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doi: 10.1016/S0001-6519(08)73313-2

Análisis de las tesis doctorales en otorrinolaringología presentadas en España en el período 1976-2005

Analysis of the Otorhinolaryngological Doctoral Theses Submitted in Spain Between 1976 and 2005

Juan Ignacio de Diego a, María Pilar Prim a

a Departamento de Cirugía (Otorrinolaringología). Universidad Autónoma de Madrid. Servicio de Otorrinolaringología. Hospital Universitario La Paz. Madrid. España.

Palabras Clave

Tesis doctorales. Otorrinolaringología. Investigación. España.

Keywords

Doctoral theses. Otorhinolaryngology. Research. Spain.

Resumen

Introducción y objetivo: La importancia de la otorrinolaringología como disciplina independiente ha crecido en las últimas décadas. El objetivo de este trabajo es analizar las tesis doctorales defendidas sobre el tema en España entre 1976 y 2005. Métodos: Mediante la base de datos TESEO se obtuvieron los registros de las tesis doctorales sobre otorrinolaringología elaboradas en España entre 1976 y 2005. Como criterios de búsqueda empleamos los descriptores: ¿otorrinolaringología¿, ¿cirugía de garganta, nariz y oídos¿, ¿fisiología de la audición¿, ¿fisiología del equilibrio¿, ¿física de la audición¿ y ¿bioacústica¿. Resultados: Se identificaron 468 tesis (15,6 tesis/año). Del total de ellas, 343 (73,6 %) fueron leídas por otorrinolaringólogos. Las universidades donde se leyeron más tesis fueron: Valencia (Estudi General) (49), Complutense de Madrid (42), Salamanca (39), Barcelona (35) y Autónoma de Barcelona (31). El director de la tesis pudo ser identificado en 376 (80,4 %) registros; de ellos 286 (76,1 %) tenían un solo director y 90 (23,9 %) estaban codirigidas por 2 directores. Los temas más frecuentemente abordados son los de otología y audiología (35,1 %). Conclusiones: La otorrinolaringología en España genera un número de tesis similar a las de otras áreas de conocimiento evaluadas. Su dirección tiende a ser compartida en los últimos años estudiados. El número anual de tesis presentadas está influido no sólo por motivos académicos, sino también por razones coyunturales extraacadémicas.

Artículo

INTRODUCCIÓN

Entre los fines primordiales de la Ley Orgánica 11/1983 de la Reforma Universitaria se hallaba potenciar las enseñanzas de tercer ciclo para preparar investigadores y formar nuevos equipos de investigación1. Los Reales Decretos 185/19852 y 778/19983, dictados en sucesivos desarrollos de lo establecido en el artículo 31 de la citada Ley Orgánica de 1983, regularon durante sus períodos de vigencia el tercer ciclo de los estudios universitarios y la obtención y la expedición del título de doctor. Según el primero de ellos (185/1985)2 el doctorando, en un lapso de al menos 2 años, debía completar 32 créditos en forma de cursos monográficos del doctorado antes de la lectura de su tesis doctoral. En el segundo (778/1998)3 los créditos asignados a los cursos disminuían a 20, pero había que completar los 12 restantes en forma de trabajo académicamente dirigido. Éste había de ser expuesto ante una comisión designada por el departamento correspondiente, tras lo cual el interesado se hacía acreedor del diploma de estudios avanzados (DEA). Esta situación contrastaba con la anterior al año 1985 en la que los estudios consistían en unos pocos cursos no estructurados en créditos, tras los cuales el doctorando podía solicitar la lectura y la defensa de la tesis.

En el momento actual, aún se encuentra en plena fase de implantación el Real Decreto 56/20054 (ya surgido al amparo de la LOU de 2001), en el que el estudiante de posgrado ha de realizar un máster, dentro de un programa oficial de doctorado, de entre 60 y 120 créditos.

Sin embargo, e independientemente de la estructura administrativa que adquiera la primera etapa de los estudios de tercer ciclo, cualquiera de las sucesivas legislaciones conducían a un objetivo común que era la obtención del máximo rango académico de la universidad: el título de doctor5.

El propósito de este artículo es analizar las tesis doctorales sobre otorrinolaringología defendidas en España entre 1976 y 2005, para conocer su número, secuencia temporal, enfoque temático y características bibliométricas.

MATERIAL Y MÉTODOS

El Consejo de Coordinación Universitaria pone a disposición pública la base de datos TESEO, la cual nos permite conocer datos acerca de las tesis doctorales leídas y aprobadas en todas las universidades españolas desde 19765. Dicha base se encuentra disponible en internet (www. mec.es/TESEO/index.html). Hemos accedido a ella en julio de 2007 empleando como estrategia de búsqueda los siguientes 6 descriptores generales: “otorrinolaringología”, “cirugía de garganta, nariz y oídos”, “fisiología de la audición”, “fisiología del equilibrio”, “física de la audición” y “bioacústica”. Hemos superpuesto la información de esas 6 búsquedas, y se obtuvo los registros de las tesis realizadas desde 1976 hasta 2005. La razón de no incluir el año 2006 y la primera mitad del 2007 es que la información de cada año natural se comienza a introducir en la base Teseo a finales del año siguiente. De esta manera hemos intentado minimizar las probabilidades de no obtener toda la información correspondiente a los últimos años por el hecho de querer conseguirla demasiado pronto.

Cada una de las búsquedas permitía el acceso a un archivo de texto con información ampliada (autor-doctor, director, título, resumen, universidad, facultad, centro de realización, curso lectivo y descriptores). Asimismo, fue inferido el sexo del autor-doctor a partir de su nombre, y el tema y/o enfoque del trabajo según el título y/o el resumen de la tesis.

Por otro lado, para averiguar la titulación de los autores-doctores se han empleado dos tácticas: a) su búsqueda nominal en el listado de otorrinolaringólogos de la página web de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Patología Cérvico-Facial6, y b) el análisis de la información obtenida a partir de los apellidos y el nombre en el buscador Google7.

Todos los datos obtenidos se procesaron mediante un ordenador Inves Pentium, con el programa estadístico BMDP (Statistical Software 12.0, 2004).

RESULTADOS

En el período analizado apareció un total de 564 tesis (328 en el descriptor de “otorrinolaringología”, 172 en el de “cirugía de garganta, nariz y oídos”, 26 en el de “fisiología de la audición”, 18 en el de “fisiología del equilibrio”, 11 en el de “física de la audición” y 9 en el de “bioacústica”. Una vez eliminadas las que aparecían superpuestas en varios descriptores, el número total de tesis distintas resultó ser 468; 339 (72,4 %) eran de varones y 129 (27,6 %) de mujeres. De la serie general de doctorandos, 343 (73,6 %) eran otorrinolaringólogos. La distribución en función de la titulación de los autores-doctores se detalla en la tabla I.

Tabla I. Distribución de las tesis doctorales leídas en España sobre otorrinolaringología durante el período 1976-2005 en función de la titulación del doctorando (n = 468)

Se defendió una media anual de 15,6 ± 14,5 tesis. Hubo un año en el que no se registró ninguna (1977) y otro en el que se expusieron 32 (1995) (fig. 1). Todas las tesis fueron expuestas en 30 universidades (29 públicas y 1 privada). Donde se leyó más tesis fue en la de Valencia (Estudi General) (49), seguida muy de cerca por la Complutense de Madrid (42), Salamanca (39), Barcelona (35) y Autónoma de Barcelona (31) (fig. 2). Tres de las universidades en las que se ha defendido tesis en otorrinolaringología (Alicante, León y la Politécnica de Madrid) no cuentan con facultad de medicina. Excluyendo estas últimas, 9 de las 27 universidades restantes (las que sí imparten la titulación de medicina) reúnen el 64,5 % de las tesis encontradas (302 de 468) (fig. 1).

Figura 1. Evolución anual del número de tesis leídas en otorrinolaringología en el período 1976-2005.

Figura 2. Distribución de las tesis en otorrinolaringología en función de la universidad de adscripción.

El 95,1 % de las tesis recogidas se expuso en facultades de medicina (445 de 468). El resto de las facultades aparece reflejado en la tabla II. Hay 2 facultades de medicina (la de la Universidad de Castilla-La Mancha y la de San Pablo CEU) de las que no han aparecido datos en nuestra búsqueda.

Tabla II. Distribución de las tesis doctorales leídas en España sobre otorrinolaringología durante el período 1976-2005 en función de la facultad de adscripción (n = 468)

Con respecto a los departamentos, en las fichas de 116 (24,8 %) tesis no figuraba el departamento en el que se defendió la tesis. De las 352 en las que sí constaba ese dato, 222 (63,1 %) fueron en departamentos de cirugía. Los porcentajes relativos del resto de los departamentos se pormenorizan en la tabla III.

Tabla III. Distribución de las tesis doctorales leídas en España sobre otorrinolaringología durante el período 1976-2005 en función del departamento de adscripción (n = 352)

En 92 (19,7 %) registros no aparecía director alguno de tesis. De las 376 restantes en las que sí pudo hallarse este dato, 286 (76,1 %) tenían un solo director y 90 (23,9 %) estaban codirigidas por 2 directores. La evolución de esta tendencia (trabajar con 1 o 2 directores) a lo largo del período estudiado se recoge en la figura 3.

Figura 3. Evolución anual de las tesis en otorrinolaringología en función de su número de directores. En 1977 no se leyó tesis alguna en el área de conocimiento; en los años 1987, 1988 y 1989 en ninguna de las fichas de tesis aparecen los nombres de los directores.

De igual forma, obtuvimos 241 nombres distintos de directores en las fichas en las que constaba dicha información. De ellos, 168 (69,7 %) habían dirigido una sola tesis y 1 (0,4 %) tenía 13 bajo su dirección. La distribución de los directores en función del número total de tesis se detalla en la tabla IV.

Tabla IV. Distribución de los directores de las tesis leídas en España sobre otorrinolaringología durante el período 1976-2005 según el número dirigido de ellas (n = 241)

Por último, aproximadamente la tercera parte de las tesis fueron hechas sobre temas de otología/audiología (35,1 % entre ambas), seguidas por las que estudiaban cuestiones relacionadas con la laringología y la rinología (el 15,9 y el 8,9 %, respectivamente). La distribución general por bloques temáticos se recoge en la tabla V.

Tabla V. Tesis doctorales leídas en España sobre otorrinolaringología durante el período 1976-2005 en función del enfoque temático del estudio (n = 468)

DISCUSIÓN

Como es preceptivo, las enseñanzas de doctorado en otorrinolaringología siguen la normativa general vigente en cada momento sobre enseñanzas de tercer ciclo. Sin embargo, y según las distintas facultades de medicina, pueden encuadrarse en un programa de doctorado propio en otorrinolaringología o bien dentro del programa general del departamento al que esté adscrita el área de conocimiento en dicha universidad (generalmente al de cirugía, aunque en otras puede ser un departamento independiente asociado a otras disciplinas, como la oftalmología o la urología).

Aunque algunos de los datos obtenidos pudieran ocasionar a primera vista extrañeza si los confrontamos con nuestras impresiones personales, hemos de tener en cuenta una serie de hechos. Por una parte, en este trabajo hemos analizado las tesis sobre otorrinolaringología y no las realizadas por los otorrinolaringólogos5. Así, hay que considerar, por un lado, que las personas que ejercen nuestra especialidad se hallan imbricadas cada vez con mayor frecuencia en líneas de investigación de otras áreas afines a la nuestra (como la oncología, la fisiología, la física de la audición, etc.), que generan tesis que no se tabulan con los descriptores empleados en nuestro estudio. Por otro lado, licenciados no médicos y especialistas médicos no otorrinolaringólogos pueden buscar en nuestra área de conocimiento el campo idóneo donde desarrollar su tesis doctoral. Por ello, parece lógico pensar que nuestro trabajo no recoja todas las aportaciones de los otorrinolaringólogos y, por el contrario, comprobemos que otros titulados superiores no especialistas en otorrinolaringología hagan sus tesis en nuestra área de conocimiento. De igual manera, algo semejante ocurre con los directores de tesis, quienes pueden haber dirigido un número mayor que las que hemos podido recoger, pero en otras áreas de conocimiento básicas o afines a la nuestra clasificados en otros descriptores distintos.

El promedio de tesis defendidas anualmente (15,6) no es excesivamente alto si consideramos el número de especialistas que se han formado por las distintas vías durante los 30 años que abarca el estudio. Este hecho también se encuentra reflejado en otros artículos publicados en nuestro medio acerca de estos temas5,8,9. Asimismo, la amplia desviación estándar en relación con la media (14,5) nos muestra una gran variabilidad interanual, con unos años en los que se duplica la media (en 1995) y otros en los que no aparece reflejada ninguna tesis (1977) (fig. 1). No obstante, algunos de esos altibajos parecen coincidir en el tiempo con diversos avatares que han influido tanto en nuestra especialidad en particular como en la universidad en general. Vamos a comentar este último extremo con un poco más de detalle.

Si nos fijamos en la figura 1, hay 4 momentos (años 1988-1990, 1995, 1998-1999 y 2001-2003) en los que aparecen claros aumentos en el número de lectura de tesis doctorales. El primero y el último de ellos (1988-1990 y 2001-2003) coinciden con las últimas 2 grandes convocatorias de oposiciones en el ámbito nacional, en las que estar en posesión del título de doctor aportaba unos valiosos puntos para la obtención de la plaza en propiedad. El año 1995 se caracterizó por la escasa oferta de plazas de trabajo en el sistema público de salud que, por un lado, potenció la adquisición de cualquier mérito adicional para obtener el anhelado “contrato” y, por otro, llevó aparejado una mayor disponibilidad de tiempo a los especialistas que se quedaban en paro (el cual era empleado en ocasiones para realizar o terminar la tesis doctoral). Sin embargo, entre los años 1998 y 1999 la situación, en nuestra opinión, se relacionó más bien con la extinción de la Ley 185/19852 y la posterior indeterminación administrativa sobre el destino de las personas que habían completado los 32 créditos en forma de cursos monográficos del doctorado y no habían presentado y defendido su tesis. Fue una manera de no correr riesgos y “perder” el tiempo y el dinero empleados en cursar los créditos para el doctorado.

Independientemente de las cuestiones coyunturales abordadas en el párrafo anterior, la realización de la tesis ha de considerarse como un valioso complemento en la formación de cualquier especialista médico. El momento de comenzarla puede ser muy bien durante la residencia, aunque en un trabajo se postule que ambas actividades son incompatibles10. De hecho, en dicho artículo se formula una abstracción excesivamente filosófica y, a nuestro juicio, alejada de la realidad; no solamente se afirma que la tesis no se puede simultanear con la etapa de especialización, sino que, además, la consideran incompatible con ella y se aboga por suprimirla como mérito en las plazas asistenciales (“higiene académica”)10. Si bien es verdad que aplicando en sentido estricto la definición de simultanear que aparece en el diccionario esencial de la Real Academia de la Lengua Española (“Tr. Realizar en el mismo espacio de tiempo dos operaciones o propósitos”)11 no parece muy factible en la práctica hacer coincidir y terminar ambas actividades, sí se considera no sólo posible, sino muy conveniente, comenzar la tesis durante la residencia en otorrinolaringología12.

En cuanto a los temas más habitualmente estudiados, éstos han resultado ser los relacionados con afecciones del oído (otología y audiología), hallazgo también objetivado en otras publicaciones previas sobre el tema13. A continuación se sitúan los de laringología, rinología, patología cervicofacial y faringología (tabla V). Es decir, los temas más frecuentemente imbricados en la práctica habitual del otorrinolaringólogo y que mayor peso tienen en los temarios de pregrado de nuestra disciplina14. Este hecho no se observa de forma uniforme en otras áreas de conocimiento, ya que hay algunas en las que los temas de las tesis distan en frecuencia de aquellos observados más habitualmente en la práctica asistencial.

Por último, resta tratar un tema interesante y a la vez controvertido: ¿quién es la persona bajo cuya tutela nos vamos a sentir cómodos durante el arduo y costoso proceso de elaboración y lectura de nuestra tesis? o, dicho de otro modo, ¿quién es el director ideal de tesis? La respuesta es tan clara como obvia: el director ideal sería uno de los mejores expertos sobre el tema a tratar que, a su vez, ostente un elevado rango académico en una universidad y/o instituto de investigación15,16. Sin embargo, como en otras muchas cuestiones de la vida, en ocasiones “lo mejor es enemigo de lo bueno”. Así, el director ideal (gran experto en el tema y profesor numerario o investigador funcionario) suele tener una disponibilidad reducida por su gran cantidad de compromisos, por lo que puede ser una buena idea contar con un codirector. El perfil aconsejado para éste es el de un profesor en formación que, a ser posible, tenga vinculación contractual con el departamento universitario en el que se pretenda leer la tesis15,16. Esta filosofía de trabajo se encontraría reflejada en nuestros resultados en la tendencia observada en los últimos años hacia la codirección de las tesis (fig. 3).

CONCLUSIONES

La otorrinolaringología en España genera un número de tesis similar al de otras áreas de conocimiento evaluadas. En los últimos años analizados su dirección tiende a ser compartida. Los temas sobre los que se trata con mayor frecuencia son los relacionados con el oído (otología y audiología). El número anual de tesis presentadas está influido no sólo por motivos académicos, sino también por razones coyunturales extraacadémicas.

Agradecimientos

Al personal facultativo de archivos y bibliotecas de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid: D.ª Pilar Barredo y D.ª Mercedes Echeverría. Sus siempre permanentes disponibilidad y apoyo han sido de especial ayuda para la realización de este trabajo.

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

Correspondencia: Dr. J.I. de Diego. Arzobispo Morcillo, 12, 1 C. 28029 Madrid. España. Correo electrónico: jidediegompprim@eresmas.net

Recibido el 11-2-2008. Aceptado para su publicación el 20-2-2008.

Bibliografía

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