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Evaluación funcional respiratoria (obstrucción y atrapamiento)Francisco García Ríoa; Vanesa Loresa; Blas Rojoa
a Servicio de Neumología. Hospital Universitario La Paz. Madrid. España.
Arch Bronconeumol. 2007;43(Supl 3):8-14.
Palabras clave: Volúmenes pulmonares. Espirometría. Atrapamiento aéreo. Hiperinsuflación. Limitación al flujo aéreo. EPOC.
Keywords: Pulmonary volumes. Spirometry. Air entrapment. Hyperinflation. Airflow limitation. COPD.
Introducción
Debido al carácter multidimensional de la enfermedad
pulmonar obstructiva crónica (EPOC), su evaluación
funcional abarca un amplio espectro de alteraciones, entre las que
destacan la obstrucción al flujo aéreo, el
desequilibrio de la relación
ventilación/perfusión, la limitación de la
tolerancia al ejercicio, la afectación de los
músculos respiratorios y sus repercusiones
sistémicas. Debido a la necesaria limitación de este
capítulo y a que otras alteraciones fisiopatológicas
serán tratadas de forma más específica en
otros apartados de esta monografía, a continuación
nos centraremos exclusivamente en la obstrucción y en su
consecuencia más inmediata, el atrapamiento aéreo.
Ambos trastornos reflejan las alteraciones morfológicas del
parénquima y las vías aéreas de los pacientes
con EPOC y, aunque el primero parece más relacionado con el
flujo aéreo y el segundo con los volúmenes
pulmonares, representan distintas repercusiones de alteraciones
patológicas similares.
Obstrucción al flujo aéreo
La
obstrucción o limitación al flujo aéreo
podría considerarse como una reducción del flujo
aéreo máximo desproporcionada con respecto al volumen
de aire que el paciente puede desplazar desde los
pulmones1. Suele reflejar una obstrucción difusa
de las vías aéreas y, como es conocido,
también está presente en otras enfermedades distintas
de la EPOC, como el asma, la fibrosis quística, la
bronquiolitis u otras.
En
condiciones normales, el flujo aéreo es una función
de la resistencia de las vías aéreas y del gradiente
de presiones (o presión de conducción)2.
La resistencia al flujo aéreo depende sobre todo de la luz
de las vías aéreas y de los volúmenes
pulmonares. Aunque el diámetro de los bronquiolos terminales
es mucho menor que el de la tráquea (0,5 mm frente a 2 cm,
aproximadamente), por ser cerca de 50.000 determinan una
área mayor para el flujo aéreo, por lo que el flujo
turbulento de la tráquea se hace laminar al alcanzar las
ramificaciones bronquiales más distales1. Por
otra parte, la resistencia al flujo aéreo mantiene una
relación inversamente proporcional con los volúmenes
pulmonares. A bajos volúmenes, hay menos fuerza de
retracción elástica y mayores
resistencias2.
Los
cambios patológicos más característicos de la
EPOC son la obstrucción de las vías aéreas y
la pérdida de tracción elástica del
pulmón3. En este caso, la obstrucción de
las vías aéreas se debe a su colapso, secundario a la
pérdida de la tracción elástica del
parénquima pulmonar, por destrucción de la matriz de
colágeno-elastina del pulmón, y a la
obstrucción intraluminal. Esta última es originada
por el engrosamiento de las paredes bronquiales, la
contracción del músculo liso bronquial y el
depósito intraluminal de moco y detritos
celulares3.
Puesto que, según la ley de Pouiselle, el flujo laminar a
través de un tubo es directamente proporcional a la cuarta
potencia de su radio, la disminución del calibre de las
vías aéreas tiene un marcado efecto en la resistencia
de las pequeñas vías aéreas. De hecho, la
limitación al flujo aéreo que experimentan los
fumadores con EPOC ha sido clásicamente atribuida a la
afectación de las vías aéreas más
periféricas4. No obstante, debe recordarse que
puede existir un notable incremento en las resistencias
periféricas sin que sea detectado por las pruebas habituales
de función pulmonar. Esto se justifica por la limitada
contribución de las pequeñas vías
aéreas a la resistencia total (menor del 20%). En
consecuencia, para que se detecte obstrucción al flujo
aéreo la enfermedad producida en las pequeñas
vías aéreas debe alcanzar una extensión
mínima4.
Como ya se ha mencionado, el estrechamiento de la luz de las
pequeñas vías aéreas, que resulta proporcional
a la gravedad de la EPOC, se debe a la infiltración por
células inflamatorias (linfocitos y macrófagos, sobre
todo), tanto de la pared de las vías aéreas como de
su luz, así como de diversos cambios estructurales, que
incluyen el incremento del músculo liso y la fibrosis
subepitelial y del exterior de la pared4.
La
contracción del músculo liso de las vías
aéreas es otro de los mecanismos implicados en la
limitación al flujo aéreo. Está presente en
todas las enfermedades con obstrucción y explica las bruscas
variaciones del calibre bronquial que se producen en algunas de
ellas. Este mecanismo es susceptible de ser rápidamente
modificado, lo que tiene obvia trascendencia desde el punto de
vista terapéutico. Sin embargo, no está claro que los
cambios del flujo aéreo se deban a anomalías
funcionales del propio músculo liso. El efecto que un grado
determinado de activación y acortamiento del músculo
liso tiene sobre el calibre de las vías aéreas
depende de factores geométricos del propio músculo y
de la pared bronquial, del grado de contracción del
músculo y del grosor de toda la pared, de la presencia de
exudado o secreciones en la luz bronquial, de la existencia de
edema en la pared y del régimen de flujo a través de
las vías aéreas5. Por tanto, se puede
producir un estrechamiento de las vías aéreas sin
necesidad de que la contracción del músculo sea
anormal. El engrosamiento de la pared bronquial facilita en parte
la oclusión de la luz cuando el músculo liso se
acorta y, además, el edema peribronquial impide la
retracción elástica que mantiene al bronquio abierto
y permite que la mucosa siga pasivamente a la contracción
muscular5. La contracción se debe a la
estimulación por diferentes agonistas, como acetilcolina
liberada por el sistema colinérgico, o diferentes mediadores
inflamatorios, como histamina, leucotrienos y prostaglandinas.
Mientras que se presume que en el asma estarían implicados
todos los mediadores, en la EPOC parece tener mayor trascendencia
el sistema colinérgico5.
Sin
embargo, atribuir todo el protagonismo de la obstrucción al
flujo aéreo a las pequeñas vías aéreas
(inflamación, remodelado, hipersecreción mucosa y
contracción del músculo liso) subestima la
contribución de la disminución de la
transmisión de la presión de conducción del
flujo aéreo originada por la destrucción del
parénquima pulmonar. En realidad, las alteraciones de las
vías aéreas y el papel del parénquima pulmonar
en la obstrucción al flujo aéreo no deberían
considerarse factores independientes, sino que es preciso
entenderlos de forma conjunta.
Evaluación de la obstrucción al flujo
aéreo
De
forma prácticamente universal, la obstrucción al
flujo aéreo es valorada mediante la espirometría.
Aunque en algunas circunstancias pueden resultar más
sensibles otras técnicas de estudio de la mecánica
pulmonar, como la conductancia específica de las vías
aéreas, la distensibilidad pulmonar o curvas flujo-volumen
parciales, la espirometría se plantea como un procedimiento
simple, barato, reproducible y con abundantes y contrastados
valores de referencia1,3.
El
volumen espiratorio forzado en el primer segundo (FEV1),
la capacidad vital forzada (FVC) y la relación
FEV1/FVC son los parámetros más empleados
en la espirometría y resultan fundamentales para el
diagnóstico de limitación al flujo
aéreo5,6. Las principales guías
internacionales8,9 establecen como criterio de EPOC un
cociente FEV1/FVC ≤
0,7, puesto que resulta mejor
que el FEV1, que puede estar reducido por un descenso
paralelo de la capacidad vital. Además, se trata de un
índice sencillo, que precisa de una sola maniobra para su
determinación y que no requiere valores teóricos. Sin
embargo, desciende ligeramente con la edad9 y es menos
sensible que el cociente FEV1/capacidad vital lenta
(VC)6. En cualquier caso, en la EPOC leve-moderada se
obtienen similares valores de FVC y VC. Mientras que en la EPOC
grave, la FVC resulta considerablemente menor que la VC, por la
dependencia negativa del esfuerzo y por el atrapamiento
aéreo7. Esto justifica que el cociente
FEV1/FVC subestime la gravedad de la EPOC y que, en
algunas ocasiones, se proponga sustituirlo por el
FEV1/VC.
Además de la comentada utilidad diagnóstica del
FEV1, este parámetro presenta muchas otras
ventajas. De forma general, se utiliza para clasificar la gravedad
de la EPOC1,6,8,9. Además, la realización
periódica de espirometrías a pacientes de alto riesgo
constituye un procedimiento fiable para la detección precoz
de la enfermedad. Recientemente, se ha demostrado que el
FEV1 resulta sensible en la identificación de
EPOC en sujetos fumadores mayores de 40 años10.
Aunque con ciertas reservas, el FEV1 también
tiene un valor pronóstico. En un trabajo clásico, ya
se establecía que la supervivencia a los 5 años de
pacientes con EPOC y un FEV1 > 1,2 l era del 80%,
mientras que se reducía al 40% en los que tenían un
FEV1 < 0,75 l11.
Otra importante ventaja del FEV1 como parámetro
de elección en la valoración de la EPOC proviene de
su utilidad como indicador de la historia natural de la enfermedad.
Desde el clásico estudio de Fletcher y Peto12, se
ha establecido la historia natural de la EPOC a partir del declinar
anual del FEV1. La caída del FEV1 en
no fumadores resulta de aproximadamente 25 ml/año, mientras
que en los fumadores oscila en 25-50 ml/año. Una
reducción anual superior a 50 ml se considera criterio de
progresión acelerada de la enfermedad13. Por
tanto, el FEV1 es el parámetro mejor conocido
para valorar la progresión de la enfermedad y resulta
especialmente relevante para valorar el efecto de ciertas
intervenciones terapéuticas sobre su historia natural, en
particular la supresión del tabaquismo.
El
FEV1 también es el parámetro empleado en
la evaluación de otras actuaciones farmacológicas en
estos pacientes. Los últimos consensos internacionales
recomiendan considerar respuesta positiva a los esteroides cuando
después de 6 semanas a 3 meses de administración de
corticoides inhalados se produce un incremento del FEV1
> 200 ml y ≥
15% con respecto al previo
posbroncodilatador8,9. Por último, el
FEV1 sigue siendo, junto con la FVC, el parámetro
más valorado para el estudio de reversibilidad.
En
definitiva, el FEV1 es un parámetro útil
para valorar limitación al flujo aéreo y con una
elevada rentabilidad clínica en la EPOC. Sin embargo, y pese
a estas indiscutibles aplicaciones, plantea algunas limitaciones.
Al igual que la FVC, en pacientes con EPOC grave el FEV1
puede presentar una dependencia negativa del esfuerzo. Esto es, al
aumentar el esfuerzo inspiratorio se produce un incremento de la
compresión del gas intratorácico, por lo que
disminuye el volumen torácico y, en consecuencia, se reduce
el flujo espiratorio. Para obviar este problema, se ha intentado
recurrir a la realización de curvas flujo-volumen parciales,
pero este procedimiento no se ha generalizado.
En
pacientes con EPOC moderada, el FEV1 tiene una pobre
correlación con la clínica, principalmente con la
intensidad de la disnea y con la tolerancia al
ejercicio7. Además, en pacientes con EPOC grave,
el FEV1 tiene poco valor predictivo aislado7.
En definitiva, aunque el FEV1 y el cociente
FEV1/FVC son los parámetros estándar para
definir obstrucción, no siempre guardan una buena
relación con los síntomas, la calidad de vida y la
tolerancia al ejercicio de los pacientes con
EPOC14,15.
Otra limitación ya comentada del FEV1 y del
cociente FEV1/FVC es su poca sensibilidad para detectar
obstrucción de las pequeñas vías
aéreas. Por este motivo, se ha valorado la utilidad de otros
parámetros espirométricos, a los que se puede
recurrir en estos casos. Puesto que las pequeñas vías
carecen de revestimiento cartilaginoso, su calibre depende de la
retracción elástica pulmonar y, dado que la
presión de retracción disminuye al descender el
volumen, su resistencia aumenta al final de la espiración.
Por tanto, los flujos instantáneos (FEF25%,
FEF50% y FEF75%) o los flujos
mesoespiratorios (FEF25-75%) parecen más
sensibles para detectar alteraciones incipientes de la
pequeña vía, puesto que miden el flujo a bajos
volúmenes pulmonares16. Sin embargo, tienen un
amplio coeficiente de variabilidad, por lo que resulta
difícil establecer un punto de corte para identificar su
reducción3. Además, si la capacidad
pulmonar total y el volumen residual están por debajo de sus
valores de referencia, la capacidad vital disminuirá y estos
flujos pueden estar reducidos en ausencia de obstrucción.
Por tanto, sólo se deberían utilizar en la
evaluación de enfermedad de la pequeña vía en
condiciones isovolumétricas, con respecto a los valores de
referencia3.
Cuando la alteración obstructiva se acompaña de un
desequilibrio en la distribución de la ventilación
entre vías aéreas paralelas, las vías
obstruidas necesitan más tiempo que las normales para
vaciarse durante la espiración forzada. Esta desigualdad en
el vaciado pulmonar puede valorarse mediante el denominado tiempo
de tránsito medio (MTT) y la distribución de los
tiempos de tránsito de la espirometría forzada. Este
análisis puede ser de utilidad para detectar mínimas
anomalías, ya que está influido por la porción
final de la espirometría, que es la parte más
dependiente de la edad y la que se afecta en los estadios precoces
de las enfermedades obstructivas6. Sin embargo,
también muestra una elevada variabilidad intersujeto e
intrasujeto.
La
realización de curvas flujo-volumen con gases de distinta
densidad permite evaluar mejor la obstrucción al flujo
aéreo dependiente de las pequeñas vías. Esta
técnica se basa en que al ser el helio menos denso que el
aire, si un sujeto normal respira una mezcla de helio (80%) con
oxígeno (20%) las turbulencias en las vías
aéreas superiores disminuyen. Como a medida que disminuye el
volumen en el pulmón durante la espiración, en las
vías periféricas el flujo es más laminar y
menos dependiente de la densidad del gas, el flujo al final de la
inspiración resultará independiente de la mezcla de
gas que se respire6. En la curva flujo-volumen realizada
con una mezcla de helio y oxígeno, se observa un marcado
incremento del flujo cuando los volúmenes son mayores, un
punto donde se igualan los flujos, que es el denominado punto de
isoflujo, y el volumen al que se igualan, que se denomina volumen
de isoflujo. Cuando la obstrucción al flujo es dependiente
de las pequeñas vías aéreas, el incremento del
flujo inicial que produce el helio está atenuado o ausente
y, por tanto, aumenta el volumen de
isoflujo17.
Evaluación de la limitación al flujo
espiratorio
La
representación de la curva flujo-volumen a volumen corriente
sobre la curva obtenida durante una maniobra de espiración
forzada aporta una interesante información adicional. En
ocasiones, el flujo espiratorio en reposo a volumen corriente
supera al forzado (fig. 1), lo que evidencia una limitación
al flujo espiratorio. Algunos pacientes pueden no manifestar
limitación al flujo espiratorio en reposo, pero
desarrollarla a flujos más elevados durante el
ejercicio.
Fig. 1. Cuando
el flujo espiratorio a volumen corriente excede al flujo alcanzado
durante una maniobra forzada se evidencia limitación al
flujo espiratorio. FRC: capacidad residual funcional; TLC:
capacidad pulmonar total; RV: volumen residual. Tomado de Corne y
Anthonisen3.
Sin
embargo, este tipo de aproximación para detectar
limitación al flujo tiene considerables
limitaciones3. El aumento de la presión
intratorácica durante la maniobra de FVC origina
compresión del gas dentro del tórax. Por tanto, la
medida de los volúmenes pulmonares puede subestimar la
reducción real de éstos y, en consecuencia,
subestimar los flujos espiratorios forzados a cualquier volumen
pulmonar. El esfuerzo inspiratorio previo también puede
modificar los resultados. En la maniobra de FVC, se ha comprobado
que la inspiración máxima previa reduce la
retracción elástica de los pulmones y aumenta la
resistencia de la vía aérea en sujetos con
limitación al flujo3. Otra fuente de error puede
deberse a diferencias en el comportamiento viscoelástico
dependiente del tiempo de los tejidos pulmonares entre las dos
maniobras. Tampoco debe olvidarse que los pulmones son
heterogéneos con unidades que tienen distintas constantes de
tiempo. En pacientes con EPOC, durante la espiración forzada
participarán sobre todo las unidades pulmonares con
constantes de tiempo rápidas, mientras que las unidades con
constantes de tiempo lentas apenas se vacían. Por el
contrario, durante la espiración a volumen corriente
participan todas las unidades pulmonares, por lo que el flujo
espiratorio alcanzado puede ser mayor18. Por
último, el flujo espiratorio forzado puede verse alterado
por la compresión de gas en las vías
aéreas3.
Con
objeto de superar estas limitaciones, se ha desarrollado la
técnica de presión espiratoria negativa (NEP) que
consiste en aplicar una presión negativa de unos 3 a
5 cm de H2O en la boca del paciente durante la
espiración a volumen corriente en reposo (fig.
2)19. La ausencia de incremento del flujo con respecto a
una espiración sin aplicación de NEP sugiere
limitación al flujo espiratorio. Se trata de un
procedimiento sencillo y de fácil aplicación, que no
requiere la colaboración del paciente y que se puede
efectuar en cualquier postura, durante la realización de
ejercicio y durante la ventilación
mecánica19,20. Además, efectúa las
determinaciones en las mismas condiciones de volumen, tiempo y
presión intratorácica. Estudios recientes han
mostrado la correlación de este parámetro con la
disnea y con el FEV121.
Fig. 2.
Representación esquemática de la técnica de
presión espiratoria negativa (NEP) y un registro sin
limitación al flujo aéreo (A) y otro con
limitación (B). Modificado de Calverley y
Koulouris19.
Otra técnica propuesta para detectar la limitación
del flujo espiratorio durante el reposo es la oscilación
forzada (IOT). La IOT mide el grado de obstrucción en
condiciones de respiración espontánea. Consiste en la
aplicación de una pequeña oscilación de
presión en la boca mientras el paciente respira
espontáneamente. La presión genera una
oscilación de flujo de la misma frecuencia superpuesta al
flujo respiratorio del paciente. La relación entre la
presión oscilatoria que se aplica y el flujo oscilatorio
resultante es lo que se denomina impedancia respiratoria, que
caracteriza la carga mecánica del sistema respiratorio a la
ventilación. La impedancia está constituida por dos
componentes: la resistencia y la reactancia6. La primera
representa la resistencia al flujo de las vías
aéreas, mientras que la segunda refleja las propiedades
elásticas del sistema respiratorio y los cambios
proporcionales de volumen pulmonar, así como la inercia al
movimiento de la columna de aire en el árbol bronquial. La
maniobra se realiza mientras el sujeto respira por la boca a
volumen corriente, aunque opcionalmente se puede llevar a cabo
durante una inspiración y espiración máximas
no forzadas. Necesita muy poca colaboración de los pacientes
y es más sensible que la espirometría6. A
través de ella, se obtiene información de gran
relevancia en función del análisis de una amplia
variedad de parámetros, aunque básicamente se usa
para el diagnóstico diferencial de enfermedades pulmonares
obstructivas centrales y periféricas6.
En
su conjunto, estos métodos son más sensibles que el
FEV1 para detectar limitación al flujo y parecen
guardar mejor correlación con la disnea y la tolerancia al
ejercicio3. Aunque la evaluación de la
limitación al flujo espiratorio es de interés en la
valoración de la obstrucción al flujo aéreo,
su utilidad clínica es incierta. No obstante, el campo de la
ventilación mecánica ya constituye una clara
excepción en el momento actual, puesto que en pacientes con
EPOC e hiperinsuflación dinámica, la
aplicación de presión positiva teleespiratoria (PEEP)
sólo parece resultar beneficiosa cuando se evidencia
limitación al flujo espiratorio22.
Atrapamiento
aéreo
Durante la respiración relajada a volumen corriente, los
pulmones tienden a volver a su posición de reposo
después de la inspiración, que se denomina capacidad
residual funcional (FRC) o volumen pulmonar teleespiratorio
(EELV)3. En pulmones normales, este volumen representa
el punto en el que todos los músculos respiratorios
están en reposo y se alcanza un equilibrio entre las
presiones de retracción elástica del pulmón y
de la caja torácica (fig. 3)23. Este volumen
fisiológico también se denomina volumen de
relajación (Vr)24.
Fig. 3. Curvas
presión-volumen pulmonares y de la caja torácica en
un sujeto sano y en un paciente con enfermedad pulmonar obstructiva
crónica (EPOC). FRC: capacidad residual funcional; TLC:
capacidad pulmonar total. Modificado de
Ferguson23.
La
mayor colapsabilidad de los alvéolos y de los bronquiolos
respiratorios y el incremento de las resistencias de las
vías aéreas determinan que durante un ciclo
respiratorio normal los alvéolos tengan dificultades para
vaciarse durante la fase espiratoria, por lo que resultan incapaces
de retornar a la situación previa a la
inspiración3. Este trastorno, conocido como
atrapamiento aéreo, sucede en prácticamente todas las
formas de EPOC, con independencia de su gravedad15. La
consecuencia más inmediata del atrapamiento aéreo en
la EPOC es el desarrollo de hiperinsuflación.
Desde un punto de vista conceptual, el atrapamiento aéreo
corresponde a un aumento del volumen residual (RV) o del cociente
RV/capacidad pulmonar total ([TLC] total lung capacity)
mientras que la hiperinsuflación refleja la elevación
de la FRC o del EELV sobre su valor de referencia25. Un
aumento del RV siempre origina un incremento de la FRC, pero un
aumento del cociente RV/TLC es menos específico, puesto que
puede reflejar tanto un incremento del RV como una
disminución de la TLC.
A
su vez, la hiperinsuflación se suele dividir en
estática y dinámica. La primera es consecuencia de la
pérdida de retracción del parénquima pulmonar
y resulta más frecuente en pacientes con
enfisema23. La destrucción del tejido
elástico altera la retracción elástica del
pulmón, y modifica la relación entre el volumen
pulmonar y la presión de distensión (curva
presión-volumen). La pérdida de retracción
elástica pulmonar altera el equilibrio entre las fuerzas de
retracción del pulmón y de la caja
torácica24, de tal modo que para compensar la
retracción elástica de la caja torácica los
pulmones necesitan situarse en una porción más
elevada de la curva presión-volumen, aumentando la FRC (fig.
3). De todas formas, la hiperinsuflación estática
asociada con el enfisema resulta modesta, salvo en enfermos muy
graves o en pacientes con enfisema por déficit de alfa-1
antitripsina.
La
hiperinsuflación dinámica puede ocurrir de forma
independiente o asociada a la hiperinsuflación
estática y puede verse en enfermos con cualquier nivel de
gravedad23. Se produce cuando un paciente comienza la
inspiración antes de alcanzar una espiración
completa, lo que determina que en cada respiración quede
atrapada cierta cantidad de aire en los pulmones. El EELV no se
sitúa en el punto pasivo de relajación de la caja
torácica y de los pulmones, sino que se establece a una
PEEP, antes de que la espiración pueda llegar al Vr (fig.
3)23.
La
hiperinsuflación dinámica depende de los flujos
espiratorios y del tiempo espiratorio. En sujetos sanos, el flujo
aéreo espiratorio resulta suficiente para lograr una
espiración completa del volumen inspirado antes de iniciar
la siguiente inspiración, incluso cuando la
ventilación se aproxima a la máxima. Así, por
ejemplo, durante el ejercicio, aumenta la respiración para
tratar de satisfacer las demandas metabólicas, y el volumen
corriente se expande más. Por tanto, el EELV no sólo
no aumenta, sino que incluso se reduce ligeramente.
En
pacientes con EPOC, el flujo aéreo espiratorio está
limitado por la obstrucción de las vías
aéreas, secundaria al incremento del tono
colinérgico, la inflamación y los tapones de moco.
Esto, asociado al incremento de la colapsabilidad de las
vías aéreas, aumenta su resistencia y prolonga el
tiempo necesario para completar la espiración. Los enfermos
leves pueden ser capaces de lograr una espiración completa
en reposo, cuando respiran a una frecuencia baja. Sin embargo, si
la demanda de una mayor ventilación minuto aumenta el
volumen corriente y la frecuencia respiratoria, el tiempo
disponible para la espiración puede resultar incompleto, por
lo que aumentaría el EELV23. Por el contrario,
los pacientes con EPOC grave desarrollan hiperinsuflación
pulmonar a bajos volúmenes pulmonares.
En
la figura 4 se representa el comportamiento de los volúmenes
pulmonares durante el ejercicio en sujetos sanos y en pacientes con
EPOC. Se puede apreciar que los enfermos con EPOC parten de un EELV
elevado, por la hiperinsuflación dinámica y
estática, pero éste todavía aumenta más
durante el ejercicio15. En esta situación,
cualquier deseo de incrementar el volumen corriente resulta
limitado por la incapacidad de expandirse a grandes
volúmenes, dado que el EELV está muy próximo a
la TLC. Además, la limitación al flujo aéreo
evita incluso un incremento a partir del ERV. Por tanto,
sólo es posible aumentar la ventilación minuto a
expensas de incrementar la frecuencia respiratoria. Sin embargo,
esto acorta todavía más el tiempo espiratorio, por lo
que se potencia el círculo vicioso y la
hiperinsuflación dinámica/atrapamiento aéreo
se hace más progresiva23.
Fig. 4. Cambios
dinámicos en los volúmenes pulmonares durante el
ejercicio en sujetos sanos y pacientes con enfermedad pulmonar
obstructiva crónica (EPOC). TLC: capacidad pulmonar total;
IC: capacidad inspiratoria; EELV: volumen pulmonar teleespiratorio;
VT: volumen corriente. Tomado de O'Donnell et
al15.
Por
definición, la intensidad de la hiperinsuflación
dinámica en cualquier momento dependerá del grado de
limitación al flujo aéreo y de la frecuencia
respiratoria. Por tanto, la hiperinsuflación se puede
intensificar durante las exacerbaciones y reducirse en
períodos de reposo en fase estable. Dado este
carácter reversible, constituye una atractiva diana
terapéutica.
Por
otra parte, en los pacientes con EPOC, la hiperinsuflación
mantiene una mejor relación con la disnea, limitación
al ejercicio e hipoventilación alveolar que la
obstrucción al flujo aéreo, evaluada a través
del FEV126. El desplazamiento en la curva
presión-volumen del sistema respiratorio condiciona un
aumento de la carga elástica de los músculos, que
incrementa el trabajo mecánico y el coste de oxígeno
de la respiración (fig. 5). La hiperinsuflación
supone una carga inspiratoria de tipo umbral. Dado que en estos
pacientes la inspiración comienza cuando aún no se ha
producido un vaciamiento pulmonar completo, los músculos
inspiratorios deben superar primero la presión de
retracción elástica del pulmón que
todavía favorece la espiración23,26. Este
comportamiento supone una auto-PEEP o una PEEP intrínseca.
También se altera la relación longitud-tensión
de los músculos respiratorios, particularmente del
diafragma, lo que empeora su capacidad para generar
presión26. Además, la taquipnea y el
incremento de la velocidad de acortamiento muscular durante el
ejercicio potencian la debilidad funcional de los músculos.
El incremento del trabajo respiratorio que origina la
hiperinsuflación dinámica y la debilidad muscular
determinan que en estos enfermos las presiones inspiratorias a
volumen corriente representen una fracción muy elevada de la
máxima capacidad para generar fuerza muscular, suponiendo un
mayor riesgo de fatiga26.
Fig. 5. Diagrama
de Campbell que representa el trabajo total de la
respiración como el área contenida en las curvas
presión-volumen de un paciente con enfermedad obstructiva
crónica (EPOC). CLdyn: compliancia pulmonar dinámica;
Cw: compliancia de la caja torácica; IC: capacidad
inspiratoria; TLC: capacidad pulmonar total. Modificado de
Ferguson23.
Evaluación de la hiperinsuflación pulmonar
Al
aumentar la FRC, disminuye el movimiento anteroposterior del
abdomen durante la respiración a volumen corriente, mientras
que se conserva, o incluso aumenta, el movimiento anteroposterior
de la caja torácica superior, probablemente debido al uso de
músculos intercostales y accesorios25. En
pacientes con hiperinsuflación pulmonar, es posible apreciar
el signo de Hoover, o movimiento paradójico lateral del
margen costal, que corresponde a una distorsión de la caja
torácica durante la inspiración, atribuida a la
tracción directa del diafragma aplanado sobre los
márgenes costales laterales27.
No
obstante, el procedimiento clásico de evaluación
funcional, tanto del atrapamiento aéreo como de la
hiperinsuflación pulmonar, consiste en la medida de los
volúmenes pulmonares estáticos. En general, se acepta
que los métodos dilucionales subestiman los volúmenes
pulmonares de los pacientes con EPOC, puesto que no miden el
atrapamiento aéreo o el gas contenido en bullas. Con
respecto al método pletismográfico, se han descrito
unas diferencias medias en los volúmenes pulmonares de 0,6
l, que pueden llegar a los 2 l13.
Aunque la pletismografía proporciona una medida más
aproximada de los volúmenes pulmonares de pacientes con EPOC
que los métodos dilucionales, también está
sujeta a algunos errores. La compresión de la vía
aérea extratorácica durante las maniobras de
panting puede hacer que la presión en boca no refleje
exactamente la presión alveolar, lo que lleva a una
sobrestimación de la TLC y del RV3.
Además, el uso de músculos intercostales y accesorios
durante las maniobras de panting puede obstruir la glotis y
también contribuye a una sobrestimación de los
volúmenes pulmonares3. Por otra parte, este
procedimiento requiere cierto grado de sofisticación
técnica, que limita su aplicación de forma
generalizada fuera de un laboratorio de función
pulmonar.
Ante esta limitación, ha cobrado importancia un
parámetro determinado mediante la espirometría lenta:
la capacidad inspiratoria (IC), que corresponde a la suma del
volumen corriente y del volumen de reserva inspiratorio. Como en un
mismo individuo los cambios de la TLC en un corto período no
son relevantes23, es posible inferir qué pasa con
la FRC o con el EELV a partir de la IC (fig. 4). En un sujeto sano,
la IC aumenta durante el ejercicio, mientras que su
reducción en un enfermo con EPOC sugiere el desarrollo de
hiperinsuflación dinámica (fig. 4).
La
IC alcanza una buena reproducibilidad, tanto en reposo como en
ejercicio14, y representa el verdadero límite
operativo para la expansión del volumen corriente durante el
ejercicio, circunstancia que no sucede con la capacidad
vital14,26. Puesto que constituye un indicador del
desarrollo de hiperinsuflación, a diferencia de lo que
sucede con el FEV1, la IC muestra una buena
relación con la disnea y con la capacidad de ejercicio en
los pacientes con EPOC26.
A
modo de conclusión, la obstrucción al flujo
aéreo y el atrapamiento aéreo/hiperinsuflación
constituyen las dos alteraciones más habituales de la
mecánica pulmonar en pacientes con EPOC. Pese a que
mantienen cierto grado de relación, reflejan trastornos
diferenciados y se evalúan por parámetros distintos.
Mientras que la obstrucción al flujo aéreo sigue
siendo esencial para el diagnóstico y la
clasificación de gravedad de la EPOC, la
hiperinsuflación guarda mejor relación con los
síntomas percibidos por el paciente, como la disnea o la
intolerancia al ejercicio, y también parece tener capacidad
pronóstica independiente.
Correspondencia: Dr. F. García Río. |