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Rev Esp Med Legal 2013;39:74-7 - DOI: 10.1016/j.reml.2013.02.004
Caso médico-forense
Conducta explosiva homicida en un caso con alteraciones en el electroencefalograma
Explosive homicidal behavior in a case with alterations in the electroencephalogram
Julio Martín-Martína, Montserrat Cano-Rosása,b, Juan Salvat-Puiga,b,, , Julián Noriega de Castroa,b, Secundino Vicente-Gonzálezb
a Instituto de Medicina Legal de Palencia, Salamanca y Valladolid, Subdirección de Salamanca, Salamanca, España
b Área de Medicina Legal y Forense, Facultad de Medicina, Universidad de Salamanca, Salamanca, España
Received 28 November 2012, Accepted 26 February 2013
Resumen

La epilepsia se caracteriza por la aparición de diversos tipos de crisis que se acompañan de alteraciones específicas en el EEG en forma de brotes paroxísticos. Durante los periodos intercríticos el registro puede ser normal. En ocasiones, pueden evidenciarse alteraciones en respuesta a mecanismos de activación específicos. El diagnóstico de las crisis no convulsivas puede ser difícil de establecer. En algunos tipos de epilepsia, especialmente en la del lóbulo temporal, se han descrito conductas agresivas durante las crisis.

Exponemos el caso de un homicida, varón de 20 años, sin antecedentes de conductas conflictivas, que presentó una conducta violenta explosiva que junto con su especial vivencia de los hechos llevó a la sospecha de la existencia de organicidad. El EEG evidenció una alteración compatible con epilepsia que podría explicar la aparición de la conducta agresiva.

Abstract

Epilepsy is characterized by the onset of various types of crisis which are accompanied by specific alterations in EEG as paroxysmal outbreaks. Registration may be normal during intercritical periods. Sometimes, alterations in response to specific activation mechanisms can be evidenced. Diagnosis of the non-convulsive crises can be difficult to establish. In some types of epilepsy, especially in that of the temporal lobe, aggressive behaviors during the crises have been described.

We present the case of a 20 year-old male, a murderer with no previous deviant behavior, who displayed an explosive violent behavior. His particular experience of the events led to the suspicion of the existence of organicism. EEG showed an alteration compatible with epilepsy that might explain the onset of the aggressive conduct.

Palabras clave
Brotes paroxísticos, Conducta explosiva, EEG con ondas lentas, Epilepsia, Homicidio, Pérdida de control episódico
Keywords
Paroxysmal outbreaks, Explosive behavior, EEG with slow waves, Epilepsy, Homicide, Loss of episodic control
Introducción

La epilepsia se caracteriza por la aparición de diversos tipos de crisis que se acompañan de alteraciones específicas en el electroencefalograma (EEG) en forma de brotes paroxísticos. Durante los periodos intercríticos el registro puede ser normal. En ocasiones, pueden evidenciarse alteraciones en respuesta a mecanismos de activación específicos1. El diagnóstico de las crisis no convulsivas puede ser difícil de establecer1,2. En algunos tipos de epilepsia, especialmente la del lóbulo temporal, se han descrito conductas agresivas durante las crisis.

Se presenta un caso de interés médico-legal de conducta violenta homicida asociada a la existencia de alteraciones en el EEG de origen centro-encefálico compatibles con epilepsia.

Este caso fue enjuiciado por el Tribunal del Jurado y recurrido en casación al Tribunal Supremo, apreciándose como atenuante la existencia de una base patológica que supuso una reducción de la condena3.

Descripción del caso

Se trata de un varón de 20 años de edad, de familia estructurada, bien adaptado socialmente, sin antecedentes de conducta violenta que durante una discusión banal con su novia, motivada por celos, la agredió con un arma blanca ocasionándola múltiples lesiones, una de las cuales alcanzó la yugular interna izquierda, produciendo un shock hemorrágico que le produjo la muerte.

El levantamiento del cadáver se realizó estando aún presente el agresor y su reconocimiento psiquiátrico realizado en el acto aportó los siguientes datos: conciencia lúcida, voz apenas audible, palidez extrema, gran abatimiento, memoria conservada y aceptación de su responsabilidad. El relato de los hechos puso de manifiesto la vivencia de su propia conducta como algo ajeno a él e incomprensible.

Una nueva exploración psiquiátrica realizada 2 meses después evidenció la falta de integración del «Yo» en su conducta, que vivencia como intensamente egodistónica, acompañada de una intensa depresión reactiva con riesgo de suicidio. En la primera anamnesis no refirió antecedentes personales o familiares de interés.

La buena integración social anterior a los hechos y lo inexplicable de su conducta, compatible con la pérdida de control episódica, hizo sospechar la posible existencia de organicidad, por lo que se solicitó un EEG. En el registro se evidenciaron en respuesta a las activaciones estándar (sueño e hiperventilación), 2 brotes de ondas lentas bilaterales (figs. 1 y 2).

Figura 1.
(0.56MB).

Electroencefalograma. Sueño: brote de ondas lentas.

Figura 2.
(0.52MB).

Electroencefalograma. Hiperventilación: brote de ondas lentas.

La objetivación de esta alteración hizo necesario realizar nuevas entrevistas al imputado y a sus padres, de las que se obtuvo información relevante como es el padecimiento por parte del agresor de crisis de ausencias y terror nocturno durante la infancia, somniloquios y cefaleas intensas asociadas a tensión emocional, que habían continuado en la edad adulta. Además, se constató la existencia de antecedentes familiares de epilepsia de difícil control.

Posteriormente, el imputado fue diagnosticado por los servicios asistenciales y se le prescribió tratamiento con fenobarbital.

Discusión

Durante el transcurso de la infancia y adolescencia las ondas lentas van progresivamente desapareciendo en los trazados del EEG, de modo que en la población adulta constituyen un hallazgo inesperado y, por lo general, patológico.

No es infrecuente que pacientes con síndromes cerebrales orgánicos presenten episodios de conducta descontrolada4–8. Igualmente, disfunciones cerebrales con escasas manifestaciones clínicas pueden dar lugar a conductas agresivas impulsivas5, siendo también un hecho ampliamente reconocido la pérdida de control episódico asociado a la epilepsia del lóbulo temporal4,8–10. Sin embargo, el comportamiento automático es una rara explicación para los crímenes de pacientes epilépticos, y la prevalencia excesiva de epilepsia descubierta en la población carcelaria no se puede explicar de esta manera11. En un amplio estudio estadístico longitudinal de base poblacional, la epilepsia no se asoció con un mayor riesgo de delitos violentos, cuestionando el dictamen pericial que había sugerido una relación causal12.

En el caso que se expone, las ondas lentas no aparecen de forma dispersa, sino en forma de brotes, lo que supone un cambio de actividad cerebral, con un inicio y fin definidos y separados claramente de la actividad de fondo normal. Estos brotes serían la expresión de descargas neuronales hipersincrónicas de probable origen profundo y son un signo de la existencia de actividad neuronal anómala13.

Las conductas agresivas impulsivas que se acompañan de EEG con brotes de ondas lentas podrían explicarse por un fallo en los mecanismos de inhibición. Ciertos estados psíquicos como emociones intensas, pueden asociarse a descargas neuronales excesivas (brotes de ondas lentas) en el diencéfalo8,10 y el sistema límbico7,14, que desbordan los mecanismos de control11 pudiendo originar conductas explosivas.

Los celos pueden dar lugar a una emoción de intensidad suficiente, como en el presente caso, y constituir el origen desencadenante de una descarga neuronal excesiva de origen en el sistema límbico. La existencia de crisis de ausencias en la infancia y los antecedentes familiares epilépticos apoyarían esta teoría.

En resumen, muchas afecciones cerebrales orgánicas pueden cursar con sintomatología de carácter leve o silente, no siendo posible diagnosticarlas si esto no es tenido en cuenta. El caso que se presenta, aparentemente, se encuentra entre estas y en ello radica su interés.

Las disfunciones cerebrales pueden cursar con episodios de conductas descontroladas, en las de origen epiléptico las exploraciones psiquiátricas durante los periodos intercríticos pueden ser normales. Por esta razón, en los casos que por sus características pueden ser compatibles con episodios de descontrol patológico (como el presente caso), debe sospecharse la posible existencia de organicidad y, en consecuencia, deben realizarse estudios de EEG para su diagnóstico.

Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

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Autor para correspondencia. (Juan Salvat-Puig jsalvatp@ono.com)
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