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© Thomson Reuters, Journal Citation Reports, 2016

Cir Esp 2017;95:116-8 - DOI: 10.1016/j.ciresp.2016.05.018
Carta científica
Presentación de un caso de metástasis en pene de carcinoma rectal
A case report of penile metastases from rectal carcinoma
Francisco-Javier Gómez-de la Fuentea, Isabel Martínez-Rodrígueza, Joaquín Alonso-Martínb, Julio Jiménez-Bonillaa, Ignacio Banzoa,,
a Servicio de Medicina Nuclear, Grupo de Investigación Imagen Molecular IDIVAL, H. U. Marqués de Valdecilla, Universidad de Cantabria, Santander, Spain
b Servicio de Cirugía General y Digestiva, Unidad de Cirugía Colorrectal, H. U. Marqués de Valdecilla, Universidad de Cantabria, Santander, Spain

La enfermedad metastásica en el pene es un caso inusual. En una gran serie de autopsias realizadas en el Royal London Hospital en 623 pacientes que fallecieron a causa de neoplasias malignas secundarias del tracto genitourinario, únicamente cinco de ellas se hallaban localizadas en el pene1. Esta situación clínica representa un estadio avanzado de la neoplasia primaria, siendo el resultado general generalmente malo. Las localizaciones más frecuentes del tumor primario son la vejiga (34,7%), la próstata (29,8%), el colon recto-sigmoide (15,7%), y el riñón (6,5%).2 Se han reportado pocos casos de metástasis en el pene de cáncer colorrectal3–6. Presentamos un caso de metástasis en el pene de cáncer rectal. Se obtuvo consentimiento escrito del paciente para el uso científico de las imágenes obtenidas.

Un varón de 70 años de edad fue ingresado en el hospital con dolor de pene desde hacíacuatro meses, y disfunción mingitoria. Tenía historia pasada, ocho años atrás, de cáncer de próstata tratado con radioterapia, quimioterapia y hormonoterapia, sin evidencia de recidiva de la enfermedad durante el seguimiento postoperatorio rutinario. Treinta meses antes fue diagnosticado de cáncer rectal, siendo sometido a quimioterapia coadyuvante, resección abdominoperineal laparoscópica asistida por robot (procedimiento de Miles), colostomíay quimioterapia adyuvante. No se administró radioterapia debido al tratamiento radioterapéutico pélvico anterior de alta dosis que le había sido administrado para el cáncer de próstata. El examen patológico de la muestra de cáncer rectal reveló un adenocarcinoma diferenciado infiltrado en la grasa perirectal (pT3), con margen radial de 0,3cm y perineural y vascular. Los 20 ganglios linfáticos extirpados resultaron negativosen cuanto a metástasis (N0).

El examen físico reveló endurecimiento doloroso a lo largo de la diáfisis peneana, y úlceras en el glande. El análisis bioquímico reflejó incremento progresivo de los niveles séricos de CEA,de 2,3ng/mL a 10,9ng/mL,durante los últimos ocho meses. La ecografía de pene reveló masas heterogéneas en ambos cuerpos carvernosos, con interrupción de la túnica albugínea. Además, se detectaron tres masas uretrales hipoecoicas, que produjeron dilatación de la uretra proximal. Los hallazgos ecográficos sugirieron metástasis en el pene. Se insertó un catéter suprapúbico en la vejiga urinaria. El TAC reveló cambios postquirúrgicos en la pelvis, sin otros hallazgos. Se realizó 18F-FDG PET/CT de cuerpo entero para re-estadificación. Las imágenes mostraron lesiones hipermetabólicas en la diáfisis proximal del pene, pene distal y glande. Además, se detectaron metástasis óseas hipermetabólicas múltiples en la pelvis. No se observó recidiva tumoral local (Fig. 1). La RM pélvica reflejó múltiples lesiones de baja intensidad de señal en las secuencias ponderadas en T1, con compromiso de los cuerpos cavernosos y el glande. Tras administrar gadolinio, las lesiones reflejaron realce periférico (Fig. 2). También se confirmaron las metástasis óseas. Las biopsias de uretra, glande y cuerpos cavernosos revelaron infiltración y adenocarcinoma. La tinción inmunohistoquímica de las células tumorales fue positiva para citoqueratina 20, CDX2 y racemasa, y negativapara citoqueratina 7 y PSA. Estos hallazgos respaldaron el diagnóstico de lesiones metastásicas de cáncer rectal. La cirugía, radioterapia y quimioterapia habrían sido opciones terapéuticas en tal caso. Considerando la radioterapia pélvica previa administrada para el cáncer de próstata, se administró quimioterapia al paciente con FOLFIRI® (ácido folínico, fluorouracil e irinotecan) más Bevacizumab. Transcurridos doce meses desde el diagnóstico, el paciente sigue en tratamiento, con efectos secundarios menores.

Fig. 1.
(0.08MB).

Imagen de 18F-FDG PET/CT. Las imágenes seleccionadas muestran el incremento del metabolismo FDG en las metástasis del pene y el glande (flechas) y en múltiples metástasis óseas.

Fig. 2.
(0.19MB).

RM de pene. La imagen ponderada en T1 muestra las lesiones en los cuerpos cavernosos y glande (flechas) (A). Tras administrar gadolinio, las lesiones en el pene muestran realce periférico (B).

Los pacientes oncológicos pueden buscar asistencia médica debido a problemas en el pene. Muchos de ellos acuden a causa de problemas benignos menores, pero que pueden enmascarar una situación sanitaria subyacente grave. Las manifestaciones clínicas más comunes de las metástasis en el pene son priapismo, dolor en el pene o perineal, y trastornos mingitorios4. A pesar de su rica vascularización, el pene se ve raramente comprometido en la diseminación metastásica de los tumores localizados en otros órganos. En 1956, Paquin y Roland7 describieron los posibles mecanismos de la diseminación tumoral al pene, como sigue: extensión directa, vía venosa retrógrada, vía linfática retrógrada, extensión tumoral directaa las ramas de la vía arterial hipogástrica, embolismo tumoral metastásico de los depósitos tumorales secundarios a los pulmones, embolismo terciario de las metástasis hepáticas que producen metástasis pulmonares y embolismo tumoral subsiguiente en el pene, y diseminación por instrumentación (iatrogénica).

El tratamiento de los pacientes con elevación serial de CEA tras resección de cáncer rectal incluye examen físico, colonoscopia, y TAC pectoral, abdominal y pélvico. Recientemente, las directrices dela National Comprehensive Cancer Network para el cáncer rectal, versión 1.2016, tomaron en consideración el uso de 18F-FDG PET/CT en pacientes con elevación de los niveles séricos de CEA tras resección curativa, para detectar la recidiva tumoral8. Giacombono et al.9 reportaron que 18F-FDG PET/CT permitía la identificación de las metástasis distantes en pacientes con elevación inexplicada de CEA tras la cirugía curativadel cáncer colorectal. En un meta-análisis sobre el desempeño diagnóstico de 18F-FDG PET o PET/CT en pacientes con elevación de los niveles séricos de CEA, Lu et al.10 encontraron una sensibilidad y especificidad de 18F-FDG PET/CT del 94,1% y 77,2%, respectivamente, en la detección de la recidiva tumoral.

El diagnóstico de las metástasis en el pene se realiza normalmente mediante biopsia o aspiración con aguja fina. Las metástasis en el pene suponen la diseminación del tumor primario. Se utilizan métodos no invasivos de imagen para determinar la extensión de la enfermedad4,6. En el caso que presentamos aquí, la ecografía de pene fue el primer procedimiento realizado para identificar el compromiso tumoral en el pene y la uretra. Además de las metástasis en el pene, 18F-FDG PET/CT reveló la diseminación metastásica ósea desconocida a la pelvis, no detectada mediante TAC, pero confirmada mediante RM.

Conflicto de intereses

Los autores no han sido respaldados mediante becas para estudios.

La información contenida en el documento no ha sido previamente presentada en conferencias.

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Autor de correspondencia:. (Ignacio Banzo mnubmj@humv.es)
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