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Educación Química 2017;28:195 - DOI: 10.1016/j.eq.2017.11.001
Editorial
Editorial
Ana Martínez Vázquez

Este número sale con atraso. Dos sismos nos atravesaron y no pudimos mantener la cordura necesaria para salir a tiempo. El 8 de septiembre fue el primero, de 8.2 grados en la escala de Richter. Nos sacudimos con fuerza y algunos recordamos lo que más de 30 años atrás habíamos sufrido. Todos pensamos que ese era el sismo fuerte de la temporada, que nada vendría en un buen rato. El clamor popular decía que cuando hay sismos fuertes la energía se libera, y que para que vuelva a temblar fuerte la energía se tiene que acumular. Por eso es bueno que tiemble, se decía en la calle. El 19 de septiembre, 32 años después de aquel temblor que nos sembró de muertos en 1985, hicimos el simulacro como siempre. En México ese día se hace un simulacro a nivel nacional para recordar a las víctimas y para estar preparados. Todos a las 11 de la mañana hicimos un homenaje entrenándonos para los sismos. Salimos ordenados y a tiempo, como tantas otras veces. Regresamos a los edificios alegres y bromeando, ya pasó el temblor decíamos jugando. Menos de 2 horas después del simulacro la tierra volvió a temblar. No lo podíamos creer, no podía ser en el mismo día. La probabilidad era baja pero no era cero, y sí, estaba temblando de una forma horrible. La sensación era como si, sentada en una silla, alguien la agarrara, la levantara y la moviera de lado a lado. No nos podíamos sostener de pie. No era posible permanecer sentado. Salimos corriendo, con menos orden que en el simulacro porque el miedo desordena. Tembló otra vez el mismo día, no más fuerte, 7.1 en la misma escala, pero fue pavoroso. Cientos de muertos y miles que perdieron sus casas. Al igual que en el 85, mucha gente se volcó en las calles a ayudar. Eso nos descolocó y nos desordenó.

Finalmente, aquí estamos. Las ciudades están mejor aunque no bien, y poco a poco vamos estructurándonos. Vivimos en México, que es un país que tiembla y con eso hay que estar. Muy oportuno en este número aparece un artículo de química forense, que tan útil nos ha sido en esta tragedia. La ciencia y la química al servicio de la gente. Saber qué pasó y que está pasando a través de las ciencias forenses (de la química forense) resulta primordial. Con este artículo se ilustra lo que hemos llamado «la química en contexto».

Amiga, amigo lector, en este número verás además que hay más artículos que los acostumbrados. Esto se debe a que nos despedimos de Elsevier como casa editorial. Agradeciendo todo el esfuerzo y la atención siempre amable de nuestros editores, empezamos otro rumbo editando con la UNAM. Esperamos que la revista siga gustando, y los artículos sigan siéndoles de utilidad para su importante labor como educadores.

Copyright © 2017. Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Química