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Índice SCImago

SCImago Journal & Country Rank
doi: 10.1016/j.acuro.2012.01.003

Semblante humano y profesional de D. Pedro Cifuentes Díaz (1881-1960)

Human and Professional Aspects of Mr. Pedro Cifuentes Díaz (1881-1960)

D. Angulo a, M. Pérez-Albacete b, J.C. Angulo c,

a Alumno Universidad Europea de Madrid, Madrid, España
b Oficina de Historia, Asociación Española de Urología
c Servicio de Urología, Hospital Universitario de Getafe, Madrid, España

Palabras Clave

Historia de la Urología. Pedro Cifuentes Díaz. Hospital de la Princesa de Madrid. Urología española.

Keywords

History of Urology. Pedro Cifuentes Díaz. Hospital de la Princesa in Madrid. Spanish Urology.

Resumen

Objetivo

Dar a conocer algunos aspectos sobresalientes de la vida de Pedro Cifuentes Díaz, figura destacada de la Urología española, quien sirvió a la Asociación Española de Urología un total de 31 años. Su legado iconográfico y documental personal nos permite recomponer mejor su vida y su semblanza humana.

Material y métodos

Se analiza la obra escrita de Pedro Cifuentes Díaz y una colección de 64 documentos personales obtenidos a través del círculo de bibliófilos, 5 de los cuales fueron desestimados como de su propiedad por no haber podido detectarse contexto alguno compatible. El contenido de las principales publicaciones del autor se analiza en su entorno cultural y los documentos gráficos se relacionan con los hechos históricos acontecidos.

Resultados

Hijo de médico forense, buen estudiante y opositor. Desarrolló toda su carrera urológica al frente del Servicio de Urología del Hospital de la Princesa de Madrid desde 1910 hasta 1950; adquirió sólida formación en Francia y desarrolló una larga vida profesional con importantes cargos y distinciones. Además, llevó a cabo una gran actividad clínica y científica como publicista, académico, docente y gestor. Fue un pilar fundamental en la Asociación Española de Urología desde su fundación, y llevó a cabo la reorganización de la misma tras la Guerra Civil. Construyó una de las principales escuelas urológicas en nuestro país, donde destacó su hijo Luis Cifuentes Delatte.

Conclusiones

Pedro Cifuentes Díaz, de raíces castellanas, fue un infatigable trabajador, académico liberal, comunicador y docente fuera del círculo universitario. Gozó de excelente formación y adquirió una importante proyección internacional y reconocimiento profesional ejerciendo muchos e importantes cargos administrativos y recibiendo numerosos galardones. Fue una de las figuras más destacadas de la Urología española y madrileña durante la primera mitad del siglo xx .

Abstract

Objectives

Reveal some outstanding aspects from the life of Pedro Cifuentes Díaz, remarkable personality of Spanish Urology, who served the “Asociación Española de Urología” for 31 years. His personal documental iconographic legacy allow us to better recompose his life and human size.

Material and methods

Written material and a collection of 64 personal documents that belonged to Pedro Cifuentes Díaz obtained from bibliophiles, 5 of which were not accepted as his property due to the absence of a compatible context, are analyzed. The content of the main publications of the author is contrasted with his cultural environment, and the graphic documents are related with the historical happenings.

Results

Son of a forensic doctor, good student and opponent. Pedro Cifuentes spent his entire urologic career heading the service of Urology of the Hospital de la Princesa in Madrid from 1910 to 1950. He acquired a solid formation in France and developed a long professional life with important charges and distinctions. Besides, he underwent great clinic and scientific activity as publicist, academic, docent and manager. He was essential in Asociación Española de Urología since its foundation, and conducted its reorganization after Spanish Civil War. He built one of the main urologic schools of Spain, where his son Luis Cifuentes Delatte highlighted.

Conclusions

Pedro Cifuentes Díaz was a Castilian man, inexhaustible worker, liberal academic, communicator and teacher outside the university environment. With excellent formation he acquired important international projection and professional acceptance; held many and important administrative charges, and received multiple awards. He was one of the most remarkable figures of Urology in Madrid and Spain during the first half of the 20th Century.

Artículo

Introducción

Pedro Cifuentes Díaz (1881-1960) es reconocido como una gran personalidad urológica, dueño de profundos conocimientos científicos y excelente formación quirúrgica, hombre de gran rectitud de carácter y enorme proyección. Desde el punto de vista científico, su figura ha sido parcialmente eclipsada por la de su hijo Luis Cifuentes Delatte (1907-2005). Ambos son los principales exponentes de la escuela del Hospital de la Princesa de Madrid en la primera mitad del siglo xx , en la que también se formaron los Dres. Ferrero Velasco (1870-1976), Molina García (1899-1986), Navas González (1898-1985), Ontañón Carasa (1912-1999), Younger de la Peña (1920-1996), Rico de Sanz, Gil Noverques (1923-1982), Albalá Rodríguez (1923), Server Falgás (1928-1999), Bañares Baudet (1933), Osuna Guerrero († 1996), Casas Mota, Martín Luque († 1930), Alférez Villalobos (1926-2007) y Sánchez Salvador (1922-2006)1.

El Hospital de la Princesa se fundó originalmente en la calle de Areneros (hoy Alberto Aguilera), frente al barrio madrileño de Malasaña, en 1852, con fines benéficos y como agradecimiento a que la Reina Isabel II resultase ilesa tras un fallido atentado perpetrado por Martín Merino cuando esta se dirigía a presentar a su hija María Isabel Francisca de Asís al Santuario de Nuestra Señora de Atocha. El Instituto de Terapéutica Operatoria que fundó en 1880 Federico Rubio y Galí (1827-1902), discípulo del cirujano inglés Fergusson, ocupaba 4 salas del ala derecha en la planta baja del hospital y en 1885 albergó el primer Servicio dedicado al tratamiento de las afecciones genitourinarias del país (Clínica y Dispensario de Vías Urinarias del Instituto Rubio) bajo la dirección de Enrique Suender (1827-1897). A partir de 1896, por decisión del Dr. D. Federico Rubio, el Instituto de Terapéutica Operatoria se trasladó a otro edificio en la Moncloa. Suender tuvo como asistente y sucesor en la jefatura del Dispensario al Dr. D. Luis González-Bravo y Serrano (1855-1929), quien a su vez tuvo como ayudante al Dr. D. Carlos Negrete de los Reyes (1855-1932). Ambos fueron figuras clave en la constitución de la Asociación Española de Urología (AEU)2.

Tras la desaparición del Instituto Rubio del Hospital de la Princesa, Manuel Barragán y Bonet (1861-1932), profesor agregado de la Beneficencia General, se encargó de la consulta de «Vías Urinarias», llevando a cabo exploraciones cistoscópicas y el tratamiento de los enfermos urológicos. Con él colaboraron los Dres. Enrique Lluria y Despau (1862-1925) y Alberto Suárez de Mendoza (1849), formados con Félix Guyon (1831-1920) en el Hospital Necker de París3, 4. Pedro Cifuentes, procedente del Hospital Francisco de Paula, ingresó en la Beneficencia General del Estado a los 22 años tras realizar una brillante oposición, y sucedió a Manuel Barragán en 1904. Posteriormente fue designado Jefe del Servicio de Cirugía del Hospital de la Princesa en 1910, entregándose de lleno al desarrollo de la Urología hasta que la Unidad se reconoció en 1918 por orden ministerial como Servicio de Urología. Durante la Guerra Civil el Hospital de la Princesa se instaló en el Colegio del Pilar de Madrid, denominándose Hospital Nacional de Cirugía. Tras este paréntesis Pedro Cifuentes desempeñó su jefatura hasta su jubilación en 1950, siendo sucedido en el cargo por su hijo Luis Cifuentes, quien formaba parte de su equipo desde 1930. En 1955 se inauguró el Gran Hospital General de la Beneficencia del Estado (Gran Hospital del Estado) con intención de albergar el centenario Hospital de la Princesa que se había quedado pequeño. Ese mismo año el profesor Carlos Jiménez Díaz (1898-1967) le ofreció la Jefatura del Servicio de Urología de la recién establecida Clínica de Nuestra Señora de la Concepción. Paradójicamente este edificio, el Instituto de Investigaciones Médicas, se edificó sobre las ruinas de la Fundación Rubio. D. Luis Cifuentes desempeñó ambos cargos hasta 1967, momento en el que se decantó por la Fundación Jiménez Díaz, centro que fue adscrito a la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid, colmando así su aspiración docente universitaria5.

Material y métodos

Se ha realizado una revisión documental y biográfica, tomando como base fundamental los textos publicados desde la Oficina de Historia de la AEU2, 4, 5, 6. A través de un círculo de bibliófilos se han adquirido un total de 64 documentos personales que pertenecieron a Pedro Cifuentes: 38 fotografías, 14 documentos oficiales, 8 reproducciones variadas (4 cartas postales, dos reproducciones mixtas de impresión en papel con negativo fotográfico, un collage realizado a mano con sellos recortados y la orla de la Facultad de Medicina de Madrid del curso 1901-1902) y 4 obras impresas con dedicatoria del autor. Un total de 20 fotografías llevaban en el reverso, escrito por su dueño, fechas e información diversa. De todos los documentos gráficos 5 (fotografías sin información escrita) han sido desestimados como propiedad de Pedro Cifuentes, por no haber podido detectarse contexto alguno compatible. El resto han sido fechados y analizados en relación con las circunstancias conocidas en su biografía y tomando como referencia la información proporcionada por escritos históricos y el testimonio del Dr. D. José Luis Rodríguez de Miñón Cifuentes, nieto de D. Pedro Cifuentes. Igualmente se ha llevado a cabo una búsqueda bibliográfica del autor centrada en las revistas El Siglo Médico, Gaceta de Sanidad Militar, Archivos de Medicina, Cirugía y Especialidades, Policlínica, Urología, Revista Española de Urología y Dermatología, Urología Clínica, Revista Española de Cirugía, Revista Española de Urología, Archivos Españoles de Urología y los semanarios España Médica y Medicina Íbera. También se han recopilado y leído críticamente 20 de sus publicaciones, realizadas entre 1906 y 1946, que tratan temas diversos sobre urología general, técnica operatoria, litiasis, cáncer urológico e historia.

Resultados

En la biografía de urólogos ilustres de la AEU, el Dr. Pedro Cifuentes Díaz se presenta como una gran personalidad urológica, con profundos conocimientos científicos y formación quirúrgica, de gran rectitud de carácter, querido y respetado por todos7. Hoy en día hubiese sido definido como un magnífico gestor. A pesar de que en sus menciones biográficas consta que nació en 1880, en el pasaporte investigado aparece la fecha de 1881. Queremos señalar algunos aspectos fundamentales en su vida, tomando como referencia los documentos analizados, distinguiendo su época de formación, la actividad profesional ejercida (incluyendo asistencia, publicaciones y docencia), los cargos desempeñados y sus inquietudes políticas.

Juventud y formación

Tras estudiar en el Instituto Cardenal Cisneros, entonces uno de los dos únicos centros de enseñanza media de Madrid, Pedro Cifuentes cursó el preparatorio e ingresó en la Facultad de Medicina en el viejo colegio San Carlos, y después en el internado del Hospital Clínico. Finalizó la carrera en junio de 1902 y ganó premio extraordinario por oposición en septiembre de ese mismo año. Sus maestros fueron Cajal, Calleja, Ribera Sanz, San Martín, Sañudo, Sánchez Herrero, Gómez Ocaña, Criado, Guzmán, Loza, Fernández Chacón, Doncell, Jimeno y Jiménez García. En clase de este último, profesor de disección, en el primer curso de Medicina Cifuentes entró en contacto con la muerte. Con el apodo autoimpuesto de «Perico el cruel», con el bisturí en la mano derecha con talante de cirujano y con la mano izquierda agarrando la pantorrilla del cadáver, aparece en la fotografía tomada en 1986. Su padre había sido médico forense en Torrijos (Toledo), donde nació Pedro Cifuentes Díaz el 28 de junio de 1881, y previamente había ejercido como médico rural en La Adrada (Ávila), localidad donde Pedro Cifuentes se construiría posteriormente una hermosa casa en el valle del Tiétar, en las estribaciones de la sierra de Gredos, en terrenos que habían pertenecido a su bisabuelo8.

Algunos de los compañeros de disección de Pedro fueron también personajes ilustres (Figura 1). Salvador Albasanz y Echevarría (1880-1966) fue un eminente cardiólogo organizador de la lucha antituberculosa en España. Gallo Leoz Ortín (1879-1990), discípulo de Cajal, se convirtió en oftalmólogo y llevó a cabo importantes aportaciones en el campo de la oftalmia simpática y contribuyó al desarrollo de la ergoftalmología. Jorge Francisco Tello Muñoz (1880-1958) fue discípulo predilecto de Cajal, se doctoró en 1903 sobre el análisis estructural del cuerpo geniculado externo y en 1907 fue nombrado primer ayudante del recién creado Laboratorio de Investigaciones Biológicas. En 1926 sucedió a Cajal en la cátedra de Histología y Anatomía Patológica de la Universidad de Madrid, aunque en 1939 fue destituido de su cátedra y de la dirección del Instituto Cajal por ideas políticas. José Felipe Maisterra y Ventura (1881-1968) siguió también el vigoroso influjo de Cajal y fue becado en Francia y Alemania por la Junta de Ampliación de Estudios (1924-1926), llegando a ser Coronel Médico de la Armada y Caballero de la Real Orden de San Hermenegildo. Eduardo Gómez Gereda (1881-1918), especialista en otorrinolaringología, escritor y autor de teatro, falleció tristemente en accidente de moto. Otros jóvenes de la promoción de 1901-1902 fueron también famosos médicos, pero los mencionados fueron además buenos amigos (Figura 1).

Primer año de disección, 1896 (de izquierda a derecha Albasanz en posición primera, Cifuentes tercera, Leoz cuarta, Guereda quinta, Tello séptima y Maisterra décima).

Figura 1. Primer año de disección, 1896 (de izquierda a derecha Albasanz en posición primera, Cifuentes tercera, Leoz cuarta, Guereda quinta, Tello séptima y Maisterra décima).

Pedro Cifuentes tuvo un vínculo especial con Ribera Sans, profesor de Patología Quirúrgica, posiblemente semilla de su futura elección profesional (Figura 2). No resulta extraño por tanto que a él dedique su discurso de ingreso en la Real Academia de Medicina y que le agradezca su tesis. En 1903 ganó una plaza, mediante oposición, de auxiliar de Cirugía en el Hospital de La Princesa, centro en el que desarrolló toda su labor asistencial durante años de intenso trabajo. En 1906 leyó su tesis doctoral, «Consideraciones sobre la nefroptosis y su tratamiento», que tuvo como tribunal a Calleja, Cajal, Márquez, de Castro y Trigueros. Se trataba de una puesta al día de la patogenia y del tratamiento de esta enfermedad, basada en una exquisita revisión del tema y en 31 observaciones clínicas (personales de los Dres. Ribera Sans, Berrueco y Sánchez, y Barragán y Bonet)9.

Clase de Patología quirúrgica con José Rivera Sans, 1898 (Cifuentes en la tercera posición de derecha a izquierda).

Figura 2. Clase de Patología quirúrgica con José Rivera Sans, 1898 (Cifuentes en la tercera posición de derecha a izquierda).

En 1908 se traslada durante un año a París, a especializarse con George Jean Baptiste C. Marion (1869-1932) en el Hospital Lariboisiére y junto a Joaquín María Albarrán Domínguez (1860-1912) y Félix Legueu (1863-1939) en el Hospital Necker. Diversas fotografías muestran estos centros, los colegas que conoció durante su estancia, hermosas vistas del Petit Palais nevado, una fotografía de Marion a la orilla del Sena y un retrato de Albarrán10 (Figura 3). Al regresar en 1910 fue ascendido a jefe de Sala de Cirugía y quedó encargado de la consulta de Vías Urinarias.

Maestros franceses, 1908-1909: A. Profesor George Jean Baptiste Marion (1869-1932) en ejercicio en el Hospital Lariboisiére, París. B. Profesor Joaquín María Albarrán Domínguez (1860-1912) en ejercicio en el Hospital Necker, París.

Figura 3. Maestros franceses, 1908-1909: A. Profesor George Jean Baptiste Marion (1869-1932) en ejercicio en el Hospital Lariboisiére, París. B. Profesor Joaquín María Albarrán Domínguez (1860-1912) en ejercicio en el Hospital Necker, París.

Madurez profesional

Su lucha personal se centró en elevar la calidad sanitaria y mejorar la Urología en el Hospital de La Princesa de Madrid, simultaneando esta actividad con el servicio quirúrgico del Hospital de San Francisco de Paula y con la dirección del Asilo Hospital de San Rafael. Su mujer, nieta de dos ingenieros de ferrocarriles franceses que se casaron con españolas, le acompañó toda su vida. Tuvieron dos hijos, Luis y Ángeles (Figura 4), a los que educaron en el respeto y la moralidad, con gran influencia francesa y alemana. Frecuentemente visitaban a los abuelos maternos al norte de París, en Saint Leu, y pasaban también con ellos los veranos en Deva.

Isabel Delatte Canjont y sus hijos Luis y Ángeles en 1910.

Figura 4. Isabel Delatte Canjont y sus hijos Luis y Ángeles en 1910.

Llevó a cabo una labor clínica y quirúrgica intensiva, trató enfermos de todas las clases sociales y adquirió una importante fortuna. Prueba de ello fueron el que su esposa le sobrevivió 19 años y dispuso de holgura económica para tener 5 personas de servicio, varias viviendas en Madrid, las reformas de la casa de La Adrada, un magnífico coche Ford de 1910 matrícula M-104 con chófer que aparece en la colección fotográfica o la elegancia deslumbrante de Pedro Cifuentes durante la visita del Rey Alfonso XIII al Hospital de la Princesa en 1912 (Figura 5).

Visita de SAR Alfonso XIII al Hospital de la Princesa, 1912 (de derecha a izquierda Cifuentes en la quinta posición y Su Majestad en duodécima posición).

Figura 5. Visita de SAR Alfonso XIII al Hospital de la Princesa, 1912 (de derecha a izquierda Cifuentes en la quinta posición y Su Majestad en duodécima posición).

En el trabajo fue exigente. Llevó siempre a cabo una correcta indicación operatoria, tal y como aprendió de sus maestros. Fue estudioso y gran publicador. Posiblemente escribiese, como dicen, más de 150 trabajos, la mayoría hoy perdidos, de entre los que quedan ejemplos sublimes de una correcta escritura, una mente ordenada, pragmática y centrada siempre en identificar lo mejor para el paciente. Los temas sobre los que publicó son muy variados11, 12, 13, 14, 15, 16, 17. Fue uno de los primeros médicos en introducir el cistoscopio en nuestro país, extremadamente habilidoso con la litotricia y buen cirujano, siempre rodeado de discípulos y aprendices (Figura 6). Se dedicó a la litiasis, al prostatismo, a la cirugía del uréter, al tratamiento del cáncer de riñón y de vejiga, siendo pionero en la práctica de la cistectomía total. Uno de sus últimos trabajos versa sobre el tratamiento del cáncer de próstata con estilbenos. Le encantaba la cirugía reconstructiva, le gustaba el estudio y era aficionado a la Historia de la Medicina.

Actividad quirúrgica, 1913: A. Sesión operatoria en el Hospital de la Princesa. B. Después de una litotricia en el Hospital Inglés.

Figura 6. Actividad quirúrgica, 1913: A. Sesión operatoria en el Hospital de la Princesa. B. Después de una litotricia en el Hospital Inglés.

Fuera del ámbito universitario desarrolló una amplia labor docente. Esta vocación le llevó a organizar los primeros cursos de especialización urológica que se impartieron en España en 1910, incluso antes de la fundación de la AEU. Nunca opositó a cátedra, ni pareció desearlo siquiera18. La Cátedra de Urología de Madrid la desempeñó D. Leonardo de la Peña, a quien podemos considerar su principal contrincante científico19. Una vez vacante esta, D. Luis Cifuentes opositó duramente por ella contra D. Alfonso de la Peña, quien finalmente resultó sucesor de su padre, para decepción de los Cifuentes y del Prof. Carlos Jiménez Díaz, gran amigo de Luis.

Cargos y distinciones adquiridas

No cabe duda de que Pedro Cifuentes fue uno de los hombres más importantes en la historia secular de la AEU, posiblemente quien más tiempo de su vida dedicó a este grupo científico y profesional. Fue tesorero (1911-1914), secretario general (1914-1923), vicepresidente (1923-1928) y presidente (1928-1932, 1945-1952)2. Treinta años de gestión profesional o, mejor dicho, 31 si se tiene en cuenta que Pedro Cifuentes fue designado por su prestigio y dotes para reorganizar la asociación tras la guerra en 1944, aunque la orden ministerial llegó el 28 de febrero de 1945 y la ratificación del Director General de Sanidad el 21 de junio. Pero mucho había cambiado en la España de la postguerra. El Hospital de la Princesa se había quedado pequeño. Una Medicina más científica y menos empírica estaba en camino de la mano de los nuevos profesionales de la segunda mitad de siglo que trajo también modernos y grandes centros hospitalarios.

Pedro Cifuentes supo compaginar su trabajo para la AEU con múltiples actividades organizativas y académicas. Desde 1905 fue miembro de la Academia Médico Quirúrgica Madrileña, donde gozó de la amistad de otros nacientes especialistas quirúrgicos, como el Dr. D. Joaquín Berrueco y Sánchez, insigne neurocirujano a cuya maestría dedicó su Tesis Doctoral. Fue incluso elegido presidente de dicha academia en 1923. En 1925 fue nombrado Decano Director del Cuerpo Médico de la Beneficencia General en el Hospital de la Princesa, cargo que desempeñó hasta su fallecimiento en 1960 y que posteriormente desempeñó su buen amigo de la infancia Salvador Albasanz, que le sobrevivió 6 años. En 1950 fue nombrado Decano Jefe Honorario del Cuerpo Médico de la Beneficencia General del Estado y en ese mismo año recibió la Cruz de Sanidad.

Ingresó en la Real Academia Nacional de Medicina en 1929, en el sillón n° 8 que dejó vacante D. Enrique de Isla y Bolomburu (1854-1929), cirujano del Hospital Provincial. Su discurso de ingreso versó sobre «Modernas orientaciones en la patología y cirugía del uréter», y fue contestado por D. Rafael Mollá Rodrigo (1862-1930), con quien había trabajado codo con codo para consolidar el inicio de la AEU20. Fue Vocal primero del Colegio de Médicos de Madrid en 1918. Ese mismo año ingresó como Miembro de la Sociedad Internacional de Urología y fue también delegado por España de la misma, así como primer ponente español de dicha sociedad en el Congreso Internacional de Roma en 1924, con el trabajo Résultats éloignés des opérationscontre la lithiase rénale21. Perteneció también a las sociedades urológicas francesa, italiana, belga, portuguesa y brasileña. En 1945 La Real Academia de Medicina le honró encargándole el discurso en la sesión inaugural22. En 1946, por encargo del Gobierno, organizó y presidió el V Congreso Hispano-Portugués de Urología. Recibió la Encomienda de Isabel la Católica y las cruces de la Beneficencia, del Mérito Naval y la portuguesa de Santiago da Espada. Fue también hijo adoptivo de La Adrada y de Sotillo de La Adrada.

Ideología política

Pedro Cifuentes era un liberal. En 1931 se presentó a las elecciones de diputado a la provincia de Ávila por la Derecha Liberal Republicana. Le tocó vivir un tiempo difícil. Alfonso XIII comenzó a reinar a los 16 años en 1902, tras la regencia de María Cristina de Habsburgo en la que «canovistas» (conservadores) y «sagastinos» (liberales) se turnaron pacíficamente en el gobierno hasta el asesinato de Cánovas, llevado a cabo por un anarquista italiano en 1897. En este ambiente creció Pedro Cifuentes; conflictos regionalistas, continuos atentados, revueltas obreras y clima de anarquía mientras la burguesía industrial y financiera aumentaba en poder y riqueza. En marzo de 1921 fue asesinado el Presidente del Consejo de Ministros, Eduardo Dato, muy cerca del domicilio de los Cifuentes en la calle Alfonso XI. En ese mismo año se llevó a cabo la retirada de la ocupación del Protectorado Norte de Marruecos. El desorden de la vida pública era extremo, llevando al monarca a implicar al ejército para su supervivencia política con la dictadura consentida del general Primo de Rivera (1923-1930). Durante los meses de junio y julio de 1921 Cifuentes viajó por Bélgica, Alemania y Francia con objeto de visitar hospitales y posiblemente valorase vivir fuera de nuestro país de forma permanente. En 1922 su familia se quedó en casa de los abuelos maternos durante un año.

Tras la renuncia de Primo de Rivera en enero de 1930, Alfonso XIII nombra como Jefe del Gobierno al General Berenguer, con intención de volver al sistema constitucional. Para los intelectuales la monarquía carecía de credibilidad. Entre los recuerdos de Pedro Cifuentes existen varias postales francesas de crítica política que muestran a la marioneta «Caramba XIII» y al carácter español como un bebé en manos de un rey burgués. El pacto antimonárquico de San Sebastián llevó al triunfo del bloque republicano-socialista en las elecciones de 1931 y a la proclamación de la II República. Este hecho no tuvo consecuencias inmediatas para la vida hospitalaria en Madrid, pero generó conflictos de convivencia. La Guerra Civil estalló tras los asesinatos de Castillo y Calvo Sotelo, y la vida de todos cambió drásticamente.

A pesar de su condición, Cifuentes fue denunciado como un «individuo que, por su ideología, puede acabar convirtiéndose en un asesino de obreros y debe ser depurado». En la Dirección General de Seguridad fue reconocido y liberado por un policía, antiguo paciente agradecido. Moralmente hundido, fue evacuado a Valencia y trasladado forzosamente vía Gibraltar a Valladolid, donde trabajó como cirujano en un hospital militar desde marzo a octubre de 1937 (Figura 7). Posteriormente pudo volver a Madrid, fue licenciado para su ejercicio profesional en todo el territorio español, y volvió a su casa de Montesquinza y a su trabajo en el Hospital de la Princesa, con el equipo del republicano Dr. Plácido González Duarte (1897-1986), quien siempre le mostró respeto y amistad. Cifuentes había permitido en noviembre de 1936 que su casa se convirtiese en la embajada de Paraguay, la cual sirvió de refugio oculto para sublevados y desertores atrapados en zona republicana, entre los que se encontraba su propio yerno. Una vez finalizada la contienda, los aires políticos le fueron de nuevo favorables.

Documentos privados: A. Traslado forzoso al Hospital Militar de Valladolid en marzo de 1937. B. Autorización para el ejercicio médico en todo el territorio nacional en octubre de 1937.

Figura 7. Documentos privados: A. Traslado forzoso al Hospital Militar de Valladolid en marzo de 1937. B. Autorización para el ejercicio médico en todo el territorio nacional en octubre de 1937.

Discusión

Dotes de organizador, una gran disciplina en el trabajo y la vocación de servicio a las instituciones (Asociación Española de Urología, Real Academia Nacional de Medicina, Colegio de Médicos de Madrid, Academia Médico-Quirúrgica Madrileña), constituyeron el secreto del éxito de D. Pedro Cifuentes Díaz como promotor de la principal escuela de especialización urológica de la primera mitad del siglo xx en nuestro país, completamente al margen del academicismo universitario3, 5, 7, 23, 24. A ella acudieron numerosos médicos para adquirir la condición de experto en vías urinarias. Esta escuela se fundamentaba en la estructura de la Beneficencia General del Estado y en las actividades docentes y científicas relacionadas con la naciente Asociación Española de Urología. De hecho, Cifuentes fue un pilar clave en la fundación y desarrollo de esta Asociación, seguramente gracias al recuerdo del I Congreso de la Asociación Internacional de Urología celebrado en 1908 durante su estancia en París, al espíritu contagioso de otros nacientes especialistas quirúrgicos de la Academia Médico Quirúrgica Madrileña, a los consejos de sus maestros franceses y al respeto por sus predecesores en el oficio (González-Bravo, Barragán y Bonet, Mollá Rodrigo)2. La constancia y la sucesión de funciones en la asociación permitieron que Pedro Cifuentes alcanzase una gran madurez en la gestión. No obstante, en el ámbito académico tuvo como rival a D. Leonardo de la Peña, y en el asistencial a su sucesor en la presidencia de la asociación, D. Isidro Sánchez Covisa19, 25.

Sánchez Covisa fue también un hombre de carácter firme, habilidoso y de gran autoridad. Su trayectoria fue similar en parte a la de Cifuentes, puesto que tras visitar el Hospital Necker obtuvo en 1907 un puesto en la Beneficencia Municipal, donde fue destinado a la consulta de Vías Urinarias del Hospital Provincial de Madrid, haciéndose cargo de la jefatura del Servicio de Urología en 1914. Sus contactos políticos y su capacidad organizativa le permitieron ampliar y modernizar este servicio durante la república como ningún otro en el país25, 26. Tras la caída de Madrid en 1939 fue cesado de su cargo de Jefe de Servicio y hubo de exiliarse, disolviéndose así la Asociación Española de Urología.

El nuevo régimen franquista intentó iniciar un movimiento médico científico y cultural, lento y difícil por la ausencia de relaciones internacionales. Pedro Cifuentes tuvo gran apoyo en la figura de D. Ángel Pulido Martín (1878-1970), hijo del diputado y antiguo Director General de Sanidad y Presidente del Colegio de Médicos de Madrid D. Ángel Pulido Fernández (1852-1932)27. Pulido Martín había pertenecido a la primera Junta Directiva como secretario de actas, fue jefe de Urología del Hospital San Juan de Dios de Madrid y sucedió a Cifuentes como octavo presidente de la Asociación Española de Urología, cerrando así medio siglo de historia2, 4, 6.

Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

Agradecimientos

Al eminente urólogo Dr. D. José Luis Rodríguez de Miñón Cifuentes, nieto de D. Pedro Cifuentes, por la ayuda prestada y la información transmitida. A D. José Domínguez, fotógrafo del Hospital Universitario de Getafe, por su ayuda en la reproducción iconográfica.

Recibido 10 Enero 2012
Aceptado 18 Enero 2012

Autor para correspondencia. jangulo@futurnet.es

Bibliografía

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