, 2016

Med Clin 2005;124:396-7 - DOI: 10.1157/13072577
¿Se utiliza adecuadamente la vancomicina en la práctica clínica?
Are we making proper use of vancomcycin inclinical practice?
Eduardo Tamayoa, José Ignacio Gómez-Herrerasb, Francisco Javier Álvarezc
a Servicio de Anestesiolog??a y Reanimaci??n. Hospital Cl??nico Universitario. Valladolid.
b Servicio de Anestesiolog??a y Reanimaci??n. Hospital R??o Hortega. Valladolid.
c Departamento de Farmacolog??a y Terap??utica. Facultad de Medicina. Universidad de Valladolid. Valladolid. Espa??a.

Sr. Editor: La administración preoperatoria de antibióticos ha demostrado que contribuye a reducir la frecuencia y gravedad de las infecciones quirúrgicas cuando se realiza adecuadamente1. Sin embargo, su uso inapropiado puede dar lugar a efectos adversos y condicionar resistencias microbianas a estos fármacos, con un incremento de la morbimortalidad y de los costes por proceso1-6. Generalizando, las cefalosporinas son los antimicrobianos más usados para este fin1,3,4, en caso de alergia a éstos, algunos recomiendan la utilización de vancomicina. En las situaciones donde se decide emplear esta última, y debido a los importantes efectos adversos que pueden presentarse con su administración por vía intravenosa, derivados de la liberación de histamina y asociados a la velocidad de inyección, su administración no debe realizarse en menos de 60 min. Cuando se hace en menos tiempo, pueden aparecer situaciones de hipotensión, taquicardia y enrojecimiento de la parte superior del cuerpo (red man syndrome), que pueden requerir tratamiento y retrasar la intervención7,8.

Sin embargo, en nuestro medio, debido a la organización asistencial de la actividad quirúrgica, lo habitual es que de manera sistemática, se traslade a los pacientes al bloque quirúrgico 30 min antes del comienzo de la intervención y posteriormente, en el quirófano, durante la inducción de la anestesia, se administre la profilaxis antibiótica. Esta organización dificulta que dispongamos de 60 min para administrar la dosis total de vancomicina antes de que el cirujano efectúe la incisión quirúrgica. Por consiguiente, se podría pensar que la administración de vancomicina en la inducción de la anestesia para la profilaxis perioperatoria se realiza incorrectamente.

Hemos analizado la utilización en la práctica clínica de vancomicina por vía intravenosa para la profilaxis antibiótica preoperatoria, a fin de comprobar si su uso se realiza siguiendo las recomendaciones de la mayor parte de las guías clínicas de profilaxis, a saber: que se administre toda la dosis inmediatamente antes de la incisión quirúrgica y que el tiempo de administración no sea inferior a los 60 min. Diseñamos un estudio que se llevó mediante llamadas telefónicas durante los meses de junio y julio del año 2003. Se telefoneó a las secretarías de los departamentos de anestesiología de varios hospitales de la red pública española y se entrevistó telefónicamente a un anestesista del equipo. La selección de los centros se efectuó de forma aleatoria, utilizando el listado de hospitales españoles que mantienen códigos telefónicos directos con los hospitales de la red pública de Valladolid. Las preguntas formuladas y las respuestas emitidas aparecen recogidas en la tabla 1.

Los hallazgos más relevantes fueron: a) todos los hospitales disponían de protocolos de profilaxis; b) en el 76,5% el antibiótico se administra en la inducción de la anestesia; c) en el 47,0% la incisión quirúrgica se realiza siempre y en el 35,3% casi siempre después de haberse administrado totalmente el antibiótico, excepto para la vancomicina, y d) cuando se administra vancomicina, casi nunca (47%) o nunca (29,5%) la incisión de la herida quirúrgica se realiza después de haberse administrado totalmente el antibiótico. Sólo en el 23,5% de los hospitales la incisión se realiza siempre después de haberse administrado totalmente el antibiótico, y además coincide con los mismos hospitales donde la profilaxis se efectúa en la planta.

La utilización incorrecta de la vancomicina tiene su explicación en la organización de la práctica asistencial quirúrgica de nuestros hospitales. Como ya hemos señalado, es prácticamente imposible que el paciente permanezca 60 min en las dependencias del bloque quirúrgico antes de la intervención para que se le pueda administrar la vancomicina. Es precisamente la combinación de su obligada forma de administración y la práctica asistencial de nuestros hospitales la que hace muy difícil el cumplimiento de las normas establecidas. Siempre que la vancomicina se administre en la inducción de la anestesia, salvo que dispongamos que el paciente acuda al quirófano con 1 h de anticipación, la intervención comenzará antes del fin de su administración. Una posible solución sería administrarla en la planta de hospitalización. De hecho, en los 4 hospitales donde así se hace, el comienzo de la intervención quirúrgica siempre fue posterior al fin de la administración. Con respecto a esta última circunstancia, únicamente nos gustaría señalar que el tiempo transcurrido desde el fin de la administración del antibiótico hasta la incisión quirúrgica puede ser largo y condicionar una disminución notable en la eficacia de la profilaxis. Por esta razón las guías clínicas de profilaxis antibiótica recomiendan que el antibiótico se administre en la inducción de la anestesia y no en la planta de hospitalización2,5,9,10.

Conviene, hacer hincapié en que si se decide utilizar la vancomicina para la profilaxis antibiótica preoperatoria serán necesarios, en la mayor parte de las ocasiones, para cumplir con las normas de la profilaxis antibiótica, cambios en las prácticas asistenciales. Si éstos no son posibles, lo más razonable sería utilizar otro antibiótico con espectro antimicrobiano similar que no presente tan importante desventajas en su administración (p. ej., la teicoplanina).

Bibliografía
1
Pratique de l'antibioprophphylaxie en chirurgie. En: Encycl. M??d. Chir. Anesth??sie-R??animation. Paris: Elsevier; 1999. p. 12.
2
Gyssens IC.
Preventing postoperative infections: current treatment recommendations.
Drugs, 57 (1999), pp. 175-85
3
Nichols RL.
Surgical infections: prevention and treatment??1965 to1995.
4
Current trends in antibiotic prophylaxis in surgery. Surgery. 2000;128 4 Suppl: 514-8.
5
Page CP,Bohnen JM.A,Fletcher JR,McManus AT,Solomki.n,JS,Wittmann DH.
Antimicrobial prophylaxis for surgical wounds. Guidelines for clinical care.
Arch Surg, 128 (1993), pp. 79-88
6
Pascual A,Rodríguez-Baño J,Ramírez de Arellano E,Mola J,Martínez-Martínez L.
Sensibilidad disminuida a vancomicina en cepas isogénicas de Staphylococcus aureus aisladas del mismo paciente.
Med Clin (Barc), 119 (2002), pp. 361-5
7
Sahai J,Healy DP,Miller JS,Ruberg SJ,Polk R.
Comparison of vancomycin and teicoplanin induced histamine release and «red man syndrome».
Antimicrob Agents Chemother, 34 (1990), pp. 765-9
8
Codina C,Miró JM,Tuset M,Claramonte J,Gomar C,Gotsens R,et al.
Vancomicina y teicoplanina como profilaxis antibiótica en cirugía cardíaca: estudio farmacoeconómico.
Med Clin (Barc), 114 (2000), pp. 54-61
9
Mangran AJ,Horan TC,Pearson ML,Silver LC,Jarvis WR.
Guideline for prevention of surgical site infection, 1999. Hospital Infection Control Practices Advisory Committee.
Am J Infect Control, 20 (1999), pp. 250-78
10
Guideline for prevention of surgical site infectio.n,1999.
Centres for Disease Control and Prevention (CDC). Hospital Infection Control Practices Advisory Committee.
Am J Infect Control, 27 (1999), pp. 97-132