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doi: 10.1016/S0009-739X(05)70893-9
Tratamiento de la fisura anal crónica
Treatment of chronic anal fissure
Antonio Arroyoa, Francisco Pérez-Vicentea, Pilar Serranoa, Fernando Candelaa, Ana Sáncheza, María Teresa Pérez-Vázqueza, Rafael Calpenaa
a Unidad de Coloproctología. Servicio de Cirugía General y Aparato Digestivo. Hospital General Universitario de Elche. Elche. Alicante. España.
Resumen
La fisura anal crónica es una afección con una alta incidencia en nuestro medio que causa una grave incapacidad sociolaboral en el paciente, lo que nos obliga a buscar una solución rápida y eficaz. Por ello, hemos revisado los diferentes tratamientos descritos en la bibliografía con el objetivo de establecer un protocolo terapéutico adecuado ante el paciente con fisura anal crónica que acude a la consulta. Recomendamos la esfinterotomía quirúrgica (preferiblemente esfinterotomía lateral interna realizada indistintamente con una técnica abierta o cerrada) como primera opción terapéutica en la fisura anal crónica. Sin embargo, en pacientes > 50 años con incontinencia previa, factores de riesgo de incontinencia (cirugía anal previa, múltiples partos vaginales, diabetes, enfermedad inflamatoria intestinal, etc.) o fisura anal sin hipertonía asociada, la esfinterotomía química (preferiblemente con toxina botulínica) se convierte en la técnica de elección ya que, a pesar de la alta tasa de recidiva en los tratamientos médicos, evita el elevado porcentaje de incontinencia residual descrito en la bibliografía con la esfinterotomía quirúrgica en este grupo de pacientes.
Resumen
Chronic anal fissure is a common benign anorectal problem in Western countries that substantially impairs the patient's life. Consequently, a rapid and effective solution is required. We reviewed the various treatments for chronic anal fissure described in the literature, with the aim of establishing a therapeutic protocol. We recommend surgical sphincterotomy (preferably open or closed lateral sphincterotomy) as the first therapeutic approach in patients with chronic anal fissure. However, we prefer the use of chemical sphincterotomy (preferably botulinum toxin) in patients aged more than 50 years old and in those with previous incontinence, risk factors for incontinence (previous anal surgery, multiple vaginal births, diabetes, inflammatory bowel disease, etc.), or without anal hypertonia, despite the higher recurrence rate with medical treatments, since this procedure avoids the greater risk of residual incontinence described in the literature with surgical sphincterotomy in this group of patients.
Palabras clave
Fisura anal, Tratamiento, Esfinterotomía química, Esfinterotomía quirúrgica
Keywords
Anal fissure, Treatment, Chemical sphincterotomy, Surgical sphincterotomy

Introducción

La fisura anal crónica (FAC) es uno de los problemas proctológicos más frecuentes en la población occidental que afecta con mayor frecuencia a pacientes jóvenes. Produce una clínica de proctalgia y rectorragia, lo que conlleva una alteración en la vida laboral del paciente junto con una alarma y preocupación personal1,2.

En nuestro medio, su alta frecuencia de presentación incapacitante y su lenta solución definitiva, principalmente por falta de quirófanos, dadas las listas de espera quirúrgicas y la priorización de otros procesos más graves, crea un grave problema socioeconómico3. Por ello, su solución rápida y eficaz a través de un diagnóstico y tratamiento adecuados constituye uno de los retos más importantes y prioritarios de los cirujanos-proctólogos del siglo xxi4-6. El tratamiento de la FAC ha presentado una evolución histórica durante los últimos años y ha habido diferentes opciones terapéuticas reflejadas en la bibliografía, como los tratamientos higiénico-dietéticos, quirúrgicos y médicos7,8. La hipertonía del esfínter anal interno (EAI) (fig. 1), que actúa como agravante del proceso isquémico, es el factor más importante en la perpetuación de la FAC. La finalidad del tratamiento consiste en reducir esta hipertonía con un descenso presivo en el conducto anal y mejorar la vascularización local, lo que permite la cicatrización y curación de la fisura9-11.

Fig. 1. Anatomía del canal anal.EAI: esfínter anal interno; EAE: esfínter anal externo; PR: músculo puborrectal; LP: línea pectínea.

Cuando analizamos la bibliografía publicada acerca del tratamiento de la FAC para intentar establecer un correcto y eficaz protocolo terapéutico, observamos que los resultados son muy dispares. Esto es debido a la falta de suficientes estudios aleatorizados en los que se comparen algunos de estos tratamientos y a la gran discordancia metodológica de los trabajos en parámetros tales como los criterios de inclusión o la definición de FAC, la cantidad de esfínter seccionado en la cirugía, la dosis, localización y número de inyecciones de toxina botulínica (TB), los métodos de cuantificación de curación o incontinencia y el período de seguimiento12-15.

En primer lugar, la FAC debe ser definida como la presencia de una fisura que no cicatriza tras 6 semanas de tratamiento conservador con medidas higiénico-dietéticas ya que, en caso contrario, sobretrataríamos alrededor de un 90% de las fisuras agudas o subagudas y hasta un 50% de FAC que cicatrizarían sin tratamientos médico-quirúrgicos, con lo que obtendríamos unos elevados índices "falsos" de curación y se asociaría una morbilidad innecesaria, tanto en los tratamientos médicos como en los quirúrgicos16-18.

En segundo lugar, la sección distal del esfínter interno debe ser realizada hasta la línea pectínea19, ya que una sección mayor provoca una tasa de incontinencia elevada y una sección menor conlleva un índice de recurrencia mayor. En múltiples trabajos se refieren otros límites anatómicos, como la sección de la mitad o del 50-60% del esfínter interno, que difícilmente es medible de forma adecuada o reproducible y, por tanto, se transforma en una técnica dependiente del cirujano20,21. Con respecto a la TB, hay discusión acerca de su dosis, su localización y el número de inyecciones.

En tercer lugar, la recurrencia debe ser determinada con la clínica y la exploración, ya que algunos pacientes están asintomáticos aunque en la exploración se observa la persistencia de la fisura, y viceversa, por lo que la encuesta telefónica o epistolar en lugar de la visita médica no son adecuadas, ya que no recogen con exactitud el número de recurrencias o curaciones. En cuanto a la forma de medición de la incontinencia, deben evitarse las encuestas, ya que los pacientes tienden a minimizar ciertos grados de incontinencia leve o menor aunque son las más frecuentes en estos tipos de tratamiento22. Además, la escala de medición de continencia debe reflejar tanto su tipo (ensuciamiento, gas, fluido, sólido) como su frecuencia, ya que otras escalas más sencillas no registran la incontinencia muy leve (p. ej. ensuciamiento, escapes ocasionales, alteración de la calidad de vida, uso de compresas, etc.) y se obtienen, por tanto, unos falsos mejores resultados16,19. Por ello, para la medición de la continencia deben utilizarse escalas como la de Cleveland23.

Por último, el seguimiento se debe realizar a largo plazo, ya que se detectan recidivas tardías e incontinencias recuperables con el paso del tiempo. Este hecho se refleja en ejemplos como la recurrencia progresiva con seguimientos superiores a 1 año en alrededor del 50% de los pacientes tratados con TB por Arroyo et al11 y Mínguez et al24, el 45-11% de pacientes con incontinencia reversible tras 6 años de la esfinterotomía publicado por Nyam et al21 y el paso del 14% inicial al 4,5% a los 3 meses descrito por Romano et al25. Por ello, no debemos establecer conclusiones definitivas a partir de estudios con seguimientos a corto-medio plazo.

Fig. 2. Tipos de esfinterotomía.ELIc: esfinterotomía lateral interna cerrada; ELIa: esfinterotomía lateral interna abierta; TB: esfinterotomía química con toxina botulínica.

En este contexto, analizaremos a continuación los estudios publicados en la bibliografía sobre los principales tratamientos empleados, preferiblemente trabajos prospectivos-aleatorizados con una correcta metodología, para poder establecer un adecuado protocolo terapéutico ante el paciente que acude a la consulta con una fisura anal crónica.

Tratamiento conservador o higiénico-dietético

La dieta rica en fibra, la abundante ingesta hídrica, los agentes que aumentan el bolo fecal, los baños de asiento con agua templada y los analgésicos asociados o no con relajantes musculares son las recomendaciones iniciales en el tratamiento de la FAC y tienen el objetivo de conseguir deposiciones blandas sin dolor y esfuerzo defecatorio y romper el círculo vicioso de dolor anal, espasmo esfinteriano e isquemia. Con todas estas medidas se cura hasta el 80-90% de las fisuras agudas; sin embargo, el éxito en las fisuras crónicas es de sólo un 20-50% de los casos26-28.

La aplicación de preparaciones tópicas, como anestésicos locales o corticoides durante más de 1 semana, es controvertida, ya que producen sensibilización de la piel con dermatitis de contacto y dermatitis atrófica, respectivamente, sin producir los efectos esperados en términos de curación en las fisuras crónicas17. Las infiltraciones con anestésicos de acción prolongada o con sustancias esclerosantes han caído en desuso debido a la baja tasa de curación asociada con unas altas tasas de morbilidad29.

Tratamiento quirúrgico

La dilatación anal descrita por Recamier en 182930, la escisión fisuraria31, la esfinterotomía del fascículo subcutáneo del esfínter anal externo (EAE)31, la cauterización con hierro candente o sustancias ácidas32, la fisurectomía con anuplastia33, la esfinterotomía posterior34,35 y la esfinterotomía lateral interna abierta36 y cerrada o subcutánea37 han sido algunas de las técnicas quirúrgicas descritas en la bibliografía con el objetivo de conseguir la mayor tasa de curación con la menor morbilidad posible asociada. De entre ellas, la dilatación anal, la fisurectomía con anuplastia y la esfinterotomía han sido las más promulgadas.

Dilatación anal

La dilatación anal ha sido clásicamente utilizada como tratamiento de diferentes afecciones anorrectales38; fue introducida como terapia para la FAC en 1964, con tasas de curación inicial del 87-100% e índices de recurrencia del 0-56%.

Sin embargo, esta técnica ha sido muy criticada por causar un daño esfinteriano difuso e incontrolado, con tasas de incontinencia de hasta en un 56%39. Nielsen et al40 realizaron un estudio de ecografía anorrectal en 20 pacientes tratados con dilatación anal y demostraron defectos esfinterianos en 13 de ellos (65%), con una tasa de incontinencia < 12,5%. Por ello, en la actualidad, esta técnica se encuentra prácticamente en desuso.

Fisurectomía con anoplastia V-Y

Los colgajos de avance han sido utilizados para cubrir defectos dermomucosos de la zona anal y también se han empleado colgajos mucosos y plastias VY para el tratamiento de la FAC con buenos resultados iniciales41. Estos autores publicaron una serie de 2.072 pacientes con buenos resultados y pocas complicaciones, entre ellas, la recidiva en 10 casos, la estenosis posquirúrgica en 7, el sangrado en 2 y la necrosis-esfacelación del colgajo en 50 pacientes. Leong et al42, en un estudio prospectivo aleatorizado en el que compararon el colgajo con la esfinterotomía lateral interna (ELI), obtuvieron tasas mayores de recurrencia en los colgajos, aunque sin diferencias significativas. Sin embargo, su dificultad técnica y las complicaciones asociadas (necrosis, infección, etc.) desaconsejan su utilización como primera línea de tratamiento y sólo está indicada en pacientes seleccionados con recurrencia o persistencia de la fisura tras una esfinterotomía completa o fisuras asociadas con estenosis anales43,44.

Esfinterotomía quirúrgica (fig. 2)

Eisenhammer34 popularizó la sección distal del esfínter interno durante la década de los cincuenta como tratamiento ideal de la FAC. Inicialmente, la esfinterotomía con la técnica "abierta" era realizada en el rafe posterior, sobre el esfínter interno visualizado en el lecho fisurario, obteniéndose una lenta cicatrización de la fisura y una tasa de incontinencia de hasta un 30%. Por ello, modificó la técnica y realizó la sección del esfínter lateralmente36, lo que condujo a un aumento de las tasas de curación asociadas a unas tasas de incontinencia menor. En estudios prospectivos y aleatorizados en los que se compararon la esfinterotomía posterior frente a la lateral se obtuvieron resultados favorables a esta última en términos de curación de herida y fisura e incontinencia45,46. A su vez, Notaras37 describió la ELI con la técnica "cerrada o subcutánea" como alternativa técnicamente más sencilla y menos cruenta a la técnica abierta, con resultados "teóricos" similares.

La ELI (abierta o cerrada) es la técnica de elección en el tratamiento de la FAC, ya que presenta en la mayoría de las series publicadas un índice de curación > 90%7,47. Con respecto a qué tipo de ELI debe ser utilizada, en la bibliografía persiste la controversia en cuanto a la elección entre la técnica abierta o cerrada46,48,49. Los resultados a corto plazo en estudios comparativos aleatorizados entre ambas técnicas mostraban su similitud, sin presentar resultados clínicos y manométricos a largo plazo50,51. En estudios prospectivos-aleatorizados más recientes con seguimiento clínico-manométrico a largo plazo se ha demostrado que la realización de la técnica cerrada o abierta no presenta diferencias en la recidiva ni en la morbilidad12,52.

Sin embargo, si analizamos las altas y variables tasas de incontinencia (0-66%) descritas en la bibliografía de la ELI53,54 podemos observar en algunos trabajos dos hechos importantes que se deben destacar. En primer lugar, hay una "reversibilidad" de la incontinencia con el paso del tiempo55,56. En nuestros trabajos12,56, tasas iniciales de hasta un 7,5% de los pacientes con puntuaciones altas de incontinencia en la escala de Cleveland disminuyen con el tiempo a tasas < 5%, con una reducción significativa en las puntaciones. En segundo lugar, estas tasas de incontinencia definitivas < 5% difieren de las más altas descritas en la bibliografía, de hasta el 66%. Creemos que esto es debido, además de a las diferencias metodológicas en la forma de medición y el tiempo de seguimiento ya comentadas, a la realización de la técnica bajo anestesia local. Es un hecho bien demostrado que la realización de la ELI bajo anestesia local, por su mayor dificultad técnica y la menor relajación de la musculatura perineal con respecto a otros tipos de anestesia (general o raquídea), condiciona una menor sección del EAI distal. Esta sección más distal y limitada produce una menor tasa de incontinencia sin aumentar significativamente las tasas de recidiva y evita la morbilidad asociada con la anestesia general o regional en comparación con la local57-59. Además, el hecho de que no se requieran hospitalización, quirófano ni preparación preoperatoria, así como el alta inmediata tras esta cirugía con anestesia local permiten su realización de forma ambulatoria en la propia consulta, con lo que se resuelve de manera rápida y eficaz un problema socioeconómico incapacitante y motivo de baja laboral60,61.

Sin embargo, a pesar de esta tasa baja de incontinencia, que coincide con la de otros trabajos, sabemos que hay un grupo de pacientes con ciertos condicionantes asociados (> 50 años, incontinencia previa, factores de riesgo de incontinencia conocidos en la bibliografía, como cirugía anal previa, múltiples partos vaginales, diabetes, enfermedad inflamatoria intestinal, etc.) o con fisura anal sin hipertonía asociada12,22,62 en el que hay un mayor riesgo de incontinencia residual tras la cirugía, por lo que debemos evitarla como primera opción terapéutica y buscar otras alternativas, como la esfinterotomía química, que no produce incontinencia residual.

Tratamiento médico

Dada la nada despreciable tasa de incontinencia previamente descrita en la esfinterotomía quirúrgica24, y con el objetivo de evitar la cirugía con la sección permanente del EAI y sus consecuencias, se han ensayado diferentes tratamientos médicos para conseguir la curación de la FAC. El mecanismo consiste en producir una relajación transitoria o "reversible" del esfínter interno suficientemente duradera como para permitir la cicatrización de la fisura, pero con la posterior recuperación de su tono basal normal y evitar, así, la incontinencia29,63-65. El tratamiento con estas sustancias ha sido denominado "esfinterotomía química reversible". Entre ellas, la infiltración intraesfinteriana de TB y la aplicación anal de pomadas liberadoras de óxido nítrico han sido las más utilizadas.

Toxina botulínica (fig. 2)

La TB produce una denervación por bloqueo de la placa motriz mediante la inhibición de la liberación presináptica de acetilcolina. Por ello, provoca una parálisis muscular que se inicia a las pocas horas y consigue su máximo efecto entre la primera y la tercera semanas, para desaparecer progresivamente a los 3-4 meses mediante el desarrollo de nuevos terminales nerviosos, con lo que se recupera el tono muscular previo al tratamiento65,66.

En los últimos años se han publicado múltiples estudios acerca de la utilización de la TB en el tratamiento de la FAC. En estudios comparativos67,68 con pomadas tópicas de óxido nítrico se han obtenido índices mayores de curación (el 96 frente al 60%) con menores efectos secundarios (el 0 frente al 20%) en los pacientes tratados con TB, por lo que esta técnica se considera de elección entre los tratamientos médicos alternativos a la cirugía. En teoría es un tratamiento ideal, ya que los efectos secundarios de la toxina son muy escasos y banales, lo que la convierte en un tratamiento seguro. La incontinencia inicial reversible, que desaparece totalmente en los primeros meses, la trombosis hemorroidal, la equimosis en los puntos de inyección y la epididimitis han sido descritas como los efectos adversos más frecuentes11,69,70.

Los mejores resultados, con tasas de curación > 80% y con un seguimiento alrededor de 1 año, han sido obtenidos con dosis altas de TB (25-30 U)71,72 y con una reinyección de 50 U en las recurrencias70,73 inyectadas directamente en el esfínter interno, dividido en varios puntos de inyección (2 laterales y 1 anterior)74. Sin embargo, recientemente, Mínguez et al24 y Arroyo et al11 han descrito una tendencia progresiva hacia la recidiva a largo plazo próxima al 50% de los casos cuando el seguimiento se hace en períodos superiores a 1 año. Este hecho no resulta sorprendente, dado el carácter temporal de la acción de la TB durante unos meses y la historia natural de la enfermedad56,75,76,77.

Cuando se analiza a los pacientes con recurrencia se puede observar que ésta se encuentra relacionada con signos y síntomas de una historia de cronicidad de la fisura (en nuestra experiencia: presencia de hemorroide centinela y duración de la enfermedad durante un tiempo > 12 meses)11,23,56,78,79. Por ello, en estos pacientes con factores de riesgo clínico de recidiva parece insuficiente el tratamiento con TB, dada la alta probabilidad de recidiva y, por tanto, la esfinterotomía quirúrgica es la primera opción terapéutica80,81.

Recientemente se ha propuesto la reinyección de dosis mayores (50 U) de TB como tratamiento de rescate en pacientes con recurrencia, con las que se han obtenido índices de curación iniciales > 90%69,70,73. Sin embargo, la falta de un seguimiento a largo plazo y la posibilidad de desarrollar anticuerpos, con un consecuente aumento de complicaciones y recidivas, nos hacen ser prudentes en este camino82.

Tan sólo se han publicado en la bibliografía 2 estudios aleatorizados en los que se ha comparado la cirugía con la TB y se han obtenido tasas de recurrencias superiores en la esfinterotomía química que en la quirúrgica (25 frente a 6%), incluidas las reinyecciones de TB con un seguimiento clínico de 1 año77 y con una seguimiento clínico-manométrico de 3 años (55 frente a 7,5%)56.

Pomadas liberadoras de óxido nítrico

El óxido nítrico ha sido descrito como uno de los neurotransmisores inhibitorios más importantes de la actividad del EAI. La utilización de esta sustancia en pomadas tópicas, que al degradarse producen la liberación del óxido nítrico, ha demostrado la relajación del EAI con el descenso inmediato de la presión anal de reposo y el aumento del flujo sanguíneo del anodermo83,84,85. Sin embargo, este tratamiento presenta 3 inconvenientes: la necesidad de su aplicación frecuente (2-4 veces/día) y regular, la alta frecuencia de la aparición de cefaleas (19-44%) y el desarrollo de taquifilaxia, lo que obliga a aumentar la dosis con el consecuente incremento de efectos secundarios. Otros efectos descritos que conducen al abandono del tratamiento por parte del paciente han sido: hipotensión, síncope, hipertensión arterial de rebote y dermatitis anal85-87.

Se han ensayado diversas preparaciones, principalmente tópicas, pero no se han definido todavía la concentración (0,2-0,5%), la cantidad (2-5 aplicaciones/día) y el tiempo (4-8 semanas) de utilización, lo que conlleva una dificultad añadida para establecer una norma en el tratamiento78,88.

Con todo ello, las tasas de curación al finalizar el tratamiento son bajas y variables, del 47 al 86%89,90, y aumentan con el seguimiento a más largo plazo (recurrencia del 67% a los 29 meses)91. En estudios comparativos con TB67,68 y ELI92, los derivados de óxido nítrico muestran recurrencias más altas con respecto a éstas.

Otros

En los últimos años se están utilizando otras terapias médicas (placebo8, antagonistas del calcio con aplicación oral o tópica8, hidrocortisona8, lidocaína8, viagra93, proctosedil94) que deben utilizarse con cautela, ya que hasta el momento, en estudios comparativos con una correcta metodología, no han sido más eficaces que los tratamientos previamente citados en términos de mayor curación con menor morbilidad asociada.

Conclusión

Recomendamos la esfinterotomía quirúrgica (con prefrencia por la esfinterotomía lateral interna realizada indistintamente con una técnica abierta o cerrada) como primera opción terapéutica en la FAC. Sin embargo, en pacientes > 50 años, con incontinencia previa, factores de riesgo de incontinencia (cirugía anal previa, múltiples partos vaginales, diabetes, enfermedad inflamatoria intestinal, etc.) o fisura anal sin hipertonía asociada, la esfinterotomía química (preferiblemente con toxina botulínica) se convierte en la técnica de elección ya que, a pesar de la alta tasa de recidiva en los tratamientos médicos, evita el elevado porcentaje de incontinencia residual descrito en la bibliografía con la esfinterotomía quirúrgica en este grupo de pacientes.

Agradecimientos

Al Dr. V. Martí-Palanca por sus dibujos originales.

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