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Eosinofilia en enfermedades importadas

J Gascón a

a Consultor. Medicina Tropical. Centro de Salud Internacional. Hospital Clínic. Barcelona. España.

Artículo

La eosinofilia se define como la concentración de eosinófilos mayor de 0,5 * 109/l (500/ µ l). La eosinofilia, en el contexto de las enfermedades importadas, normalmente se relaciona con la presencia de helmintos en el organismo humano. Los protozoos en general no se asocian a eosinofilia, y las únicas excepciones son Dientamoeba fragilis y el coccidio Isospora belli. Además de las causas parasitarias, la eosinofilia puede producirse por otros tipos de enfermedades (tabla I) e infecciones (tabla II).

VARIACIONES DE LA EOSINOFILIA




En muchas parasitosis, la eosinofilia suele ser importante en las fases iniciales de la infección, para luego decrecer e incluso volver a valores dentro de la normalidad. Por ello, la ausencia de eosinofilia no descarta una parasitosis. Ejemplos de una eosinofilia inicial importante y que luego decrece, o incluso desaparece, es la provocada por Ascaris lumbricoides, las diversas especies de esquistosoma o la paragonimiasis. Algunos de estos parásitos pueden provocar eosinofilias intermitentes durante las fases crónicas de la infección (Gnathostoma spinigerum, trematodos hepáticos).

En general, la eosinofilia es más prominente y persistente con los parásitos que producen afección tisular (trematodos hepáticos, filarias, estrongiloidiasis, larva migrans visceral) que con el resto. También son importantes los parásitos que se enquistan (hidatidosis, cisticercosis), y sólo causan eosinofilia cuando se produce la rotura del quiste. Para valorar una eosinofilia, hay que tener en cuenta algunos factores que pueden inducir disminución transitoria de eosinófilos (infecciones víricas o bacterianas, paludismo, corticoides y embarazo, sobre todo en el momento del parto).

En la tabla III se recogen los parásitos más comúnmente relacionados con la presencia de eosinófilos en sangre periférica.

CLINICA




Muchas de estas parasitosis, además de la sintomatología más frecuente que presentan (tabla III), tienen una traducción clínica diversa. Así, las primoinfecciones pueden causar desde fiebre hasta problemas pulmonares y en nuestro entorno se diagnostican en turistas o cooperantes que por primera vez han estado expuestos a un determinado parásito. En cambio, los inmigrantes suelen padecer la fase crónica de estas parasitosis y, pese a presentar poliparasitismo, estar paucisintomáticos. Ello es debido, en parte, a una mayor tolerancia a estas parasitosis. Algunos de estos parásitos pueden provocar complicaciones en las fases crónicas de la afección en humanos.

DIAGNOSTICO




Establecer la relación entre la eosinofilia y un viaje es importante para orientar el diagnóstico. Una buena historia epidemiológica nos ayuda para el diagnóstico de la eosinofilia, ya que muchas de estas enfermedades tienen unas áreas de endemia muy bien delimitadas o factores de riesgo bien descritos (tabla II). Otras, en cambio, son cosmopolitas y podemos encontrarlas en todos los países del área tropical. Los síntomas que padece el paciente y una buena exploración física para detectar megalias, trastornos dermatológicos o nódulos también nos orientarán hacia ciertos diagnósticos. En inmigrantes, la eosinofilia puede revelarnos una parasitosis que podría no estar relacionada con el problema de salud por el cual consultan.

Para la mayoría de estas parasitosis se utilizan técnicas diagnósticas relativamente sencillas, que consisten en el análisis en fresco de las heces o métodos de concentración y con tinciones especiales. Suelen ser necesarios los análisis de heces seriados. Los análisis de orina son necesarios para detectar Schistosoma haematobium.

Para los parásitos sanguícolas (filarias), se usan frotis gruesos y delgados de sangre mediante tinción de Giemsa o por métodos de concentración de microfilarias. Oncocerca volvulus se diagnostica por el examen de muestras de piel o la extracción de nódulos subcutáneos.

En ocasiones, para algunas enfermedades existen pruebas serológicas que nos pueden ayudar en el diagnóstico, en caso de que sospechemos determinada enfermedad y el parásito no sea visible en sangre o heces.

En la tabla IV se presenta un esquema de los posibles pasos para el diagnóstico de una eosinofilia sin focalidad. En la tabla V se mencionan algunos de los síntomas más frecuentes que acompañan a la eosinofilia y los diagnósticos que sugieren.

PREVENCION




En cuanto a los parásitos que entran en el cuerpo humano por la boca, la prevención consiste en limpiar adecuadamente los alimentos que se va a consumir o bien hervirlos. Ir bien calzado y evitar el contacto de la piel con la tierra o el fango impedirán la contaminación con los geohelmintos.

Los parásitos que infestan por estas dos vías son los más frecuentes. En cambio, los parásitos que producen eosinofilia y se transmiten a través de picaduras de insecto son menos frecuentes y suelen diagnosticarse en inmigrantes, viajeros y cooperantes de larga estancia en países tropicales.

TRATAMIENTO




En caso de diagnóstico cierto de algún parásito concreto, el tratamiento debe ser el específico y adecuado para cada parásito.

Es bastante frecuente que no se obtenga ningún diagnóstico concreto. En estos casos, se puede indicar un tratamiento de prueba (según el diagnóstico más probable), que si fracasa nos conduciría a pruebas diagnósticas de otras afecciones no parasitarias. Éstas deberían ser descartadas previamente si el paciente presentara síntomas o signos que las sugieran.

Quizá el tratamiento empírico con ivermectina o albendazol para erradicar Strongyloides stercoralis sea el más importante, ya que este parásito puede vivir durante décadas en el huésped por su capacidad de autoinfección y producir un síndrome de hiperinfestación en casos de inmunodepresión. j

 

 

 

 

 

 

Bibliografía general

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