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Vol. 21. Núm. 9.Octubre 2007
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Resfriado
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Adela-Emilia Gómez Ayala
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Tablas (4)
Tabla. I. Diferencias sintomatológicas entre el resfriado y la gripe
Tabla. II. Tratamiento de la congestión
Tabla. III. Tratamiento para la rinorrea
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Figuras (3)
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Pautas de actuación

El resfriado afecta cada año a millones de personas de todo el mundo y es la principal causa de absentismo laboral. No hay fármacos que lo curen, por lo que el tratamiento unicamente va dirigido a aliviar los síntomas y evitar las posibles complicaciones. El farmacéutico tiene, a este respecto, mucho que decir.

Aunque se confunde a menudo con la gripe, en determinadas circunstancias, esta última puede tener consecuencias fatales que no cabe atribuir al resfriado. Distinguir entre una y otra entidad permitirá atender de forma adecuada a los pacientes con más riesgo (tabla I). En el siguiente artículo se revisan las principales características de los procesos catarrales, haciendo especial hincapié en los factores de riesgo y en los consejos que puede dar el farmacéutico comunitario.

Infecciones respiratorias agudas

Las infecciones respiratorias de origen vírico son la causa de la mitad de todas las infecciones agudas. Están producidas por más de 200 serotipos, correspondientes a 12 grupos de virus, entre los cuales destacan: rinovirus, gripe A y B, parainfluenza, adenovirus, virus sincitial respiratorio, coronavirus, herpesvirus y algunos serotipos de coxackievirus y virus ECHO.

Se denomina resfriado a un grupo de enfermedades muy frecuentes, causadas normalmente por virus. En general, es un problema de salud ampliamente extendido que no se cura con medicamentos, aunque hay tratamientos para aliviar algunos de los síntomas. La remisión es espontánea, de modo que las defensas naturales del organismo restauran la normalidad en una semana aproximadamente.

Este tipo de infecciones son más frecuentes en niños que en adultos, y sus consecuencias sociales y económicas son muy notables, ya que causan absentismo laboral y escolar (4,2 días por persona y año). Tienen carácter estacional y son más frecuentes en los meses fríos.

El resfriado común, también llamado vulgarmente catarro o enfriamiento, es una infección aguda de las vías respiratorias que cursa generalmente sin fiebre, aunque sí son frecuentes otros trastornos como rinitis, faringitis, bronquiolitis y neumonía.

En resumen, el catarro común o rinitis aguda es un catarro superficial de la mucosa nasal con secreción mucopurulenta causada por diversos agentes, sobre todo virus.

El resfriado es más frecuente en niños que en adultos, y sus consecuencias sociales y económicas son muy notables, siendo causante de absentismo laboral y escolar (4,2 días por persona y año)

Epidemiología

Las vías de transmisión son la aérea y la autoinoculación nasal o conjuntival. Los rinovirus llegan a las manos por gotitas expelidas por los enfermos o a través de sus manos.

En general, son los niños en edad escolar los que introducen los virus en el hogar y el índice de afectación secundaria depende de la edad del individuo y de su estado inmunitario. Los adultos que no viven con niños sufren un menor número de resfriados que los que están en contacto con ellos.

La enfermedad se produce a las 48-72 horas del contagio. Normalmente los adultos ya tienen anticuerpos contra la mayoría de los virus que los producen, por lo que sufren menos infecciones que los niños y éstas suelen ser más leves.

En cuanto a la tasa de infección por sexo, las mujeres resultan más afectadas que varones en la edad adulta, pero en la adolescencia es algo mayor en los varones.

Factores de riesgo

Para la clasificación de los factores de riesgo del catarro común debe distinguirse entre factores intrínsecos, ligados a la biología humana, y factores extrínsecos, relacionados con los hábitos de vida y el medio ambiente.

Factores intrínsecos

Los factores de riesgo de carácter intrínseco comprenden:

Edad. Como ya se ha mencionado con antelación, la incidencia del resfriado es 4 veces mayor en los niños que en los adultos, y 7 veces mayor si se considera sólo a niños que acuden al jardín de infancia. Esto probablemente se deba al elevado contacto físico entre los niños de edades tan tempranas, la mayor susceptibilidad de sus tejidos y sus bajos niveles de inmunidad por la no exposición previa a gérmenes. En los adultos, la frecuencia es menor a medida que se envejece, debido, quizás, a la adquisición de cierta inmunidad durante la vida.

Sexo. En personas adultas, la incidencia es mayor en mujeres, debido a su mayor contacto con los niños. Esta diferencia entre la incidencia por sexos podría ser aún mayor, ya que un reciente estudio ha señalado que los varones sobreestiman sus síntomas en comparación con las mujeres, por lo que el diferente umbral de percepción (más que su exageración) podría producir una subestimación en la morbilidad de las mujeres.

Factores psicológicos. Hay varios motivos para considerar los factores psicológicos como posibles factores de riesgo de catarro común. Primero, el estrés puede alterar la función inmunológica, lo cual puede producir resfriado mediante el cambio en la producción de leucocitos y citoquinas. Segundo, el estrés puede modificar el comportamiento y los hábitos de salud del sujeto. Así, los sujetos con alto grado de estrés pueden desarrollar hábitos negativos que incrementarán el riesgo de padecer determinadas enfermedades. Entre esos cambios de comportamiento se puede incluir el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol o el empobrecimiento de la dieta en cuanto a variedad y calidad de los alimentos consumidos.

Coloquialmente, el término estrés se asocia a lo que formalmente se conoce como «estrés percibido», es decir, la manera en que un individuo es capaz de controlar las diferentes situaciones en la vida diaria. Se ha observado que los individuos con mayores valores de estrés percibido tienen un riesgo hasta 3 veces mayor de padecer catarros.

Por otra parte, ciertos acontecimientos que ocurren en la vida de los individuos, conocidos como «estresares» pueden producir cambios en la inmunidad.

Otro de los factores que pueden aumentar la percepción de estrés es la propia estructura psicológica del individuo, habiéndose observado que los individuos con una personalidad acusadamente pesimista y triste tienen un riesgo hasta 4 veces mayor de sufrir procesos catarrales.

Factores extrínsecos

Los factores de riesgo de carácter extrínseco incluyen:

Tabaquismo. En diversos trabajos se ha detectado que el hecho de ser fumador eleva el riesgo de sufrir catarros entre 2 y 3 veces. Este aumento se atribuye tanto a un incremento de la susceptibilidad, probablemente asociado con procesos que debilitan la barrera mucosa, como al aumento de la gravedad de los síntomas. En los fumadores, los síntomas característicos del catarro son seguidos de laringitis y traqueítis, aumentando así la duración de la enfermedad.

Consumo de alcohol. En general, el alcohol se considera como un inmunodepresor, ya que hay datos que evidencian un aumento de infecciones bacterianas en alcohólicos. Pero no está claro que tenga una acción inmunodepresora como tal; más bien cabe suponer que el efecto se debe a causas secundarias tales como deficiencias nutricionales, falta de higiene, etc.

Dieta. Algunos elementos de la dieta pueden tener un efecto preventivo sobre el catarro. Durante bastante tiempo se ha postulado, por ejemplo, el papel beneficioso de la vitamina C, aunque recientes estudios demuestran que dietas ricas en esta vitamina no poseen efecto preventivo alguno sobre el catarro.

Relaciones sociales. Cualquier situación que suponga proximidad a otras personas, aunque no tenga lugar contacto físico con ellas, implica, a priori, un aumento del riesgo de infección. Así, el número de personas en el domicilio y en el trabajo, el número de horas que se pasa en lugares de reunión, la costumbre de intercambiar objetos de trabajo, de estrechar la mano o saludar a los amigos, así como el contacto frecuente con niños y otras situaciones similares son potenciales factores de riesgo de la enfermedad.

Otros hábitos y estilos de vida. El lavado frecuente de manos es una clara medida preventiva del resfriado, pues evita la autoinoculación después de tocar objetos contaminados por las secreciones de personas infectadas. Si además se utiliza un agente virucida, la efectividad es mayor.

Frío y humedad. Las corrientes de aire, el frío y la humedad no parecen influir en la facilidad de infección ni en la gravedad de los síntomas.

El catarro se produce en todo el mundo con unos picos de incidencia que varían según el país y el tipo de virus. La razón de esta variación no se conoce, pero se ha observado que cada tipo de virus tiene su propio patrón estacional.

Hacinamiento. Se ha observado que los catarros se contagian más fácilmente en familias y colegios. Existe un mayor riesgo de infecciones respiratorias del tracto superior en niños que pasan el día entero en guarderías, en comparación con los que permanecen menos tiempo en ellas o están todo el tiempo en casa. La explicación más plausible de este hecho parece estar en que en estos centros se produce un aumento de la transmisión, tanto por contacto directo como por transmisión aérea.

Contaminación ambiental. Los factores ambientales también parecen influir en la susceptibilidad al resfriado. El ozono es un componente atmosférico que cada día preocupa más por diversas razones, ya que es un conocido inductor de la respuesta inflamatoria.

Tratamiento

Las personas resfriadas deberían restringir sus actividades cotidianazas y permanecer en su domicilio durante los primeros días en los que muestren sintomatología, período de mayor posibilidad de transmisión de los virus respiratorios. Además, se deben seguir las siguientes recomendaciones:

­ La dieta debe ser semilíquida, con mucha leche, caldos, zumos de frutas y agua para fluidificar la mucosidad. Por eso, la humidificación ambiental y la inhalación de vapor son muy eficaces.

­ Se aconseja no fumar.

­ Reposo en cama en habitación fresca y con ropa ligera, si hay fiebre.

Aunque existen diversos fármacos con actividad antiviral in vitro frente a los virus que causan el resfriado común, no hay en la actualidad ninguno que haya demostrado su utilidad para el tratamiento de esta infección. Por ello, únicamente debe realizarse tratamiento sintomático en los casos no complicados.

Es de sobra conocido que el uso de antibióticos en infecciones víricas como el resfriado común es erróneo, ya que estos fármacos sólo son eficaces en caso de complicaciones bacterianas. No ofrecen ningún beneficio para los síntomas del resfriado común, no se ha demostrado que prevengan la aparición de complicaciones e incluso pueden contribuir al desarrollo de resistencias en los patógenos bacterianos respiratorios, lo que comporta un elevado coste económico.

Así pues, para esta infección la única terapia posible es el tratamiento de los síntomas que provoca. Por ello, se utiliza un conjunto de fármacos capaces de limitarlos o incluso de anularlos. Actualmente se dispone de medicamentos eficaces para aliviar síntomas tales como el dolor de cabeza, la congestión nasal, la tos, el moqueo y el dolor de garganta:

­ Descongestionantes nasales/orales: congestión nasal.

­ Antihistamínicos: rinorrea.

­ Analgésicos/antipiréticos: malestar general, dolor y febrícula.

­ Antitusígenos: tos.

­ Demulcentes/antisépticos bucofaríngeos: dolor de garganta.

Estos medicamentos pueden ser utilizados solos o en combinación. La conveniencia de utilizar las combinaciones o los monofármacos vendrá determinada por la sintomatología que presente el paciente (qué síntomas desarrolla o cuáles son los más importantes). En las tablas II, III y IV se recogen los tratamientos más indicados para cada uno de los síntomas más frecuentes en el resfriado.

Tabla IV. Tratamiento del malestar general

Es de sobras conocido que el uso de antibióticos en infecciones víricas como el resfriado común es erróneo, ya que estos fármacos sólo son eficaces en caso de complicaciones bacterianas

Etiología

El frío modifica las condiciones circulatorias de la mucosa nasal y facilita la penetración infecciosa. Hay muchos virus implicados en la aparición del resfriado. Los que predominan son los rinovirus (con más de 100 serotipos que ocasionan el 30-40% de los episodios) y los coronavirus (229E, B814, 0C43 en un porcentaje comprendido entre el 10-15%), seguidos a mucha distancia por los enterovirus (Coxsakie A21 y B2-5, con una incidencia inferior al 5%), virus parainfluenza (con una incidencia inferior al 5%), virus influenza A y B (su incidencia es inferior al 5%), adenovirus serotipos 4, 5 y 7 (su incidencia es inferior al 5%) y virus respiratorio sincitial (de incidencia inferior al 5%).

El resto de los agentes virales, que producen esta afección respiratoria en un 30-40%, son desconocidos.

Clínica

Debido a la similitud estructural de los virus causantes del resfriado, se producen cuadros clínicos indistinguibles entre ellos. Los síntomas más usuales son secreción nasal, congestión, estornudos, dolor de garganta, ojos llorosos, ronquera, tos, dolor muscular, dolor de cabeza y, a veces, fiebre leve (fig. 1). Quizás sea la congestión nasal el síntoma predominante y el exceso de mucosidad en las fosas nasales dificulta la respiración.

Fig. 1. Síntomas de un resfriado.

Todos estos síntomas son consecuencia de las alteraciones inflamatorias propias de la infección vírica. El resfriado común y la gripe son dos infecciones víricas que provocan síntomas muy similares. La característica más importante que las diferencia es que en la gripe aparece fiebre y dolor de articulaciones, dejando al enfermo en una postración mucho mayor.

Finalmente, la presencia de disnea, dolor u opresión torácica, dolor de oídos, articular, lumbar, esputo amarillo-verdoso purulento o hemorrágico, fiebre alta y cefalea frontal intensa son síntomas que aconsejan derivar al paciente para que sea atendido por su médico de cabecera.

Profilaxis y consejo desde la farmacia

Prevenir el resfriado es difícil por varias razones:

­ El aire acondicionado que se respira permite que los virus se repliquen más fácilmente en la nariz.

­ Durante la estación de mayor prevalencia de los agentes virales causantes del resfriado común, la población está más tiempo reunida en transportes públicos, lugares de trabajo, espectáculos masivos, en definitiva, lugares poco ventilados que favorecen el contacto directo con otras personas, lo que facilita la difusión de la infección.

­ La actual movilidad de la población por todo el planeta debido a los modernos medios de transporte también favorece el transporte de los virus.

­ Las grandes aglomeraciones urbanas son un medio de cultivo idóneo.

­ Factores psicológicos como el estrés influyen en la susceptibilidad individual al resfriado.

­ Un deficiente nivel de salud, caracterizado por un mal estado nutritivo y ausencia de deporte, puede favorecer la susceptibilidad al resfriado.

La mejor prevención del resfriado consiste en evitar la posibilidad de contagio a través de las secreciones nasales y mediante un lavado cuidadoso y repetido de las manos.

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Bibliografía general

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Regueira C, Caamaño F, Takkouche B. Factores de riesgo del catarro común. Medicina Clínica (Barcelona). 2002;7:671-6.

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