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Cir Cardiov 2018;25:64 - DOI: 10.1016/j.circv.2017.12.023
¿Operamos todo lo que debemos en endocarditis infecciosa? Resultados de la cirugía en nuestro medio
J.A. Giner-Caro, , A. Jimeno-Almazán, B. Alcaraz-Vidal, N. Cobos-Trigueros, R. Rojano-Torres, M.J. del Amor-Espín, R. Gutierrez-Civicos, A. Ortín-Freire, R. Jiménez-Sánchez, M. Viqueira-González
Hospital General Universitario Santa Lucía, Cartagena, Murcia, España

Justificación: La endocarditis infecciosa (EI) conlleva una elevada morbimortalidad y necesidad de tratamiento quirúrgico precoz en aproximadamente la mitad de los pacientes (p).

Objetivo: Analizamos los resultados de la cirugía y su relación con el pronóstico de los p con EI de nuestra área en relación a lo publicado en otras series.

Método: Incluimos todos los casos de p hospitalizados de mayo de 2009 a febrero de 2017 por EI confirmada a partir del diagnóstico microbiológico, siempre que dispusiéramos de todos los datos clínicos pertinentes (especialmente, indicación de cirugía, ocurrencia de la misma y evolución hospitalaria y a 6meses del diagnóstico de EI). Comparamos nuestros resultados con los publicados en otras series, especialmente, el registro internacional multicéntrico ICE-PLUS (1.296p con EI de 2008 a 2012).

Resultados: Obtuvimos un total de 52p, edad media 71±11años, 62% mujeres y con alta comorbilidad (Charlson ajustado por edad de 5 [3-7]). 43/52 EI (83%) fueron de adquisición comunitaria y 38/52 (73%) sobre válvula nativa, con más frecuencia la aórtica aislada (20/52, 38%), seguida de la mitral aislada (19/52, 36%). Los gérmenes más frecuentemente implicados fueron S.aureus (15p, 29%), E.faecalis y otros enterococos (12p, 23%), S.epidermis (7p, 13%) y estreptococos del grupo viridans (7p, 13%). La tasa de mortalidad hospitalaria global fue de 12/52p (23%) y en los 6meses siguientes al diagnóstico (5p con menor seguimiento), de 15/52p (29%), sucediendo el fallecimiento con una mediana de 28días (13-39) desde la fecha del diagnóstico. El pronóstico fue mejor en aquellos sin indicación quirúrgica (muerte en 1/17p, 6,7%). En 35p (67%) sí se consideró indicada la cirugía, y finalmente se intervinieron 20 de estos 35p (un 40% del global de EI). De los 20p operados fallecieron 6 (mortalidad del 30%), la mitad en la propia cirugía y la otra mitad en la primera semana. La mortalidad fue aún mayor en el grupo con indicación quirúrgica no operados, falleciendo 8/15p (53%).

Conclusiones: Aunque nuestra tasa de mortalidad hospitalaria global fue similar a lo publicado en otras series (23% vs 22,7% en ICE-PLUS), la mortalidad de los pacientes con cirugía fue significativamente mayor (30% vs. 14,7% en registro ICE-PLUS). Del mismo modo y quizás con relación a lo anterior, en nuestro medio los p con EI se operaron menos que en lo publicado en otras series (40%, registro ICE-PLUS 57%).

Autor para correspondencia. (J.A. Giner-Caro gincajo@gmail.com)
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