x

¿Aún no está registrado?

Cree su cuenta. Regístrese en Elsevier y obtendrá: información relevante, máxima actualización y promociones exclusivas.

Registrarme ahora
Solicitud de permisos - Ayuda - - Regístrese - Teléfono 902 888 740
Buscar en

FI 2016

1,276
© Thomson Reuters, Journal Citation Reports, 2016

Indexada en:

SCIE/JCR, Index Medicus/Medline, IBECS, IME

Métricas

  • Factor de Impacto: 1,276 (2016)
  • SCImago Journal Rank (SJR):0,243
  • Source Normalized Impact per Paper (SNIP):0,438

© Thomson Reuters, Journal Citation Reports, 2016

Cir Esp 2017;95:359-60 - DOI: 10.1016/j.ciresp.2017.04.004
Editorial
¿Por qué escribir y publicar un documento científico?
Why Write and Publish a Scientific Paper?
Abe Fingerhut
Department of Surgical Research and Surgery, University Hospital of Graz, Graz, Austria

«Reading maketh a full man, conference a ready man, and writing an exact man» (Francis Bacon)

La lectura completa al hombre, la conferencia lo prepara, y la escritura hace de él un hombre exacto

Desde enero del 2000, junto con Moshe Schein, un reputado y prolífico autor científico, y John Fardon, por entonces Editor Jefe de British Journal of Surgery, contribuí con una serie de artículos publicados en dicha revista, el primero de los cuales se titulaba «Why publish?»1 (¿Por qué publicar?). También fui co-editor de un libro titulado All you ever wanted to know about (publishing) but never dared to ask (Todo lo que Vd. quería saber [sobre publicar], pero nunca se atrevió a preguntar). El primer capítulo se titulaba: «Why should a surgeon publish?» (¿Por qué un cirujano debe publicar?) Hoy, 17 años después, el contenido de ambos continua siendo vigente.

El objetivo inmediato de los artículos médicos es transferir (o divulgar) el conocimiento en forma de mensaje claro para el lector, con el objetivo último de tomar mejores decisiones a la hora de prestar cuidados a nuestros pacientes.

En el año 2000, establecimos que los artículos médicos podrían dividirse en 2 grandes categorías: «altruista» y «egoísta»1. En la primera de ellas subrayamos la idea de «divulgación y reproducibilidad del conocimiento, orientadas a unos mejores cuidados al paciente y a un potencial investigador, así como a prestar ayuda a la toma de decisiones». En cuanto a los motivos egoístas y auto-satisfactorios, establecimos la «promoción académica y/o profesional, la adquisición de fama, el desarrollo de contactos profesionales, la ganancia financiera y los motivos institucionales».

Los motivos de por qué publicar hoy en día no han cambiado mucho, pero algunos capítulos merecen nuestra atención.

Divulgación de la información: esta cuestión, es una forma especial y específica de comunicación a través de los artículos científicos cuyo objetivo principal es obtener un mensaje (a menudo únicamente de interés para una audiencia limitada), dirigido a una audiencia, no necesariamente en el mismo campo, con el mismo trasfondo, y con frecuencia con diferentes ideas u opiniones básicas. El lector debe ser capaz de comprender el mensaje sin un esfuerzo especial, es decir, dicho mensaje debe ser conciso, claro y carente de ambigüedad. Los artículos científicos deben ser suficientemente detallados y precisos para que el lector pueda reproducir la misma metodología y conseguir los mismos resultados. Si existe prueba suficiente de validez externa, el lector puede extrapolar los resultados del documento y aplicar los mismos a su población. Por tanto, en nuestro campo quirúrgico se convierte en una herramienta para la toma de decisiones, tanto en cuestión de diagnóstico, tratamiento o pronóstico. Para los cirujanos, los artículos científicos pueden promover y reflejar también el «qué hacer», «cómo hacer», «cuándo hacer» y «por qué hacer».

Sin embargo, escribir un artículo médico no es una habilidad que puedan aprenderse en las escuelas médicas u hospitales, obviamente porque pocos líderes «del pensamiento» opinan que enseñarlo es necesario. Además, los cirujanos en general están a menudo demasiado ocupados para disponer de tiempo y tratar una cuestión compleja, convirtiéndola en simple. Por último, los cirujanos son a menudo egoístas y egocéntricos: poseen la creencia fija y firme de que lo que hacen es la mejor solución posible para sus pacientes. Por supuesto, y están en su derecho, están orgullosos de lo que hacen y desean escribir acerca de ello, pero muy a menudo esto no se ajusta a los fundamentos de la escritura científica.

A Farfor, que en aquel momento era el Editor Jefe de British Medical Journal, y era un apasionado de Francia, le gustaba comparar los documentos científicos con un pez dorado en una pecera2. La pecera sirve de andamiaje, y da forma al contenido interior. El agua contenida en la pecera es el estilo; el pez es el material (datos) que se escruta. El pez tiene que estar vivo (creíble) y poseer cabeza, ojos, aletas y cola (estructura); el agua (estilo) tiene que ser clara (para poder ver el pez). La pecera (también estructurada) tiene que ser clara, para poder ver el pez a través del cristal y el agua.

Estructuralmente hablando, los artículos originales (bien sean informes de casos no comparativos, estudios de casos, series de casos, o una cohorte comparativa o series de casos comparados, estudios donde la comparación se establece mediante aleatorización, o análisis estructurados de dichos estudios comparativos [revisiones sistemáticas o metaanálisis]) deberían seguir una secuencia sistematizada («IMRAD») que normalmente incluye (por convenio) una introducción, la presentación del material o población del estudio, los métodos utilizados para estudiar el material o la población, y una discusión sobre cómo se comparan los resultados con lo que otras personas han dicho, cuán creíbles y sólidos son el material y el análisis del autor, la credibilidad y la solidez de los comparadores de la literatura exterior (listado de referencias citadas que se añade normalmente al final del núcleo del artículo), y concluir estableciendo hacia dónde vamos a partir de este momento (qué queda por hacer). Las tablas se utilizan frecuentemente para ordenar y facilitar la descripción del material (las tablas son más «digeribles» que las frases), mientras que los gráficos y figuras se utilizan normalmente para los resultados (visualizándose así). El texto principal está encabezado por un título, recapitulado en un resumen (o extracto). El estilo depende del tipo de estudio: observacional (las condiciones del estudio no están controladas por el investigador) o experimental (aquí las condiciones sí lo están) y, por tanto, dependiendo de si el contenido es descriptivo o analítico, el lenguaje será descriptivo o declaratorio3.

Los artículos médicos constituyen por tanto una herramienta; el escritor tiene que ser capaz de expresar la complejidad mediante mensajes simples, fácilmente comprensibles y absorbibles por el lector, discutir los resultados y compararlos con la literatura, y situar el artículo actual dentro de la literatura global. Por ello, la valoración crítica de la literatura es fundamental4.

Según preconizó Farfor2 hace muchos años, exhortamos a impartir seminarios sobre artículos médicos y metodología clínica, ya establecidos en Reino Unido, Francia y Suiza, y que deberían implantarse a nivel internacional, particularmente en España.

Bibliografía
1
M. Schein,J. Fardon,A. Fingerhut
Why publish?
2
J.A. Farfor
Medical writing in France
Br Med J, 2 (1976), pp. 224-225
3
A. Fingerhut,M.G. Sarr
Strength of verbs in medical writing should correspond to the level of evidence (or degree of causality): A plea for accuracy
Surgery, 161 (2017), pp. 1453-1454 http://dx.doi.org/10.1016/j.surg.2016.12.026
4
A. Fingerhut,F. Lacaine
Critical Appraisal: An Essential Skill for All Surgeons
Surg Innov, (2017), pp. 1-2 http://dx.doi.org/10.1177/1553350617690311
Copyright © 2017